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B INTERVIEWERS SHOULD HAVE A FULL LIST OF CBP PROGRAMMES PARTICIPATED IN BY THE AUTHORITIES.

March 2004 – December 2005 Summary of Direct Support to Poor and Weak Authorities

N. B INTERVIEWERS SHOULD HAVE A FULL LIST OF CBP PROGRAMMES PARTICIPATED IN BY THE AUTHORITIES.

En la tabla 1, tenemos como resultado que el 57% de personas

son de sexo femenino, adultos mayores, el 63%, el 70.0% de las personas con comorbilidad, y presentan antecedentes familiares el 57%.

Para las diabetes los factores que la predisponen abarcan grupo etareo, sexo, familiares con la misma enfermedad, y comorbilidades. El reconocimiento de estos factores en los pacientes permite la intervención y reducción de las complicaciones, a través de metodologías innovadoras, labores preventivas y sesiones educativas que permita modificar esos factores, como se ha demostrado en diversos estudios.

En relación a al sexo, en el presente estudia predomina el sexo femenino, hallazgo que contrasta con el estudio realizado por Yupanqui y Vásquez en el 2017 denominado Factores Asociados Al Riesgo De La Diabetes Mellitus Tipo 2 En Trabajadores Del Mercado Francisco Morales Bermúdez en Trujillo, en el cual se hayo que presentaban diabetes el 58% de personas del género Femenino y el 42% del género masculino.

Según la FID (2017) se determina que el género más afectado es el femenino por una tendencia de antecedentes hormonales o sedentarismo. Además, ha informado de que las desigualdades socioeconómicas predisponen a las mujeres a tener esta enfermedad,

31 pero también los ciertos factores como son una dieta y nutrición pobres, falta de ejercicio físico, consumo de tabaco y alcohol" Además, por estas mismas condiciones, son afectadas diversas barreras que dificultan el acceso oportuno a laprevención, detección, diagnóstico, tratamiento y atención de esta enfermedad, especialmente en desarrollo. También hace hincapié que más de 200 millones de mujeres tienen actualmente esta enfermedad y está previsto que la cifra siga en aumento hasta llegar a los 313 millones para el 2040. Esta enfermedad es considerada como la novena causa de muerte para el sexo femenino a nivel mundial, y genera 2,1 millones de defunciones cada año.

Según la edad, en el estudio realizado por Azabache y Echavarría (2019) denominado, “Valoración del riesgo de pie diabético en personas con diabetes mellitus en el Hospital Albrecht”, obtuvieron los siguientes resultados: el 68,1% son adultos mayores, 31,4 % son adultos maduros y 0,5 % adultos jóvenes, estos hallazgos se asemejan a los resultados expuestos en el presente informe.

Según MINSA (2017) informó que en el Perú las personas mayores de 40 años presentan doble probabilidad de desarrollar diabetes en relación a las personas con menor edad, debido a que a medida que la población vaya envejeciendo la diabetes afectará a más personas, de la misma forma será para las otras enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

32 Las comorbilidades del paciente diabético alteran el curso y pronóstico de esta enfermedad. Estas enfermedades adyacentes alteran la facultad del paciente de cuidarse por sí mismo y perjudican su forma de vivir. Mientras más comorbilidades presentes la persona enferma, más dependiente se volverá. De hecho, son las causas de que los niveles de glucemia exigidos como objetivo del tratamiento sean superiores en estos enfermos y se convierte así en obstáculo para el control de la enfermedad (Xueqing, 2017).

Según los antecedentes familiares, estos son semejantes a los que se detallaron en el estudio realizado por Suarez y Mora (2015) titulado: Conocimientos sobre Diabetes, de pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 atendidos en el Hospital Gaspar García Laviana, donde se identificó que afirmaron tener familiares con diabetes e hipertensión el 65.2%y el 34.6% no presentaba familiares con antecedentes.

Los antecedentes familiares contienen información primordial sobre el pasado y la expectativa de vida de una persona, son documentos gráficos o escritos de las enfermedades y afecciones que hay en una familia, asimismo, son útiles para comprender los riesgos a la salud y para prevenir enfermedades en las personas y sus familiares cercano, ya que, los miembros de una familia tienen en común genes, comportamientos, estilos de vida y ambientes que juntos pueden influenciar en su salud y en su riesgo de padecer enfermedades crónicas (Garrido,2018).

33 En la tabla 2, se observa que el 12% tiene un nivel bajo de conocimiento sobre el autocuidado del pie diabético; un 46% un nivel de conocimiento regular y un 42% un nivel de conocimiento alto.

