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4.3 Brazil

4.3.6 Brazil and the IMF in the 1990s

La región ha disfrutado de una década de crecimiento sostenido. Sin embargo esto no ha llevado a cambios importantes en la productividad que permitan reducir la brecha con la frontera tecnológica. Las mejoras parciales de la productividad relativa respecto a los Estados Unidos de los años 2003-2008 y 2009-2013, se explican esencialmente por el

pobre desempeño del sector minero en los Estados Unidos.

Por su parte, la estructura económica de la región se ha modificado en detrimento de los

sectores productores de bienes (tanto agricultura, como minería e industria), mientras que se ha incrementado la participación de distintos tipos de servicios relacionados con el mercado interno. En particular la industria manufacturera ha tenido retrocesos importantes. Si bien su dinámica entre 2003 y 2008 había sido relativamente positiva, por lo menos en la medida en que logró detener su tendencia de décadas de desempeño inferior al conjunto de la economía, y se habían dado crecimientos importantes en la producción de sectores de mayor intensidad tecnológica, los logros alcanzados fueron sólo aparentes. El crecimiento explosivo y aparentemente imparable de las importaciones de bienes de consumo y maquinaria de mayor complejidad en el período 2003-2008 y la ampliación de la brecha de productividad industrial respecto a los Estados Unidos, muestran que la manufactura de la región ha simplemente estado ocupando una parte de los espacios que generaba la creciente demanda interna, empujada por el aumento del PIB per cápita y las mejoras en la distribución del ingreso. La caída posterior en las tasas de incremento del PIB, a partir de la crisis internacional de 2008-2009 y de los cambios en la demanda internacional de materias primas, y la creciente apreciación cambiaria entre 2003 y 2013, han puesto en evidencia que, en la gran mayoría de los países, los problemas estructurales de la industria latinoamericana (escalas de producción reducidas, bajo desarrollo de proveedores, tecnologías obsoletas y modelos de organización anticuados) no habían sido resueltos y probablemente, dada la debilidad de las políticas implementadas, ni siquiera habían empezado a ser tomados en cuenta.

En efecto, en un contexto en el cual las señales de mercado no han favorecido cambios estructurales en la manufactura y por el contrario han fomentado una situación de lock-

in donde no hay estímulos para que los agentes canalicen sus inversiones hacia nuevos

sectores, la ausencia, en algunos casos, y la debilidad de las políticas industriales en otros, ha sido un hecho particularmente grave, sobre todo si se toma en cuenta la gran cantidad de recursos adicionales a disposición de los gobiernos, generados por el aumento de los precios de las materias primas, el crecimiento de la actividad económica y las mejoras en la capacidad de recaudación.

El contexto actual es muy diferente respecto al año 2003, por muchas y distintas razones. En este sentido hay que destacar los cambios en la demanda internacional, no sólo en relación con la caída de los precios de muchas materias primas, sino también en lo que se refiere a los cambios en la estrategia industrial de China que ha avanzado fuertemente en la cadena de valor minera volviéndose un exportador líder de commodities (en particular acero y aluminio, así como los productos derivados de estos) y sustituyendo importaciones

(por ejemplo en el caso de los productos de fundición del cobre), amenazando aún más importantes sectores de la producción nacional de muchos países de la región (CEPAL, 2016b). A esto hay que sumar la pérdida de dinamismo del comercio mundial en general, a partir de la crisis financiera de 2008-2009, que responde a razones que no son coyunturales, sino que resulta de la combinación de variables reales y financieras, así como de desequilibrios en la economía internacional (CEPAL, 2015), generando serias preocupaciones para el futuro de las exportaciones de la región.

En segundo lugar, hay que mencionar la situación de importantes variables macroeconómicas como el déficit en cuenta corriente y el déficit fiscal, que en la actualidad representan serias limitaciones para el crecimiento y reducen de manera importante las posibilidades de realizar aquellas políticas de cambio de la estructura industrial que no se implementaron en los años anteriores. Es también importante resaltar que el déficit de cuenta corriente es en buena medida una consecuencias de la composición de la estructura productiva de los países de la región, y en particular de la debilidad de las ramas productoras de bienes de mayor contenido tecnológico, donde la “elasticidad ingreso” de la demanda es mayor, es decir que las características mismas de la estructura productiva de la región limitan las posibilidades de crecimiento de largo plazo (Cimoli y Porcile, 2014).

Un tercer aspecto, extremadamente importante, está relacionado con los cambios en los modelos de producción internacionales. En la última década, mientras la industria de la región seguía con sus problemas estructurales (o hasta retrocedía), se están modificando a nivel internacional importantes características de la producción manufacturera. El Internet de las cosas, las “fábricas inteligentes”, la creciente digitalización de los procesos productivos, los sistemas ciberfísicos, son aspectos centrales de lo que hoy se denomina “Industria 4.0” y “cuarta revolución industrial”, y representan los aspectos centrales alrededor de los cuales muchos países desarrollados intentan diseñar (e implementar en algunos casos) sus políticas industriales. Nuevas generaciones de productos, cambios en las características de las cadenas globales de valor, nuevos modelos de coordinación de las actividades económicas, son sólo algunas de las transformaciones que ya están en curso y que afectarán cada vez más la organización de la producción industrial. Tomando en cuenta que la manufactura de la región, más allá de unos pocos sectores en algunos países, aún no ha llegado a la tercera revolución industrial10, parece legítimo tener serias

dudas sobre las capacidades y posibilidades de la industria latinoamericana de competir a nivel internacional, por lo menos sin políticas adecuadas. Esto implica el diseño de estrategias industriales por parte de los países que apunten a cambiar la composición de la producción e incorporar al sistema productivo nuevos sectores y actividades que demanden y promuevan la construcción de capacidades más avanzadas, que a su vez deberán tener como uno de los ejes centrales los nuevos paradigmas tecnológicos, así como un foco en la innovación orientada a la sustentabilidad en sentido amplio, económica, social y ambiental.

