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para los y las jóvenes es importante participar en los grupos juveniles y capacitarse en procesos como el de HPV, es que de una u otra manera se sensibilizan frente a su propia realidad de vida y la de los demás, llegando a un momento en que consideran importante emprender acciones por el bien común; para lo cual el componente HPV ha generado una estrategia adicional y es la formulación de microproyectos sociales que sensibilicen y acerquen al joven a su realidad.

Dos niveles de aproximación al trabajo comunitario se encuentran en la experiencia de los grupos juveniles, los que a su vez han sido enriquecidos y fortalecidos por el componente HPV:

Primer nivel: Los grupos inician en un proceso de sensibilización hacia las

condiciones de vida de las demás personas, por ello se caracteriza el trabajo que emprenden los y las jóvenes de la Emisora Juvenil y Periódico en el Colegio La Divina Providencia. Así hablan de su experiencia:

“Yo recuerdo con mucho cariño cuando fuimos al hospital Geriátrico las niñas de la emisora, cuando le dimos el algo a esos viejitos, hicimos un reinado con los viejitos y con las viejitas, yo me acuerdo mucho de eso y fue muy rico compartir con ellos”. Joven Colegio LA DIVINA PROVIDENCIA.

El trabajo comunitario empieza por pensar y acercarse a la realidad de vida de los demás, que es la tendencia que hasta ahora en estos dos grupos se ha vivenciado, mas allá, clubes juveniles ha superado este límite.

Segundo nivel: Además de la sensibilidad comunitaria, emprender acciones de

proyección comunitaria es lo mas importante, en algunos casos a través de los microproyectos o de otro tipo de planeación del trabajo. Parte de lo que hubo que aprender, fue a negociar con otras personas, quienes además son adultos:

“Al principio yo chocaba mucho y empezaba a reventar con los adultos: “pero es que mire”, y entonces, yo siento que esa es la herramienta que me ha brindado y es: “oiga, venga, como es lo suyo, y como es lo mío”, y empiezo en esa negociación que HPV me enseñó y es a no llegar a la comunidad a pelear y así uno logra cosas, porque yo he ido a hablar a los colegios, y con ese cambio, ya lo toman a uno desde otro punto y entonces “bueno, listo, ahora sí” eso es lo importante... ” Joven CLUBES JUVENILES.

La experiencia en este nivel les ha permitido alcanzar otros aprendizajes relacionados con las dinámicas de interacción social, el tejido social, la participación y la organización comunitaria; donde se han puesto a prueba las capacidades de los y las jóvenes frente a la solución de problemas sociales reales, cuyas dimensiones y complejidad son abordables desde los conocimientos y capacidades desarrolladas por éstos.

Desde otra óptica, a las instituciones que han patrocinado y han participado del desarrollo de la capacitación en HPV en Manizales, se les reconoce por la claridad y la utilidad de los aportes entregados, puesto que le han facilitado a los grupos la realización de su función social y educadora, no solo con los integrantes de los grupos, sino con el resto de personas que se han beneficiado de su labor educativa. Por eso, no se han sentido solos y sin elementos conceptuales y metodológicos para cumplir con su misión educativa.

Hoy por hoy, HPV a estos grupos de jóvenes les ha permitido cambiar su vida, en la medida que trabajan con otras personas, por eso consideran que su papel trasciende su rol de simples jóvenes, para ubicarse como servidores públicos y como educadores:

“ ...En el sentido de que cuando llega alguien en busca de un servicio porque uno está aquí haciendo un servicio, y fuera de eso está proyectado como educador social, es entender que no viene nadie a que le solucionen una cosa inmediata, sino que hay que empezar a comprender otra cosa, me parece que hablar de comprender al otro, por su propia vida... y yo siento que desde ahí apenas voy en una habilidad, aunque uno hace otras y es la del conocimiento de sí mismo, y ya de ahí la creatividad, pero para mi HPV en términos comunitarios, me ha ofrecido la posibilidad de hacer diarios de campo, de preguntarme por cosas que suceden y que ya no me invitan a salvar el mundo pero si como a mejorar el entorno donde vivo, cosas como esas”. Joven Clubes Juveniles.

Desde su función social de educación, no es raro que asuman HPV como una herramienta pedagógica y didáctica, con ello se demuestra el compromiso, interés y la importancia que le dan a su experiencia en este proceso, pues HPV les pide no solo aprender para si mismos(as), sino para facilitar aprendizajes sobre los mismos temas con las demás personas que trabajan.

