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1Muchut, Mauro; 1Huarte, Fernando; 1Guerra, Nadia; 2Fiorentini, Jorge; 2Magniesi, Silvia; 2Lardino, Gisela; 2Santos, Carolina

1Cátedra de Clínica de Animales de Compañía. 2Cátedra de Cirugía. Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de Rosario (UNR) [email protected]

Las enfermedades del pericardio son de difícil diagnóstico debido a que presentan signos comunes a otras enfermedades4. Las efusiones voluminosas o colectas de rápida evolución ocasionan el incremento de la presión intrapericárdica ya que el tejido del pericardio es relativamente inelástico. Esto redunda en alteraciones del llenado cardiaco y del volumen minuto. La caída del volumen minuto, la hipotensión arterial y la hipoperfusión de otros órganos, incluido el corazón, pueden conducir al shock cardiogénico. La velocidad de la colecta y la distensibilidad del saco pericárdico determinan si se desarrolla el taponamiento y con qué velocidad lo hará. La acumulación de un líquido anormal o en exceso es el disturbio pericárdico más corriente en pacientes caninos2. La mayoría de las efusiones pericárdicas en esta especie son de naturaleza serosanguinolentas o sanguinolentas. Los animales de raza grande y de edad media son los más sensibles a padecer una efusión hemorrágica benigna idiopática. Los caninos mayores de 7 años de edad son susceptibles a sufrir efusiones hemorrágicas de origen neoplásico. Las efusiones pericárdicas idiopática benigna y neoplásica se reconocen con mayor frecuencia en razas caninas de porte mediano a grande como Pastor Alemán, Golden Retriever, Gran Danés y San Bernardo.

Este artículo tiene como objetivo describir un caso de efusión pericárdica y su resolución quirúrgica en un paciente derivado de la ciudad de Chabás al hospital escuela de grandes y pequeños animales (HEGyPA) de la Facultad de Ciencias Veterinarias, UNR.

El día 10 de Mayo de 2018 se presentó a la consulta un canino macho raza Labrador de 7 años de edad. El motivo de la consulta fue decaimiento y agitación de evolución rápida. Según relató su propietario, 15 días antes había sido atendido por su médico veterinario particular, quien le realizó un ecocardiograma y una pericardiocentesis. Al examen objetivo general presentó taquicardia (180 latidos por minuto) y taquipnea (50 movimientos por minuto), sensorio ansioso, mucosas hiperémicas. Al examen objetivo particular presentó pulso débil y ruidos cardiacos apagados. Se realizó un ecocardiograma que evidenció colecta pericárdica de 3cm de espesor con signos de taponamiento cardíaco, pero no se observaron masas. Ni la presión sistólica ni el resto de la exploración evidenciaron anomalías. Se le realizó una pericardiocentesis bajo sedación. Se drenaron 300ml aproximadamente de líquido sanguinolento. Se instauró terapia antiinflamatoria con Prednisolona 30mg/ 12hs vía oral por 48hs, diurético Furosemida 40 mg/12hs vía oral y antibiótico Enrofloxacina 150 mg/día vía oral. A las 48 hs se repitió el estudio ecocardiográfico y nuevamente se visualizó colecta. Se sugirió la realización de una pericardiectomía subtotal. Luego de los exámenes prequirúrgicos de rutina se decidió la intervención. Se realizó una toracotomía con abordaje en el cuarto espacio intercostal derecho. Una vez abordada la cavidad torácica se identificaron el nervio frénico y el nervio vago. Se realizó una inciso-punción en ventral del nervio frénico y se aspiró el líquido intrapericárdico de forma manual con torundas de gasa y mecánicamente con aspirador (imagen 1), se continuó la incisión hacia craneal y caudal hasta completar la circunferencia, previa elevación del corazón (imagen 2). Antes del cierre se colocó un tubo de toracostomía que se removió a las 48hs. Para esta intervención se realizó una anestesia inhalada y el tratamiento del dolor fue polimodal, tanto en el período intraquirúrgico como en el postquirúrgico. El material extraído (pared de pericardio y líquido intrapericárdico) se envió a histopatología.

El paciente se recuperó de la cirugía sin complicaciones hemodinámicas y normotérmico. Se derivó a su clínica particular para los cuidados intensivos post quirúrgicos, donde la evolución fue favorable. A la semana, el paciente vuelve al hospital donde los propietarios manifiestan que está activo y de buen ánimo. Se controló ecográficamente y se encontró leve colecta intratorácica, el resto de los parámetros estaban normales. El resultado de la biopsia fue un Mesotelioma epitelioide papilar bien diferenciado. El paciente fue derivado al servicio de oncología del HEGyPA para continuar con el tratamiento.

La pericardiocentesis es el tratamiento de elección para la estabilización inicial de los perros con efusión pericárdica y taponamiento cardíaco3, ya que brinda información valiosa para el diagnóstico. Cuando la efusión es recurrente y no responde a dos o tres punciones con terapia antiinflamatoria, se recomienda la pericardiectomía subtotal quirúrgica. La pericardiectomía es paliativa para la efusión pericárdica neoplásica y curativa para la forma idiopática. La paliación a largo plazo después de la pericardiectomía es posible para los perros con mesotelioma o quimiodectoma3. La pericardiectomía temprana no conlleva riesgos a largo plazo para el paciente, y a diferencia de la pericardiocentesis, elimina la mayor parte del órgano enfermo responsable de la efusión, permite además el drenaje de cualquier efusión en el espacio pleural, donde se absorbe con mayor facilidad, restituyendo la función normal del corazón1.

Por lo expuesto sobre este caso, podemos concluir que para poder instaurar el tratamiento específico, es crucial arribar al diagnóstico certero de manera temprana. Aunque el alivio temporario del taponamiento cardíaco se alcanzó con la pericardiocentésis, fue necesaria una pericardiectomía para poder estabilizar el paciente, y proveerle calidad de vida mientras se instaure el tratamiento oncológico definitivo.

XIX Jornadas de Divulgación Técnico-Científicas 2018. Facultad de Ciencias Veterinarias. VI Jornada Latinoamericana IV Jornadas de Ciencia y Tecnología 2018. Facultad de Ciencias Agrarias. III Reunión Transdisciplinaria en Ciencias

Agropecuarias 2018, Universidad Nacional de Rosario. Zavalla y Casilda, 16 y 17 de agosto de 2018

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Imagen 1 Imagen 2 BIBLIOGRAFÍA

1. Bojrab, M. J., Técnicas actuales en cirugías de pequeños animales, 4 edición, Intermédica, Buenos Aires, ISBN 950- 555- 235 -1. Sección I Sistema cardiovascular y linfático, Cap. 38 Corazón y grandes vasos, pp.621-623, 2001.

2. Couto, N., Medicina interna de animales pequeños, 2 edición, Intermédica, Buenos Aires, ISBN 950-555- 228-9. Cap. 11 pp.198-206, 2000.

3. Fossum, T.W., Cirugía en pequeños animales, 3 edición, Intermédica, Buenos Aires, ISBN 950-555-214-9 Sección II, Cap. 24. Cirugía del sistema cardiovascular, pp 646-651, 1999.

4. Kirk, R.W., Terapéutica veterinaria práctica clínica en especies pequeñas, Continental, México, ISBN968- 26-0476-1, tomo 1, sección 4 Enfermedades cardiovasculares, Cap. Enfermedad del pericardio, pp. 332- 336, 1984.

Gastroenteritis crónica en el Bulldog francés reporte de 23 casos (2016-2017).