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March 2004 – December 2005 Summary of Direct Support to Poor and Weak Authorities

9 Appendix B: In-Depth Case Study Summaries

9.1 Case Study

9.3.6 Project Management

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IV. ANALISIS Y DISCUSION:

Las actividades en la prevención de las enfermedades infecciosas nosoconmiales, están destinadas a la aplicación de procesos multidisciplinarios que permitan un adecuado manejo de las medidas estándares de bioseguridad y sobre todo de la aplicación de técnicas sencillas de realizar y con costos mínimos que reduzcan la transmisión de microorganismos entre el personal de salud y los pacientes, siendo el lavado de manos, una de las técnicas más reconocidas a nivel mundial.

Las manos del personal de salud es un instrumento en la transmisión de las infecciones nosocomiales que puede evitar con la buena práctica de higiene de manos, la cual es sencilla, de bajo costo y efectiva. Para la realización de esta práctica, es necesario de que el personal de salud sea conocedor de la técnica correcta y sobre todo los objetivos que se desean alcanzar con esta práctica, reconociendo su importancia, su fundamentación científica dentro de su quehacer profesional.

Tal como se ha recalcado, es importante que el personal de salud sea conocedor de la técnica y fundamentos del lavado de manos como herramienta principal en la prevención de enfermedades infectocontagiosas a nivel nosocomial, sin embargo, tal como se evidenció en la Tabla 01, solo el 11.8% de las enfermeras encuestadas presenta un nivel de conocimientos alto, mientras que el mayor porcentaje (70.6%), presenta un nivel de conocimientos medio y el 17.6%, posee conocimientos bajos. Estos resultados concuerdan con los hallazgos presentados por Fuertes (2016), quien menciona que el 60.5% de los encuestados conocen sobre el lavado de manos y que el 39.5% de participantes no conocen sobre el lavado de manos, así mismo, Trejos (2014), encontró que la mayoría del personal de enfermería en una Unidad de Cuidados Intensivos, no posee una adecuada información

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sobre la técnica correcta del lavado de manos, lo cual además se confirma en la práctica de dicho procedimiento, sin embargo, en el estudio realizado por Mendoza & Sandoval (2016), encontraron que el 70% de las enfermeras tuvo nivel alto de conocimiento sobre el lavado de manos, en tanto que el 30% tuvo nivel bajo.

Por lo tanto, se concluye en la Tabla 01, que el mayor porcentaje de enfermeras del Servicio de emergencias (70.6%), presenta un nivel de conocimientos medio, mientras que solo el 11.8% presenta un nivel de conocimientos alto.

Como lo refieren otros hallazgos encontrados, el hecho de no tener un adecuado nivel de conocimientos respecto a los fundamentos científicos y teóricos del lavado de manos, va a repercutir negativamente en la práctica que se realice con respecto a esta técnica.

El procedimiento del lavado de manos se debe realizar en todas las unidades hospitalarias, siendo las unidades de emergencias, una de las especialidades críticas dado a la abundante afluencia de pacientes y patologías de naturaleza infecciosa que acuden a dichas áreas, por lo cual, el lavado de manos se constituye en la medida básica y más económica en el control de focos de infección entre el personal de salud y el resto de la población atendida.

Al respecto la OMS (2009), propone 11 pasos para una correcta técnica del lavado de manos, las mismas que aseguren la reducción de la carga microbiana y el potencial de infección, sin embargo, tras la aplicación de la guía de observación, se evidenció en la Tabla 02, que el 94,1% de las enfermeras presentó un inadecuado cumplimiento respecto a esta

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Similares resultados fueron los encontrados por la investigación realizada por Saldarriaga & Barreto (2016), donde hallaron que el mayor porcentaje del personal no cumplió el lavado de manos rutinario (70%), siendo más evidente la no adherencia. Así mismo, Trejos (2014), evidenció que, aunque se practica el lavado de manos, esta técnica no se realiza correctamente ni con la frecuencia indicada. Vita & cols (2013), encontraron que el nivel de cumplimiento en el personal de enfermería respecto al lavado de manos era del 45,7%, además en el estudio realizado por Urpeque (2015), se encontró que el 89.8% no tienen buenas prácticas del lavado de manos y el 4.1% tiene buenas prácticas.

