CHAPTER 2. T HEORETICAL F RAMEWORK
2.2. Bourdieu and Social Capital 60
2.2.1. The objective reality of capital in its diverse forms 60
Tras el pronóstico de los sociólogos clásicos el fin de la religión no llegó. En el
surgimiento de la cultura postmoderna, la religión y particularmente el cristianismo adoptó
nuevas formas y se produce un nuevo espacio para las experiencias religiosas, es decir, se dan
procesos de secularización, las expresiones religiosas se transforman y el cristianismo se
desinstitucionaliza. Entonces, empieza un proceso de pluralización que modifica las
dinámicas de lo religioso; en pocas palabras, en el mundo contemporáneo se hace evidente
una transición religiosa y los estudiosos del campo ven estos cambios como una señal clara
del retorno de lo religioso.
Los movimientos ambientalistas, los movimientos indígenas, de mujeres, de consumidores urbano-marginales, de jóvenes marginados, de pequeños productores, en fin los movimientos comunitaristas y de inspiración religiosa se multiplican, pero sus utopías ya no son totalizantes ni obedecen a los grandes proyectos societales de hace apenas una década. Sus demandas son concretas y sus proyectos locales. El esfuerzo de ligar sus luchas con objetivos de carácter más universal no debe perder de vista que la teología ya no puede articular sus reflexiones sobre la base exclusiva de proyectos históricos totales, sino que debe recoger también esas reivindicaciones que surgen de la vida cotidiana de los pueblos (Parker, C. 1997, pág. 21).
Lo cual implica que en la relación sociedad y religión, sea justificable y propio de la
sociedad cambiar continuamente su actitud frente a ella, esto significa que la religión tiene un
carácter manipulable.
Ahora bien, contrario a los estudios tradicionales de la sociología se presenta la
subjetividad y los sujetos sociales como una perspectiva interpretativa en el análisis social y
los problemas relacionados a la acción colectiva. Es por esto, que en la actualidad las
dimensiones subjetivas en la vida social e individual se hacen cada vez más complejas y el
Como lo menciona Carlos Guerra (1997) “Las interpretaciones sociológicas basadas
en la “sociedad de masas” tienen que abrir paso a una visión que parta de los sujetos sociales”
(pág. 109).
Por su parte, Hugo Zemelman menciona en su texto Sujeto y subjetividad: la
problemática de las alternativas como construcción posible (2010):
No es posible pensar en ningún tipo de estructura social, económica o política, como tampoco cultural, si no es como resultado de la presencia de sujetos en complejas relaciones recíprocas en cuanto a tiempos y espacios; lo que implica tener que enfocar los procesos como construcciones que se van dando al compás de la capacidad de despliegue de los sujetos, los cuales establecen entre sí relaciones de dependencia recíproca según el contexto histórico concreto”. (Zemelman, H. (2010) Sujeto y subjetividad: la problemática de las alternativas como construcción posible. Recuperado de: http://www.scielo.cl/pdf/polis/v9n27/art16.pdf).
Estas nuevas perspectivas analíticas que se centran en la idea de lo micro dan gran
importancia a la acción del sujeto y su rol en la modificación de estructuras dominantes,
haciendo notoria la aparición y producción de nuevas subjetividades, entendiendo éstas en
permanente cambio.
