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Chapter 5 Towards a Framework for Scalable Multi-Resolution Event Enriched Maps

5.8 Spatial Scope Finder

A partir de lo expuesto en el apartado anterior, en relación a la descripción de los dos impulsos artísticos de la naturaleza, y, por decirlo, como estos dos impulsos –incluso- se “encarnan” en el hombre, suponemos como una parte central de esta investigación, el hecho de que el “arte”, es una producción inherente, una producción y proyección – digámoslo- en cierta medida “inevitable”, del acontecer cósmico, de la existencia misma del hombre. Tenemos pues, que toda forma de relación del hombre con su realidad, con la realidad como tal, es una relación puramente estética, es decir, jamás puede llegar a ser una relación de adecuación entre el hombre y la realidad, entre el hombre y el mundo; si la relación que tiene el hombre con la realidad es interpretada como una adecuación, como un “estar ahí” “la verdad”, “las leyes”, y el hombre dado su intelecto y privilegio de ser en el mundo se lanza a comprenderla y estimarla como un ente que descubrir, si es conocida y concebida así, ha de ser meramente un desvarío, un error, un engaño, en muchos sentidos un cierto olvido de ciertas condiciones o apreciaciones que en los orígenes el hombre asumió como tal.

Por lo tanto, nos aventuramos a demostrar que incluso el surgimiento del lenguaje nace de una necesidad y producción estéticas para y con respecto a la realidad; el lenguaje nace como un instinto de expresar lo más hondo y lo más primario que hay en nosotros: los sentimientos, los afectos, las pulsiones inherentes a toda vida. Así, demostraremos que el lenguaje es surgimiento de una expresión –inevitable- de la naturaleza y, en su origen viene a ser como tal una obra de arte. Viene a ser un producto intrínseco de una realidad que lo supera: al hombre mismo.17 Así también, creemos que la orientación que da Nietzsche en cuanto a considerar un «lenguaje originario», un lenguaje primario que se significa y se traduce en el simbolismo entero de la música, permite a sí mismo- encontrar-, la naturalidad simbólica y artística del lenguaje verbal, de nuestro lenguaje natural de comunicación, es

17 Cuando decimos “producto intrínseco de una realidad que lo supera”, nos estamos refiriendo a la aparición

de las dos fuerzas elementales que utiliza la naturaleza, para con el hombre, a saber, los impulsos o instintos artísticos de la naturaleza.

44 decir, que en función de lo que tenga que ser la música , y más aún, el arte es de lo que podrá llegar a ser nuestro lenguaje, y como en realidad, hay que llegar a entenderlo, ya no como una relación directa de adecuación que existe entre nuestro modo de hablar y la “cosa”, sino como una relación puramente estética, artística, interpretativa, perspectivista, metafórica, simbólica.

3.3 “El lenguaje está enfermo”

“No nos estimamos ya bastante cuando nos comunicamos. Nuestras vivencias auténticas no son en modo algunas charlatanas. No podrían comunicarse si quisieran. Es que les falta la palabra. Las cosas para expresar las cuales tenemos palabras las hemos dejado ya también muy atrás. En todo hablar hay una pizca de desprecio. El lenguaje, parece, ha sido inventado sólo para decir lo ordinario, mediano, comunicable. Con el lenguaje se vulgariza ya el que habla. –De una moral para sordomudos y otros filósofos” (1994: p. 103)

Ya desde su etapa de juventud, Nietzsche llevará a cabo sus concepciones – radicales- acerca del lenguaje. En sus inicios advierte –y quizás producto de su formación y principios estéticos- musicales-, que el lenguaje yace anclado en un estado que, precisamente no deja o no le permite liberar sus más hondas posibilidades. Así mismo, comprender está dimensión en el pensamiento de Nietzsche nos permitirá comprender su crítica a la metafísica de manera socavada, sus escritos de madurez y en correlación a la crítica de la tradición la crítica que hace a la epistemología. Nietzsche cree que los filósofos desde Platón en adelante han profesado una fe radicalmente ciega en el valor de la correlación conceptual y su estrechez con la “verdad”. Así mismo que los filósofos, y en tiempos posteriores el hombre mismo, ha creído – indudablemente-, en la naturaleza representativa del lenguaje, tomando esto último como un sostén en donde se originan los campos de la ciencia y de la metafísica. Es por esto, que a lo largo de su obra podremos encontrar un intento – porque no logrado-, de hacer del lenguaje una nueva posibilidad, es decir, de transformarlo, de realizar un nuevo “paradigma” lingüístico en función de no ver al lenguaje como una relación de adecuación, y sí verlo y examinarlo como una relación y aparecer estéticos en la naturaleza, en la realidad.

45 Para Nietzsche el lenguaje se encuentra en una profunda disociación en el sentido de que ahora sirve a la expresión del reino del pensamiento y no del sentimiento.

