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5.3 RealPaver with a Trace

5.3.2 Tracing RealPaver

La Ley General de Educación N º 28044 Artículo 13: La calidad de la educación es el nivel óptimo de formación que deben alcanzar las personas para enfrentar los retos del desarrollo humano, ejercer su ciudadanía y continuar aprendiendo durante toda la vida. Así mismo, García (2008) definió que. “La calidad educativa es un producto válido, que implica la adquisición del equipamiento intelectual y la perspectiva cultural para agregar el valor a los proceso que dan forma a la propia vida y la dinámica social educativa” (p.113).

De acuerdo a lo expuesto, la calidad educativa es un producto que implica

equipamiento para dar forma a los sistemas educativos, además tiene una serie de procesos que ayuden a la formación de las personas en su nivel básico de formación educativa. Es decir, que los estudiantes obtengan de su instituciones bases sólidas para sus aprendizajes.

Por consiguiente, Ruiz (2011) afirmó que: La calidad educativa es un proceso o principio de actuación que no apunta exclusivamente a la obtención de unos

resultados inmediatos o finales, sino, fundamentalmente, a un modo de ir haciendo, poco a poco, las cosas para alcanzar los mejores resultados posibles en orden a lo que se nos demanda y a las posibilidades y limitaciones reales que se tienen en la educación.

De acuerdo a lo afirmado, la calidad educativa es aquella que busca en los jóvenes la adquisición de los conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para equipararles en la vida diaria. Al mismo tiempo, los beneficios de una buena calidad educativa facilitan la posesión de una sabiduría que se expresa la captación de una cultura científica, lo que aumenta la máxima capacidad para producir dinero o transformar a alguien su potencial cognoscitivo, es decir, aprovechar las oportunidades que se presenten.

De ahí que, OCDE (1991) mencionó que: La calidad educativa depende de la

selección de elementos relevantes, de la valoración del carácter de estos elementos y del peso que se le da a su importancia. La estimación de la calidad es compleja y se encuentra cargada de valores, es una medida multidimensional, interactúan muchos factores, como son: Los estudiantes y sus antecedentes, personal docente y sus estrategias, las escuelas y su estructura, los currículos y las expectativas de la sociedad.

Por lo tanto, la calidad educativa está sujeta a un conjunto de elementos propios que buscan mantener estándares de los sectores educativos. Aun así, los diferentes elementos que la componen comparten objetivos que aportan al sistema educativo; es entonces que los destinatarios, directores y al personal de la institución se puedan desarrollar en un ambiente que responda a sus intereses en relación con la realidad social, pues es el modo que garantice la superación de las personas gracias a un orden en los procesos educativos. Entorno a ello, la calidad educativa está orientada a brindar a los estudiantes recursos didácticos de aprendizajes, lo cual, estén elaborados acorde a las exigencias educativas, de manera, concisa, confiable, actualizada y detallada coherentemente.

En el mismo contexto, Muñoz (2003) sostuvo que: La calidad educativa está dirigida a satisfacer las aspiraciones del conjunto de los sectores integrados de la sociedad a la que está dirigida; si, al hacerlo, se alcanzan efectivamente las metas que en cada caso se persiguen; si es generada mediante procesos culturalmente pertinentes, aprovechando óptimamente los recursos necesarios para impartirla y asegurando que las oportunidades de recibirla y los beneficios sociales y económicos derivados de la misma se distribuyan en forma equitativa entre los diversos sectores integrantes de la sociedad a la que está dirigida.

Entorno a ello, la calidad educativa implica una constante búsqueda de la mejora en los recursos de las escuelas, los procesos de la enseñanza, la distribución de las tareas curriculares y los resultados o logros obtenidos por los estudiantes. Además, incluye el poder analizar la realidad de la vida social y personal de los educadores y estudiantes, ya que determina que la adquisición de los conocimientos sea buena, sus destrezas,

capacidades y actitudes sean ideales para confrontar las actividades en la vida diaria. En este aspecto; Marchesi & Martín (1998) indicaron que: La calidad educativa es aquella que promueve el progreso de los estudiantes en una amplia gama de logros intelectuales, sociales, morales y emocionales, teniendo en cuenta su nivel

socioeconómico, su medio familiar y su aprendizaje previo. Un sistema escolar eficaz es el que maximiza la capacidad de las escuelas para alcanzar esos resultados. Por lo indicado por el autor, la calidad educativa es entendida como el desarrollo de una actividad con eficacia, eficiencia y pertinencia; por lo que, una educación de calidad es aquella que logra en los estudiantes que realmente aprendan lo que se supone deben

aprender, aquello que está establecido en los planes y programas curriculares al cabo de un determinado tiempo, conduciendo a los estudiantes a establecer compromisos personales de superación, esfuerzo y valoración de la educación que reciben.

