Sociedad de Sherlock Holmes de la ciudad de Los Ángeles,
conocida como The Non Canonical Calabashes, hizo muchas
sugerencias y correcciones importantes, igual que Craig Fisher,
Michael Pressman y Michael Scheff, lo mismo que mis primos de
Fresno —toda la familia de Winston Strong— y mi padre el doctor
Bernard C. Meyer de la ciudad de Nueva York. Agradezco
profundamente también a Ruth Notkins Nathan y Harriet F. Pilpel,
sin cuya colaboración este libro no habría sido posible. Por último,
agradezco muy especialmente y con mucho aprecio a la señora Sally
Welch Conner, a cuyo entusiasmo por el proyecto, que no flaqueó
en ningún momento, se debe principalmente el que yo haya escrito
este libro. También corrigió y pasó a máquina el manuscrito, y
sugirió el título original inglés, sin cobrar extra.
FIN
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23/08/2011
notes
[1] Swingline. soga para ahorcar a una persona. [2] A Sludy in Scarlet (Estudio en escarlata), escrito por Wat-son después del caso que tuvo lugar en 1881. no fue publicado hasta diciembre de 1887, fecha en que apareció en el anuario de Navidad de Beeton
firmado bajo el seudónimo A. Conan Doyle. [3] Todo esto concuerda más o menos con el relato que hace Watson de la opinión de Holmes con respecto a Moriarty en El problema final. [4] Esta declaración parecería reconciliar dos opiniones opuestas: la del difunto W. S. Baring-Gould quien, en su biografía de Holmes postula el pasado de Yorkshire y la de Trevor Hall, que mas recientemente sostenía que Holmes nació y creció en Sussex. Baring-Gould también nos informa que Moriarty le enseñó matemáticas a Holmes. No explica cómo se enteró de ello, sin tener acceso al presente manuscrito. [5] Watson menciona dos ejemplos de colapso, en Los caballeros de Reigate y en La aventura de la pala del diablo. [6] Si se quiere la historia, y una descripción detallada, véase el excelente libro de Michael Harrison. In íhe Footsteps of Sherlock Holmes (En las huellas de Sherlock Holmes), editado por Drake. [7] Ha habido muchas controversias entre los estudios con respecto al casamiento, o casamientos, de Watson. Sin entrar a discutir cuántas veces se casó, ni con quién, este pasaje y el siguiente dejan perfectamente en claro que la mujer a la que se refiere es Mary Morstan, cliente de Holmes en El signo de los cuatro, la única mujer con quien Watson asegura positivamente que él se casó. [8] Es una verdadera lástima que Watson no narrara el caso. Tal como están las cosas, la recompensa del Gobierno polaco a Holmes por seguirle el rastro a un orangután por las cloacas de Marsella se une a la cantidad de atormentadoras referencias que hace el médico a otros casos que decidió no relatar. Podemos inferir (por la recompensa mencionada) que el caso terminó triunfalmente, pero ¿cuán triunfalmente? Si Holmes hubiera logrado un éxito total, ¿no le habría otorgado el Gobierno polaco la Orden de primera clase? [9] Annie Laurie, canción popular escocesa, cuyos versos fueron escritos por William Douglas, y luego alterados por Lady Scott, que compuso la música. [10] Wiggins. Un emprendedor pillo callejero que, durante un tiempo, dirigió los movimientos del «cuerpo no oficial de detectives» de Sherlock Holmes, compuesto por rapaces llamados los «soldados de Baker Street». [11] Holmes escribió en realidad una monografía. De cómo seguir rastros, obra pionera sobre el tema, y la primera que aconsejó el uso de yeso de París para tomar impresiones. Fue autor de varios artículos publicados en forma privada sobre temas similares. lo mismo que de Sobre tos motetes polifónicos de Lassus, que según los expertos es la obra más perfecta que se ha escrito sobre el tema. [12] Watson se refiere aquí a la «Liga de los Pelirrojos», una sociedad espuria que ostensiblemente ayudaba y empleaba a hombres de pelo rojo. En el caso llamado La aventura de la liga de los pelirrojos se encontraran todos los detalles completos. [13] Éste es uno de los grandes encuentros accidentales de la historia inglesa reciente, rico en toda clase de ironías. Al parecer, Watson murió sin saber quien era exactamente este viajero pelirrojo, de notable apostura. Tal como dedujo Holmes. acababa de regresar de Rüritania, y no del Tirol. Sus experiencias en ese reino y un interesante relato de la coronación del rey Rodolph V. hecho por un testigo presencial, pueden leerse en el libro de Mr. Rassendyll, El prisionero de Zenda, publicado en 1894 bajo el seudónimo Anthony Hope. [14] Fue sin duda este conocimiento superficial el que permitió que Holmes identificara la escritura, hecha con sangre, sobre la pared de los Jardines Lauriston en Estudio en escarlata. [15] Las ostras tienen cierta importancia en el inconsciente de Holmes. Cuando simula delirar, en La aventura del detective moribundo, se preocupa porque el mundo está infestado de ostras. Posiblemente esté incorporando a su simulación elementos del delirio verdadero, tal cual se lo contará Watson con posterioridad. Se sabe que Holmes comía ostras, y que le gustaban mucho. ¿Representa acaso el hecho de que las comiera una tentativa de su parte de dominarlas y así sobreponerse a su miedo? De cualquier modo, sería interesante saber cuál es el origen de su fobia. [16] ¿Sugiere esta
declaración la razón por la cual Watson nunca hace referencia a sus hijos, ni dice tampoco si los tuvo? [17] ¿Brazo? Este manuscrito no resuelve nuestras dudas acerca de la famosa herida de Afganistán. [18] La memoria de Watson le juega una mala pasada aquí. Inspeccioné personalmente las canchas de tenis, cubiertas, del Maumberg, que aún existen, y no admiten más de cien espectadores, por lo que sólo ese número puede haber presenciado este episodio excitante, aunque poco conocido, de la vida de Freud. Es evidente que el biógrafo de Freud. Ernest Jones, no se encontraba entre los presentes. [19] No es en esta obra. [20] Holmes se refiere aquí al inspector G. Lestrade de Scotland Yard. quien —como muchos otros detectives de allí— siempre denigraba los métodos y teorías de Holmes, hasta que era necesario pedirle ayuda cuando un caso resultaba ser demasiado complejo para una mente común. [21] Por rara coincidencia, algunos años más tarde Watson incluye la desaparición inexplicable de este mismo barco entre los casos que Holmes no llegó a resolver. [22] La ópera parece ser Sigfrido. aunque la memoria de Watson posiblemente le juega una mala pasada al ubicar la escena del dragón en el primer acto. [23] El interés de Holmes en Von Hofmannsthal y su familiaridad acerca de la asociación de éste con Strauss revela que estaba aui courant con respecto a la innovación artística. Unas décadas después los dos artistas iban a asombrar al mundo con Der Rosenkavalier. [24] No en una fotografía, por supuesto. En 1891 el retrato del conde Von Schlieffen apareció en el Times como un boceto. [25] La confusión es entendible en el original, pues en inglés el templo de los cuáqueros se conoce como «meeting house», o casa de reunión, que es lo que dijo la paciente, pero Holmes, Freud y Watson entendieron «meat house» (meat = carne). [26] Este sorprendente hecho fue en realidad deducido por Trevor Hall en su ensayo, «The Early Years of Sherlock Holmes», (Los primeros años de Sherlock Holmes). incluido en su magistral volumen, Sherlock Holmes — Ten Literary Studies, St. Martinas Press. 1969.