gracias a las infraestructuras desarrolladas previamente y a su estrategia co- laborativa en el seno de la CECA. Por consiguiente, el proceso de adaptación experimentado por las cajas españolas antes de la era de internet confirma la hipótesis de Galambos (2005): el cambio tecnológico y organizativo fue una adaptación (buscando más eficiencia y capacidades de innovación) que afectó a las organizaciones y a sus burocracias.
En enero de 1974, la COAS trató por primera vez el tema de los cajeros auto- máticos. En junio se produjo una presentación en Madrid de los cajeros de la casa Burroughs, aunque el mercado español del autoservicio no estaba todavía maduro para el desarrollo de las nuevas redes. Por su parte, desde principios de la década las cajas confederadas habían dado los primeros pasos para el desarrollo de su tarjeta de pago, la Tarjeta 6000. Las cajas y la CECA buscaban ofrecer nuevos servicios utilizando su red de clientes y ofer- tando al comercio en general la posibilidad de afiliarse a su nueva forma de pago. En ese marco, en el cual se introducían con dificultades las innovacio- nes financieras entre los usuarios, se empezó también a hablar de los cajeros automáticos.
En 1976 ”la Caixa” empezó los estudios preliminares para la implementación de terminales IBM 3614 (cajeros automáticos), justo cuando la entidad esta- ba emitiendo sus primeras tarjetas 6000. El SEC estaba considerando cuáles eran las alternativas de conexión de dichos terminales a la red de teleproce- so. El estudio-oferta presentado por IBM, tras diversas entrevistas con el per- sonal técnico de ”la Caixa”, consideraba diferentes alternativas de conexión, todas ellas online.50 El problema era más bien de oportunidad, pues en el mo- mento en el que se empieza a plantear el desarrollo de un sistema de conexión de terminales de autoservicio, la informática de la entidad estaba evolucio- nando hacia una nueva arquitectura del teleproceso. Por consiguiente, la elección del sistema de conexión y de los programas de control debía inte- grarse en un horizonte todavía en desarrollo. Pese a que los cajeros en Espa- ña se instalaron con 15 años de retraso respecto a países como Gran Bretaña, sin embargo, tuvieron la ventaja de adoptar tecnologías más desarrolladas cuando se inició su despliegue.51 En este sentido influyó el mayor desarrollo de las redes online en tiempo real en España, frente a las redes off-line de la mayoría de los países europeos.
50. FJRK. Servicio Electrónico Contable, Mecanización, Informe sobre las alternativas de conexión de los terminales 3614, s.f., c. 1976.
51. Véase Bátiz-Lazo y Maixé-Altés (2011b).
Díptico en papel con propa- ganda del teleproceso y de los primeros cajeros de ”la Caixa” en 1982.
El cajero automático interior de la oficina nº 900, la oficina principal de Vía Layetana, 56. En 1982 este tipo de cajeros estaban abiertos de 8.30 a 14 horas (11 en total); mientras que los cajeros exteriores tenían servicio permanente (Autopista A-7, área de Montcada; Esta- ción Central de Sants; Autopista A-2, área del Llobregat y la Agencia 835 en plaza de Cataluña).
Se optó por una línea de trabajo que colocaba la conexión y la contratación de las nuevas máquinas en la senda de lo que había de ser la solución de futuro del teleproceso en ”la Caixa”. Esta opción, no obstante, planteaba algunas incerti- dumbres, difíciles de evaluar debido a que la implementación de muchos de los cambios en el sistema de teleproceso estaba todavía por aplicar. Por esta razón, el nuevo proyecto implicó acelerar la preparación del personal necesario en el sistema MVS y la puesta en marcha de los nuevos sistemas operativos, así como las nuevas técnicas de programación interactiva. En definitiva, en 1976 el obje- tivo autoservicio estaba presionando sobre aspectos que se desarrollarían en profundidad con el Libro Blanco de Informática de 1979.52
El punto de vista de la entidad se inclinaba hacia un sistema de cajeros conectados online con controlador. Para ello se propuso un sistema en el cual el terminal de
52. Los informes son muy explícitos al respecto.
Fuente:Archivo fotográfico de ”la Caixa”.
Innovación y compromiso social. 60 años de informatización y crecimiento, 1950-2011 Capítulo 4. 1979 - 1998 287
autoservicio se conectaría con el ordenador central IBM 370/158, que a su vez enviaría la transacción registrada en el cajero al otromainframe, el IBM 370/155. Este último autorizaría si era procedente dicha transacción, actualizando sus fi- cheros como si se tratase de una transacción ordinaria proveniente de un terminal financiero de oficina. Obviamente, esta línea de trabajo exigía que previamente los servicios informáticos de ”la Caixa” interconectasen los dos sistemas para permitir, de este modo, el intercambio de operaciones con cualquier aplicación en tiempo real. El proyecto piloto planteaba la instalación de tres cajeros en la ofici- na principal de Vía Layetana, con un coste de cinco millones de pesetas si los terminales se compraban (159300 pesetas si se efectuaba un alquiler bianual). Sin embargo, la evolución de los acontecimientos fue muy diferente. ”la Caixa” había desarrollado con notable éxito, una vez se introdujo el teleproceso, la libreta con banda magnética, que permitía un tratamiento ágil y rápido de la información básica del cliente por parte del operador.
La introducción de la banda magnética en la libreta clásica de ahorro a la vista había supuesto un ahorro de procedi- mientos informáticos. Incluso permitía guardar las operaciones en momentos de saturación, sin necesidad de consul- tar los saldos en el ordenador central, y
en caso de avería las oficinas adquirían independencia al tener conocimiento di- recto del saldo.53 Todos estos factores habían calado con intensidad en la entidad y por esta razón se consideró idóneo solicitar a IBM un cajero que incluyese dicha prestación. La multinacional norteamericana asumió el desarrollo de un cajero con lectura de libreta, pero condicionó su implementación a una compra mínima de 200 unidades. Antes de cualquier compromiso comercial, se planteó el desarro- llo de un prototipo, aspecto que IBM no consideraba oportuno. Esta posición llevó a ”la Caixa” a tantear otras posibilidades. Los responsables de la entidad eran muy conscientes del fuerte arraigo de la libreta como instrumento de identificación y registro de las transacciones. Con buen criterio podían pronosticar que en una sociedad con una cultura financiera en formación, la pérdida de un referente como la libreta no iba a ser un buen incentivo al uso del autoservicio.
La alternativa más seriamente considerada fue la de los cajeros automáticos de la multinacional japonesa Fujitsu. De hecho, Fujitsu Limited era una empresa
53. FJRK. Informes Fujitsu, Llibretes amb banda magnètica i caixers automàtics, Barcelona, 14 de diciembre de 1981.