Así las cosas, si lo religioso desde la lectura tradicional de la sociología se asociaba a
la dominación, las masas, el rebaño; con las nuevas perspectivas de las ciencias sociales la
subjetividad conduce a un entendimiento de la religión distinto, como espacio personal y cuya
idea de la realidad del mundo está en la consciencia del individuo que cree:
El individuo, en efecto, «descubre» la religión dentro de su propia conciencia subjetiva… De este modo, la desmonopolización de la religión es un proceso socioestructural tanto como psicosocial. La religión ya no legitima «el mundo». En cambio, diferentes grupos religiosos tratan, por diferentes medios, de mantener sus submundos particulares frente a una pluralidad de submundos rivales. Concomitantemente, esta pluralidad de legitimaciones religiosas es internalizada en la conciencia como una pluralidad de posibilidades entre las que es posible elegir. Por ello mismo, se relativiza cualquier elección particular y se le resta certeza. La certeza que pueda adquirirse debe ser excavada del interior de la conciencia subjetiva del individuo, pues ya no se la puede derivar del mundo externo socialmente compartido y
dado por supuesto. Esta «excavación» puede ser legitimada como un «descubrimiento» de presuntos datos existenciales o psicológicos. Las tradiciones religiosas han perdido su carácter de símbolos que abarcan a toda la sociedad, la cual debe buscar en otra parte su simbolismo integrador. (Berger, L. 1969, pág. 184-185) En consecuencia, si el problema era desarticular la religión porque impedía la
emancipación del sujeto, se llegó un momento en el que las viejas creencias no podían
adecuarse a las nuevas ideas, entonces el sujeto surge de las crisis y transformaciones de las
formas religiosas tradicionales.
Por ello, es importante comprender que así como se han entendido los estudios de la
religión como una construcción ideológica y un mecanismo de control de multitudes, también
es válido entender que la religión se deriva de un conjunto de experiencias particulares del
sujeto social.
Las relaciones sociales entre los géneros sexuales diversos y añadido a esto adeptos a
una religión, se plasman mediante órdenes instituidos y prácticas de vida dadas; el género
como categoría de análisis, debates y grandes movilizaciones sociales desempeña un papel
preponderante en la construcción de subjetividades. El género se convierte en un nuevo modo
de ver al ser humano, una nueva perspectiva desde la cual se reelaboran los conceptos duales
y se transgrede con lo instituido:
De ahí que al abordar a la subjetividad como dinámica constituyente, el sujeto es siempre un campo problemático antes que un objeto claramente definido, pues desafía analizarlo en función de las potencialidades y modalidades de su desenvolvimiento temporal. Por eso su abordaje tiene que consistir en desentrañar los mecanismos de esta subjetividad constituyente, tanto como aclarar los alcances que tiene la subjetividad constituyente. Plantea distinguir entre producto histórico y producente de nuevas realidades (Zemelman, H. (2010) Sujeto y subjetividad: la problemática de las alternativas como construcción posible. Recuperado de: http://www.scielo.cl/pdf/polis/v9n27/art16.pdf).
Así como el estudio social del sujeto brinda nuevas claves hermenéuticas para la
ser la única herramienta para la comprensión de los fenómenos sociales, dando lugar a las
historias de vida o testimonios como acontecimiento comunicativo de los sujetos, los cuales
se constituyen en un espacio autobiográfico en que éstos se autoreconocen y son capaces de
comprender su propia realidad, el ejercicio narrativo se descubre entonces como un lugar para
“pensar-se, decir-se, escribir-se”. (Madriz, G. 2004).
…es en la conversación que negociamos y generamos nuevos significados. La “comprensión” consiste para él en un diálogo infinito que permite reconfigurar permanentemente nuestras perspectivas de mundo y que da lugar a nuevas interpretaciones que nos acercan de unos a otros significados (Duero, D. 2006, pág. 143).
La iglesia como sitio de reflexión y como crítica del discurso dominante
heteronormativo y en el que lo no contado se camufla en el silencio; “el closet” se convierte
en un lugar de enunciación autobiográfica de los sujetos con sexualidad diversa, en el que lo
individual pasa por lo colectivo y en donde lo uniforme se junta con lo diverso (Sedgwick, E.
1990).
Ahí se encuentran cientos de historias vividas en el que el(a) creyente como individuo
sujetado a estructuras socialmente definidas, rompe con lo dado, lo fijado, lo instituido, y hace
un ejercicio autoreflexivo en el que la comprensión de sí mismo(a) le permite interpretar su