A esta altura del análisis, no es atrevido plantear que el mejor pretexto para que estos(as) jóvenes sostengan un estilo de vida saludable, es mediante la puesta en marcha de iniciativas juveniles, bien de organización grupal juvenil o de proyección comunitaria, que priorizan su participación activa en niveles decisorios y sientan que por su labor hay reconocimiento y respaldo, no solo entre ellos mismo(as), sino de su familia, colegio e instituciones con las que se vinculan en la oferta programática. En consonancia con Jorge, Censi y Bertucci, el objetivo último de formar en proyectos como HPV, no es equipar mejor a la sociedad para enfrentar problemas, por ejemplo la droga o el maltrato familiar, sino prevenir este tipo de situaciones a través de un mayor capital social y humano, la prevención desde este enfoque, produce además grandes ahorros en términos de costos en servicios públicos.119

Si se quisieran leer los aprendizajes planteados a lo largo de este capítulo, otra idea sobre capital social se puede mostrar con el trabajo de los grupos juveniles, y es la construcción de redes cívicas de apoyo, no solo entre los grupos, sino con otros agentes de las comunidades. Las redes existen para potenciar el aprovechamiento de conocimientos y recursos disponibles necesarios para las labores comunes propuestas; y no significan cosa distinta que un trabajo cualificado y de alto nivel en el manejo de

119 BERTUCCI, Juliana, CENSI, Florencia y JORGE, José Eduardo. Documento “Capital Social y Pobreza:

las relaciones personales y sociales entre los integrantes que asisten a una organización.

Siguiendo esta línea del análisis, La CEPAL identifica:

...Redes de capital social, ya sea individual o comunitario, que suponen distintas formas de funcionamiento particular en las relaciones sociales: A) Individual: redes egocentradas, manejo de contactos para realizar proyectos personales. B)

Grupal: es una extensión de estas redes donde se cruzan muchos vínculos en un

grupo cara a cara: todos se conocen, todos son amigos por lo que existe un cierre en la red. Las relaciones se cruzan entre sí y se densifican (4 a 12 personas) conformando un grupo capaz de funcionar como equipo o como empresa. Se trata de personas que tienen confianza entre si y múltiples relaciones de reciprocidad y compromiso. Este tipo de capital parece un campo fértil para emprendimientos asociativos que pretendan generar ingresos en sectores pobres...120

HPV ha sentado las bases necesarias desde el capital social para articular las acciones de un grupo de jóvenes en los procesos de desarrollo humano y social, sus aportes dan cuenta de la importancia de esta experiencia porque sienten que no solo han transformado su vida, sino que logran participar de propuestas institucionales relacionadas con sus intereses de desarrollo personal y social.

Resaltar la experiencia del programa Clubes Juveniles Comunitarios, en su relación con la construcción de capital social, nos lleva a las siguientes reflexiones:

La mayoría de los grupos juveniles no hacen su trabajo solos, requieren y buscan el apoyo de instituciones que los oriente y acompañe en el desarrollo de sus diferentes iniciativas, facilitando el logro de sus objetivos; los cuales, si bien se observa arriba, buscan específicamente resignificar el papel de los y las jóvenes en la ciudad desde los barrios, generar espacios de participación para ellos mismos donde se proyecten con acciones de beneficio a otros grupos de población y fundamentalmente buscan reconocimiento como jóvenes capaces de pensarse en relación con las demás personas. El apoyo que los grupos han movido, teje relaciones institucionales y grupales entre: Casas de la Cultura infantiles y juveniles, Instituciones Educativas, SENA, CENCAF comuna 1, Juntas de Acción Comunal, CORPOCALDAS, Facultad de Psicología Universidad de Manizales, ICBF (Hogares Sustitutos) y Cruz Roja Colombiana,

120CEPAL, Documento: Capital Social y Pobreza. Conferencia Regional Sobre Capital Social y Pobreza.

programa Crianza con Cariño; programas que si bien no están en el GIPA, están indicando que es necesario avanzar hacia la construcción de redes de redes.

Lo metodológico en el trabajo desarrollado por los clubes juveniles

Su experiencia desde Habilidades para la Vida les ha enseñado a construir sus ideas desde la planeación y abordajes metodológicos activos y participativos, donde se valen de estrategias metodológicas como la Animación Sociocultural, Técnicas Psicológicas, experiencias lúdicas, recreación. Estas se han soportado desde técnicas como: Talleres vivenciales, manualidades, arte, caminatas, video foro, relajación, visualización, integración, prácticas, simulacro de emisiones, manejo de equipos, visita domiciliaria, visita guiada, cuaderno viajero, cuento creado, “teletón” pro– damnificados.

Las dificultades desde la mirada de los animadores juveniles

Las situaciones que de alguna forma dificultaron las acciones de los grupos tienen relación con circunstancias personales, relaciones interpersonales, comunicación, trabajo en equipo, dificultades de aprendizaje y apoyo logístico.

Funcionarios institucionales, facilitadores del programa y animadores juveniles logran establecer un tejido social en el que lo comunitario, lo educativo, y lo organizacional como problemas que se reflexionan desde el microproyecto y desde su formación en HPV, los fortalece en sus herramientas básicas para el trabajo con la comunidad; en este sentido, clubes juveniles comunitarios, como experiencia no convencional de trabajo con la niñez y la juventud, desarrolla un modelo educativo que va mas allá del aprendizaje de metodologías y logra construir un escenario que aporta al desarrollo de niños, niñas y jóvenes bien sea recogiendo el potencial humano o la memoria de la comunidad que otorga identidad a cada grupo en su contexto particular.

Así, el programa clubes juveniles se desarrolla como un proceso de mediación sociocultural en la formación de este grupo de población cuyo impacto se esperaría redunde en actitudes positivas hacia el crecimiento del capital humano, el capital social y la promoción de estilos de vida saludables.