11.6 Experimental Evaluation
11.6.1 Comparing Data Sources
1Widenhorn, Nelsa; 2Hrdalo, Juan; 2Serrano, Mariano; 2Fiorentini, Jorge; 2Bela, Myriam; 2Schiaffi, Ariel; 2Magniesi, Silvia; 2Portillo Olivera, Susana; 2Baracco, Pamela; 2Oliva, Matías
1Cátedra de Cirugía. Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional del Litoral (UNL). 2Cátedra de Cirugía. Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de Rosario (UNR) [email protected] Los programas destinados a limitar el crecimiento demográfico de perros y gatos han generado un nuevo paradigma: el control poblacional ético y humanitario y el rechazo a la eutanasia. En todo Latinoamérica se organizan campañas de castraciones masivas donde participan veterinarios, asistentes sociales y proteccionistas. La Cátedra de Cirugía de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario ha organizado un equipo quirúrgico que realiza castraciones masivas de caninos y felinos en Casilda y zona de influencia, tanto en el Hospital Escuela de la Institución, como a través de un quirófano móvil. Los docentes que integran el equipo quirúrgico han basado su labor en tres objetivos fundamentales: eficacia, para hacer en cada instancia de trabajo la mayor cantidad de castraciones posibles; eficiencia, para lograr eficacia a un costo mínimo, pues los recursos (dinero, tiempo y esfuerzo) son limitados; y humanismo, para no atentar contra el bienestar animal.
En campañas de castraciones masivas es imposible monitorear de manera adecuada a cada paciente en particular, pues los condicionamientos económicos y el tiempo requerido para hacer un número superlativo de cirugías no lo permiten. Anestesiar animales de diferentes pesos, edades, razas y sin historias clínicas que garanticen patologías preexistentes, representa un problema y un desafío profesional. Además, una anestesia general exitosa no es solo mantener el paciente en un estado de inconsciencia para realizarle cualquier tipo de intervención, pues los objetivos que se persiguen son: evitar el dolor producido por las diferentes maniobras quirúrgicas, relajar la musculatura para facilitarlas y desconectar al paciente del medio a través de diferentes grados de depresión del sistema nervioso central. Con respecto a las castraciones, se sabe que provocan dolor de intensidad variable relacionado directamente con el trauma quirúrgico, lo cual supone pensar en el concepto de analgesia multimodal3. Por esta razón, los protocolos utilizados en este tipo de intervenciones, deben lograr una anestesia balanceada, tratando de contrarrestar y equilibrar los efectos de las diferentes drogas anestésicas y analgésicas que lo componen1. En este artículo se describen los protocolos anestésicos utilizados por los autores y se analizan los resultados obtenidos. El objetivo es aportar conocimiento empírico útil y confiable que puede ser transferido a los profesionales que intervienen en este tipo de campañas. Los protocolos se utilizaron en el quirófano móvil en el período 2014-2018 para intervenir 1.593 animales de distintas localidades del sur de la Provincia de Santa Fe. La rutina de trabajo comenzaba con un examen clínico básico para determinar el riesgo anestésico del paciente (ASA): auscultación para evaluación cardíaca y pulmonar, tiempo de llenado capilar y observación del estado general con determinación de peso a valoración fáctica profesional. Se establecían dos categorías de protocolos de acuerdo a la especie en cuestión. En felinos se realizaba premedicación intramuscular (IM) con Xilacina 4 mg, Ketamina 25 mg y Tramadol 5 mg (dosis totales por animal). Se esperaba 5 a 10 minutos hasta la consecución de un plano de sedación profunda que facilitara la venoclisis. Se abordaba la vena cefálica antebraquial con catéter 22 G o 24 G para incorporar la fluidoterapia de mantenimiento con solución fisiológica de cloruro de sodio. Como profilaxis antibiótica se administraba un antibiótico de amplio espectro (penicilina- estreptomicina) 20.000 UI/kg por vía subcutánea (SC). Luego se preparaba el área quirúrgica mediante tricotomía y lavado con solución antiséptica. En los machos se infiltraba 4 mg de lidocaína en cada testículo. Para el mantenimiento de la anestesia se utilizaba Ketamina 5 mg/kg a efecto endovenosa (EV). En caso de no obtener una buena relajación muscular se administraba Diazepam 0,5 mg EV. Como analgésico perioperatorio se utlizaba Meloxicam 0,5 mg EV. En caninos se efectuaba premedicación IM con Acepromacina 0,2 mg/kg, Tramadol 5 mg/kg y Atropina 0,01 mg/kg2. Se esperaba 5 a 10 minutos hasta la consecución de un plano de sedación profunda que facilitara la venoclisis. Se abordaba la vena cefálica antebraquial con catéter 20 G o 22 G para incorporar la fluidoterapia de mantenimiento con solución fisiológica de cloruro de sodio. Como profilaxis antibiótica se administraba un antibiótico de amplio espectro (penicilina- estreptomicina) 20.000 UI/kg SC. Para la inducción anestésica se administraba Ketamina 5 mg/kg y Diazepam 1 mg/kg, ambos por vía EV. Posteriormente se preparaba el área quirúrgica igual que en los felinos. En los machos se infiltraba 10 mg de lidocaína en cada testículo. Como analgésico perioperatorio se administraba Meloxicam 0,2 mg/kg EV. Para el mantenimiento de la anestesia, se administraba Ketamina 5 mg/kg dosis efecto por vía EV. En los pacientes donde no se alcanzaba el plano anestésico requerido se administraba 0,2 mg/kg de Xilacina por vía EV y de ser necesario se mantenía la anestesia con Propofol 2 mg/kg por vía EV, atendiendo los cuidados que conlleva su uso: administración lenta para evitar apneas y control de hipotensión. Después de la intervención, un profesional controlaba la etapa de recuperación. Cuando los animales recobraban reflejos y movimientos voluntarios se colocaban en decúbito esternal; cuando eran capaces de mantener la cabeza levantada se les retiraba el catéter y se los entregaba a sus propietarios.
