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Unidad QUINCE. SUGEREnCiaS PaRa La LECTURa

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Resumen

Un rico comerciante quiso que sus hijos se ganaran la vida por su cuenta y se

independizaran. Los dos mayores se fueron en busca de fortuna y cuando regresaron a casa le contaron a su padre los prósperos negocios que habían hecho. Cuando se fue el pequeño, su padre no tenía mucha confianza en él, pero el chico sí creía en sí mismo. Al final, él también se hizo un rico comerciante, aunque tardó

en volver a casa mucho más que sus hermanos.

Conceptos clave

Confianza, constancia, respeto, autoestima.

Sugerencias

Utilice el texto para reforzar el concepto de la constancia y la confianza en uno mismo, como valores claves para conseguir las que cosas que se deseen. También se puede hacer referencia al amor que nos tienen nuestros padres y al cariño que les debemos nosotros para que se sientan recompensados por sus desvelos.

Comprensión lectora

• Lectura del cuento con la entonación adecuada por parte del profesor.

• Lectura personal en silencio por parte de los alumnos.

• Los alumnos pueden comentar cuáles son los personajes principales del cuento y qué parte les ha gustado más.

• Preguntas y comentarios sobre vocabulario.

Expresión oral

«Yo soy capaz de…». Pida a los niños que piensen en cuántas cosas saben hacer

y las digan en voz alta. Cada uno pensará en qué cosas les han enseñado sus padres, sus abuelos, sus amigos, y cuántas de esas cosas pueden resultar difíciles pero ellos cada día las hacen mejor gracias a su trabajo y constancia, por ejemplo: leer en voz alta, jugar a la pelota, ayudar en la cocina, cuidar su mascota, etc.

Expresión escrita

«Cosas pequeñas con mucho valor». El profesor o profesora puede pedir a los niños

que imaginen lo pequeño que es un grano de sal, que, sin embargo, tiene tanta utilidad y lo provechosa que fue la sal para el protagonista del cuento. Deben pensar

en cosas pequeñas que tengan valor y escribirlas, y explicar –por escrito– al lado de cada una por qué son valiosas. Se trata de una actividad que puede enriquecer

mucho las reflexiones de los niños porque lo que para uno tiene valor, para otro no valdrá nada, pero sus distintas reflexiones y pensamientos harán que vayan descubriendo distintos puntos de vista.

Expresión artística

Proponga a los niños un trabajo en equipo para fomentar actitudes favorables a la

colaboración y el respeto a los gustos y opiniones de los demás. Divida la clase en grupos de cuatro, y pida a cada uno de esos grupos que dibuje una de las escenas importantes del cuento como un mural. Al acabar pueden decorar el aula con los murales realizados.

Dramatización

Personajes: narrador, padre, Federico, Basilio, Iván, marinero, guardia, gobernador, capitán.

Narrador.– Había un rico comerciante que tenía tres hijos a los que quería mucho. Pero llegó un día que pensó que tenían que independizarse y dejar la casa de la familia.

Padre.– Es hora de que os busquéis la vida por vuestra cuenta. Como tú eres el mayor, Federico, serás el primero en marcharte.

Federico.– Bien, padre. Cuando vuelva, le contaré cómo me ha ido.

Narrador.– Federico estuvo seis meses fuera y cuando volvió estaba muy contento.

Federico.– Hola, padre, he hecho muy buenos negocios con el deporte. Ya soy propietario de una tienda de bicicletas que me da buenas ganancias y puedo vivir por mi cuenta.

Padre.– Muy bien, hijo mío, que seas feliz y que sigas haciendo negocios. Y ahora te toca a ti, Basilio, tienes también que ganarte la vida.

Basilio.– Bien, padre. Me marcho.

Narrador.– Y el hijo mediano se marchó y también regresó a los seis meses.

Basilio.– Hola, padre, en estos meses he hecho muy buenos negocios construyendo casas. He ganado mucho dinero y ya puedo vivir por mi cuenta.

Padre.– Muy bien, hijo mío, que seas feliz. Me quedo tranquilo al ver que has sabido organizarte tan bien.

Iván.– Bueno, padre, ahora me ha llegado el turno a mí.

Padre.– Ten cuidado, Iván, que tú eres un poco simple y es fácil que te engañen.

Iván.– Yo no tengo miedo, padre, me voy lleno de ánimo porque creo que me voy a poder ganar la vida como mis hermanos.

Narrador.– Lo primero que hizo Iván fue tomar un barco con destino a Oriente porque había leído que allí abundaban los tesoros. El viaje fue tranquilo hasta que una noche se desató una terrible tormenta que llevó al barco hasta un lugar desconocido. Cuando la tormenta pasó y se hizo de día, vio que estaba en una bahía junto a una isla. Cuando Iván salió a explorarla le gustó mucho lo que veía.

