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¿Qué se hace después? Después viene el ejercicio del Conteo de las Respiraciones. En mi opinión el conteo de las respiraciones resulta muy ventajoso para la gente que tiene muchos pensamientos distrayentes. Si la mente de uno está muy ocupada al pensar constantemente en esto y en aquello, entonces hay que dedicarse al ejercicio del conteo de las respiraciones. La forma más sencilla es inhalar y contar "uno" y exhalar y contar "dos". Una alternativa sería contar "uno" después de inhalar y exhalar y "dos" al volver a inhalar y exhalar. Ambos métodos pueden ser empleados dependiendo de la preferencia de uno.

Pues, comenzamos a contar las respiraciones - uno, dos, tres, cuatro, cinco, ... etc. Algunas personas sugieren contar hasta llegar al número de la edad de uno. [risas de la audiencia] Por ejemplo, tengo cuarenta y ocho años, entonces contaré mis respiraciones hasta llegar al No. cuarenta y ocho. ¿Qué sigue después? Se comienza de nuevo. Conviene hacerlo así, porque llegar a cien o más exigiría memorizar tres dígitos, lo que sería muy complicado. Al seguir sin parar, uno podría incluso pasar mil. ¡Demasiados dígitos! Se produce un cierto patrón o ritmo cuando se cuenta hasta la edad de uno y luego se vuelve a repetir. Este sistema facilita el establecer un equilibrio mental que ayuda a regular las respiraciones. Definitivamente no conviene contar hasta dos mil.

De hecho, esta repetición de los números desde el uno hasta el número de nuestra edad es una manera de lograr la concentración mental en un punto mediante el empleo de números. Al contar las respiraciones de esta manera llegaremos gradualmente al momento de dejar el conteo para entrar en un estado libre de pensamientos. Cuando desaparecen todos los pensamientos surge el reino de la estabilidad. Al establecerse el

reino de la estabilidad, el ser físico y mental se transforma en vacuidad (apertura completa). En este estado uno se olvida completamente de sí mismo en la meditación y la división entre lo externo y lo interno se anula.

Al borrarse la división entre lo externo y lo interno, también se interrumpe la conciencia atada al yo o al ego. Algunas personas incluso pueden flotar en el aire durante esa condición. En cada individuo pueden ocurrir diferentes sensaciones dependiendo del equilibrio que hay en su cuerpo entre los cinco elementos esotéricos (tierra, agua, fuego, aire/viento y espacio), como por ejemplo flotar en agua o flotar en aire o en luz. Otros pueden experimentar como si estuviesen en medio de fuego o si formasen parte de la tierra, fuerte y firme como una montaña. Algunos quedan suspendidos en el aire, lo que es signo de una total disolución del ego. De todos esos estados de estabilidad, la inmersión con la naturaleza del espacio es la más elevada.

En cuanto al equilibrio de la energía sutil, que es un proceso individual de cada persona, uno de los cinco elementos esotéricos tiende a ser dominante y es ese elemento que produce la correspondiente experiencia meditativa. Las personas con un predominio del elemento tierra se sentirán firmes como una montaña; los que tienen un alto componente de agua sentirán una corriente refrescante; en los que predomina el elemento fuego se hallarán en medio de un ardiente fuego y personas cuyo elemento sobresaliente es el viento se sentirán flotando en el aire. Las experiencias de esos cinco elementos son arquetípicas y se manifiestan en asociación con un estado libre de ego. A veces uno se siente como si fuese muy pequeño y otras veces como si fuese muy grande, tan grande como si llenara el Universo. El sutra lo describe de la siguiente manera: "Al expandirse, uno se convierte en el Monte Meru, al contraerse uno disminuye al tamaño de una castaña o se esconde en una semilla de mostaza." Todo esto puede ocurrir durante el estado de estabilidad. Además, cuando hemos alcanzado el estado de estabilidad en Samadhi, también surgirá la sabiduría dentro de nosotros de una manera muy profunda y extensa.

Con esto acabo de enseñarles cómo se realizan las Nueve Rondas de Respiración Búdica así como el ejercicio del Conteo de las Respiraciones. Las Nueve Rondas de Respiración Búdica, la entrada de la Deidad Personal en nosotros y la entrada de nosotros en la Deidad Personal y el ejercicio del Conteo de las Respiraciones son los tres pasos que debemos realizar al comienzo de la entrada en Samadhi. En otras palabras, al entrar en Samadhi uno primero debe efectuar las Nueve Rondas de la

Respiración Búdica, luego la visualización de la entrada de la Deidad Personal en uno y la entrada de uno en la Deidad Personal y después el ejercicio del Conteo de las Respiraciones. Cuando se hayan completado estos tres ejercicios con éxito, podremos entrar al estado de la estabilidad.