Por otra parte, Mendoza & Sandoval (2016), en relación con la práctica de lavado de manos, hallaron que el 61% de las enfermeras realizan correcta práctica de lavado de manos, en tanto que el 39% presenta una incorrecta práctica lavado de manos.

Se concluye entonces en la tabla 02, que el 94,1% de las enfermeras del servicio de emergencias, presentó un inadecuado cumplimiento respecto al lavado de manos.

Similares fueron los resultados encontrados en el estudio realizado por Alarcón, Ciencia, & Pérez (2018), en donde se halló que existe relación significativa entre el nivel de conocimiento y la práctica de la técnica de lavado de manos quirúrgica del personal de salud, así mismo Fuertes (2016), encontró que hay una relación positiva significativa entre los conocimientos y las prácticas sobre el lavado de manos quirúrgico del personal del personal de salud, Mendoza y Sandoval (2016), también halló que el nivel de conocimiento se relaciona significativamente con la práctica de lavado de manos.

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Según la Tabla 3, se concluye que no existe relación estadística (p=0,118) entre el nivel de conocimientos y el grado de cumplimiento del lavado de manos en el personal de enfermería, del área de emergencia del Hospital Belén Lambayeque, 2019.

Tal como lo demuestran los resultados hallados en la investigación y respaldada por los antecedentes, existen graves falencias en cuanto un adecuado cumplimiento de esta técnica y sobre todo, por ser una de las principales en cuanto a la reducción de infecciones asociadas a la atención de Salud, es así que un estudio detectó que de cada 100 trabajadores de salud entre médicos y enfermeras, solo 15 se lavan las manos antes y después de tener contacto con el paciente, y de ellos únicamente cinco lo hacen correctamente (Saldarriaga & Barreto, 2016).

Estos resultados demuestran la gran problemática que acarrea la deficiente realización del lavado de manos, lo cual trae consecuencias no solo en salud para la población, si no a nivel institucional por los altos costos económicos en cuanto al tratamiento de complicaciones derivadas de la atención.

Entre los datos más resaltantes sobre el cumplimiento del lavado de manos presentados en la Tabla 03, se evidencia que el 94,1% de las enfermeras participantes no se seca las manos con toalla desechable, así como también no cierra el grifo con la toalla desechable y esto fue dado básicamente a la falta de este insumo en la diversas áreas de emergencia, lo que resalta además la poca implicancia institucional para dotar de los recursos necesarios para una correcta práctica del lavado de manos. Estas carencias de insumos también fueron referidos en otros estudios sobre los factores que afectan el lavado de manos, encontrando que el personal de enfermería manifiesta que en un 95% se dispone de agua

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potable y en 75% de toallas desechables, en menor proporción se cuenta con jabón líquido (45%) y jabón de barra (50%), así como la disponibilidad de depósitos de alcohol gel en el 58% (Zavala, Alvarado, & Nieva, 2016)

Existen además otros factores que se han relacionado con el menor cumplimiento de las recomendaciones de higiene de manos, pero entre los que se han identificado con mayor incidencia en estudios observacionales se encuentran: pertenecer a una determinada categoría profesional, trabajar en un área específica del hospital, la falta de información de los profesionales sanitarios, la sobrecarga de trabajo y el uso de los guantes (Vargas, 2015).

Se encontró además otros argumentos y justificaciones que el personal de salud da sobre su falta en apego a esta práctica, entre los que destaca el excesivo trabajo, falta de insumos y efectos adversos en la piel (Cortez, 2016).

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