Los resultados antes mencionados tienen similitud con los hallazgos de Solano (2016) del trabajo de investigación: Relación Entre El Nivel De Conocimiento Y Prácticas De Autocuidado Sobre Pie Diabético En Pacientes Con Diabetes Mellitus Tipo 2 Del Hospital Santa Isabel Del Porvenir Trujillo, donde se obtuvo que el 45% presenta un nivel de conocimiento bueno; un 50%, regular y un 5% deficiente.

Otro estudio realizado por Soto (2018), que lleva por título: Relación entre el grado de conocimiento sobre la Diabetes y las Prácticas de autocuidado en pacientes con Pie Diabético En La Clínica Divino Niño Jesús San Juan De Miraflores, se encontraron resultados parecidos, en el cual se obtuvo que el 90% presenta un nivel de conocimiento regular, un nivel alto representado por el 8% y un 2% tiene nivel bajo.

De la misma manera el trabajo elaborado por Tarrillo (2018) denominado: Nivel De Conocimiento Y Prácticas De Autocuidado En La Prevención De Pie Diabético en el Hospital General De Jaén encontró resultados semejantes a los nuestros, hallando que el nivel de conocimientos medio se evidencia en un 55,3%, un 33%, alto y un 11% nivel bajo.

34 Además, lo expuesto por Robinet y Siccha (2015) en el trabajo de investigación: Nivel De Conocimiento Y Adherencia Terapéutica En Adultos Con Diabetes Mellitus Tipo 2 en el Hospital I Luis Albrecht, manifiestan que el 53.3%; tiene un nivel de conocimiento medio el 46,7% alto y un 0% presenta un nivel bajo.

Al conocimiento sobre la enfermedad, se le define como el conjunto de informaciones que el individuo debe tener para administrar adecuadamente su condición de salud. El conocimiento sobre autocuidado por parte del paciente con diabetes mellitus está orientado a capacitarlo para enfrentar con éxito diversas situaciones que atraviesa a diario manteniendo su calidad de vida en un estándar adecuado. Una condición básica para el autocuidado es que el paciente interiorice lo que significa tener la enfermedad y reconocer las potenciales complicaciones a las que se expone. Para lograr todo esto es necesario que el paciente tenga conocimientos adecuados sobre la enfermedad (Hernández, 2014).

Según Suddardh (1998), la promoción de los autocuidados se considera como un proceso educativo que está sustentado en responsabilidad y conciencia de los hábitos que debe conservar el individuo para lograr un bienestar integral; que la persona haga uso por sí misma de los recursos que permitan preservar y mantener un adecuado estilo de vida; acciones que lleve a cabo la persona con el fin de conservar la salud.

35 La necesidad de acompañamiento, de ayuda y de un continuo seguimiento del paciente diabético por un equipo multiprofesional de salud, fue demostrada por diversos estudios realizados en esta última década. Dichos estudios revelaron que los pacientes, cuando fueron acompañados de forma sistemática por un equipo multiprofesional que les brinda información de salud se logró prevenir y o postergar las complicaciones crónicas durante el progreso de dicha enfermedad (Guevara, Santos, Paz y Gutiérrez, 2015).

En el presente estudio, teniendo en cuenta que las personas entrevistadas forman parte de un programa de diabetes donde se les dicta talleres que les permite adquirir conocimiento sobre su enfermedad y las complicaciones que esta conlleva, se deduce que los hallazgos del presente estudio se deben a la prestación de talleres para el cuidado de sí mismo y prácticas sobre la diabetes habrían sido vitales para lograr niveles regulares de conocimiento, ya que aumentar el control de esta enfermedad depende de la educación sanitaria que se les brinde a las personas enfermas y conlleva el proceso de enseñanza a los diabéticos lo cual le permite conocer y tratar su enfermedad.

El conocimiento de la persona diabético sobre el cuidado que debe tener en sus pies se refleja en la disminución del riesgo de desarrollar úlceras, disminuir gastos, mejorar su estilo de vida y sobre todo evitar amputaciones, por ello es relevante conocer estudios previos en relación a este tema, para que el profesional de salud pueda

36 determinar y comprobar la significancia de esta variable, permitiéndole estimular al usuario diabético una postura activa para que participe en su autocuidado.

La asistencia de enfermería a la persona con diabetes abarca un conjunto de orientaciones sobre salud teniendo como fin principal la concientización y cambio de comportamiento frente a la enfermedad, con el objetivo que este actúe de forma preventiva logrando disminuir los daños que son consecuencias naturales a medida que la enfermedad avanza (OPS, 2016).

