• No results found

Trained Testers Using Methods and Metrics That Work

En la genealogía de gemelas del Carmelo Antioqueño, que es grande y preciosa, corresponde el segundo lugar a D. Miguel Vélez y Da. Josefa Granda afortunados genitores de Sor María Gertrudis de Santa Teresa y Sor María Mercedes de San Juan de la Cruz.

Cuando a la primera diremos que nació en Medellín el 29 de Junio de 1772 y que, aunque llamada por sus dotes naturales y por la posición social de su familia a un porvenir venturoso – según el siglo – prefirió ingresar el Monasterio, después de preparar – con el ejemplo – a su hermana Josefa Luisa de la Mercedes para que le acompañara en la vida religiosa.

Así que, el 17 de Noviembre de 1796 fueron recibidas estas segundas gemelas de la Cruz en el Noviciado, y el 17 de Noviembre de 1797 profesaron ante el Sr. Pbro. D. D. José Jerónimo de la Calle.

Al asociar a su excelso nombre de pila esta digna homónima de la egregia Abadesa de Eisleben el de la insigne Reformadora de la Orden del Carmelo, trazó el derrotero inmortal de su vida religiosa imponiéndole el admirable éxito que obtuvo, porque en las proporciones correspondientes, imitó las virtudes de sus santas titulares, de tal modo que mereció de la Comunidad ser elegida Priora para dos trienios como se tratara de conmemorar los Gobiernos de Santa Gertrudis y Santa Teresa en sus respectivos Monasterios.

Entre la plenísima observancia de las instituciones Carmelitanas, por parte de la R. M. Gertrudis de Santa Teresa, sobresalen el cumplimiento al Oficio Divino, que rezó en la última tarde de su vida, y el rigor de la disciplina que en su celda se imponía al cabo de los sesenta y cuatro años de vida monástica, y ochenta y ocho y medio de su existencia, que terminó el 5 de Septiembre de 1860, o sea cuando en el Cauca se alzaba el caudillo de una Revolución – cuyo triunfo al cabo de tres años – debía arrojar de su Monasterio a las religiosas que la sobrevivieron.

Como imperecedero recuerdo del paso de la eminente religiosa por la Prelacía de su Monasterio en el crepúsculo del Gobierno del Libertador, hemos hallado el siguiente documento que nos complacemos en reproducir para honra de la peticionaria y de su protector:

“ Exmo. Sor Presidente Libertador.

El Espíritu Sato. habite en el alma de V. E. y le comunique sus soberanas y divinas luces pa. exceder el alto empleo en qe. la Providencia ha sublimado á V. E.

Exmo. Sor: pr. primera vez tengo el honor y gran placer de dirigirme á V. E. en unión de la Comunidad de Carmelitas de este Monasterio de Medellín y rendir á V. S. las vivas y respetuosas

expresiones de nuestro sincero afecto y ofrecer á V. E. nuestra oraciones para que V. E. nos haga el honor de contarnos como á subditas, aunque tan mínimas pero qe. desean qe. el Cielo les presente oportunidad de manifestar a V. E. su alto respeto y consideración hacia V. E.

Sr: firmemente espero de la bondad de V. E. no desatenderá mi humilde súplica; mas creo dará un rasgo de caridad prestándose benigno a élla, y es qe. V. E. nos franquee amplio permiso para ser sepultadas en nuestra clausura como siempre se ha acostumbrado, y las sirvientas en nuestra Iglesia, fuera de la clausura, igualmte. á nuestros Capellanes.

No dudo, pues, Exmo. Sor qe. mis lisonjeras esperanzas sean atendidas con tan buen apoyo en qe. se fundan, y mi gratitud será eterna.

Exmo. Sor: repito las ofertas de esta Comunidad y qe. todas dirigiremos nuestros votos al Cielo pr. el Exmo. Sor Bolívar.

Dios Ntro. Sr. Gue. á V. E. muchos y felices ds. A. L. P. D. V. E. sumisa súbdita,

Ma. GERTRUDIS DE SANTA THERESA, Priora.

Del Monasto. de Carmtas. de Ntro. Pe. S. José en Medellín, 30 de Octubre y 1829”

* * *

Y tan afortunada como la R. M. Mariana del Sacramento, pero más pronto, obtuvo este lacónico despacho que para resguardo del Monasterio, aparece escrito al margen del pedimento original por el órgano del Exmo. Sor Bolívar:

“ Cuartel General en Popayán, á 20 de Nove. de 1829. CONCEDIDO.

Por el Libr. Presidte., El Srio. Gral., Espinar”

* * *

Así volvió el Padre de la Patria por los inalienables fueros de las Carmelitas vulnerables por el Congreso de la Gran Colombia, atentado que al cabo de diez años repitió la Pequeña para completar la sectaria reacción contra el proteccionismo religioso con que el Libertador quiso demostrar que los ideales de los Próceres de la Independencia no emanaban de la Revolución

Francesa, como los ideólogos plagiarios creyeron, sino de la indiscutible autoridad de la Iglesia C. A. R.

Antes del interregno de la usurpación, el 29 de Septiembre de 1800, fué sepultado al lado derecho del Presbítero del Carmen el cura párroco de la Villa y Síndico del Monasterio, Dr. D. José A. Posada; y el 28 de Mayo de 1813, al lado izquierdo, el Pbro. Dr. D. José Joaquín Fernández de la Torre. El 21 de Octubre de 1824 fué inhumado el Vicario Suptdnte. D. D. Alberto Ma. de la Calle, cerca a la fosa del Dr. de La Torre, al pié de arco toral; y después de dicho interregno reemplazó el cadáver del Dr. D. José Salvador Villa al del Dr. Posada el 26 de Diciembre de 1831 y desde entonces conservan las Carmelitas el privilegio de sepultura en su Panteón. Las sirvientas seglares y los capellanes sí fueron excluídos del fuero eclesiástico sepulcral.