10 Se hace referencia a los cambios en los cambios en los procesos productivos a partir del uso de la electrónica y la

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Anexo

Cuadro A.1. Resultados de descomposición por país

(En porcentajes)

Intra Inter-estático Inter-dinámico Crecimiento anual

Argentina 1990-1998 4,5 0,3 -0,4 4,3 1999-2002 -5,9 -0,3 0,0 -6,2 2003-2008 3,5 0,8 -0,3 4,0 2009-2014 2,8 0,1 0,0 2,9 Bolivia 1990-1998 - - - 0,4 1999-2002 -0,4 0,4 0,2 0,1 2003-2008 -0,7 3,3 -1,2 1,5 2009-2014 9,4 1,4 -8,0 2,8 Brasil 1990-1998 0,0 0,0 0,0 0,0 1999-2002 2,3 0,0 -0,1 2,2 2003-2008 2,1 0,3 -0,1 2,4 2009-2014 1,8 0,3 0,0 2,1 Chile 1990-1998 4,8 1,2 -1,3 4,8 1999-2002 4,0 -1,3 -0,4 2,4 2003-2008 1,7 1,8 -0,3 3,3 2009-2014 0,9 -0,3 0,1 0,8 Colombia 1990-1998 0,8 0,8 -0,6 1,0 1999-2002 0,6 -0,1 -1,6 -1,1 2003-2008 1,2 1,1 -0,7 1,6 2009-2014 1,4 0,8 -0,1 2,1 Costa Rica 1990-1998 0,7 1,9 -0,1 1,5 1999-2002 -2,2 2,2 -1,5 -1,5 2003-2008 1,5 0,4 -0,1 1,8 2009-2014 2,4 0,6 -0,2 2,8 Cuba 1990-1998 - - - 0,3 1999-2002 0,4 1,7 -0,8 1,2 2003-2008 1,9 -0,1 0,0 1,8 2009-2014 0,0 0,0 0,0 0,0 Ecuador 1990-1998 - - - -0,4 1999-2002 0,4 0,0 0,0 0,4 2003-2008 2,4 0,7 -0,1 3,0 2009-2014 1,7 1,8 -0,2 3,3 El Salvador 1990-1998 -0,6 4,7 -2,0 2,1 1999-2002 -18,3 45,2 -27,0 -0,1 2003-2008 -5,0 17,4 -12,1 0,3 2009-2014 -0,3 0,3 -0,1 -0,1 Guatemala 1989-1998 -0,7 2,1 -0,8 0,6 1999-2002 -6,2 2,1 4,2 0,1 2003-2008 -0,5 4,3 -3,1 0,7 2009-2014 1,0 0,9 -0,5 1,4 Honduras 1990-1998 -1,8 2,4 -1,2 -0,6 1999-2002 4,5 0,2 -0,8 3,9 2003-2008 1,5 0,3 0,0 1,8 2009-2014 7,0 -9,2 2,6 0,3 México 1990-1998 4,5 -0,8 -3,8 -0,1 1999-2002 -0,5 1,6 -0,5 0,6 2003-2008 0,2 1,8 -0,4 1,6 2009-2014 0,5 0.3 -0,1 0,8 Panamá 1990-1998 -0,1 1,4 0,0 1,3 1999-2002 -2,5 3,2 -0,5 0,3 2003-2008 2,4 1,4 -0,2 3,6 2009-2014 3,8 1,5 0,1 5,4 Paraguay 1990-1998 - - - - 1999-2002 -1,5 -0,6 -0,3 -2,3 2003-2008 3,1 0,1 -1,8 1,4 2009-2014 33,1 -2,7 -25,8 4,6

Cuadro A.1 (conclusión)

Intra Inter-estático Inter-dinámico Crecimiento anual

Perú 1990-1998 6,2 2,9 -8,3 0,8 1999-2002 -0,1 4.9 -1,8 2,9 2003-2008 6,0 -0,9 -1,4 3,7 2009-2014 3,2 0,9 -0,1 4,0 República Dominicana 1991-1998 4,6 0,1 -1,1 3,6 1999-2002 0,5 4,2 -1,9 2,8 2003-2008 2,5 2,2 -0,5 4,3 2009-2014 3,0 -0,3 -0,3 2,4 Uruguay 1990-1998 2,1 1,3 -0,4 3,0 1999-2002 -6,3 1,5 -0,3 -5,1 2003-2008 5,2 -0,6 0,1 4,6 2009-2014 3,5 0,8 -0,1 4,2 Venezuela 1990-1998 -0,7 0,0 -0,1 -0,7 1999-2002 -2,1 -2,2 0,1 -4,2 2003-2008 2,7 1,5 -0,4 3,8 2009-2014 -1,6 1,3 -0,6 -0,9

III. Cambio estructural, crecimiento