Así mismo, Rincón (2005) afirmó que. “La calidad educativa consiste en crear las condiciones físicas, sociales, culturales y económicas que faciliten y ayuden en las tareas de investigar, enseñar y aprender que realizan investigadores, maestros y estudiantes”. De modo que, la calidad educativa es un campo general de la enseñanza, desde lo físico que hace referencia a la estructura y todo el grupo humano como docentes y estudiantes, desde lo humanístico, comprometiendo a todos los miembros de la institución en participar activamente en el logro satisfactorio de la calidad en enseñanzas.

Al respecto, Borjas (2003) mencionó que: La calidad educativa está vinculada al proceso enseñanza aprendizaje, por lo que dice que es aquella que hace al estudiante más conocedor de sí mismo, de su entorno físico y social (dimensión cognitiva de la educación) más responsable de su propio yo, del entorno físico y del entorno humano que le rodea (dimensión ética/afectiva de la educación) más capaz de intervenir, de acuerdo con los fines vistos y decididos en los momentos cognitivo y ético, sobre sí mismo, sobre su entorno físico y su entorno social (dimensión técnico/afectiva de la educación).

En esta misma línea, la calidad educativa implica una búsqueda contante en mejorar los recursos de las escuelas, los procesos de la enseñanza, la distribución de las tareas curriculares y los resultados o logros obtenidos por los estudiantes. Además, incluye el poder analizar la realidad de la vida social y personal de los educadores y estudiantes, ya que determina la buena adquisición de los conocimientos, destrezas, capacidades y actitudes sean los ideales para equipararles en la vida diaria.

Desde nuestra perspectiva, la calidad educativa es un conjunto de sectores integrados de la sociedad que está dirigida; si, al hacerlo, se alcanzan efectivamente las propósitos educativos que se persiguen; por tal razón, los procesos educativos culturalmente pertinentes, se aprovecha óptimamente los recursos necesarios para impartirla y asegura que las oportunidades sean recibidas y que los beneficios sociales y económicos derivados de la misma, se distribuyan en forma imparcial entre los diversos sectores de la sociedad que busca mejorar las condiciones desde la infraestructura hasta las formas de enseñanza impartidas en el salón de clases. Por tanto, la calidad educativa es la valoración que adquiere una institución por cumplir eficientemente con lograr concretar los objetivos, metas y desafíos propuestos al inicio del año educativo.

Dimensiones de la calidad educativa.

Eficiencia educativa.

La eficiencia educativa es entendida como la optimización de los recursos en función de los logros, es decir, hacer la tarea correctamente relacionado con el deber que se ha propuesto en un inicio. Por lo tanto, la eficiencia educativa se considera de suma

importancia, ya que esta acción se orienta hacia el logro de la eficiencia, término necesario para alcanzar la calidad en la educación en todos los niveles que conforman el sistema educativo, y así llegar a la excelencia institucional.

En este sentido, Antinori (2018) indicó que. “La eficiencia educativa se refiere al uso racional de los medios para alcanzar un objetivo predeterminado, es decir, cumplir un objetivo con el mínimo de recursos disponibles y tiempo” (p.24). De acuerdo con el autor, la eficiencia educativa comprende el logro de los propósitos de aprendizaje en términos de capacidades o competencias con los recursos disponibles según el contexto escolar

haciendo uso óptimo del tiempo. En este contexto, el reto es mayor si se busca la

formación integral del estudiante, en el que no basta el estudio y aprendizaje de las áreas curriculares, sino que paralelo a ello se pueda cultivar sus cualidades personales, sociales y emocionales, teniendo en cuenta las condiciones sociales, culturales y ambientales.

Por otro lado, Huamán (2006) sostuvo que: “La eficiencia educativa es la

articulación en los proyectos programados y los estudios, mediante el uso idóneo de los requerimientos para el logro del fin propuesto” (pp.25-26). Por lo expuesto, la eficiencia educativa se considera que es una característica primordial que la sociedad debe exigir al Estado, para viabilizar la calidad educativa y los altos estándares de eficiencia que cumplan con los objetivos propuestos por la Institución Educativa.

Por consiguiente; Chirinos & Padrón (2010) afirmaron que: La eficiencia educativa es el producto del cómo se realizan las tareas; allí radica la inquietud de esta

investigación, cuya idea central parte de la eficiencia docente desde la perspectiva del profesor, es decir, cómo el docente define el término, eficiencia y cómo la logra en su práctica profesional, orientándose hacia la búsqueda de la mejor manera de hacer o ejecutar las tareas (métodos) para que los recursos (personas, máquinas, materias primas) sean aplicados de la manera más eficiente posible.

