4.4 Computational Evaluation
4.4.2 Computational Results
satisfaga la demanda y formación que se imparte al margen de las instituciones o en centros privados.
La música flamenca actual, a la que nos referiremos en este estudio, se centra en el flamenco que ha quedado al margen de esta institucionalización, no relacionado con la notación musical y que ahora se califica en ocasiones de manera purista, aunque su origen fuese desde la fusión y la transgresión. No se utilizan instituciones oficiales sino proyectos pedagógicos personales que buscan un espacio donde desarrollarlo, bien sea una academia privada o la casa del maestro.
El maestro es la figura de referencia por su trayectoria profesional, no ha pasado ningún tipo de prueba selectiva. Pero además realizan muchas horas de práctica en el entorno familiar y con los iguales de manera espontánea donde intercambian ejercicios, falsetas y piezas heredadas de sus maestros o compuestas por ellos. Actualmente las grabaciones de vídeo-audio, especialmente en el móvil, son herramientas muy utilizadas, pero no utilizan ningún tipo de notación. No hay exámenes, ni acreditación específica; por estos motivos la consideramos
educación informal.
1.10. Cultura de música jazz
El jazz es un género musical que se desarrolló a partir de las tradiciones de África occidental, Europa y Norteamérica, podemos decir que en otro proceso de hibridación transcultural. Fue una consecuencia de la interacción de culturas a partir del tráfico trasatlántico
de esclavos entre los siglos XVI y XIX, desde las colonias africanas portuguesas, británicas,
francesas, españolas y holandesas hasta el continente americano. En 1808 ya habían llegado cerca de medio millón de africanos subsaharianos a los Estados Unidos. Los esclavos procedían mayoritariamente del oeste de África y de la cuenca del río Congo (Cook, 1999). El jazz surge
muy en los principios del siglo XX, específicamente en Nueva Orleáns, Luisiana, donde llegaban
grandes remesas de esclavos. Es por esto que el jazz nace de la combinación de tres tradiciones: la autóctona estadounidense, que propicia la fusión de los ritmos africanos con las melodías y armonías de la tradición europea.
La comunidad afroamericana, en concreto la del sur de los Estados Unidos, desarrolló su expresión musical a través de la improvisación creativa sobre el material que le proporcionaban las músicas religiosas, especialmente los bailes y rituales vinculados al vudú. También sobre material seglar propio traído de África adaptado a la tradición instrumental de las orquestas estadounidenses, sobre todo las bandas militares, y las formas y armonías de la música europea. Estas primeras manifestaciones musicales afroamericanas eran una mezcla de ritmos e instrumentos asociadas a la vida de los esclavos, por lo tanto interpretadas como canciones de
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trabajo y de diversión colectiva. La improvisación es ya, en estos primeros momentos, un componente esencial de estas músicas, que la contrapone a la música compuesta de los blancos.
Los esclavos fusionaron muchas de sus tradiciones africanas con el cristianismo protestante que les impuso la clase dominante. Es importante observar el hecho de que, a pesar de las discrepancias en ritmo, armonía y estilo interpretativo, la tradición musical europea que los esclavos conocieron en Estados Unidos ofrecía puntos de contacto con su propia tradición. Gran número de esclavos vivía en un relativo aislamiento cultural y los amos ofrecían mucha tolerancia respecto de su música. La consecuencia de estas circunstancias fue que pudiesen mantener íntegro gran parte de su legado musical en el momento de fusionarse con los elementos compatibles de la música europea y estadounidense, con lo que se consiguió una fusión con notable influencia africana.
Ahora bien, este fenómeno era fundamentalmente auditivo o de tradición oral, sin ningún tipo de documentación escrita. Un pequeño número de músicos, principalmente de ascendencia afroamericana (por ej., Buddy Bolden, Oliver Joe, Jelly Roll Morton, Bunk Johnson), sirvieron de modelo para las generaciones futuras que intentaban emular a estos músicos de Nueva Orleáns. Las actividades educativas de jazz consistieron en un principio en la escucha cuidadosa y el propósito deliberado de memorización de los aspectos claves del estilo (Murphy, 1994).
Las Cutting Sessions, y más tarde las Jam Sessions sirvieron como las primeras actividades "organizadas" de educación grupal en el jazz, predecesoras de las clases magistrales actuales. En ellas los músicos noveles tenían la oportunidad de aprender de otros y estaban muy enraizadas en la tradición africana del traspaso cultural vía auditiva y oral. Sirvieron como vehículo principal para la enseñanza de jazz, aún en la práctica aunque en menor grado, de hoy.
Empezaba a haber movimiento de este estilo musical en los campus universitarios en torno a los años 20, con grupos de estudiantes que se organizaban y tocaban música para baile. Músicos de conservatorio que también tocaban jazz comenzaron a enseñar en las grandes ciudades (por ejemplo, Nueva York, Los Ángeles y Boston) y esto repercutió en la codificación del estilo. Salieron a la luz los primeros libros de métodos avalados por las principales figuras, como el de Bleihoof en 1935 (citado en Murphy, 1994) y las primeras transcripciones de los solos de improvisación en revistas como Down Beat. Heinrick Schillinger enseñó improvisación y arreglos en la Schillinger House en Boston, que más tarde se convertiría en el Berklee College of Music. Lawrence Berk en 1945 fundó esta escuela que enseñaría esta música urbana popular del momento. Fue en la década de su segundo presidente, Lee Eliot Berk, cuando pasó a llamarse con el nombre actual.
Así, tras la Segunda Guerra Mundial muchos músicos entraron en la educación superior por la GI Bill (Servicemen's Readjustment Act), ley aprobada en 1944 en Estados Unidos para reinsertar en estudios técnicos y universitarios a los soldados estadounidenses combatientes. Hubo