4. Results
4.1 Context information processing
1. La Historia scholastica de Pedro Coméstor
La Historia scholastica fue concluida entre 1169 y 1173. Su autor, el magister
parisino Pedro Coméstor († 1178-1180)446, había dado término a una obra maestra de la exégesis bíblica447: en definitiva, un dechado de lo que se ha dado en llamar «biblia historial»448. Entre sus fuentes, figuran Josefo, san Agustín, san Jerónimo o Beda, aparte de los evangelios apócrifos449. Del gran acierto de la fórmula adoptada habla su pronta y extensa difusión por toda Europa (en versión original y traducida; cfr. Morey 1993), como prueba, en el caso de España, tanto la existencia de varios manuscritos tempranos450 como la utilización de la obra como fuente por parte del autor de la
Chronica naiarensis (c. 1180), muy poco tiempo después de su conclusión (Estevez
1995: lxxiv-lxxvi; Catalán 2001: 865-69)451. Se trata, por lo demás, del único texto extrapeninsular manejado masivamente por el Tudense en toda su obra.
La Historia scholastica constituye la fuente complementaria principal en el libro
I (hasta el §108, donde finaliza su influencia). Por lo demás, su utilización por parte del Tudense, ya ha sido objeto de alguna evaluación por parte de la crítica (Valdés 1999:
446 Los datos biobibliográficos en torno al autor, en Daly 1957.
447 Una evaluación más amplia en torno a su valor como comentario bíblico en Seybolt 1946 y Morey
1993.
448 Para el concepto y su aplicación a textos españoles como el Breviarium Historiae Catholicae de
Ximénez de Rada o la General estoria de Alfonso X, cfr. Rico 1984.
449 Se estudian o se mencionan algunas de ellas en Ogle 1946, Daly 1957: 64, Morey 1993: 11-13 y
Berndt 1994. Manejo la edición de Navarro, en la PL. Para una nueva edición (aunque fragmentaria), cfr. Sylwan 2000.
450 A finales del s. XII asegura Estévez (1995: lxxvi) que pertenece el códice RAH 11, procedente de San
Millán; sin embargo, una catalogación más precisa, a cargo de Ruiz García (1997: 113-15), aconseja retrasar su copia al s. XIII. Por lo demás, la Biblioteca Nacional (Madrid) conserva hasta cinco ejemplares medievales de la Historia scholastica, dos de ellos fechados en el s. XIII y los tres restantes en el XIV; se trata de los mss. 113 (Inventario I: 107; De la Torre y Longás 1935: 361-62), 130 (Inventario I: 114; De la Torre y Longás 1935: 359-61) y Res 199 (Nordström 1972; De la Torre y Longás 1935: 363-66), 90 (Inventario I: 86-87; De la Torre y Longás 1935: 368-69) y 10239 (Inventario XV: 27; De la Torre y Longás 1935: 366-68), respectivamente.
xxix-xxxii; Falque 2002b)452. Cabe insistir en una aspecto ya señalado por Gil 1995: 89: el especial interés que demuestra Lucas en los llamados incidentia de Coméstor, esto es, el conjunto de noticias sobre la «actualidad» profana con que frecuentemente cierra sus comentarios a la Escritura; rara vez, en efecto, deja escapar el Tudense las sabrosas noticias que Coméstor ofrece acerca de los diversos pueblos conocidos, mientras que renuncia a menudo a numerosísimos episodios de historia sagrada.
En este sentido, el método seguido por don Lucas a la hora de incorporar el material que le ofrece la Historia scolasthica es el de tomar como primera referencia estructural la Chronica universal isidoriana453 y, sobre sus magras noticias, añadir la información que acerca de cada personaje ofrece Coméstor, sincronizando después los
incidentia. Aunque por lo general Lucas extrae verbatim el latín de su fuente, no es
extraño encontrar otro tipo de fórmulas, como la reescritura de pasajes complejos o el resumen de extensos episodios454. En suma, la conclusión extraíble, tras evaluar lo que Lucas toma y rechaza de la Historia scholastica, es su voluntad de hacer historia general, no exclusivamente bíblica, como antecedente a aquello que (de otro modo) ensayaría posteriormente Alfonso X (Rico 1984: 45-64).
Por lo demás, la carencia de una edición crítica de la obra de Coméstor dificulta sobremanera la tarea del investigador que pretenda encontrar el testimonio de la obra utilizado por Lucas. Sí sabemos, por varios ejemplos, que conoce un ejemplar adicionado con esos comentarios —additiones— que la crítica considera posiblemente ajenos al magister parisiense.