El Uso concomitante de Chih y Kuan

¿Qué se puede hacer si con el método del conteo de las respiraciones uno ha llegado muy cerca de la quietud y de repente surge un pensamiento? En ese momento uno inmediatamente tiene que volver a visualizarse como Amitabha y comenzar de nuevo a contar las respiraciones. Si se presenta otro pensamiento después que uno volvió al conteo, entonces tiene que retornar otra vez a visualizarse como Amitabha. Cuando uno entra al estado libre de pensamientos (del no pensar), uno ya no tiene que regresar a la visualización. Pero, tan pronto surge un pensamiento, seguido hay que volver a visualizarse como Amitabha.

Esa alternación de la llamada "cesación del pensamiento" con la visualización es una técnica llamada "Método Chih (cesación) Kuan (ver, visualización). La manera que acabo de explicar del uso de Chih Kuan obedece a un nivel sencillo; hay otras maneras más sutiles de esa técnica. Chih es la disolución del pensamiento y Kuan se refiere a la visualización precisa, capaz de bloquear los pensamientos interferentes para retornar la mente al estado del no-pensar. Tan pronto uno logra una visualización clara, puede volver a entrar al estado del no-pensar. Si surgen pensamientos, en seguida tiene que regresar a la visualización. Este es el llamado empleo concomitante de Chih y Kuan. Después de entrenarse durante varios años, poniendo mucho esfuerzo en desarrollar esta habilidad, llegará el momento en que uno logrará entrar en Samadhi cada vez que se lo proponga. Hay muchos niveles de Samadhi que corresponden a los diferentes reinos de conciencia. Muchos practicantes y monjes ancianos, si no son adeptos de este tipo de cultivación, fácilmente contestarán a la pregunta ¿qué entendemos por Samadhi?, es dormir y babear. [risas]

El Secreto mayor del Tantrayana es: Yo soy el Buda En algunos monasterios, en los cuales los monjes practican muy seriamente el ascetismo, algunos visitantes fueron testigo de que cuando estos se sientan a meditar, sus cabezas

comienzan a colgar y la saliva sale por la esquina de sus bocas. [risas de la audiencia] ¡Amitabha! ¿Cómo puede llamarse eso entrar en Samadhi? ¡Es entrar al país de los dormilones!

Las reglas tántricas son muy estrictas. Cuando uno se sienta a practicar y entra en Samadhi, uno tiene que asumir y mantener las posturas correctas y dignas. No se debe estar sentado de manera inclinada, recostado en una pared o dormitar con la cabeza caída. No sé cuán profundo aquellos monjes se dediquen a su práctica, pero, ¿acaso les enseñaron sus maestros Las Nueve Rondas de Respiración Búdica, la fusión de la Deidad Personal con uno, el método del Chih Kuan y el ejercicio del Conteo de las Respiraciones? Probablemente se dedican a la práctica de contar las respiraciones, ya que este método, al facilitar excelentemente el logro del no-pensar, es muy común. Sin embargo, el Tantrayana además enseña el ejercicio de las Nueve Rondas de Respiración y la fusión de uno con la Deidad Personal, que son prácticas desconocidas por las escuelas sútricas. De hecho, muchos cultivadores exotéricos rechazan la visualización de la entrada del Buda al cuerpo del practicante. Lo conciben como una práctica en contra de los preceptos. Al considerarse demasiado impuros frente a la gran santidad del Buda piensan: ¿Cómo puede ser posible que ambos se unifiquen? A sus ojos sería degradar al Buda.

Realmente no debemos alimentar esa manera de pensar. Tenemos que concebirnos a nosotros mismos como el Buda y considerarnos puros. El mayor secreto del Tantra es eso: Yo soy el Buda. ¿Quién es el Buda? ¡Yo! Ya conocen el secreto más grande del Tantrayana. ¡El Buda y yo somos uno e indivisibles! Por eso empleamos aquellas tres visualizaciones: Las Nueve Rondas de Respiración Búdica, la entrada de la Deidad Personal en uno y viceversa y el ejercicio del conteo de las respiraciones, ya que son la ruta correcta para entrar en Samadhi.

Algunos maestros alientan la realización de meditaciones sentadas, y cuando sus discípulos preguntan cómo se hace, tienden a contestar: "¿Qué, no sabes hacer meditaciones sentadas? Simplemente tienes que sentarte ahí." Sentarse ahí sin más, fácilmente lleva a babear. [risas de la audiencia] Meditación no es sentarse ahí todos los días y aburrirse; meditación requiere técnicas. Y el Tantrayana ofrece técnicas específicas que pueden ayudarnos a entrar en Samadhi.