• No results found

Cardholder User Fields

In document ACCESS IT! UNIVERSAL USER MANUAL (Page 30-33)

10.1.1. La relevancia del problema

Un indicador importante de lo que ocurre con el consumo abusivo de alcohol y/o drogas lo podemos obtener de los profesionales que trabajan en los servicios de urgencias. Sabemos que en los últimos años ha habido un aumento de las demandas en los Servicios de Urgencias tanto por parte de personas intoxicadas por el alcohol como por los producidos por los problemas directos o indirectos del consumo de drogas ilegales, especialmente por la cocaína (Galicia, Nogué, Sanjurgo y Miró, 2008) o por el policonsumo de drogas (Pereiro, Bermejo y López, 2005). Aunque, por suerte, son pocas las muertes que se producen por reacción aguda a drogas, o por sus complicaciones, sí que en ocasiones la gravedad del caso es evidente (problemas cardiovasculares, pérdida de conciencia, ataques de pánico, agresividad, etc.) y es un fenómeno al que están hoy habituados los profesionales de los Servicios de Urgencias. Además, las secuelas graves o la mortalidad por consumo excesivo de alcohol es más evidente en aquellos casos en que las personas han tenido un accidente de tráfico por intoxicación alcohólica (Rodríguez-Martos, Torralba, Escayola y Plaséncia, 2005) o por el consumo de alcohol y otras drogas. Esto lo saben bien estos profesionales, especialmente cuando coinciden estas variables: fin de semana, joven y altas horas de la madrugada.

Para darnos una idea de la magnitud del problema, son bien representativas las palabras en 2005 de la entonces Ministra de Sanidad, Doña. Elena Salgado, quien en su comparecencia en la Comisión Mixta Congreso-Senado para el estudio del problema de las drogas, afirmó lo siguiente: “también han aumentado en los últimos años los ingresos hospitalarios por psicosis alcohólica, por síndrome de dependencia del alcohol y por psicosis causadas por drogas. La Encuesta de Morbilidad Hospitalaria muestra un incremento, entre 1993 y 2002, de los ingresos hospitalarios por psicosis ocasionadas por consumo de drogas del 103%, dato preocupante aunque las cifras absolutas no sean muy elevadas. En el caso de drogas distintas del alcohol, el

aumento de ingresos por psicosis alcanzó el 420%.”

10.1.2. Cómo actúan en Santiago de Compostela los Servicios de Urgencias A continuación describimos cómo actúan los Servicios de Urgencias en Santiago de Compostela en relación con los problemas por consumo excesivo de alcohol o por consumo de drogas cuando se requiere su intervención, o por cualquier otra urgencia relacionada con la marcha.

En la marcha nocturna, cuando un joven se encuentra mal (ej., se tambalea, ha perdido la conciencia, vomita abundantemente, no les conoce, se ha quedado pálido como el mármol, etc.), lo más habitual es que sus amigos llamen a los Servicios de Urgencias, concretamente al 061. En otras ocasiones tienen que ser otras personas las que los llamen por no ser ellos conscientes de la gravedad del problema. Una vez que el 061 recibe la llamada una ambulancia se desplaza al lugar de la emergencia, habitualmente en pocos minutos. En el lugar donde está la persona afectada un médico analiza el caso de la persona que está en la situación de emergencia y ante el estado que aprecia en ella suele tener tres posibilidades: a) resolver allí mismo la emergencia, cuando ésta es leve o no es una emergencia, b) llevar a la persona al Servicio de Urgencias del PAC (Punto de Atención Continuada) de Atención Primaria cuando aprecian que el caso no es muy grave y puede remitir en un tiempo corto, o c) llevar a la persona al Servicio de Urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS) cuando es un caso grave. Hacemos notar que en Santiago de Compostela el Servicio de Urgencias del PAC está enfrente del Servicio de Urgencias del CHUS.

El trabajo de los profesionales del 061 en estos casos no siempre es fácil. Uno de ellos nos decía, refiriéndose a una intervención: “muchas veces se atiende al paciente en lugares públicos de frecuente consumo (parques, descampados, bajo puentes…), en los cuales nos encontramos rodeados de jeringuillas y agujas en el suelo, al igual que podemos encontrarnos también con terceras personas que debido a su estado y percepción de la realidad pueden mostrar comportamientos inadecuados o agresivos con el equipo”.

