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Threshold and Forbidden Set Representations

elementos culturales cambiaron su significado o estructura semántica. Así, la cultura agraria tradicional se transformó en el actual folclore urbano, o la religiosidad popular se transformó en espectáculo y valor mercantil. Una dinámica similar que abarca la transformación de las músicas étnicas es la llamada música mundial (world-music). Fue la emergente industria musical del siglo XX la que sustituyó la estética tradicional-popular por una guiada por los valores económicos. Entonces, se acentúa la aparición de un arte popular urbano, desenraizado y desterritorializado respecto a su origen y además la creatividad del artista se ve expuesta a la necesidad de crear en concordancia o en oposición al mercado.

El flamenco precisamente surgió por la desobediencia y abandono de las pautas musicales que habían establecido las generaciones anteriores de intérpretes de los cantes y bailes nacionales. Así se produjo la separación de la escuela bolera y una mayor profesionalización de los artistas. “Flamenco” expresa no el supuesto sinónimo de “gitano” sino una música, poesía, lenguaje y expresividad corporal hasta entonces desconocidas, que buscaba más que una visión romántica de la vida, la libertad y la belleza, un descubrimiento estético de la realidad social de una sociedad en transición. Así es que nació lo jondo, o apreciaciones coherentes con el estado de alma herido tanto de alegría como de dolor.

Queda definido entonces desde una perspectiva de “constructivismo social”, que explica los procesos a partir de la actividad social de los sujetos tal como éstos la desarrollan en el marco de las estructuras establecidas, pero al mismo tiempo sometidas a una interpretación individual- colectiva de la situación.

En este apartado describimos muy brevemente los puntos más relevantes de evolución de la música instrumental del flamenco, en concreto de la guitarra, que es la que nos ocupa, y su incorporación al ámbito académico.

Uno de los precursores de la técnica guitarrística moderna es Rafael Marín, quien incorporó elementos virtuosistas al toque flamenco. Marín provenía de la más genuina tradición flamenca al ser discípulo de Paco de Lucena. Fue el maestro de Ramón Montoya a quien le transmitiría las claves de la nueva técnica que le hicieran apartarse cada vez más de la antigua escuela del pulgar e ir construyendo su propia técnica. Un hecho muy importante desde el punto de vista de la notación de la guitarra flamenca ocurre en 1902 cuando Marín publica el primer método conocido de guitarra flamenca, titulado Método de guitarra por música y cifra. Aires

andaluces (Cera, 2006).

Con Ramón Montoya se inició el periodo clásico de la historia de la guitarra flamenca, en

la primera mitad del siglo XX. Su escuela, “El Montoyismo”, repercutió en las dos siguientes: “El

Ricardismo” (de Manuel Serrapí Sánchez “Niño Ricardo”) y “El Sabiquismo” (de Agustín

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A continuación, en el último tercio del siglo XX, llega la nueva era del toque, entre los que

destacan Víctor Luis Monge Fernández “Serranito”, Manuel Muñoz Alarcón “Manolo Sanlúcar”, Francisco Sánchez Gómez “Paco de Lucía” y Miguel Vega Cruz “Niño Miguel”, quienes vuelven a dejar patente que la guitarra flamenca ha podido prescindir de forma natural de la notación musical.

Pero aun en la última o más reciente generación de guitarristas flamencos, entre los que destacan José Fernández Torres “Tomatito”, Manuel Franco Barón “Manolo Franco”, Gerardo Núñez, Rafael Riqueni del Canto, José Antonio Rodríguez, Vicente Amigo y Juan Manuel Cañizares, continua siendo la transmisión oral la más empleada. De ellos ya cuentan con formación académica musical Juan Manuel Cañizares, Rafael Riqueni, José Antonio Rodríguez y Gerardo Núñez.

La notación comenzó a partir de los años sesenta, por ejemplo las publicaciones de Joseph Trotter con transcripciones de Sabicas en 1960. En la actualidad destacan en la transcripción para guitarra flamenca guitarristas como Claude Worms y Oscar Herrero. Y un guitarrista que destaca por su titánica tarea transcriptora de piezas para guitarra flamenca de los maestros de todos los tiempos es el francés Alain Faucher.

En el ámbito académico, la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces fue fundada en 1958 en Jerez de la Frontera. Esta cátedra es la primera y más antigua institución académica de Andalucía, creada para el estudio, la investigación, conservación, promoción y defensa del arte flamenco.

Pero en el ámbito instrumental, fue decisivo en la academización de este instrumento el granadino Manuel Cano Tamayo quien creó la primera cátedra de guitarra flamenca de España, que ganaría por oposición en 1978 y ocuparía en el Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco, de Córdoba. En 1986 publicó el libro La Guitarra. Historia, estudios y aportaciones al

Arte Flamenco. Ahora bien, estos estudios no tenían un reconocimiento acreditado de esta

especialidad. La primera cátedra de guitarra flamenca con acreditación específica la crea y dirige Francisco Peña Pérez en 1985 en el Conservatorio de Música de Rotterdam. Fue la primera institución del mundo en expedir titulaciones de guitarra flamenca, aunque no fueran homologables en España.

El plan de estudios LOGSE (Ley Orgánica 1/1990 de 3 de octubre), concretado en el Real Decreto 617/1995 de 21 de abril, plasma por primera vez de manera exclusiva el reconocimiento de la especialidad de flamencología y de la especialidad instrumental de Guitarra Flamenca. Se concretó solo en determinados centros educativos por el profesorado de guitarra flamenca, por ejemplo del Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco de Córdoba, Conservatorio Superior de Música de Murcia y Conservatorio del Liceu de Barcelona; y por los de los conservatorios profesionales de música de Córdoba, Joaquín Villatoro (Jerez de la Frontera) y Cristóbal de Morales (Sevilla). Las sucesivas leyes de enseñanzas artísticas no han hecho un

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