452 Gil (1995: 89-90) también emite algunas precisiones en torno a la presencia de la Historia scholastica
en el Chronicon mundi, concluyendo que don Lucas debía de saberse casi de memoria el texto de Coméstor
453 Alguna vez, aunque no es ni mucho menos lo común, prefiere la ordenación de los datos propuesta por
Coméstor.
454 Otra característica típica del discurso de Lucas durante su utilización de la Historia scholastica es la de
renunciar a hacer mención de autoridad cuando Coméstor ofrece una noticia a través de fuente explícita, de modo que opiniones que lo son, en la Historia scholastica, de Jerónimo o de Rábano, en el Chronicon
2. Escrituras sagradas y literatura hagiográfica
Entre el material no estrictamente cronístico manejado por el Tudense en el primer libro de su obra, se halla el uso directo de la Sagrada Escritura. En efecto, un cotejo demorado del Chronicon mundi contra sus fuentes demuestra que en ciertas ocasiones nuestro diácono historiador, no conforme con los silencios o el estilo de sus modelos, acudió directamente a los textos bíblicos para completar tal o cual dato o noticia (cfr. Valdés 1999: xxxii)455.
Llama la atención, asimisimo, la afluencia de noticias procedentes de fuentes hagiográficas en el Chronicon mundi, muy especialmente en su primer libro (como podrá observarse por extenso consultando las páginas correspondientes de la Parte segunda). En este sentido, conviene destacar el trabajo de Henriet 2001, quien ha hecho hincapié en la necesidad de no deslindar, en los estudios sobre el autor, su triple condición de historiador, hagiógrafo y teólogo456.
3. Otros textos de uso ocasional
Entre las fuentes no cronísticas presentes en la obra del Tudense, algunas son utilizadas sólo puntualmente. Así ocurre con las Etimologiae de san Isidoro, al menos en Chron. mun., II.312-15. Más discutible es la utilización de la obra isidoriana para la
inclusión del cuento de Lucilo y el vidrio irrompible en Chron. mun., I.10436-44,
propuesta por Valdés y Falque, pues, según sugiere Gil 1995: 90, es probable que el texto figurara como additio en el ejemplar de Coméstor conocido por Lucas. No sería de extrañar que del conocimiento de la magna obra del Hispalense herede también nuestro cronista el gusto por la glosa etimológica, no poco frecuente en su discurso.
Cabría incluir también entre las fuentes no historiográficas del Chronicon mundi, de confirmarse las suposiciones de Henriet 2001: 258 nn. 41 y 44, por un lado, la
455 Así ocurre al menos en I.2
15-16, .339-40, .111-2 o .121-2, con datos extraídos directamente del libro del
Génesis.
456 Henriet 2001: 276. Este artículo contiene muy interesantes reflexiones en torno a los puentes existentes
famosa carta de Gregorio VII a Alfonso VI y Sancho IV de Navarra (19 de marzo de 1074) en la que se alude a la predicación de san Pablo en España y, por otro, la anotación a propósito del centurión Marcelo, mártir de numerosa descendencia, hallada en un antifonario leonés, cuya respectiva inspiración quizá alentó determinados lugares de la laus Hispaniae del Tudense (Chron. mun., Praef. 215-20 y .29-34).
Por lo demás, la crítica también ha llamado la atención sobre la incorporación al
Chronicon mundi de pormenores procedentes de dos textos semihistoriográficos más: el Liber sancti Iacobi incluido en el Codex calixtinus (Reilly 1976: 135, n. 36; Catalán
2001: 67), de cuyo éxito de transmisión dan fe los alrededor de 300 testimonios conservados por toda Europa457, y de la Vita Karoli de Eghinard. Ecos de ambos textos se encuentran, dentro del Chronicon mundi, en los episodios protagonizados por Bernardo del Carpio458.
Por último, y ligado asimismo a las tradiciones jacobeas, conviene mencionar el célebre Privilegio de los Votos, incorporado al Chronicon mundi en IV.17-18, cuyo conocimiento, como he indicado, puede apoyar la vinculación del Chronicon mundi con los testimonios cauriense-compostelanos del corpus pelagiano, que incorporaron el texto jacobeo a la Compilación A459.
457 La ausencia de una edición crítica de la obra (en la que trabajan desde hace años un grupo de
investigadores dirigidos por Manuel Díaz y Díaz) hace inútil tratar de rastrear el ejemplar conocido por don Lucas
458 En este sentido, véase lo afirmado por Herbers/Santos 1998: xxii, en torno a las posibles razones de
que el Chronicon mundi y la crónica del Pseudo-Turpín se transmitieran juntos en alguna ocasión (así en el ms. S).
459 A la inclusión de la mistificación jacobea en el Chronicon mundi ha dedicado Falque un trabajo