CHAPTER 3. M ETHODOLOGY
3.2. Research design 85
3.2.2. The case selection process 89
La presente sección tiene como objetivo indagar ¿qué saberes y prácticas de poder intervienen en la configuración histórica de los discursos militares y guerreros que recaen en el problema del desplazamiento forzado y el conflicto en Colombia? Se parte del hecho que la estrategia de los grupos armados y las prácticas de la guerra encarnan una inteligibilidad que analíticamente puede desentrañar la relación en la que estos discursos y éstas prácticas inciden para producir efectos sobre las poblaciones afectadas. Es necesario analizar cómo se configura la idea según la cual la acción militar precisa recaer en las poblaciones civiles y qué efectos persiguen estas mismas intervenciones. La guerra como práctica de poder y expresión de doctrinas militares en el conflicto colombiano son fiel reflejo un cúmulo de estrategias y tácticas que buscan intervenir sobre la población civil. En gran medida, el control territorial, el destierro de las poblaciones que habita estos territorios y el ejercicio de la guerra se encuentran y entrecruzan en una estrategia moderna del desarrollo bélico. Como en secciones anteriores se demostró, mientras los discursos de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario expresan la necesidad de limitar el impacto de la guerra sobre la población civil, las prácticas y doctrinas militares en el conflicto interno colombiano apuntan justamente consolidar la acción bélica sobre la intervención directa de la violencia en la vida de los civiles:
En este tipo de conflicto la asimetría entre el estado y las fuerzas irregulares se diluye, porque se utilizan tácticas de guerra de guerrillas (FARC y ELN) y técnicas de contrainsurgencia (paramilitares) que tienen como propósito: desestabilizar las zonas mediante diversos métodos como matanzas masivas, reasentamientos forzosos y una serie de técnicas políticas, psicológicas y económicas de intimidación. Este tipo de técnicas ha generado un aumento espectacular en el número de desplazados internos en el país, confirmando la tesis de Kaldor que sostiene que la mayor parte de la violencia en los conflictos modernos, está dirigida contra civiles. (Sánchez Cabarcas, 2009, pág. 163)
52 En este contexto militar y estratégico, las poblaciones civiles quedan en medio de diversas prácticas de intervención militar:
Todos los actores armados han incorporado el ataque a la población civil como estrategia de guerra. Sin embargo, las modalidades de violencia empleadas y la intensidad de su accionar difieren según las evaluaciones que cada actor hace del territorio, del momento de la guerra y de las estrategias que despliega, dentro de las cuales se implica a la población civil. (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2013, pág. 34)
Desde las estrategias de búsqueda de apoyo militar a las guerrillas7 y las insurgencias
sobre la población hasta las tácticas paramilitares que pretenden ahogar el apoyo de la población a las guerrillas por medio de la presión directa en contra de las mismas poblaciones (Granada, Restrepo, & Vargas, 2009, pág. 46). Así mismo, la estrategia militar oficial de los estados y ejércitos regulares consideran importante intervenir militarmente sobre los civiles (Granada, Restrepo, & Vargas, 2009, pág. 76) con el fin de cortar el apoyo popular a las rebeliones y cortar los nexos de éstas guerrillas y sus líderes civiles (luchas de contrainsurgencia):
En este sentido es importante destacar el señalamiento que hace Valentino sobre el asesinato en masa o victimización civil. Según él, no están limitados a métodos directos de asesinato como ejecución, gases o bombardeos, sino que también incluye muertes causadas por hambre, enfermedades adquiridas durante reubicación y trabajos forzados, confiscación intencional y bloqueo de las necesidades básicas; esto último tiene estrecha relación con la lógica de violencia organizada en las nuevas guerras que describe Kaldor (Sánchez Cabarcas, 2009, pág. 165)
La práctica estratégica del saber militar establece en los territorios ocupados interrelaciones con distintas prácticas político-económicas que exceden el mero uso de la violencia como estrategia de seguridad. En el conflicto armado colombiano, la guerra se ha transformado en un factor de configuración de economías y políticas económicas de producción que ocupan una amplia gama de expresiones:
