4.3 Multitasking server architectures
4.3.3 The Preforking Multiprocessing Architecture
Al igual que los valores de la introversión han sido criticados por nuestra cultura extravertida, el sentimiento y la intuición han sido considerados inferiores al pensamiento y a la sensación. La cultura occidental ha sido abrumadoramente masculina, y el pensamiento y la sensación han sido las funciones predominantemente masculinas. Ello no quiere decir que no haya mujeres que no desarrollen bien las funciones de pensamiento y sensación, u hombres que no tengan acceso a sus sentimientos e intuiciones. Pero en la mayor parte de culturas (y ciertamente en la occidental), los hombres y las mujeres tradicionalmente han aceptado roles especializados que han animado claramente a las mujeres a desarrollar las funciones de sentimiento e intuición, y a los hombres las de pensamiento y sensación.
Tipo sentimiento. Si su función psicológica superior es la de sentimiento, también desarrollará como mínimo una de las funciones secundarias: sensación o intuición. No obstante, es imposible desarrollar totalmente la función inferior (pensamiento), que es su portal de entrada a los tesoros del inconsciente colectivo.
Un curandero medio cherokee medio irlandés que conocí una vez me dijo que la primera ley del universo era que «todo nace de una mujer.»
Las mujeres gestan, tienen y crían a sus hijos, que son el fututo. Los hombres normalmente han sido meros apéndices en este proceso primario de la evolución humana. A lo largo de la historia, la mayoría de mujeres han concentrado sus energías en este rol primordial y han desarrollado las funciones psicológicas necesarias para llevarlo a cabo adecuadamente.
Evidentemente, primero tendrían que escoger a un buen compañero. En parte, las mujeres han utilizado las técnicas tradicionales que usan todos los animales: 1) hacerse atractivas para que más varones las deseen;49 y 2) forzar a los hombres a competir entre ellos para seleccionar los machos dominantes como compañeros. No obstante, de manera mucho más marcada que cualquier otro animal, el hombre y la mujer también han aprendido a amarse el uno al otro. A diferencia de la gran mayoría de animales, las crías humanas son prácticamente indefensas durante muchos años. Necesitan que alguien las alimente, las vista, les enseñe, las proteja, etc. Las mujeres han asumido la mayor parte de estas responsabilidades con respecto a sus hijos, aunque han necesitado la ayuda de los hombres.
Al igual que nuestros parientes cercanos, los monos y los simios, la temprana humanidad solucionaba sus problemas reuniéndose en tribus que ofrecían alimento, refugio y protección para todos, especialmente para los niños. Las estructuras tribales gradualmente fueron evolucionando y convirtiéndose en estructuras familiares. En las culturas antiguas (como demuestran las actuales culturas tribales), las familias eran frecuentemente polígamas: las múltiples esposas de los machos dominantes mejoraban los recursos genéticos. Con el tiempo, la unidad familiar se fue haciendo más pequeña hasta que lo más frecuente fue el marido, la mujer y sus hijos. En la época actual, el concepto de familia ha llegado a ser increíblemente variado, como si estuviera intentando volverse a definir. El divorcio ha llevado, por un lado, a la familia monoparental; por el otro, a algo más cercano a la tribu, con unos hijos que tienen múltiples juegos de padres relacionados entre sí de manera compleja. Sin embargo, en prácticamente todas estas variaciones sobre el mismo tema, la madre sigue funcionando como el centro de la familia. Debido a su rol primordial como madres, las mujeres tuvieron que desarrollar la función de sentimiento de manera muy sofisticada. Por ejemplo, está claro que una familia funciona mejor como unidad única y armoniosa. Para poder mantener esa armonía, la madre tiene que ser capaz de evaluar cuándo la unidad está funcionando de manera armoniosa y cuándo no. Entonces tiene que poder relacionarse con cada miembro de la familia individualmente, de tal manera que se garantice al máximo el mantenimiento de esa armonía. Tanto la evaluación como la interacción requieren una sutileza de sentimiento: la función de
49 En el reino animal, muchas veces son los machos los que se hacen atractivos para las hembras, lo cual demuestra que las cualidades asociadas con el género no son necesariamente fijas.
pensamiento es incapaz de tratar con tal complejidad de manera satisfactoria.
A pesar de que el argumento anterior indudablemente es cierto en gran medida, tampoco es toda la historia. El amor, tanto si es entre madre e hijo, o marido y mujer, no se puede reducir a una descripción tan clínica. Y cualquiera que haya observado alguna vez a los animales durante un período largo de tiempo sabe que los seres humanos no poseen el monopolio del amor. No obstante, el amor entre humanos es sin duda más complejo que el que tiene lugar entre otras especies.
Quizá el estudio a más largo plazo del desarrollo adulto fue el llamado Estudio Grant, que en el año 1937 seleccionó a varios hombres que «habían conseguido un buen nivel académico en una universidad de humanidades muy competitiva» (en realidad se trataba de Harvard). Se recopilaron extensas biografías y se pasaron unos tests psicológicos al principio del estudio ¡y a lo largo de los treinta y cinco años siguientes en que duró el estudio! Evidentemente, era de esperar que un estudio a tan largo plazo revelara muchas cosas que no se pueden descubrir en una investigación más limitada temporalmente. George E. Vallant resumió las conclusiones del estudio en su libro Adaptation to Life.50
Afortunadamente, Vallant tiene el don de traducir complejos temas psicológicos a términos humanos más sencillos.