El lenguaje ha sabido de recorrer toda su escala de sus posibilidades para abarcar el reino del pensamiento, es decir, de lo justamente opuesto al sentimiento, alejándose de esa forma de las fuertes manifestaciones del sentimiento, que en los orígenes se podía expresar en toda su sencillez” (2004: p.351).

Para este joven Nietzsche –e incluso, como demostraremos para él de los escritos de madurez-, el lenguaje ha de estar intrínsecamente relacionado con la comunicación exclusiva de nuestro sentir, de nuestro cuerpo; así se concibe un lenguaje más natural, de mayor expresión, ya que no se establece una relación de convención entre la manera de decir y/o expresar la realidad, la naturaleza circundante. “Así la humanidad añade a todos sus dolores el sufrimiento de la convención, es decir, concordar en palabras y acciones, pero no en sentimientos”. (2004: p. 351). El desarrollo del lenguaje puesto así sufre una cierta patología en cierta medida “natural”, ya que el lenguaje en esta etapa, es considerado, un antecesor al pensamiento, por lo tanto, encierra en sí, todo desarrollo filosófico de la posteridad.

El lenguaje está enfermo porque ha dejado de ser una «producción» y ha perdido todo su impulso creador en función de decir o comunicar la realidad. También ha llegado a estar tan preso de la convención del lenguaje conceptual que, ha perdido o se ha olvidado de su origen, el expresar y el decir los sentimientos, es decir, ha perdido su conexión con la naturaleza, entrando y considerando a ésta como una subordinación del hombre hacia ella – la naturaleza subordinada al hombre-, siendo, que en todo momento es ella la que determina el efectuar y el proceder significativo del hombre en función de desentrañarla18. Entonces bien podemos decir que la “parálisis” que el lenguaje sufre es debido a la convención, a que trabaja bajo la convención del lenguaje conceptual y así, ha perdido todo su poder poético y metafórico, incluso, olvidando así su esencia. Una vez más recurrirá al arte, para superar

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El hombre en la visión de Nietzsche no tiene acceso a la realidad. Sus abstracciones son metáforas desgastadas, y su lenguaje encarna más bien su talento innato para la creación y el proceder artístico – estéticos.

46 esa concepción metafísica del lenguaje y hacerlo más “real”, más acorde con su naturaleza y orígenes. “No es exagerado afirmar que uno de los aspectos de la estética de Nietzsche está centrado en torno a lo que el lenguaje es en el arte y lo que el arte tiene que ver con el lenguaje” (2004: p. 351). Nietzsche considera la actitud y la condición estética como la verdadera fuente del lenguaje, en la que la fuerza de la vida trata de desbordarse creativamente, es decir, el lenguaje también sería un producto del arte, el lenguaje es por esto una forma y un proyectar ilusorio con respecto a la realidad, es un crear, es un completo y absoluto crear y decir el mundo.19

Nietzsche advierte de manera temprana20 que en el lenguaje yace un profundo componente metafórico y artístico y precisamente por esto, el lenguaje y del lenguaje que se han servido los filósofos para expresar sus complejos sistemas filosóficos, ha de ser re- evaluado por los componentes retóricos del lenguaje mismo. “Por su génesis el lenguaje pertenece a la época más rudimentaria de psicología: penetramos en un fetichismo grosero cuando adquirimos consciencia de los presupuestos básicos de la metafísica del lenguaje, dicho con claridad: de la razón… la razón en el lenguaje: ¡oh que vieja hembra engañadora! Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática” (1994: p. 48-49). El lenguaje sufre su patología gracias al nihilismo y al progreso de las ciencias:

“Segunda tesis: los signos distintivos que han asignado al «ser verdadero» de las cosas son los signos distintivos del no ser, de la nada, - a base de ponerlo en contradicción con el mundo real es como se ha construido el «mundo verdadero» un mundo aparente de hecho, en cuanto es meramente una ilusión óptico- moral.)” (1994: p.50).

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Con esto, pareciera llevar a cabo, una crítica radical a como Platón y Aristóteles entendieron el lenguaje, no como creencia en la sintaxis lógica del lenguaje, que identifica el lenguaje con la gramática, y desde la cual se ha establecido la lógica de la identidad entre “cosa” y “concepto”, y palabra, sino como un decir metáforas, como una “opinión”, “doxa” y no episteme.

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a en 1873, Nietzsche alude al lenguaje como una obra de arte, en la cual participarán en cierta medida los componentes esenciales de su estética, a saber, Dionisos y Apolo – como instintos, como impulsos.

47 En todo momento, a partir de la crítica que ensalza a la razón en la filosofía y la excedida confianza y “credulidad de los filósofos en la gramática”, Nietzsche va articulando y cimentando una salida al problema: la esteticidad del lenguaje para transformar la filosofía a través de la creación el proceder artístico.

