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Conditional Hardness under the SETH of Constant Depth Circuits

Chapter 4 The Model Checking for Extensions of First-Order Logic

4.4 Conditional Hardness under the SETH of Constant Depth Circuits

En el presente apartado pretendemos profundizar en las significaciones que las entrevistadas manifiestan acerca de la relación que tienen con sus hijos e hijas. De ahí que la reflexión nos conduzca a analizar las significaciones en torno a la maternidad.

Para comenzar, el primer dato importante al respecto es que todas las mujeres son madres y han tenido entre tres y cinco hijos. En la mayoría de los casos todos los hijos son de la misma pareja. Otro dato importante es que todas dan por finalizada su etapa de reproducción, por lo que algunas han optado por métodos anticonceptivos permanentes (ligadura tubaria).

De acuerdo a las trayectorias migratorias analizadas, en gran parte de los casos las mujeres han migrado luego de haber tenido hijos. Dentro de estos casos, la mayoría migraron con ellos, y en un solo caso, el de Lucero, tuvo que migrar sola, ya que la relación con su marido era muy negativa para ella. En su caso, la situación de haber dejado a sus hijos en Bolivia le causa gran dolor. Esta experiencia puede conceptualizarse como un ejemplo de maternidad transnacional, fenómeno que acompaña a la feminización de las migraciones y que nos lleva a repensar el asunto de la maternidad en términos novedosos en la medida que implica un cuestionamiento de las prácticas comúnmente asociadas a la maternidad138.

L: “Y, por ejemplo, yo toda mi vida de casada me he sentido muy… como hija de él, muy dominada, no sé, no era libre de salir, charlar con una amiga, por ejemplo. Me duele que mis hijos no los tengo yo acá, están con el papá. Lo que no me gusta de acá es cómo los chicos se echan a perder fácilmente. Y no quisiera traerlos por eso, porque ellos están estudiando allá y… no quiero perjudicarlos. (…) gracias a Dios, eh… mi esposo con sus hijos siempre ha sido, o sea, para mí, siempre ha sido el mejor papá, como papá, estupendo. Y por esa parte yo sé que los chicos van a estar bien. Yo voy de vez en cuando a visitarlos, pero ahora está media fea la situación, el pasaje está muy caro y me preocupa, porque ahora no puedes, ahora… no puedes. Tu alquiler y todas esas cosas, pero bueno… aguanta.”

Según los distintos discursos, se observa que el proyecto de migrar está muy relacionado con la posibilidad de brindar a los hijos e hijas mejores condiciones de vida. Éstas estarían dadas por la expectativa de obtener mejores ingresos, producto del trabajo de las mujeres.

M. E: “[En Bolivia] hubiera trabajado pero capaz no hubiera tenido lo que mis hijos tenían. Tenían que salir ellos a algún lado. Yo digo, hubiéramos estado más… peor, discúlpame, más pobres, digo yo. Mis hijos siempre me agradecen, “gracias mami por habernos manejado tanto por todos lados,

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Para una introducción a esta temática, ver Wagner, Heike (2008) “Maternidad transnacional: discursos, estereotipos, prácticas”, en: Gioconda Herrera y Jacques Ramírez (eds.) “América Latina migrante: estado, familias, identidades”, FLACSO, Ecuador, p. 325-340.

conocemos todo, sabemos cómo es la vida mami, trabajando, durmiendo en las calles, trabajando toda nuestra vida, trabajando”, ¿ve?.”

La relación entre madres e hijos aparece, según las palabras de las entrevistadas, como muy cercana. En muchos casos las madres siguen conviviendo con sus hijos aunque ellos ya hayan formado una familia. Esto, por un lado, puede ser una estrategia de sobrevivencia. Pero esta convivencia es considerada como muy satisfactoria por algunas de las entrevistadas.

M. E: “Y hasta el día de hoy sigo viviendo con ellos. Y yo soy feliz, nunca me gusta meterme ni en problemas, ni en nada. Yo soy la mamá más feliz del mundo, ¿ve?”

Otro aspecto que da cuenta de la cercanía y la afectividad que caracteriza a estas relaciones es que, en muchos casos, las entrevistadas relatan que no pueden estar mucho tiempo lejos de sus hijos e hijas, motivo por el cual cuando viajan, en general a Bolivia, sienten que tienen que volver pronto porque se extrañan mutuamente.

M. E: “Mi marido es salteño. Me fui a Salta con la familia de él. Por eso digo, los argentinos son muy buenos. La familia de mi marido son argentinos, argentinos. Son del chaco salteño, son muy buenos. Fui, me quedé 40 días en la casa de ellos, y mis hijos ¡cómo lloraban! Nunca les había dejado un minuto solos.”

E: Pero usted, ¿hay cosas que extraña de allá?

J: Sí, a veces. No, pero la cosa es que me hace a mí. Cuando yo me voy allá ya no quiero volver.

E: Ah…

J: Ya me hace difícil para volver. Me acuerdo de los chicos y ahí me tengo que venir volando. Ya no quiero ir por eso, yo. Y los chicos de aquí no quieren irse. Nunca quieren ir para allá. Y por eso…

En algunos casos las mujeres han descartado volver a sus lugares de origen porque sus hijos e hijas son argentinos y no les gusta ir a Bolivia. Esto forma parte de una serie de sacrificios que las mujeres han hecho por sus hijos.

J: (…) Y mis hijos son mayores, han nacido aquí, no quieren saber nada de Bolivia.

E: ¿No quieren?

J: No, dicen “no, no me gusta, vámonos para allá, vamos, vamos”. No quieren estar allá, porque ya han nacido aquí y no quieren salir (…).

El esfuerzo del que hablamos se manifiesta también en el trabajo que realizan las entrevistadas, tanto las actividades remuneradas como no remuneradas. En muchos de los casos las mujeres trabajan solas y no quieren que sus hijos trabajen porque “no los quieren perjudicar”. Por el contrario, han priorizado que sus hijos estudien el mayor tiempo posible.

M. E: “Yo siempre digo, estoy atendiendo para mi hijo, para mi otro hijo, trabajamos, trabajamos, y chau (…) Tenía que mantener tres bocas y hasta ahora, gracias a dios, mis hijos son buenos, trabajadores, nunca se meten con nadie. Ellos trabajan y luchan.”

J: (…) Yo nomás les mantengo, a todos. E: ¿A todos?

J: Sí. Dos son grandes, ya son casados. La otra niña tengo de 23, y la de 14 y de 9. Tres tengo. Para ellos yo trabajo.

E: ¿Y ellos viven con usted, salvo el que está casado?

J: Sí, conmigo. Conmigo viven todos. La cosa es que ya son ellos mayores, y viven con sus esposos, viven con sus maridos. Tengo 4 nietos también.