Los casos que acuden al PAC de Atención Primaria no son los más graves ya que no necesitan acudir al Servicio de Urgencias del CHUS. La información del estado del paciente se obtiene del mismo o de sus acompañantes. Se le mantiene en

observación un tiempo y si se recupera se va a casa por su propio pie o una ambulancia lo traslada a su domicilio. Si es menor de 16 años hay que avisar a sus padres. A diferencia del Servicio de Urgencias del CHUS, en el PAC no realizan analíticas para comprobar la sustancia ni el nivel de intoxicación.

En otros PACs de Atención Primaria de municipios limítrofes a Santiago la agresividad de algunos intoxicados ha llevado en alguna ocasión a tener que avisar a la Guardia Civil por no poder controlarlos. También en esos PACs limítrofes en ocasiones tienen que llamar a la Guardia Civil para localizar a los padres porque el menor de edad se niega a indicar donde vive. Además en éstos “a veces ya se organizan los turnos programando un aumento de este tipo de demanda en determinadas situaciones (fiestas, conciertos, concentraciones de jóvenes…)”. Como dice un profesional de un PAC, muchas situaciones difíciles con estas personas se resuelven con “diálogo, paciencia y medicación”.

Otro tipo de personas que acuden al PAC de Atención Primaria, tanto en Santiago de Compostela, como en otras ciudades cercanas, son chicas en búsqueda de la píldora del día después. Esta demanda suele ser más frecuente en el fin de semana y el lunes. La excusa habitual que dan es que se les ha roto el preservativo. Los casos que llegan al Servicio de Urgencias del CHUS son más graves, sobre todo cuando los trae directamente la ambulancia del 061. En ocasiones son llevados a Urgencias por sus compañeros y amigos o por la propia policía. En casos puntuales los trae un familiar una vez que ha llegado el joven intoxicado a casa.

Lo primero que se hace en el Servicio de Urgencias del CHUS es el diagnóstico. Allí se pueden hacer todo tipo de pruebas necesarias para el diagnóstico (ej., de tóxicos), aunque depende del nivel de conciencia del individuo. Un problema relevante para el profesional de urgencias es cuando el joven es traído inconsciente en ambulancia, sin amigos ni acompañantes que puedan informar que ha tomado o por qué ha llegado a este estado. En todos los casos, el objetivo es estabilizar al paciente una vez que se tiene el diagnóstico o se sabe lo que le ocurre. En ocasiones se hace un lavado gástrico, en otros se aplica la medicación correspondiente y en casos más graves hay que dejarlo internado o remitirlo al psiquiatra de guardia.

La mayor demanda por este tipo de problema ocurre en los fines de semana, vísperas de festivos, en navidades y en los meses de verano, siendo los afectados en su mayoría, jóvenes y varones. Los que tienen más edad (y a veces con problemas de

dependencia del alcohol) hacen una demanda en los Servicios de Urgencias a lo largo de todo el año, cualquier día de la semana.

10.1.3. Visión de los profesionales de los Servicios de Urgencias sobre esta problemática y el manejo de los pacientes

La entrevista a varios profesionales de los Servicios de Urgencias, tanto de Santiago de Compostela, como de otras ciudades limítrofes, indica que éstos ven que existe un problema asociado con el consumo de alcohol y drogas, sobre todo en los jóvenes. Ellos lo aprecian fundamentalmente en los accidentes de tráfico debidos al consumo de alcohol (especialmente los del 061), así como por las intoxicaciones o comas etílicos, por la agresividad que muestran algunos de los ingresados y por la disminución del nivel de conciencia de algunos de los que ingresan, todo lo cual dificulta el trabajo clínico y mismo el diagnóstico.

Hay consenso entre los profesionales consultados en que el mayor problema para ellos es el consumo excesivo de alcohol. Éste explica la mayoría de los problemas que atienden en la esfera de los problemas de alcohol y drogas. Luego le seguirían a mayor distancia la cocaína y, en menor grado, los ansiolíticos y la heroína. Por ello, insisten en que los problemas con el consumo de drogas son raros u ocasionales. En algunas ocasiones la misma persona puede presentar una intoxicación de alcohol y cocaína.