7 Sánches Cabarcas habla de la estrategia Maoísta de apoyar las insurgencias revolucionarias en las masas populares: “Teoría en la que prima ganar el apoyo de la población, inmiscuirse en esta y evitar el contacto directo con las fuerzas tradicionales, en palabras de Mao, el pueblo debería ser el mar y el guerrillero «un pez en el agua»” (Sánchez Cabarcas, 2009, págs. 163-164)
53 La confrontación entre diversos grupos armados por el dominio de territorios estratégicos, el narcotráfico, el desarrollo de proyectos macroeconómicos, la debilidad del Estado colombiano para proteger a su población, entre otras, se ubican como parte del contexto explicativo. Esto quiere decir que si bien es cierto los grupos armados (paramilitares, guerrilla y fuerzas armadas) son los que aparecen en primer renglón como autores del desplazamiento forzado en Colombia, es necesario interpretarlos en el contexto de una guerra que conjuga todos estos factores, que tiene particularidades regionales y también dimensiones internacionales y en el que el desplazamiento forzado, más que su efecto, es parte constitutiva de sus estrategias y dinámicas. (Villa, 2006, pág. 16)
Un análisis acerca de las estrategias militares de intervención sobre la población civil en Colombia da cuenta de una búsqueda directa por producir poblaciones marginales, por encontrar justamente efectos particulares de destierro e inseguridad sobre las poblaciones pues existe un conjunto de prácticas sociales y económicas que refuerzan estos destierros. Las dificultades analíticas saltan a la vista inmediatamente: dar un lugar en el análisis a las poblaciones víctimas y desplazadas en este contexto de guerra puede ser paradójico e impreciso. Si para las estrategias militares en este cruce es imprescindible recaer sobre estos territorios y producir este tipo de marginalidad en las poblaciones, también el hecho de sobrevivir y huir ante la violencia se convierte en un hecho resistente (Sánchez Cabarcas, 2009, pág. 169). Esta indefinición explica la imposibilidad de caracterizar el conflicto, los hechos victimizantes y el desplazamiento forzado desde el prisma de la política, o cuando menos de una política maniqueísta. Hay que dar cabida a unos conceptos de política, poder y resistencia que se adecuen a la extensión de la guerra y la imposibilidad de caracterizarla absolutamente. Sin embargo, es importante analizar el valor estratégico y táctico en el que la subjetividad y el sujeto se inscriben en este campo reflexivo. En torno al saber militar y a sus prácticas deben ser analizados en el cruce de una política militar del miedo y sus dispositivos, en el que la producción principal que se espera es la de un territorio domesticado e intimidado y unas poblaciones dóciles habida cuenta de la victimización y el miedo como política militar:
El desplazamiento forzado en Colombia nos habla del uso de estrategias de terror empleadas de manera indiferenciada por parte de los actores armados para expulsar a la población y controlar territorios estratégicos: masacres, persecución y asesinatos selectivos de personas acusadas de ser auxiliadores de la guerrilla o de los paramilitares, tomas armadas de pequeñas poblaciones, retenes y control de acceso a víveres, prohibición de la circulación y
54 de la práctica de determinadas actividades económicas o ejercicios profesionales, reclutamiento forzado de hombres y jóvenes para los diversos ejércitos, violación de mujeres, entre otros, son algunas de las situaciones que han “motivado” estos desplazamientos forzados. (Villa, 2006, pág. 16)
La búsqueda inicial de los victimarios es intimidar para producir poblaciones dóciles y territorio vaciados, los sujetos “víctima” y “desplazado” deberían encarnar una forma de producción política y militar en el que la vida queda marcada por el miedo y la persecución. Esta práctica política bien podría ser reconocida en el concepto de tanatopolítica que como tecnología de poder busca niveles de consenso y obediencia (Criscione, 2011, pág. 17) deseados en las poblaciones: sujetos dóciles e intimidados.
7.1.4. SABERES MÉDICOS, PISCOLÓGICOS Y DE ASISTENCIA EN LA