Un artículo científico es el medio por el cual los investigadores comunican sus estudios a la comunidad científica. Una correcta redacción del artículo científico posibilita persuadir a los lectores de que la investigación es novedosa y relevante.
Un artículo científico típico contiene la siguiente estructura:
A. Título
Es la presentación del artículo científico. El título es una frase que resume el documento y permite al lector determinar si le interesa o no su lectura, además,
sitúa el trabajo en un foco temático, ayuda a clasificarlo de algún modo y mejora la eficacia de la comunicación científica general, evitando pérdidas de tiempo a los investigadores ajenos al tema y facilitando la localización a los investigadores interesados en él. […] Además, de la función informativa y de optimización del fuljo comunicativo en la ciencia, los autores pueden a través
de sus títulos llamar la atención sobre el núcleo de sus pretensiones de reconocimiento. (Maltrás Barbara et al. 2003, p.99)
Los editores de revistas han reconocido la importancia del título; por ello, sugieren a los autores resaltar lo más significativo del trabajo.
B. Lista de autores
En la comunicación científica actual es necesario establecer a quien pertenece la investigación porque la autoría es el signo de la propiedad intelectual del autor y permite
Establecer una relación simétrica entre los autores y su aportación: los autores responsables, avalan el trabajo que presentan; paralelamente, buscan reforzar su consideración como científicos a través de la importancia de ese trabajo. (Maltrás Barbara et al. 2003, p.100)
Reconocer la autoría del artículo convierte al documento científico en una fuente contrastable y garantiza la necesidad de la información ya que está en juego la credibilidad de los autores.
Los lectores, en su mayoría, revisan la lista de autores para determinar su interés pues este “es un indicativo del calibre del trabajo”. Sin embargo, puede ser perjudicial para investigadores novatos. Por ello, los investigadores primerizos consideran “ser cofirmantes de un trabajo con un científico de elevada consideración, porque aumentan sus posibilidades de atraer la atención y de obtener reconocimiento” (Maltrás Barba, 2003, p.100).
C. Afiliación institucional de los autores
En un artículo científico, establecer la filiación institucional de los autores es importante; en la actualidad, se han convertido en mecanismos de reconocimiento:
Trabajar en una institución científica estable es un indicativo de una dedicación profesional a la ciencia y de haber superado ciertos controles. Para los autores poco conocidos, pertenecer a una institución prestigiosa supone un aval a los ojos de los posibles lectores (Maltrás Barba, 2003, p.101).
Maltrás Barba et al. (2003) reconocen que para autores como Studer Chubin (1980) la institución se ha convertido en un identificador más determinante que el propio autor, así
autores que trabajan en instituciones menos prestigiosas encontrarán más dificultades para publicar sus trabajos y para que éstos reciban atención.
D. Resumen
Líneas arriba, se mencionó que el título tiene la función de expresar lo novedoso y relevante de la investigación; pero el resumen facilita
una comunicación rápida de los puntos esenciales del contenido del documento. [..] Puede insistir en la novedad y en la relevancia del trabajo de un modo más preciso que el título, pero además puede referirse a aspectos relacionados con las técnicas empleadas o el rigor en la ejecución de la investigación (Maltrás Barba, 2003, p.101).
Para facilitar la divulgación del artículo científico en bases de datos internacionales es recomendable incluir resúmenes en el idioma inglés.
E. Palabras claves
Las palabras clave establecen la relación del artículo y de su disciplina, posibilita resaltar su relevancia dentro de su campo. Ellas son una herramienta del editor pero “lo más usual es que sean otorgadas por indizadores profesionales, a veces con asistencia informática” (Maltrás Barba, 2003, p.102)
F. Texto principal
El texto principal es la parte esencial del escrito científico ya que allí se expresa el contenido de la investigación. Este se presenta como un “relato fidedigno sobre los resultados significativos de una investigación y el modo en que se ha llegado a ellos. […] apelan a la evidencia y con un carácter marcadamente objetivo” (Maltrás Barba, 2003, p.102).
Este texto puede ser redactado como un discurso argumentativo, lógico, probatorio pero debe establecer la separación entre los datos y las interpretaciones.
Según Maltrás Barba (2003) el texto principal típicamente se divide en secciones: Introducción, Métodos y materiales, Datos, Resultados, Discusión y Conclusiones. Cada uno de estas partes presenta la siguiente información:
La introducción contextualiza el problema para resaltar la relevancia del trabajo. En este apartado se estable el estado de la cuestión.
En las secciones Métodos y materiales, y Datos se defienden la cientificidad de los resultados ya que “se describen los procedimientos y las bases empíricas de tal modo que queda clara la adecuación a métodos aceptados, intentando mostrar el rigor en la aplicación y la objetividad, es decir, la independencia respecto del autor” (Maltrás Barba, 2003, p.76). En Resultados se expresa lo novedoso de la investigación. Luego, en Discusión, se expresa el sentido de los resultados. De este apartado se deriva la sección de Conclusiones, en la cual resumen la relevancia de la investigación y se presentan las consecuencias de ella, ya sean positivas o negativas.
G. Gráficos, cuadros, tablas, ecuaciones, etc.
En esta sección se formaliza el lenguaje científico ya que “se muestra de forma ordenada los datos más significativos, resaltando o abstrayendo determinados rasgos” (Maltrás Barba, 2003, p.105). La presentación de los datos se puede realizar a través de representaciones visuales.
H. Lista de referencia
La lista de referencia contiene todos los trabajos citados en el artículo. Ella “refleja con mayor claridad la inserción del trabajo científico individual en una obra colectiva”. (Maltrás Barba et al, 2003, p.105). Sobre el empleo de las citas, la bibliografía es extensa pero cabe recordar que líneas arriba se mencionó la importancia de ella en relación a la tradición o campo de investigación en el cual el artículo se inserta.
Ahora bien, así como las citas posibilitan afianzar o respaldar las afirmaciones del autor, Maltrás Barba et al. (2003, p.105) sostienen que Thorne (1977) denuncia las malas prácticas que de ellas hacen; por ejemplo,
dividir resultados en “unidades mínimas publicables” para ser más citado; excesivo detalle y elaboración de las citas; citar a la moda para obtener financiación, o según el gusto de los editores, por presiones de poder, por conspiración conjunta; citas clásicas a figuras eminentes, no reconocimiento de autores nuevos, citas obsoletas.