Iván.– ¡Qué montaña tan bonita! Voy a llevarme unos cuantos sacos de esta arena tan blanca.

Marinero.– Eso que te parece arena blanca es sal, amigo, ¿para qué te la llevas? No es una buena idea cargar con algo tan corriente. Iván.– Creo que esta sal es muy buena, es muy blanca y muy fina y tiene que ser de gran utilidad. Voy a cargar todos los sacos que pueda. Narrador.– Cargó todos los sacos que pudo y en la primera tierra habitada que encontraron desembarcó, decidido a hacer algunos negocios como sus hermanos. Encontró una ciudad y en la ciudad un mercado y allí instaló un puesto para vender la sal.

Iván.– ¡Sal fina! ¡Sal fina! ¡Sal purísima más blanca que la nieve! Narrador.– Pero en aquellas tierras nadie sabía lo que era la sal y todo el mundo pasaba de largo, pensando quién sería aquel joven que pretendía vender arena aunque fuera blanca.

Guardia.– Está prohibido dar voces en la calle, así que quedas detenido. Iván.– Pero si no he hecho nada…

Guardia.– Vamos, ahora veremos al gobernador.

Narrador.– Y el guardia llevó a Iván ante el gobernador. Gobernador.– ¿Qué es eso que quieres vender?

Iván.– Sal, señor, sal purísima de montaña, traída de una isla donde jamás ha pisado el ser humano.

Iván.– ¿No lo sabe, señor? La sal es lo que le da gusto a las comidas. Gobernador.– ¡Tonterías! Aquí llevamos toda la vida sin echar sal a los guisos y están muy buenos. Te voy a mandar a la cárcel por estafador. Iván.– Déjeme hacer una demostración, señor, antes de encarcelarme. Narrador.– El gobernador le permitió a Iván que le enseñara para qué servía la sal. Fueron a las cocinas de su palacio y allí Iván fue echando un pellizco de sal en cada uno de los pucheros. Cuando llegó la hora de comer todos los que probaban la comida decían lo mismo:

Uno.– ¡Qué maravilla! Nunca he tomado un estofado más rico. Otro.– ¿Habéis probado estas chuletas? ¡Son extraordinarias! Otro.– ¡Esta sopa es exquisita! Ni el rey la toma más sabrosa.

Gobernador.– Es cierto, todo está mucho más rico. A partir de este día tomaremos todo con sal. Te dejaré libre a cambio de que traigas un poco más de sal.

Iván.– Está bien. Iré a por más sal y se la traeré y la otra la venderé. Narrador.– Iván ganó un buen dinero vendiendo la sal que había traído y cuando se le terminó compró unos barcos para ir a buscar más sal a la isla. Tenía tanto trabajo que no se dio cuenta de que pasaban

los meses y no había vuelto a su casa. Pasó mucho tiempo, Iván era cada vez más rico. Además llegó a ser un experto y estudioso de la sal;

le gustaba analizar y estudiar todas las muestras que sus empleados y sus marineros le traían de todas las partes del mundo.

Capitán.– Señor, mire lo que traigo.

Iván.– Es el tipo de sal más extraordinario que he visto en mi vida. Es magnífica. Sus granos parecen cristales diminutos. ¿De dónde la ha sacado?

Capitán.– Pues esa sal proviene de las lágrimas de un hombre que espera la vuelta de su tercer hijo que hace mucho tiempo que se fue y no ha vuelto a su casa. Esas lágrimas una vez secas dejan ese rastro de sal y dolor. Es la muestra del llanto de un padre. En todo el mundo hallará una sal más pura y excepcional. Ese hombre se lamenta por haberle dicho a ese hijo que era el menos listo y que no iba a saber ganarse la vida. Iván.– Zarpemos ahora mismo. Es la hora de volver a casa.

Narrador.– Iván se dio cuenta de lo que habría sufrido su padre por estar tanto tiempo sin noticias suyas. Quería volver cuanto antes para contarle lo bien que le había ido y darle un gran abrazo.

PARA EXPRESAR NUESTRAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS

Hable con los niños sobre el agradecimiento hacia las personas que nos quieren, y sobre el cariño que le debemos a nuestros padres por sus desvelos y el amor que nos dan desde que nacemos. También puede hablarles acerca de la superación personal y cómo debemos intentar mejorar un poquito cada día en las cosas que hacemos.

Plantee las siguientes preguntas u otras similares y trate el tema según las respuestas que vayan dando.

1. ¿Se preocupan tus padres por ti? 2. ¿Te dan mucho cariño?

3. ¿Les das cariño a tus padres, que te cuidan y te quieren?

4. ¿Qué cosas te ha costado más esfuerzo aprender? ¿De cuál estás más orgulloso? 5. ¿Hay alguna cosa que tú sepas hacer muy bien y por la que te sientas orgulloso

Los apuros