La reconstitución del lenguaje debe apoyarse ya no más en esta especie de razón analítica, o teórica, sino que debe abrir sus dimensiones y posibilidades a una especie de “razón” más intuitiva, abrir el lenguaje a los instintos y pasiones, ya que el instinto merece – desde esta época en Nietzsche-, mayor credibilidad que el concepto, que la misma racionalidad, que esa tan pretendida “racionalidad. Ya en 1869, “En los orígenes del lenguaje”, Nietzsche tematiza el problema de la “Verdad”, de la “razón” en el lenguaje, o más bien, la intrínseca relación que supone la ciencia y la filosofía en materia de la representatividad del lenguaje. Aquí explicita una tesis que dice que el lenguaje mismo antecede a la verdad y que el lenguaje es anterior al mismo pensamiento. De igual manera concibe al lenguaje como el desarrollo del instinto natural, cimentando así que una de las primeras atribuciones del lenguaje fue la de servir de comunicación de los sentimientos y nunca jamás establecer una conexión directa entre lenguaje y realidad.

Lo que ya Nietzsche está intentando decirnos desde este momento, es que el concepto mismo de realidad, yace anclado en la creencia del lenguaje conceptual, como algo que “está ahí”, que es altamente determinable y predecible, es decir, actuar bajo convención como el proceder que ha instituido la ciencia. Por el contrario, Nietzsche cree que en la realidad misma yace un componente puramente estético en relación con el hombre, y es por esto, que debemos de ligar lo poético y lo retórico a nuestro modo de ser en el mundo y de nuestra manera de ver la realidad, pues no existe o más bien no hay una posibilidad de descubrirla a cabalidad, incluso ni siquiera de conocerla, sino simplemente hay una relación estética a la base, entre hombre y mundo.

“Puesto que sin el lenguaje no podría haber nada filosófico, ni podría pensarse, en general, en una conciencia humana, la fundamentación del lenguaje no puede estar en la conciencia; y, sin embargo, cuanto más profundamente penetramos en ella, tanto más claramente se descubre que su profundidad excede la de la más consistente producción. Con el lenguaje pasa como con los seres

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orgánicos; al verlos nos imaginamos que vienen a la existencia ciegamente y, al mismo tiempo, no se puede negar la intencionalidad infundable de su formación, incluso en los más pequeños detalles” (F. W. Schelling, Vorlesungen uber Asthetik, p. 62. 354).

El lenguaje así está anclado en una parálisis de la convención y de la adecuación entre hombre y realidad.21. El lenguaje ya en esta época encarna el talento innato del hombre para la creación de metáforas y su talante estético en función del mundo, es lo que en el arte podemos decir del mismo ya que se orienta un impulso creador y artístico, en un nivel inconsciente, y la conciencia es a tenor, es consecuencia –necesaria- de un nivel primario al cual no tenemos un acceso, sino que únicamente por medio de la manifestación de ese impulso hacia la creación.

3.4 “El origen instintivo del lenguaje”

“Cada símbolo en el lenguaje, es símbolo de una pulsión que da lugar a una imagen” (Nietzsche, 1970: p.4)

“Yo no creo, por tanto, que un «instinto de conocimiento» sea el padre de la filosofía, sino que, aquí como en otras partes, un instinto diferente se ha servido del conocimiento (¡y del desconocimiento!) Nada más que como un instrumento. Pero quien examine los instintos fundamentales del hombre con el propósito de saber hasta qué punto precisamente ellos pueden haber actuado aquí como genios (o demonios o duendes) inspiradores encontrará que todos ellos han hecho ya alguna vez filosofía, - y que a cada uno de ellos le gustaría mucho presentarse justo a sí mismo como finalidad última de la existencia y como legítimo señor de todos los demás instintos. Pues todo instinto ambiciona dominar: y en cuanto a tal intenta filosofar” (2012: p. 33- 34).

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El componente retórico y poético ligado al lenguaje, a su incorporación en el ser del mundo, nos ligará, a reformular el concepto mismo de realidad, ya no será vista como una entidad presupuesta a ser descubierta y desvelada, sino que será puesta como una masa; como una transfiguración constante, el hombre a significar el mundo lo abre, lo interpela, lo viola. El hombre a ampliar su lenguaje, ampliara su realidad.

49 “Por debajo de la actividad consciente lingüística del hombre había una actividad inconsciente del lenguaje «demasiado compleja», para haber sido o para ser realizada por un individuo solo, pero, sin embargo, demasiado homogénea para ser la obra de una masa” (Nietzsche, 2000, Escritos sobre retórica, p. 27).

