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6.3 Shrinking the Unfolded Network

6.3.3 Shrinking Embedding Layers with SVD

La planificación urbana participativa se configura como respuesta a la planificación tradicional, que por mucho tiempo, no contemplaba la participación de la población (Falú y Marengo, 2004, p.216), puesto que, las decisiones que se tomen en materia de planificación urbana, afectaran de manera evidente a todos los ciudadanos, sean adultos, mayores o jóvenes, la participación en los procesos urbanos puede ser un mecanismo al servicio de las reales necesidades de los jóvenes, y un marco para incluirlos en la toma de decisiones.

Por un lado el desafío es la falta de poder para actuar de forma autónoma frente a los aspectos clave que afectan su vida (UNFPA, 2014, p.45). Por otro, la falta de oportunidades para participar significativamente en los procesos de toma de decisiones. En la mayoría de los lugares, la gente joven sigue estando al margen de las principales corrientes políticas, sociales y económicas (PNUD, 2014, p.17). Otro reto apuntado es el creciente alejamiento de los jóvenes con respeto a los asuntos públicos a nivel nacional, europeo e internacional (Libro Blanco de la comisión europea. Un nuevo impulso para la juventud europea, 2001, p.7), dicho alejamientose extiendea los problemas de la ciudad y de la comunidad, y esto se refleja en una disminución cada vez mayor en los niveles de compromiso cívico y el interés político (Banco Mundial, 2011, p.9), haciendo que los jóvenes se refugien en la indiferencia o el individualismo (Libro Blanco de la comisión europea. Un nuevo impulso para la juventud europea, 2001, p.4).

Este distanciamiento también se orienta hacia a los procesos urbanos participativos. Según Mullahey, SussKind y Checkoway ( 1999, p.4) los procesos de planificación no involucran a los jóvenes. No reservan explícitamente un espacio de participación para ellos en los procesos de planificación urbana (Martínez, López y Navarrete, 2008, p.18), de acuerdo con los mismos autores la forma en que se produce y planifica la ciudad margina a los jóvenes y casi nunca se les pide que participen en la planificación y gestión de la ciudad (Un- Habitat 2004, p.12). Además, cuando les piden que participen, esa participación es restringida a sectores blandos de la planificación urbana, tales como el ocio (Ray, 2006).

Desde la perspectiva de Agudelo (2003, p.2) las posibilidades reales que se presentan en los programas de planificación urbana, limitan la participación de los jóvenes dejando de lado todas las múltiples manifestaciones de la juventud.

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Figura .1 Síntesis y abordaje de problemas de la tesis

Otro desafío puede estar, en el desacuerdo de los jóvenes con el diseño y métodos desarrollados por los instrumentos urbanos participativos para involucrarlos. Para Brugué (1996); Stoker (1996) citados en Colino (2002, p.1) los mecanismos institucionales diseñados para promover la participación pueden convertirse en un medio de control social. Parecidos efectos pueden producirse en los procesos protagonizados por adultos hacia los jóvenes (Jimenéz 2002, p.61), estos pueden enfrentarse a que los procesos ocurran de la manera y con los objetivos que los adultos quieran. En esta línea algunos jóvenes declaran que no se identifican con las políticas públicas concebidas por los adultos (Libro Blanco de la comisión europea. Un nuevo impulso para la juventud europea, 2001, p.4).

Dado que los ciudadanos estáninteresados en temas de planificación urbana, pero posiblemente no saben que es (Kotus, 2013), puede suponerse que los jóvenes , no conozcan los temas que orientan y regulan la planificación urbana. Esta dificultad puede agravarse porla falta de confianza de los jóvenes en sí mismos, en su conocimiento, sus aptitudes, y capacidades (Ray, 2006; Martínez, López y Navarrete, 2008, p.89).

Para Prieto-Martín (2010, p.28) la incertidumbre de los ciudadanos ante a la falta de familiaridad con la participación, les hace sentirla como una innovación arriesgada, que les complica la toma de decisiones y les obliga a renunciar a sus parcelas de poder.

Identificar la situación deseable Identificar las causas

Identificar la situación actual Identificar el potencial Creciente alejamiento Participación significativa No corresponde con sus preocupaciones cotidianas Falta de conocimientos

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Por otro lado, los jóvenes consideran que las acciones emprendidas en la ciudad, no están adaptadas y no se corresponden con sus preocupaciones cotidianas (Libro Blanco de la comisión de la comisión europea. Un nuevo impulso para la juventud europea 2001, p.12 – 13); pero reivindican su presencia en la ciudad y en la planificación urbana (Martínez, López y Navarrete, 2008, p.98). Aunque el interés y la preocupación por los problemas de la ciudad sean bajo una concepción despolitizada de los mismos (Benedicto y Morán, 2012, p.40).

