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Compressed Format

5.3 Hybrid Compression Model

5.3.5 Compressed Format

Una de las grandes cualidades de la investigación acción es que a través de la realización de sus etapas y ciclos en espiral, se facilita en los docentes el desarrollo personal y profesional, la importancia del trabajo colaborativo, la convivencia y la construcción de una misión reflexiva sobre el hacer y ser docente, aspectos que resultan congruentes con los cuatro pilares de la educación mencionados en el informe (Delors 1996, citado en Elizondo et al. 2001).

El aprender a conocer de acuerdo con (Delors 1996, citado en Elizondo et al. 2001) implica aprender a aprender, comprender el entorno, llegando a la investigación, un aspecto que cobra cada vez más importancia dentro del desempeño del docente comprometido con su realidad cotidiana; lo que es afín a los principios de la investigación acción, en donde la reflexión y análisis se basa en la comprensión y conocimiento de las personas y eventos desde varios puntos de vista, característica fundamental en la formación de una cultura de evaluación.

El aprender a hacer, desde la visión de (Delors 1996, citado en Elizondo et al. 2001), se relaciona con la formación profesional y en este caso es

necesario destacar que de manera general el aprender a conocer de las docentes en educación preescolar, no es congruente en muchos casos, con el aprender a hacer, existe la dificultad de aplicar los conocimientos adquiridos, así por ejemplo, el informe que presentó el (Departamento de Educación Preescolar, 2003) habla del poco impacto que tiene en las aulas, el ingreso de profesoras al programa de carrera magisterial o que el nivel de licenciatura de la mayoría de las educadoras, no muestra diferencias significativas en los

aprendizajes de los alumnos, respecto a los grupos atendidos por personal que sólo cursó la normal básica de cuatro años.

Esto plantea la necesidad de cambiar el concepto de práctica educativa en el que la enseñanza es un mero proceso de transmisión de conocimientos

de una generación a otra, puesto que el conocimiento evoluciona y no existe el saber absoluto; así, comprendiendo que no hay recetas para el hacer, en la práctica diaria, la reflexión, análisis y autoevaluación son puntos cruciales de la investigación acción para que sea el mismo docente el que critique su hacer y redefina su desempeño, es decir donde el aprender a conocer y el aprender a hacer se conjuguen para que la teoría alimente a la práctica educativa en un ciclo evolutivo, sujeto a constante revisión, propia de la cultura de evaluación.

El aprender a vivir juntos es ante todo una necesidad, que responde a la naturaleza humana, pero que en las aulas donde aún predomina el modelo educativo industrial, se limita, esto no debe sorprender, pues la misma educadora no sabe en muchos casos, trabajar en equipo, aprender junto con sus compañeras, compartir materiales e ideas, problemas y soluciones; esto mismo se refleja en las aulas, privando a los alumnos del aprendizaje de pares, de la confrontación y debate de ideas, de la ayuda mutua, es decir, se limita el crecimiento de las zonas de desarrollo próximo que tanto señaló (Vygotsky, s. f. citado por Álvarez y Del Río 1999).

El descuido sobre el aprendizaje de aprender a vivir juntos, aunado a la creciente influencia de los medios de información, puede verse reflejado en interacciones violentas entre los alumnos y carencia de valores como el respeto, la amistad, la honradez, entre otros; por eso es importante propiciar actividades con los alumnos donde se privilegie el diálogo, al reflexión y el

análisis, claro que primero las docentes deben iniciar por cultivar dichas virtudes.

El aprender a ser que menciona (Delors, 1996 citado en Elizondo et al. 2001) resulta congruente a los principios del Artículo Tercero Constitucional, en el sentido de que la educación debe favorecer el desarrollo armónico e integral de cada individuo, Delors señala la importancia del desarrollo de la autonomía intelectual y moral, lo que resulta coherente con lo mencionado en (Secretaría de Educación Pública,1993a) donde se explica y fundamenta como fin de la educación la autonomía del individuo. Tales fines educativos hablan del deseo de formar personas plenas, capaces de construir una sociedad mejor para todos.

La importancia de los cuatro pilares de la educación radica en que son integrados no secuenciados y plantean una nueva visión hacia la educación, necesaria para enfrentar las condiciones que presenta el siglo XXI, es decir, se hace necesaria la transformación de la educación y de sus paradigmas

tradicionales para dar paso a la construcción de comunidades de aprendizaje que (Senge, 2002) recomienda y en la cuales el diálogo, la reflexión, análisis, autoevaluación y coevaluación son fundamentales.

Los cuatro pilares de la educación son congruentes con los

mandamientos de la ley de aprendizaje que menciona (Pozo, 1999), en los que la intervención docente y el análisis de esa intervención constituyen un ejercicio

para pensar y crear sobre la educación; el siguiente cuadro conjuga los diversos aspectos implicados en el desarrollo de una cultura de evaluación,

considerando al aprendiz como persona merecedora del privilegio de educarse completamente.

Figura 2. Mapa conceptual sobre implicaciones en la formación de una cultura de evaluación Investigación acción etapas de los cinco ciclos realizados Desarrollo de competencias profesionales Reconocimiento de experiencias adquiridas Comprensión de la importancia de la evaluación Planeación Actuación Proceso de reflexión y trabajo colaborativo Conocimiento de características de niños Aplicación de conocimientos Observación Reflexión Cuatro pilares de la educación CULTURA DE EVALUACIÓN Desarrollo integral del niño Comprensión de planes y programas Misión y Visión de Educación Preescolar

Capítulo IV

Metodología