La mayoría de los casos que atienden ocurren en fin de semana y son, además, los casos más graves de los atendidos de este tipo a lo largo de toda la semana. También ocurren en épocas festivas. Los que tienen estos problemas suelen ser menores de edad y universitarios, siendo la mayoría de los casos debidos a intoxicación etílica y en menor grado por consumo de otras drogas (sobre todo cocaína). También hay algunos casos por agresiones y caídas. Un nuevo fenómeno es el incremento de las demandas en urgencias los lunes y martes por los efectos de la resaca, fenómeno que no ocurría antes.

Los profesionales aprecian un incremento de las agresiones físicas y verbales en los últimos años en los Servicios de Urgencias. También las descompensaciones de pacientes psiquiátricos por el consumo excesivo de alcohol o drogas. Uno de los médicos de urgencias comentaba “Si, suelen ser pacientes difíciles de tratar por la gran agresividad y la poca colaboración que ofrecen, tanto para la recogida de la historia

clínica como para la realización de pruebas complementarias. Según el tipo de consumo, antecedentes, …, generalmente se recurre a los sedantes y/o sujeción mecánica”… “ya fuera del ámbito médico, con muchos de ellos se requiere personal de seguridad por la agresividad que plantean durante la atención médica. En determinadas ocasiones, y dependiendo de las consecuencias derivadas del consumo (traumatismos craneoencefálicos severos, accidentes de tráfico graves…) puede ser necesaria la intervención del ucista o del traumatólogo”.

La mayoría de las personas que atienden son jóvenes, concretamente, el grupo predominante tendría de 17 a 35 años, con un pico entre los 18 y 24 años, habitualmente varones. En ocasiones acuden chicos y chicas de menor edad aunque son casos puntuales. De tener menos de 16 años es obligatorio avisar a los responsables legales del menor de su situación antes de proceder a darle el alta.

A pesar de que Santiago de Compostela es una ciudad que atrae a muchos turistas, los casos de personas de otros países que acuden a Urgencias por intoxicación son anecdóticos. Esto es distinto a lo que ocurre en verano en otras ciudades de Galicia en donde los servicios de urgencias atienden por intoxicaciones tanto a personas de nuestro medio como a turistas (en muchos casos también jóvenes).

Los profesionales de urgencias, junto a los efectos ya comentados, conocen otros más como embarazos no deseados, sexualidad de riesgo (no usar preservativo, enfermedades de transmisión sexual), daños físicos por peleas, lesiones, caídas, accidentes de tráfico, etc.

Uno de los profesionales nos indica claramente cuál es la idea que muchos de ellos tienen sobre cual podría ser la solución para este problema “ejerciendo mayor control del consumo de tóxicos en los lugares públicos, garantizando puntos de atención dispersos de primeros auxilios los días más conflictivos y consiguiendo una mayor educación y conciencia social entre los jóvenes de los problemas derivados a corto y a largo plazo del consumo”. Y otro insistía “creemos que la solución va más allá de una actuación puntual del personal de urgencias. Es una cuestión educacional, cultural, en la que deberían implicarse las familias y la sociedad en general, así como los poderes públicos”.

10.1.4. Conclusión

Del estudio realizado en los servicios de urgencias en Santiago de Compostela puede concluirse que los mismos son muy eficientes y hay una muy buena coordinación y derivación entre el 061 y el Servicio de Urgencias del PAC de Atención Primaria y el Servicio de Urgencias del CHUS. Los profesionales de los Servicios de Urgencias se centran en su duro trabajo y no tienen tiempo de comunicar la dura realidad de lo que les ocurre a ellos y a las personas afectadas que, en muchos casos, nunca debieran tener que utilizar los Servicios de Urgencias debido a sus comportamientos inadecuados. Por todo ello, es necesario que la sociedad se conciencie de los graves problemas que tiene el consumo excesivo y abusivo del alcohol y de modo especial los padres de los jóvenes, los propios jóvenes y los responsables de gestionar la vida social. Un análisis detenido de todo lo expuesto indica claramente que lo mejor ante este problema es poner en práctica medidas legislativas, educativas, informativas y preventivas. Éstas no sólo son útiles sino que ayudan a reducir costes y, aún más importante, a reducir secuelas importantes en los individuos y a salvar vidas humanas.

In document ACCESS IT! UNIVERSAL USER MANUAL (Page 30-33)