Partiendo de este principio, Nietzsche no vacilará – en ningún momento-, en atribuir un origen –digámoslo- inconsciente en la formación y asunción de nuestro lenguaje. Existe pues un instinto, un impulso que en términos de este capítulo, y solo por el momento, será analogado o correlacionado con el impulso de representación –apolíneo- en su sentido figurativo.22 Este hecho- el de pensar un origen instintivo del lenguaje-, supone uno de los pilares – que iremos desmontando- de todo el pensamiento de Friedrich Nietzsche- el hecho de que toda actividad consciente, encuentra su raíz en algo instintivo, y en efecto, que no tenga nada que ver con la “racionalidad” o con la “razón de la civilización “supone un cambio de mirada total.

“La luz diurna más deslumbrante, la racionalidad a cualquier precio, la vida lúcida, fría, previsora, consciente, sin instinto, en oposición a los instintos, todo esto era sólo una enfermedad distinta – y en modo alguno un camino de regreso a la «virtud>, a la «salud», a la felicidad… tener que combatir los instintos - ésa es la fórmula de la décadence: mientras la vida asciende es felicidad igual a instinto. -” (1994: p. 43). Por su génesis el lenguaje pertenece a la época más rudimentaria de psicología: penetramos en un fetichismo grosero cuando adquirimos consciencia de los presupuestos básicos de la metafísica del lenguaje, dicho con claridad: de la razón. Este fetichismo ve en todas partes agentes y acciones: cree que la voluntad es la causa en general; cree en el «yo», cree que el yo es un ser, que el yo es una sustancia, y proyecta sobre todas las cosas la creencia en la sustancia yo –así es como crea el concepto “cosa”-… […] Mucho más tarde, en un mundo mil veces más ilustrado, llegó a la consciencia, de los filósofos para su sorpresa, la seguridad

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Creemos pues, que en el lenguaje se esconden un entrelazamiento de ambos impulsos artísticos, descritos anteriormente. Es en especial medida, en el lenguaje poético, en donde nos encontramos con la unión de ambas divinidades. Por un lado, apolo, hablando, expresando el torrente conceptual mediante imágenes, por otro, Dionisio y su efecto particular de la embriaguez, en donde el poeta habla más bien desde el corazón del mundo, desde la voluntad misma del mundo y de la naturaleza. El poeta expresa, o bien, intenta expresar el padecimiento íntimo, la unión más directa que pueda darse entre el sentimiento profundo –naturaleza-y lo propiamente dicho, la palabra.

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la certeza subjetiva en el manejo de las categorías de la razón: ellos sacaron la conclusión que esas categorías no podían proceder de la empiria, - la empiria entera, decían, está, en efecto, en contradicción con ellas. […] Nosotros tenemos que haber sido divinos, ¡pues poseemos la razón!” (1994: p. 49).

En estos términos Nietzsche considera al lenguaje como un producto del instinto, lo mismo habría que decir del pensamiento. En un primer momento tenemos el instinto que actúa como un impulso, como una necesidad sin una finalidad. En segunda instancia vendría a entrar los dominios de la convención, y por lo tanto, el desarrollo del lenguaje y sin este último no podría desenvolverse el “pensar consciente”. Es importante recalcar que la base a que apunta Nietzsche es siempre la de suponer el origen instintivo del lenguaje para así dinamitar el uso de la metafísica del lenguaje y la absoluta creencia entre la correlación de lenguaje y realidad.

“De hecho, hasta ahora nada ha tenido una fuerza más persuasiva más ingenua que el error acerca del ser, tal como fue formulado, por ejemplo, por los eleatas: ¡ese error tiene en favor suyo, en efecto, cada palabra, cada frase que nosotros pronunciamos! –También los adversarios de los eleatas sucumbieron a la seducción de su concepto de ser: entre otros Demócrito, cuando inventó su átomo… «La razón en el lenguaje: ¡oh, ¡qué vieja hembra engañadora! Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática…”(1994: p. 49)

«El conocimiento filosófico más profundo se encuentra ya preparado en el lenguaje». La supuesta independencia que ha proclamado la razón y el pensamiento en función del lenguaje, no es tal, producto que toda forma de conocimiento, de interpretación esta supuesta al lenguaje, es este quien determina y forma todo pensar y acontecer interpretativo del mundo “El lugar propio para la crítica de la razón se desplaza hacia ese otro ámbito fundamental que es la crítica del lenguaje, referencia última de los valores de nuestros juicios y en general, de toda la actividad de nuestro entendimiento” (2004, p.362- 363).

“Que los diversos sistemas filosóficos no son algo arbitrario, algo que se desarrolle de por sí, sino que crecen en relación y parentesco mutuos, […] algo

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existente en ellos los guía, algo los empuja a sucederse en determinado orden, precisamente aquel innato sistematismo y parentesco de los conceptos. […] el asombroso parecido de familia de todo filosofar indio, griego, alemán, se explica