Los resultados se obtuvieron por observación directa de los pacientes, se dividieron en tres etapas, se volcaron en planillas diseñadas ad hoc y se ordenaron de acuerdo a normas de estadística descriptiva:
XIX Jornadas de Divulgación Técnico-Científicas 2018. Facultad de Ciencias Veterinarias. VI Jornada Latinoamericana IV Jornadas de Ciencia y Tecnología 2018. Facultad de Ciencias Agrarias. III Reunión Transdisciplinaria en Ciencias
Agropecuarias 2018, Universidad Nacional de Rosario. Zavalla y Casilda, 16 y 17 de agosto de 2018
104 a) Etapa preoperatoria
Se observaron diferencias en el nivel de sedación obtenido luego de la premedicación. En el caso de los felinos el nivel fue más profundo que en los caninos. Este estado variaba desde animales que respondían a ciertos estímulos a otros en los que las respuestas a los mismos estaban anuladas. En cambio, los caninos, mostraban un estado que fluctuaba desde una leve tranquilización hasta la adopción del decúbito, tendencia al sueño y protrusión del tercer párpado, aunque siempre respondían a estímulos. No se registraron muertes. b) Etapa intraoperatoria
El plano anestésico conseguido fue suficiente para permitir las maniobras quirúrgicas que requerían los cirujanos. No se observaron episodios convulsivos, paros cardíacos ni respiratorios y no se registraron muertes.
c) Etapa posoperatoria
El tiempo de recuperación anestésica no fue superior a 30 minutos en caninos y 60 minutos en felinos. Los animales tuvieron un despertar tranquilo, sin vocalizaciones ni excitación. En los perros se observó diversos grados de sialorrea, movimientos de lateralidad de la cabeza y ataxia. No se registraron muertes.
Es llamativo y alentador que en 1.593 intervenciones donde se utilizaron éstos protocolos no se hayan registrado muertes. Los autores consideran que este hecho puede obedecer a dos situaciones puntuales: en primer lugar en el examen clínico básico no se aceptaron pacientes con un ASA superior a III, por lo tanto se puede inferir que el riesgo anestésico en general fue de leve a moderado; en segundo lugar las intervenciones fueron realizadas por cirujanos expertos que aseguraban destreza y rapidez en cada intervención, esto equivale a un menor tiempo operatorio y por ende a un menor riesgo anestésico. También es importante destacar que el tiempo de recuperación anestésica se mantuvo dentro de un rango aceptable, de modo que cuando los animales eran entregados a sus propietarios, estaban conscientes y sin ningún signo de malestar o dolor. Este detalle no es menor, pues no solo agilizaba el desarrollo del trabajo, sino también permitía que los propietarios y organizadores del programa evidenciaran el bienestar de los animales
Se puede concluir que los protocolos utilizados resultaron eficientes y confiables, no obstante se deberían realizar investigaciones más complejas que contemplen mediciones de variables fisiológicas y de monitoreo anestésico, con el fin de validar el nivel máximo de seguridad y garantizar que los animales no presentarán secuelas a futuro.
BIBLIOGRAFÍA
1. Otero, P. Anestesiología práctica en pequeños animales. En: Cartelera Facultad Ciencias Veterinarias UBA. Buenos Aires. 2012.
2. Thurmon, J.C.; Tranquilli, W.J.; Benson, G.J. Fundamentos de Anestesia y Analgesia en pequeños animales.1ra edición (eds.) Masson, Barcelona, ISBN: 8445811258, pp. 101-123, 2003.
3. WASAVA-World Small Animal Veterinary Association; Mathews, K.; Kronen, P.; Lascelles, D.; Nolan, A.; Robertson, S.; Steagall, P.; Wright, B.; Yamashita, K. Guidelines for recognition, assessment and treatment of pain. Journal of Small Animal Practice. https:/doi.org/10.1111/jsap.12200. Volume 55. Issue 6. E10-E68, 2014.