Consecuentemente se determina que el rol de la enfermera constituye el pilar de la educación sanitaria y la prevención primaria, con mayor énfasis en las personas que padecen enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes mellitus. El trabajo de la enfermera está enfocado en aplicar estrategias de aprendizaje e implementar metodologías innovadoras para complementar los programas educativos ya existentes y de ser necesario elaborar nuevos; los cuales tienen como fin principal promover el mantenimiento o cambios en las conductas de las personas que padecen dicha enfermedad, con el objetivo de impulsar un autocuidado eficaz ya que estos programas están enfocados en brindar el conocimiento y las alternativas de solución necesarias para los usuarios.

37 Al evaluar la tabla 3 relacionado con el nivel de prácticas de autocuidado en la prevención de pie diabético en adultos, encontramos que el 49 % representa el nivel regular de prácticas de autocuidado; un 37 % posee un nivel bueno y por ultimo un 18% tiene un nivel bajo de prácticas de autocuidado.

Estos resultados concuerdan con los publicados por Sánchez (2014) en su estudio titulado nivel de conocimiento sobre autocuidado de los pies y aplicación de medidas de autocuidado en pacientes adultos con diabetes. Hospital Albrecht, Trujillo; donde se obtuvo que el 95% de los pacientes adultos con diabetes poseen un alto nivel de conocimiento, con ideas del significado teórico de diabetes, medidas de autocuidado, factores de riesgo, cuidados en la prevención, complicaciones y aspectos psicológicos; sin embargo, el 97 % de la población adulta con diabetes del Hospital Albrecht obtuvo un nivel medio en el cuidado diario de sus pies.

De igual manera el aporte de Amores (2013), el cual elaboro un trabajo de investigación sobre prácticas de autocuidado en pacientes diabéticos tipo 2; en el cual encontró que el 54 % de su población presenta un regular nivel de autocuidado, el 24 % un nivel óptimo y el 22 % restante un nivel malo de prácticas de autocuidado en el pie.

Así también Montalván (2018), reportaron en su investigación realizada en el Hospital de Apoyo Chepén que el 60 % de su población en estudio reflejaba un nivel regular en las prácticas de autocuidado, del mismo modo Castillo (2014) en su investigación sobre el efecto de

38 talleres de prevención y autocuidado sobre los niveles de conocimientos y Prácticas en Adultos mayores con Diabetes Mellitus grupo taller y grupo control con diabetes mellitus Tipo 2 en el Hospital I Luis Albrecht Red Asistencial - La Libertad; reporto que 37,5 % de sus pacientes reflejaban un nivel regular de prácticas de autocuidado.

De igual manera Méndez (2013), al investigar la relación entre prácticas de autocuidado y el tipo de complicaciones del Adulto Mayor con Diabetes Mellitus tipo II atendido en el Policlínico Víctor Larco – Trujillo, reportó que el 52 % de la población en estudio obtuvo un nivel regular de prácticas en autocuidado y solo un 30 % reflejaba una óptima calidad de prácticas de autocuidado en el pie diabético.

Nuestra realidad difiere en gran medida con los resultados como los que se presentan en el estudio titulado Conocimientos y Prácticas de Autocuidado en Pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 realizado por (Soler, 2014) en Cuba en el que reporto que el 91 % de la presenta buenas prácticas de autocuidado y solo en un 9 % se observaron deficiencias.

Así también en Guatemala el estudio sobre Conocimientos, Actitudes y Prácticas de Autocuidado de los pacientes diabéticos de 40 a 60 años que asisten a la consulta externa del Hospital Nacional de Amatitlán; realizado por Hernández (2013), refleja que el 56 % de la población tiene buenas prácticas de autocuidado, el 18 % un nivel regular y el 26 % un nivel deficiente.

39 En el aporte de Jiménez (2006) se revela que las praxis de autocuidado son los actos que se ejecutan de forma diaria que debe ser a nivel individual y también familiar ya que son actitudes positivas para la salud, que son influenciadas por el conocimiento, las costumbres y estilos de vida.

Posteriormente Fernández (2007), concluye diciendo que entre las prácticas más adecuadas para el cuidado del pie diabético se encuentran: alimentación adecuada a las necesidades, medidas higiénicas, manejo del estrés, habilidades para establecer relaciones sociales y resolver problemas interpersonales, ejercicio y actividad física requeridas, habilidad para manejar y disminuir el consumo de medicamentos, así como apoyo de la familia constantemente.

Orem (1993) menciona que “la práctica de autocuidado ante situaciones de enfermedad es muy variable de persona a persona, debido a que depende de la influencia cultural de los grupos sociales, lo que predispone la falta de control y manejo adecuado de una afección” Para que el paciente cumpla con las acciones que impliquen el cuidado de sí mismo está influenciado por muchos factores que actúan directa e indirectamente sobre su autocuidado, limitándolo o favoreciéndolo, entre ellos tenemos los factores sociales y culturales como los conocimientos acerca de la enfermedad, grado de instrucción, apoyo familiar, ingreso económico y ocupación.

