• No results found

Model based methods

2. Review of retinal vessel segmentation and evaluation

2.3 Retinal vessel segmentation methods

2.3.4 Model based methods

Uso particular del espacio público.

Transporte público sin cumplimiento de los requisitos legales.

Uso ilegal de señales de televisión. Uso de software ilegal.

6. MARCO TEÓRICO

El Estado representa el poder de las naciones; se compone de instituciones, organizaciones de carácter gubernamental, a través de las cuales se ejerce la autoridad y se reprimen las conductas que no se ajusten a el ordenamiento jurídico dentro del territorio de la nación con el fin de sostener el orden establecido. Este orden viene dado por las leyes, las normas sociales, las reglamentaciones que rigen la conducta de los individuos en la sociedad. Cada Estado tiene su forma de establecer sus normas, sus leyes, de hacer respetar el “Contrato Social”. Trátese de una Monarquía, una dictadura o una democracia, el Estado se caracteriza porque establece las normas que regulan el comportamiento de los asociados y a través de la autoridad de que ha sido investida, según cada caso, obliga el acatamiento y la sumisión de los habitantes dentro del territorio a ellas.

Está comprobado que las sociedades que mayores niveles de desarrollo logran son aquellas en las que se evidencia un aparato estatal fuerte que asegura mayor orden y control y de contera mayores niveles de acatamiento de leyes, normas y reglamentaciones. En estas sociedades existe una mayor disposición de los individuos a cumplir con el orden legal vigente; en otras palabras, para que las sociedades tengan desarrollo es necesaria la presencia de instituciones fuertes [1], con tal capacidad de gobernabilidad que les permita imponer su soberana voluntad por encima de los intereses individuales de los miembros de la comunidad.

Pero, en nuestro contexto, los órganos que integran el aparato estatal presentan diferentes niveles de eficiencia, que, por obvias razones, dependen de la disposición de los funcionarios para el cumplimiento de sus obligaciones.

Surge aquí el poder de policía, entendido como “…la potestad jurídica en virtud de la cual el Estado -con el fin de asegurar la libertad, la convivencia armónica, la seguridad, la moralidad, la salud y el bienestar general de la población- impone por medio de la ley limitaciones al ejercicio de los derechos individuales…” [2]; este poder con el que está investido el aparato estatal no puede ser considerado como un conjunto de oficinas y dependencias en las que los funcionarios con poder administrativo soslayan la realidad de su sociedad.

Como cualquier otra institución, el poder de policía, es un organismo con estructuras y funciones definidas para el desempeño de tareas con uno o más objetivos: básicamente reducir la criminalidad, evitar la violación de las leyes, proteger la propiedad, la vida, el bienestar de los ciudadanos.

La medida en que las instituciones alcanzan sus metas y propósitos depende de la medida en que sus miembros (funcionarios) se identifiquen con los objetivos generales y con la visión de país que proyecte la clase dirigente [3].

La sociología moderna ha determinado la existencia de valores instalados en la psiquis de los individuos, son aquellos que responden frente a la violación de una norma de carácter legal, ético o religioso, activan una emoción.

El individuo responde emocionalmente a la violación de un valor cuando al violar dicho valor delante de otras personas siente una emoción: vergüenza; o cuando al ser violado por otra persona en su presencia siente una emoción: ira, o cuando en la soledad siente desagrado o ansiedad al reconocer que su comportamiento está violando un valor. Solo los individuos que responden emocionalmente ante la violación de un valor social tienen instalados en su psiquis dichos valores y por lo tanto son los que tienen actitudes

positivas ante el cumplimiento de los deberes sociales [4].

Los valores de una sociedad responden a diferentes criterios, dependiendo de aspectos culturales, históricos, antropológicos, pero hay algunos generales, que identifican la evolución de las sociedades, son los valores básicos, estos pueden ser catalogados, valorizan positivamente los comportamientos individuales que cuando los individuos los realizan redundan en el bienestar colectivo y valorizan negativamente los comportamientos individuales que cuando son realizados por los individuos afectan negativamente a la colectividad.

Los valores básicos, los que nos han enseñado desde siempre, son : robar es malo, matar es malo, mentir es malo, ser honesto es bueno, engañar es malo, ser altruista es bueno, ser objetivo es bueno, cumplir la palabra es bueno, ser justo es bueno, cumplir la ley es bueno [4].

Las sociedades que progresan y alcanzan importantes niveles de desarrollo generando bienestar social a sus asociados son aquellas en las que sus componentes, entiéndase las personas que la conforman, tienen instalados en su conciencia individual y colectiva estos valores sociales básicos. En estas sociedades cada individuo contribuye, en la medida de sus posibilidades, con el desarrollo.

