4.4 An Information-Theoretic Criterion
4.4.2 Evolution of Multiple Active Contours
294 Innovación y compromiso social. 60 años de informatización y crecimiento, 1950-2011 Capítulo 4. 1979 - 1998 295
El gráfico 11 muestra el rápido crecimiento de la red de cajeros de ”la Caixa”, que dio sus primeros pasos en 1980 y que en 1989 ya superaba al número de oficinas de la entidad. De hecho, en 1988 el 55,5 por ciento de las oficinas contaba con autoservicio (muchas de ellas con más de un cajero automático).68 A partir de esa fecha el número de cajeros creció exponencialmente. En líneas generales, las cajas españolas siguieron una política de expansión de su red de cajeros muy ligada a su red de oficinas, que era de extraordinaria densidad. Históricamente, las cajas han creado una red de cajeros automáticos más extensa que la de los bancos comerciales (gráfico 12). En Europa y Estados Unidos, las redes de autoservicio no siempre estuvieron sujetas a las redes de oficinas bancarias. En el Reino Unido, por ejemplo, su desarrollo ha estado ligado a una red única de cajeros, la red LINK, y a la entrada masiva de intermediarios no financieros (como las grandes super- ficies) en el sector, compitiendo con los intermediarios bancarios.69
El proceso de redimensionamiento de la red de oficinas que se produjo entre 1990 y 1994, como consecuencia de la fusión con la Caixa de Barcelona, no afec- tó en la misma medida a la red de cajeros. El liderazgo tecnológico de ”la Caixa” y su red de teleproceso se puso de manifiesto por medio del despliegue de sus cajeros. La red de ”la Caixa” adquirió un peso específico creciente respecto al conjunto de las cajas españolas (cuadro 8). Al final del periodo estudiado, ”la Caixa” alcanzó una cuota del 27,4 por ciento, una cuota superior a la que tenía en ese momento su red de oficinas (22,8 por ciento).
Las estadísticas de uso de los cajeros en los años ochenta indican claramente el perfil de las preferencias de usuario. El cuadro 9 pone de manifiesto el peso de las operaciones con libreta en los años ochenta y la progresiva normalización
68. FJRK. Informe sobre Rendibilitat del Club de Clients, Departament de Planificació i Control Informàtic, 1986. 69. Bátiz-Lazo y Maixé-Altés (2007 y 2009).
hacia el uso de la tarjeta en los noventa (tanto la tarjeta 6000 de ”la Caixa” –cajas confederadas–, como la Visa de ”la Caixa”). Respecto al tipo de operación, en esta primera etapa del autoservicio primó el reintegro. Otra tendencia que se empe- zó a dibujar fue la demanda de nuevos servicios y prestaciones, avanzando el concepto del cajero como máquina multiservicios. Los cajeros de ”la Caixa” fue- ron unos adelantados en Europa en la multiprestación de servicios (cuadro 10).70 Esta preferencia se fue perfilando progresivamente con la aparición del servicio de CaixaRàpida y, más tarde, ServiCaixa. En los noventa se fueron introduciendo los servicios de petición de talonarios, extracto de movimientos a crédito y cam- bio de modalidad de pago en las tarjetas de crédito, servicios todos ellos realizables a través del cajero. En 1993 se pusieron en marcha los terminales de ServiCaixa: terminales de información, con una apariencia semejante al cajero, pero ofre- ciendo más prestaciones. Entre los nuevos servicios incorporados estaban las consultas, domiciliaciones, pagos (expedición de justificantes de pago, impuestos y multas) y compra de localidades para espectáculos. Posteriormente se fueron incorporando nuevas prestaciones.
”la Caixa” continuó desarrollando su política de instalación de cajeros en puntos singulares como estaciones, aeropuertos, mercados municipales y hospitales. En 1989 existían 45 puntos de interés en los que se habían ubicado cajeros au- tomáticos de forma especial. Al año siguiente se formalizó un contrato de ad-
quisición de 1000 cajeros que incluían novedades interesantes: teclado braille
para ciegos y entrada de audio, que permitía conectar los auriculares del cliente con problemas audiovisuales. El nuevo stock debía reemplazar a aquellos cajeros que todavía no podían operar con libreta y afianzar el desarrollo de la red.
70. Entrevista a Lluís Romeu Samaranch, Barcelona, 21-10- 2011.
Cuadro 10
Operativa en los cajeros automáticos de ”la Caixa”, 1985-1991 (en porcentaje)
Distribución por tipo de activador Distribución por tipo de operaciones Libretas con banda
magnética
Tarjeta 6000 Tarjeta VISA Tarjetas otras entidades
Otras Tarjetas Reintegros Anotaciones pendientes (actualización libretas) Ingresos Consulta saldo Consulta extracto Otras operaciones 1985 75,9 17,5 6,6 - - 56,1 26,1 10,0 4,3 3,5 - 1988 65,6 18,1 8,3 6,4 1,6 60,8 22,5 6,4 5,2 3,3 1,8 1991 36,8 45,4 12,0 5,8 70,3 10,7 2,7 10,5 - 5,8
Nota: Distribución por tipo de activador en 1991: estimación.
En el sector bancario se estaban produciendo cambios sustanciales orientados a rentabilizar la oferta de nuevos servicios. En los años ochenta, la intervención de sectores no bancarios en el terreno propio de la banca era ya una situación consolidada, sobre todo en el sector de la financiación. Del mismo modo, tam- bién es cierto que las entidades bancarias estaban reaccionando dirigiendo su actividad hacia nuevas áreas de desarrollo (asesoría fiscal, seguros y otros ser- vicios no bancarios).
Esta dinámica requería importantes modificaciones en el concepto de oficina bancaria. Dichos cambios afectaban a la propia arquitectura y entorno de ac- tividad de las oficinas, pero también a la tecnología que debía aplicarse para hacer frente a los nuevos servicios. La oficina se convertía en un centro de relaciones con el cliente y un centro de información financiera, asimismo el autoservicio pasaba a ser un factor estratégico. Por tanto, fue necesario tomar en consideración la actitud de los diferentes segmentos de la clientela (en al- gunos casos podrían necesitar inicialmente ayuda) y la ampliación de los ac- tivadores del autoservicio a la mayor parte de los usuarios. En este marco se produjo la campaña de promoción del autoservicio denominada «Club de Clien- tes», un proyecto en el que se implicó personalmente el director general ad- junto Jesús Ruiz Kaiser.
El nuevo modelo de oficina organizaba el espacio en tres áreas: caja rápida, atención personalizada y área de trabajo interno. Los cálculos que se realiza- ron suponían un enorme ahorro para la entidad, ya que el coste de una ope- ración tradicional de ahorro en 1986 se establecía en 124,64 pesetas, mientras que en una operación de cajero el coste pasaba a ser de 23,50 pesetas. Las estimaciones proyectaban la recuperación de la inversión en 1 año y 153 días.71
71. FJRK. Informe Nou model d’oficina, c. 1986.