De la premisa anterior se infiere que, para mejorar la eficiencia educativa es

fundamental el mejoramiento de la calidad, una mejor formación y capacitación docente, mejores ambientes educativos, disponibilidad de materiales y, un incremento de la inversión en educación, puesto que, la educación básica regular es esencial para forjar en los estudiantes una visión clara de las metas que se propondrán en un futuro.

A su vez, Pari (2017) indicó que: La eficiencia educativa son los logros de las metas y objetivos que se proponen, donde se contesta a la pregunta de, si una institución cumple con que sus alumnos aprendan lo suficiente. Logra constituir relaciones entre propósitos y objetivos propuestos con los alcanzados. Así, el docente y la institución serán considerados si sus estudiantes y egresados muestran los niveles de aprendizaje de aptitudes, capacidades y valores. (p.38).

En otras palabras, la eficiencia educativa es el nivel que se alcanza en el cumplimiento de los objetivos y metas educacionales haciendo el máximo

aprovechamiento de los recursos y medios de que disponen el sistema educativo, para lograr un alto nivel de competencia entre los estudiantes, docentes y la institución. Es decir, la eficiencia educativa es un proceso que se alcanza, solo si todos los miembros de la institución se comprometen a lograr los planes educativos.

Por otra parte, Polo & Cornejo (2018) enfatizaron que: La eficiencia educativa es un indicador de la calidad educativa la cual se manifiesta, cuando las instituciones educativas rinden cuentas ante los organismos pertinentes del buen uso de los recursos o cumplimiento de actividades, en otras palabras, es una relación entre el aprovechamiento de los recursos utilizados y el nivel de desperdicios. (pp.35-36).

En este sentido, la eficiencia educativa es de gran importancia para el sistema educativo, ya que son medidas por su rapidez y la adecuada utilización de los recursos, para ello es necesario contar con profesionales capacitados, una sólida formación, un grato ambiente educativo, entre otros; para el cumplimiento de los objetivos programados y la evaluación entre los procesos seguidos y los resultados alcanzados.

Los escasos niveles de eficacia y eficiencia del sistema educativo se pueden deber a muchos factores, como ser: La calidad de la función docente, en cuanto a que tiene que ver con las políticas del estado respecto de la formación docente y del apoyo a los profesores. Por lo que la eficiencia es clave para el proceso de verificación de la calidad educativa en todos los niveles de estudio, para el mejor aprovechamiento de los recursos es necesario contar con todas las condiciones necesarias para el buen desempeño del estudiante y el profesionalismo del docente encargado de realizar enseñanzas adecuadas.

Desde nuestra perspectiva, la eficiencia educativa es la relación existente entre el resultado especificado obtenido y el costo de los recursos para obtenerlo. El equilibrio ponderado de eficiencia y eficacia más la efectividad, es lo que se conoce como calidad educacional, entendiendo siempre que se trata de un concepto intangible, el cual necesita ser medido con la mayor objetividad posible. De esta manera, la eficiencia educativa es la obtención de los resultados que se adquieren después de realizar una evaluación pertinente de los logros educativos durante el año escolar.

Eficacia educativa.

La eficacia educativa es el resultado de un trabajo conjunto, con metas claras y objetivas; donde los aprendizajes adquiridos por los estudiantes sean los más adecuados y óptimos posibles. Depende a ello, los estudiantes serán capaces de dirigir sus acciones a metas claras y concisas, en beneficio de su proyecto de vida. En este aspecto:

La Secretaria de Estado de Educación (2008) sostuvo que: La eficacia educativa resulta de la medida y proporción en que han logrado los objetivos de la educación establecidos y garantizados en un enfoque educacional; es decir, respecto de la equidad en la distribución de los aprendizajes, su relevancia y pertinencia. (p.67). A su vez, la OREALC/UNESCO (2007) sostuvo que: La medida y proporción en que se logran alcanzar los objetivos del sistema en cuestión, siempre en razón de resultados concretos, es decir que sean observables y medibles. La eficacia no debe ser reducida al análisis de los resultados en el aprovechamiento de los alumnos en las materias del currículo, sino también debe incluir los aspectos de la gestión que permiten el alcance de los propósitos y la rendición de cuenta de los mismos, es decir, todo aquello que influye en que los alumnos realmente aprendan lo que se supone que deben aprender.

Acotando la idea de esta institución, la eficacia educativa es la capacidad del sistema en cumplir con los objetivos que le han sido asignados, incluye los aspectos de cobertura, permanencia, promoción y aprendizaje real. La eficacia de los sistemas educativos obedece a la importancia de proporcionar insumos efectivos, para cumplir con los objetivos

establecidos y lo estudiantes aprendan en diferentes niveles, de esta manera, incrementarán sus competencias y habilidades formativas en la educación.