La presencia de los jóvenes en los procesos de planificación urbana es fuente de innovación democrática y que ellos sepan de su papel como ciudadanos, es crucial para la renovación urbana (Martínez, López y Navarrete, 2008, p.94) ; máxime considerando que ellos no exigen particularismos, sino proporcionar una ciudad que tenga en cuenta sus estilos de vida y su opinión.

Hay que aprovechar el dinamismo de los jóvenes con el fin de fomentar una gestión y planificación participativas, se trata de incluirles como habitantes, ciudadanos, actores, beneficiarios y constructores activos al mismo tiempo de la ciudad, teniendo en cuenta que el urbanismo es una función pública y que el planeamiento es su instrumento básico (Santos y Ganges, 2008, p.9).

La falta de información puede ser una barrera a la inclusión de los jóvenes en los programas urbanos. La información es la clave de la participación (Carta europea revisada sobre la participación de los jóvenes en la vida local y regional, 2003, p.20), no obstante, Martínez, López y Navarrete (2008, p.91) destacan que desde la percepción de los jóvenes, la información distribuida por el gobierno local no siempre cumple los requisitos de veracidad, objetividad, y universalidad, siendo abstracta e intelectualizada.

De acuerdo con Pérez López (2003, p.124) una exigencia esencial del sistema democrático es que el Gobierno preste a los ciudadanos la más amplia información sobre sus actividades, esto cobra mayor importancia en el ámbito local. Gramberger (2001, p.103) encuentra que los ciudadanos pueden desconfiar de la información proporcionada por las instituciones públicas.

Para Gramberger (2001, p.17), la cuestión es, que el gobierno difunde por iniciativa propia informaciones, acerca de los procesos desarrollados. Desde esta perspectiva Martínez, López y Navarrete (2008, p.92) resalta que los jóvenes sospechan que la información solo fluye cuando interesa al gobierno.

El Planeamiento y la Gestión urbanística son competencias de los Ayuntamientos (Ezquiaga Domínguez, 2011, p.237), así que uno de los desafíos puede estar, en que las acciones de estos, ejerzan gran influencia en la participación, o ausencia de esta, en el ámbito juvenil (Figura 1.2.).

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Figura 2 Relación entre acciones del gobierno con la participación de jóvenes

Según Rojas (2005 p. 49) la transparencia de la gestión pública y la confianza en esta, son requisitos indispensables para la participación de la comunidad en las decisiones que le afectan.

Desde la visión de Prieto-Martín (2010, p.19) a confianza del ciudadano en los actores e instituciones políticas, se ve más afectada cada día. Smith (2005, p.61) encuentra que la gran mayoría de los ciudadanos no participa porque desconfía de la administración local, y Ray (2006) afirma que los jóvenes son más desconfiados de que los adultos.

Los jóvenes consideran las instituciones como entidades poco accesibles y que se interesan demasiado poco por sus preocupaciones (Libro Blanco de la comisión europea. Un nuevo impulso para la juventud europea 2001, p.13) y la mayoría de los jóvenes se sienten descuidados por la Municipalidad (Ray, 2006).

Cabe resaltar que el gobierno local es lo que está más cerca de los ciudadanos, y en especial de los jóvenes, por lo que tiene un papel fundamental que desempeñar a la hora de promover su participación en la sociedad (Carta europea revisada sobre la participación de los jóvenes en la vida local y regional, 2003, p.7); en este sentido se puede afirmar que la participación depende de la voluntad de gestión participativa del gobierno local (Fundación Kaleidos.red, 2008, p.103).

Un reto preocupante es que los jóvenes ven que la participación viene dirigida desde fuera, por canales inocuos (Martínez, López y Navarrete, 2008, p.93), de hecho, estos canales democráticos son vistos por la ciudadanía más como instrumentos de gobierno que como instrumentos de participación de los ciudadanos (Díez Rodríguez, 2012, p.210).

