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Conclusion and future work

adolescentes escolarizados, predominando el sexo femenino (55%), la mayoría provienen del área urbana (97%), son solteros (96%) y pertenecen a los estratos socioeconómicos más pobres: 1, 2 y 3 (83%). Con relación a la edad, esta se

encuentra en un rango de 14 a 21 años, la mayor proporción (68%) se encuentra entre 16 y 17 años, con una media de 17 años, por lo tanto la mayoría de ellos pertenecen a la adolescencia media, etapa que se caracteriza por el distanciamiento afectivo con los padres y la facilidad para socializar con pares de diferente sexo. La mayoría de las personas inician relaciones sexuales en la adolescencia, esto se pudo observar en el presente estudio en donde más de la mitad (57.6%) de los estudiantes entrevistados ya había iniciado su vida sexual. Al analizar el comportamiento del inicio de relaciones sexuales con respecto al género, se pudo determinar, que existe asociación significativa entre el inicio de relaciones sexuales tempranas y el género masculino (P < 0.01), y que la diferencia con respecto al género femenino es estadísticamente significativa (p < 0.05).

La prevalencia de inicio de relaciones sexuales en adolescentes escolarizados en Cúcuta, se superior a la reportada en Japón (20%), Nigeria (34%), Ecuador (43%), Suiza (45%) (Campo, A., [3]; Takakura, M., [4]; Slap, G., [5]; Fingerma, K., [6]). Estas diferencias pueden estar relacionadas con aspectos culturales y con diferentes determinantes sociales, como la pobreza, que inciden en la salud sexual y reproductiva de los adolescentes escolarizados en Cúcuta.

La edad promedio de inicio de relaciones sexuales en este grupo de estudiantes es 14.7, desviación estándar de 1.7 años (15.3 y desviación estándar de1.3 en mujeres y 14.1 con desviación estándar de 1.8 en hombres); observándose que el inicio temprano de relaciones sexuales es significativamente más frecuente en los hombres (p<0.05). Los resultados muestran una proporción importante de estudiantes, especialmente en el sexo masculino (19%), que refieren el inicio de relaciones sexuales antes de los 12 años, situación que se relaciona con abuso sexual. Estos

hallazgos, son similares a los encontrados en Bucaramanga en donde en promedio las adolescentes inician relaciones sexuales a los 15 años (Serrano, R., [7]). Al comparar este estudio con lo reportado a nivel departamental y nacional se evidencia que la edad de inicio de las relaciones sexuales en adolescentes escolarizado en Cúcuta es muy precoz, teniendo en cuenta que a nivel nacional la edad de inicio de las relaciones sexuales en las mujeres es de 17,8 años, y en el departamento la edad mediana de la primera relación sexual es de 18,4 años (Instituto departamental de salud, 2007) [8]. En México se encuentra que la edad de inicio de relaciones sexuales en los adolescentes mexicanos no hay diferencia entre los hombres y las mueres (hombre 15,2 y mujeres 15,3) (Juárez, F., [9]).

Según la Organización Panamericana de la Salud el inicio a una edad temprana de las relaciones sexuales, se asocia con una mayor posibilidad de tener mayor número de compañeros sexuales y de contraer ciertas ITS. En el caso de las mueres el mayor riesgo de adquirir ITS, es favorecido por factores biológicos como es la ectopia del cérvix muy frecuente en las adolescentes, lo cual facilita la infección de clamidia, el virus de papiloma humano (VPH) y otros virus tales como el herpes y el VIH (Shutt-Aine, J., [10]).

Con respecto al número de compañeros sexuales en el grupo de estudiantes que ya iniciaron su vida sexual (181 estudiantes), estos van en un rango que oscila entre 1 y 13 compañeros sexuales. En promedio, cada estudiante ha tenido 3 compañeros sexuales, dicho promedio para mujeres se ubicó en 2 y para hombres en 4. La mitad de las mujeres (51%) y solo una quinta parte de los hombres (21,1%) refiere haber tenido un solo compañero sexual. Al comparar estos resultados, se encontró que la proporción de estudiantes que han tenido más de un compañero sexual es mayor en Cúcuta que en Bucaramanga, donde 45% de los adolescentes refirieron

haber tenido más de un compañero sexual (Serrano, R., [7]).

Se logró establecer que existe dependencia entre los antecedentes de embarazo en la adolescencia de los padres de familia y el inicio de relaciones sexuales tempranas en los hijos(as); sin embargo esta solo es significativa en aquello casos donde el antecedente está presente en el padre (p = 0.027). Con relación a los antecedentes de embarazo en la adolescencia de los hermanos, no existe ni dependencia, ni asociación entre dicho antecedente y el inicio de relaciones sexuales en los estudiantes entrevistados (p = 0.497 en hermanas y p = 0.461 en hermanos). La socialización es un mecanismo que puede producir una asociación entre el comportamiento reproductiva entre los padres y su descendencia, las hijas de padres adolescentes pueden sostener actitudes, valores o preferencias que favorecen el inicio de las relaciones sexuales en forma temprana, debido a que sus padres pueden presentar actitudes positivas hacia la maternidad adolescente y trasmitirle estas actitudes a sus hijos a través del proceso de socialización.

Al establecer la relación entre el tipo de familia y el inicio de relaciones sexuales en estos menores, se logró determinar que existe una relación entre el inicio de relaciones sexuales y el tipo de familia, y que dicha asociación es estadísticamente significativa en aquellos estudiantes cuya familia es extensa, extensa modificada ó atípica (p < 0.026). Estos hallazgos, coinciden con los de Serrano R. Anaya N.I., [7], en Bucaramanga, quienes encontraron que una de las razones para la maternidad en la adolescencia es crecer en familias grandes con un elevado número de hermanos. Contrario a estos hallazgos, en Australia se encontró que la separación de los padres en los primeros años de vida se encontraba estrechamente relacionada con el embarazo en la adolescencia (Quimlivan, J.A. et. al., [11]. Igualmente, en Bogotá se

encontró que las adolescentes gestantes pertenecían a hogares nucleares y parentales de jefatura predominantemente femenina (Salazar, A., [12]).