La enfermera, dentro de sus acciones preventivo promocionales cumple un rol importante en el cuidado del paciente diabético ya que

40 lleva a cabo una serie de actividades, enfocadas a los diferentes factores que favorecen o restringen el cuidado en temas de prevención, teniendo como base la enseñanza, contribuyendo así a disminuir las altas tasas de morbimortalidad de la diabetes mellitus.

Lo anterior mencionado lo reafirma Figueredo, Depestre y Álvarez, (2010) señalando que el aumento de complicaciones está relacionado con un bajo nivel de conocimiento, lo cual implica la aparición de las mismas: como pie diabético; de allí la necesidad de evaluar constantemente el nivel de prácticas que tienen los pacientes. Por lo cual la aplicación del conocimiento y enseñanzas brindadas por el personal de enfermería sería fundamental para una práctica correcta del cuidado de los pies en personas diabéticas.

En la tabla 4 se encuentra que los pacientes con un nivel de practica de autocuidado bajo presenta un bajo nivel de conocimiento (11%), los pacientes que presentan un nivel de practica regular presentan un nivel de practica regular (23%) y por último los pacientes con un nivel de practica de autocuidado bueno presenta un 23% de nivel de conocimiento regular y un 20% nivel de conocimiento bueno.

Ambas pruebas estadísticas Tau-b de Kendall y Gamma concluyen que si existen razones suficientes al nivel del 5% (p < 0,05) para consolidar que el nivel de conocimiento y de práctica de autocuidado están relacionados. Se usó ambas pruebas, Tau-b de Kendall y Gamma porque ambas variables se miden cualitativamente

41 en escala ordinal. podemos decir que existe una relación media entre el nivel de conocimiento sobre autocuidado de los pies y la aplicación de medidas de autocuidado del paciente adulto con diabetes.

Nuestros resultados son similares a los reportados por Alcalde (2013), en su estudio trabajo de investigación, donde se evidencia que el 38% de pacientes con diabetes que tiene un nivel de conocimiento deficiente tuvo una inadecuada calidad de práctica de autocuidado de pie diabético, en tanto que el 20% que presentó un nivel de conocimiento bueno tuvo una correcta calidad de práctica de autocuidado, los resultados de este trabajo fueron significativos.

Nuestro resultados también se asemejan a la investigación de Solano (2016), donde llegó a la conclusión que, existe relación entre el nivel de conocimiento y las prácticas de autocuidado sobre pie diabético en pacientes con diabetes Mellitus tipo 2 del Hospital Santa Isabel del Porvenir (p= 0.0002), según Chi cuadrado = 16.9 y p < 0.05. Espinoza (2014), señala que en su trabajo de investigación con una población similar a la nuestra, concluye que las personas con diabetes mellitus tipo II en su mayoría tienen un nivel de autocuidado positivo en la prevención de pie diabético (56,8%) al igual que su mayoría que presentan un nivel de conocimiento adecuado (64,9%); existiendo así una relación estadística significativa entre el autocuidado en la prevención de pie diabético y nivel de conocimiento sobre diabetes mellitus (p=0,019).

42 Colagiuri, Girgis, Eigenmann, Gomez y Griffiths (2009), manifiestan que, con la educación para el autocuidado del paciente diabético, además del incremento del conocimiento y entender la patología, se obtienen cambios positivos en los estilos de vida, cuidado del pie, la adhesión, la aceptación de la enfermedad, el control de la azúcar en sangre, y la disminución de complicaciones crónicas para mejorar el estilo de vida.

Sin embargo, Fan y Sidani (2015), manifiestan que los resultados son muy diversos y van a dependen de los elementos que constituyen la educación para el autocuidado, como el tipo de intervención, el método, la estrategia, el formato y la extensión del programa educativo.

Luchetti (2011), expone que el nivel de conocimiento de las personas acerca de la diabetes, se considera un factor de relevancia que se enlaza directamente con el nivel de autocuidado, permitiéndoles participar de forma activa y en el control de los primeros estadios de la enfermedad y en la prevención de complicaciones a futuro. Mientras que las personas con un nivel bajo de conocimiento sobre salud tendrán dificultad para desenvolverse en su vida cotidiana personal y familiar.

Por ello, el profesional de enfermería, debe ambientar las condiciones adecuadas para que ocurra un diálogo educativo entre

43 enfermera y paciente, con el objetivo de fomentar la buena relación entre las prácticas de autocuidado y su nivel de conocimiento.

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