Ahora, cuando los miembros de una sociedad solo reconocen algunos de los valores básicos, o solo lo reconocen una parte de la población pero no todos, o no están bien afianzados, situaciones que se evidencian en el caso de Cúcuta, la sociedad funcionará mediocremente y prevalecerá el caos y la anarquía en sus instituciones. En tal caso el Estado no podrá hacer cumplir las normas que aseguran la convivencia ciudadana y por lo tanto se detiene el desarrollo generándose una situación de anarquía social y de

anomía en donde los más fuertes se imponen sobre los más débiles y no existe aplicación de la leyes y del orden legalmente establecido”.

7. TEORÍA DE LA ANOMIA

El termino anomía acuñado por Emile Durkeim y Robert Merton, designa el estado de anarquía que se apodera de la sociedad cuando las normas de conducta que establece legalmente como medio para alcanzar metas y objetivos sociales no están integradas dentro de la psiquis colectiva y en consecuencia nadie las obedece, por ejemplo, los individuos quieren alcanzar la meta de ser ricos, pero no se siguen las reglas sobre cómo hacerlo, sin robar, desfalcar, matar, engañar.

La anomia, (etimológicamente sin norma) es la ausencia de normas o la incapacidad de la organización, en este caso del Estado, de suministrar a ciertos sectores lo necesario para lograr las metas de la sociedad. El concepto ofrece una explicación de la conducta desviada, es decir explica el origen de la ilegalidad Según Durkheim (La división del trabajo social y El suicidio) y posterior a él, Robert Merton, (Teoría social y estructura social) las conductas desviadas del ordenamiento legal se presentan mayormente en los grupos socioeconómicos más bajos y las que mayormente se presentan son el crimen, el suicidio, los desórdenes mentales, el alcoholismo, etc.

La anomia se presenta cuando hay un trastorno en la gobernabilidad, bien porque no existen normas para regular casos específicos, o bien porque el aparato no puede controlar las situaciones de alienación experimentada por un individuo o una subcultura, hecho que provoca una situación desorganizada que resulta en un comportamiento no social o disocial [5]. Para Durkheim “la anomia implica la falta de normas que puedan orientar el

comportamiento de los individuos”. En el funcionalista Merton, sin embargo, la anomia representa la imposibilidad para ciertos individuos de acceder a los medios que sirven para obtener los fines establecidos socialmente, o viceversa”. Con esta explicación de la anomia la sociología ha tratado de explicar diferentes formas de conducta desviada dentro de la estructura de las sociedades modernas; cómo los individuos se comportan ante la situación de anomia o cómo adecuan sus actitudes ante fines y medios. Es un concepto sociológico, psicológico y ecológico explicativo y operativo de situaciones de hecho de la demanda del individuo y la oferta de la sociedad, dentro de un proceso de desarrollo o de adaptación.

El argentino Carlos Nino [6], identifica un conjunto de conductas en la Argentina moderna que le permiten establecer un “conjunto social anómico”; dice el abogado que “el factor anómico opera por sí mismo en la generación de niveles bajos de eficiencia y productividad” por lo cual diferencia tres tipos de ilegalidad:

a) La mera desviación individual que ocurre cuando los individuos encuentran conveniente (para sus intereses) dejar de observar la ley (dado el probable comportamiento de otros).

b) La que se presenta cuando ocurre un conflicto social que lleva a un sector a desconocer la legitimidad de la autoridad que dicta las normas en cuestión.

c) La anomia boba, que implica situaciones sociales en las que todos resultan perjudicados.

La anomia involucra la pérdida de referentes comunes y como consecuencia de ellos la identidad colectiva que establece patrones sociales y culturales se rompe generando “una quiebra a gran escala de los fundamentos sociales mismos”

8. LA TEORÍA DE LA LEGITIMIDAD DELAS INSTITUCIONES

Gary Lafree presenta un matiz de la anomia al señalar que las instituciones desarrollan de mejor forma su función de regulación de la conducta humana “cuando los participantes perciben o asumen que son legítimas” [7] pues es menos probable que las personas que creen y confían en la legitimidad y equidad de las leyes e instituciones las transgredan; por el contrario en las sociedades en que sus instituciones no son vistas con legitimidad “los potenciales infractores” se verán impulsados a infringir los ordenamientos. “El declive en las instituciones puede incrementar la motivación de los individuos por delinquir y reducir la eficacia de los controles sociales”.

9. TEORÍA DE LAS VENTANAS ROTAS

Es una teoría sobre el contagio de las conductas inmorales, incívicas, que se pueden extrapolar hasta las ilegales. Se desarrolló a partir de los experimentos llevados a cabo por el sicólogo Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford en el año 1969. El sicólogo dejo abandonado su automóvil en una calle del Bronx de Nueva York, sin las placas de matrícula y con las puertas abiertas. El propósito de su investigación era determinar cómo reacciona la sociedad frente a esta situación precisa.

El experimento social dio origen a la teoría que se conoce con este nombre y que fue formulada por James Wilson y George Kelling que sirvió para formular: “si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas acaban siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Porque es divertido romper cristales, desde luego. Pero, sobre todo, porque la ventana rota envía un mensaje: aquí no hay nadie que cuide de esto.