Además, Murillo (2003) afirmó que: El término eficacia educativa tiene una

importante connotación negativa en gran parte de los países. Desde nuestro punto de vista ello ha sido generado en gran medida por una confusión conceptual, quizá interesada, que ha hecho que se hayan considerado como estudio de eficacia escolar trabajos encuadrados en la línea de productividad escolar. Y la diferencia entre ambos enfoques es radical. Así, mientras que los estudios de productividad tienen unas raíces y desarrollo estrictamente economicistas y buscan optimizar los insumos para conseguir los productos (lo que se entiende como eficiencia) los trabajos de eficacia escolar son estudios puramente pedagógicos que nos interesa analizar qué procesos hacen que se consigan mejor los objetivos (es decir, eficacia). Sea como fuera, parece interesante detenerse un momento a reflexionar qué entendemos por eficacia educativa. Expresado de una forma sencilla, la línea de investigación de eficacia escolar está conformada por los estudios empíricos que buscan, por un lado, conocer qué capacidad tienen las escuelas para incidir en el desarrollo de los

alumnos y, por otro, conocer qué hace que una escuela sea eficaz.

Ampliando la perspectiva del autor antes mencionado, la eficacia educativa es el desarrollo integral de todos y cada uno de los estudiantes, teniendo en cuenta su

rendimiento previo y la situación económico, social y cultural de las familias; la eficacia educativa es mayor de lo que se espera cuando se logra el desarrollo educacional de calidad. La eficacia en la educación es el progreso de los estudiantes, no solo en lectura o matemática, también en las actitudes creativas y crítica, aspectos fundamentales para un completo desarrollo educativo; mediante evaluaciones de rendimiento constante. Ante ello, las instituciones educativas son las bases fundamentales para que el docente, no sólo reciba una remuneración por sus labores impartidas, sino incentivos categóricos que vayan acorde al compromiso y desempeño que realizar por todo el tiempo de su labor.

Desde una perspectiva más general, Chávez (2018) afirmó que: La eficacia educativa es la forma como el director y los trabajadores de una institución educativa efectúan su trabajo, dentro de los cánones determinados en los planes, tanto institucionales, como de gestión; según los requerimientos de los entes nacionales y de las

exigencias de la misma sociedad. Considerando que en estos tiempos la búsqueda de la calidad es permanente, conseguir ser eficaz, académicamente hablando, es ir en búsqueda de la calidad total educativa. (p.14).

Por tanto, la eficacia educativa existe cuando los integrantes de un plantel o institución, cumplen sus labores orientadas a cumplir con la misión y visión de la

institución educativa, mediante metas y objetivos con plazos específicos de cumplimiento; si se llega a esta condición, se podría decir que el trabajo de este grupo es eficaz.

Acotando esta idea, Murillo (2003) indicó que. “Desde entonces ambas líneas (eficacia docente y eficacia escolar) trabajan de forma conjunta, hablándose incluso de eficacia educativa como un término más adecuado”. Según este autor, se reconoce la importancia del trabajo de una institución, para tener un efecto beneficioso en los estudiantes y obtener una imagen global de los factores de eficacia.

Desde nuestra perspectiva, la eficacia educativa es una configuración organizacional específica de un sistema de enseñanza, siempre que se cuenten con resultados

educacionales provenientes de evaluaciones estandarizadas, es decir; se traslada

rápidamente a la validez de las pruebas estandarizadas de rendimiento, a las dificultades concretas que tienen su implementación, y las altas exigencias que deben tenerse para asegurar la confiabilidad de sus resultados. Por ello, es necesario desarrollar metodologías educativas que contribuyan a las mejoras institucionales, dichos métodos en su mayoría, están determinados por el sistema nacional de educación de nuestro país.

Pertinencia educativa.

La Secretaría de Estado de Educación (2008) sostuvo que: La pertinencia educativa es el grado de correspondencia y coherencia que existe entre la educación que se oferta y los requerimientos de los sujetos y de la sociedad. La educación responde a la necesidad individual, social, económica, tecnológica y cultural en un contexto socio-histórico determinado. (p.31).

Por lo expuesto, la sociedad guarda expectativas en las organizaciones educativas que a través de sus múltiples funciones otorga la responsabilidad de preparar a los estudiantes para que enfrenten con sapiencia y creatividad el desarrollo social. En

coherencia significa que el centro de la educación es el estudiante, por lo cual es ineludible considerar su propia idiosincrasia en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Así también, Pérez (2015) añadió que. “La pertinencia educativa es un concepto polisémico compuesto por dimensiones de ahí que es sinónimo de contexto y de adecuación de planes de estudio a las características culturales y sociales de las

comunidades”. Por esto, el término de pertinencia educativa empezó a ser discutido en el marco internacional a partir de 1979 con el proyecto principal de educación en América Latina y El Caribe, con el fin de atender en forma preferencial a poblaciones afectadas por