Además estos canales tendrían que entablar un “diálogo” continuo con la comunidad , así, se requería que el gobierno local, como mínimo informara a la ciudadanía sobre cómo habrían influido sus aportes en la toma de decisiones (Smith, 2005, p.59), evitando de esta manera la queja habitual de que, una vez organizados los programas participativos, la municipalidad no informa adecuadamente de los resultados obtenidos (Smith, 2005, p.59). Especialmente los jóvenes demuestran desilusión por la falta de respuesta de las autoridades (Frank, 2006). Acciones del Gobierno La participación de los jóvenes en la planificación urbana Transparencia Cercanía Confianza

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Al implicar a los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones, los gobiernos, provocan expectativas. Así que estos, deben probarles que su aportación es importante y que se tomó en cuenta en las decisiones tomadas (Gramberger, 2001, p.103), puesto que cuando los ciudadanos tienen la sensación de que sus opiniones no son escuchadas, ni tomadas en cuenta, esto les conduce a creer en la inutilidad de su participación (Smith, 2005, p.58). Se producirá un grave error, si las oportunidades de participación de jóvenes son apenas simbólicas y su ideas no se toman en serio (Ray, 2006) , dado que los jóvenes tienden a participan cuando sienten que va a tener un efecto y un cambio real (Mullahey, Susskind y Checkoway, 1999, p.4).

De acuerdo con Gramberger (2001, p.103) los ciudadanos pueden decidir que no tienen tiempo para perderlo con la participación, en ese sentido, es muy posible que los jóvenes no siempre están disponibles ni necesariamente dispuestos a participaren (Martínez, López y Navarrete, 2008, p.93).

En la misma línea, Ray (2006) resalta el problema con el tiempo desde otro enfoque para el autor, los procesos participativos que son elaborados sin los jóvenes son frecuentemente mal adaptadas a las horas de estos.

El gran obstáculo con el que se enfrentan todos los intentos de comprometer activamente a los jóvenes es que no se les considera ciudadanos plenos (Benedicto y Morán, 2012, p.42).

Los jóvenes no tienen el mismo acceso a los procesos de toma de decisiones debido a su edad (Un- Habitat 2004, p.3). Benedicto y Morán (2012, p.40) van más allá, y afirman que ni en la teoría ni en la práctica se les reconocen a los jóvenes la condición de ciudadanos plenos.

La reiterada concepción de la juventud como un periodo de transición para alcanzar la vida adulta, ha provocado que se traslade esta perspectiva de una manera simplista al ámbito de la ciudadanía, los jóvenes terminan siendo relegados a una posición secundaria dentro de la comunidad cívica (Benedicto y Morán, 2012, p.7).

Al igual que otros grupos marginados, los jóvenes se enfrentan a muchas barreras de participación (Ray, 2006), sin embargo, ellos representan un porcentaje muy importante de la población urbana y un grupo social de importancia estratégica para el desarrollo del territorio, y más si se considera el hecho de que esta generación de jóvenes es la más numerosa en la historia de la humanidad (PNUD, 2014, p.2).

Para Koeneke (2000) citado en Alarcón Flores, Gómez Sánchez y Rodríguez Gutiérrez (2004, p.68) la participación está directamente asociada a un conjunto de factores del tipo motivacional que pueden variar de acuerdo con cada contexto. Así que, puede tratarse de motivación ya que ésta constituye una condición necesaria para que se produzca la participación (PNUD, 2014, p.17).

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O´Toole (2003) citado en Kalilio, Haekli y Baecklund (2015) establece, que en la crítica, los jóvenes son políticamente apáticos. Para el mismo autor no ha habido un intento, de comprender mejor la “no participación, mientras que para el Libro Blanco de la comisión europea. Un nuevo impulso para la juventud europea

(2001, p.4) la mayoría de los jóvenes desea influir en las políticas, pero no encuentra manera de hacerlo. A partir de esta perspectiva, se han formulado cuestionamientos iniciales de la tesis:

‐ ¿Los jóvenes participan? ‐ ¿ En qué participan los jóvenes? ‐ ¿Con que frecuencia ?

‐ ¿Cuál es la percepción de los jóvenes acerca de la participación en los programas urbanos?

‐ ¿Cuáles son los problemas de la ciudad que afectan a los jóvenes? ‐ ¿Cómo se puede motivar a los jóvenes a participaren?

‐ ¿Cómo les gustaría a los jóvenes participaren en los programas urbanos? El proceso de cuestionamiento se ha ido estrechando. En este sentido, se ha podido formular los siguientes problemas de la investigación:

Figura 3 Problemas de la tesis El gobierno y la planificación urbana no llevan en consideración la opinión de los jóvenes La falta de información limita la participación de los jóvenes en la planificación urbana La ausencia de los jóvenes universitarios en los procesos de planificación urbana

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