Más de la mitad de los estudiantes participantes del presente estudio perciben que sus familias son moderadamente funcionales (mujeres 52% y hombres 56,7%). Sin embargo una tercera parte (30%), percibe a sus familias como disfuncionales. Aunque la prevalencia de estudiantes con inicio temprano de relaciones sexuales aumenta a medida que el grado de funcionalidad familiar disminuye, no se puede afirmar que el inicio de relaciones sexuales tempranas dependa y/o este asociado al grado de funcionalidad familiar (p = 0.368). Sin embargo, en diferentes estudios se ha podido establecer relación entre la disfuncionalidad familiar y el inicio de relaciones sexuales y embarazo, en Estados Unidos, se evidencio que el inicio a edad temprana de las relaciones sexuales en los adolescentes, guarda relación con la funcionalidad familiar, el apoyo y la seguridad que la familia le brinda al adolescente durante esta etapa de la vida (Santelli, J., [13]). En un estudio realizado en Chiles se evidenció que los conflictos de pareja pueden debilitar la relación de la hija con los padres o animarlos a buscar apoyo emocional e intimidad fuera de la familia (González, A., [14]). Serrano R., Anaya N.I., [7], en Bucaramanga, encontraron que hogares conflictivos llevan al adolescente a buscar afecto en las relaciones sexuales o la maternidad. La calidad de la relación que tienen los adolescentes es un factor determinante en el inicio de las relaciones sexuales, como se evidenció en un estudio realizado en México (Díaz, F., [15]) y en Nueva Zelanda (Paul, L., [16], donde la percepción de la satisfacción en la relación con la madre disminuye la edad de inicio de la vida sexual.

Con respecto al estilo de socialización familiar no se encontraron diferencias significativas respecto al género, el estilo

de socialización que más predomino fue el estilo autorizativo, seguido del estilo indulgente y el estilo negligente fue el que se presentó con menor proporción. Aunque proporcionalmente, el estilo de socialización autorizativo es el de mayor prevalencia en estudiantes que ya iniciaron su vida sexual, no se puede afirmar que exista una dependencia ni asociación significativa entre el estilo de socialización familiar y el inicio de relaciones sexuales (p = 0.204). Contrario a estos hallazgos, en un estudio realizado en Cuba se pudo comprobar que tanto la educación en un ambiente familiar muy permisivo, como en una familia con normas muy rígidas o autoritarias conduce a una mayor precocidad en el inicio de las relaciones sexuales. Cuando los padres son moderados respecto a las pautas de crianza y la libertad la van dando de acuerdo con la edad, sus hijos inician más tarde las relaciones sexuales (Carballo, G., [17]). Igualmente, en Perú se encontró que los adolescentes cuyos padres tienen una actitud represiva, inician más precozmente su actividad sexual en comparación con los que aún no lo realizan (Gamarra-Tenoria, P., y Lannacone, J., [18]).

CONCLUSIONES

Es evidente, que no se puede seguir negando que una proporción alta de adolescente son sexualmente activos, como se evidenció en el presente estudio donde la prevalencia de adolescentes que ya iniciaron relaciones sexuales superan a la mitad de los estudiantes de once grado encuestados; igualmente, se estableció

que existe una asociación

estadísticamente significativa entre el inicio de las relaciones sexuales y el género masculino. Se puede observar como cada vez es más precoz el inicio de relaciones sexuales, especialmente en el género masculino, quienes en promedio inician relaciones sexuales antes de los 15 años.

El inicio de relaciones sexuales va acompañado de conductas de riesgo como es la promiscuidad que es más marcada en los hombres.

Se pudo evidenciar, el carácter hereditario de los comportamientos sexuales, al hallarse una dependencia entre antecedente materno y paterno de embarazo en la adolescencia y el inicio precoz de relaciones sexuales,

encontrándose asociación

estadísticamente significativa cuando el antecedente está presente en el padre. Sin duda, las prácticas, actitudes y sentimientos relacionados con la sexualidad no son instintivos, por el contrario son aprendidos mediante el proceso de enseñanza aprendizaje en el que la familia juega un papel fundamental, teniendo en cuenta que el hogar es el lugar donde se aprende con mayor arraigo, las actitudes, comportamientos, sentimientos y valores frente a la sexualidad, en este proceso juega un papel fundamental las experiencias, vivencias y la madurez con la que los padres asumen su propia sexualidad.

Las familias disfuncionales, son poco unidas, no hay armonía entre sus miembros, la comunicación se encuentra alterada, tienen dificultades para demostrar su afecto y para adaptarse a la etapa por la que atraviesa el adolescente, todo esto contribuye a que el adolescente busque el afecto y el reconocimiento por fuera del hogar, asumiendo conductas de riesgo como es el inicio precoz de las relaciones sexuales; esto explica porque, en el presente estudio se encontró, que el inicio precoz de las relaciones sexuales aumenta en la medida que aumenta el grado de disfuncionalidad familiar, sin embargo no se pudo establecer dependencia ni asociación entre estas dos variables. Cada uno de los estilo de socialización, tiene unas implicaciones en las creencias, valores, actitudes y comportamientos de

las personas, sin embargo en este estudio no se pudo establecer ninguna relación entre los cuatro estilos de socialización familiar y el inicio de relaciones sexuales en la adolescencia.

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