Por ejemplo, Vallant dice: «Creo que la capacidad de amar es una facultad que existe a lo largo de un continuo... La capacidad de amar se parece más a una habilidad musical o a la inteligencia.» Concluye que «probablemente no existió una variable longitudinal que predijera la salud mental de manera tan clara como la capacidad de un hombre para seguir estando felizmente casado a lo largo de los años,» y: «No es que el divorcio sea algo peligroso o malo; sino que amar a las personas durante un largo período de tiempo es bueno.»51
Así que no descartemos sin más la función de sentimiento como inferior a la de pensamiento, especialmente no la función evaluadora claramente diferenciada de la que Jung denominaba con el término sentimiento.
En «La función de sentimiento,» James Hillman resume la postura de Jung cuando dice: «La función de sentimiento es ese proceso psicológico de nuestro interior que evalúa.»52 Podemos adquirir información acerca del mundo o bien a través de nuestros sentidos o bien de la intuición. El pensamiento nos puede decir qué significa esa información, pero no nos puede decir lo que vale, cuál es su significado. Para ello es necesario el sentimiento. No es ninguna coincidencia que nuestra cultura, que sobrevalora el pensamiento y la sensación, se esté ahogando en información, pero que carezca de la capacidad de discernir lo que es
50 George E. Vallant, Adaptation to Life: How the Best and the Brightest Come of Age, Boston, Little, Brown & Company, 1977.
51George E. Vallant, Adaptation, pags. 306-307, 359.
importante entre toda esa información. Nuestro gobierno se va haciendo cada vez más grande, pero es incapaz de discriminar las prioridades basándose en algo que no sea una hoja de balance. Se responde a los nuevos desafíos con respuestas viejas, porque no sabemos evaluar qué problemas y qué soluciones son significativos. El sentimiento es un proceso exactamente igual de racional que el pensamiento, y en el momento actual lo necesitamos desesperadamente.
Las personas de tipo sentimiento tratan con los recuerdos; comprenden el presente al compararlo con el pasado. La gran detective de Agatha Christie, miss Marple, es el ejemplo perfecto: resuelve los misterios más espeluznantes al percatarse de similitudes entre la situación actual y pequeños acontecimientos de la vida del pueblo donde vive. La mayoría de hombres con los que se relaciona opinan que sus comparaciones son ridiculas, pero siempre es miss Marple la que llega hasta la verdad emocional escondida dentro de la confusión que rodea los asesinatos.
Una persona de tipo pensamiento jamás podría hacerlo, porque ellas trabajan con categorías más claramente definidas. Las del tipo sentimiento son capaces de funcionar entre la confusión de la vida. Es por ello que el pensamiento no es adecuado para determinar el valor de algo. Siempre hay infinitos matices de valor, y sólo el sentimiento se puede adaptar con facilidad a esa falta de definición.
Las personas del tipo sentimiento extravertido son individuos sociales. Se sienten totalmente cómodas en cualquier situación social. No solamente hacen buenas migas con casi cualquier persona, sino que su mera presencia hace que todo el mundo se sienta igualmente cómodo. A veces pueden llegar a ser demasiado adaptables, demasiado dispuestas a decir lo que uno quiere oír, en lugar de lo que realmente creen. De hecho, puede que incluso se crean que lo que nos están diciendo es verdad, como mínimo durante el tiempo que se tarda en decirlo.
Para poner un ejemplo, un paciente solía quejarse de que nunca lograba conseguir que su jefe se atuviera a una decisión durante demasiado tiempo. A lo mejor entraba en el despacho del jefe y conseguía un acuerdo sobre algún tema. Diez minutos después, entraba alguna otra persona y el jefe se mostraba de acuerdo con exactamente lo contrario. Su manera favorita de tratar con cualquier solicitud de decisión era «archivarla»; su esperanza era siempre que las cosas se solucionarían solas si no se las importunaba. Cuando se pasan al extremo opuesto, los tipos sentimiento extravertido pueden ser las personas más llamativas de todas. Sólo se sienten totalmente vivas cuando están rodeadas de gente. Continuamente sugieren cosas que hacer, lugares adonde ir. Cuando intentan pensar, tropiezan con su función inferior, con su conexión con el inconsciente. Antes que forzarse a pensar, es más posible que adopten un sistema de pensamiento entero. Su propia manera de pensar suele ser más primitiva: sólo utilizan uno o dos pensamientos de manera repetida.
Las personas de tipo sentimiento introvertido son menos frecuentes en nuestra cultura y más difíciles de comprender. Como su sentimiento es introvertido, no tienen forma de expresarlo, excepto a amigos íntimos y familiares, y muchas veces ni tan sólo a ellos. Jung dijo que normalmente encontraba esta tipología sólo entre mujeres; yo he conocido también a varios hombres homosexuales que la comparten. El tipo sentimiento introvertido se guarda sus fuertes sentimientos para sí mismo. Son las personas con mayor dificultad de expresión de todas porque no han desarrollado la función de pensamiento, y debido a que su experiencia de los sentimientos es tan personal, no pueden explicarla a otras personas. Jung dijo que la frase «las aguas tranquilas son profundas» se debe de haber inventado para describir a ese tipo de persona.
Aunque la cara que presentan al mundo puede ser «infantil o trivial,» y a veces quejumbrosa, los sentimientos que discurren bajo la superficie pueden ser de gran profundidad. Los tipos sentimiento introvertido son probablemente las consciencias del mundo. Vistos de esta manera, Von Franz dice que son ellos quienes «con mucha frecuencia forman la columna vertebral étnica de un grupo.»53 Aunque sean silenciosos, otros observan sus reacciones y prestan atención a sus juicios, tanto si los expresan en voz alta como no.