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Cortical processing: extra-striate cortex

1.2 Visual system: retina to cortex

1.2.9 Visual processing: retina to cortex

1.2.9.3 Cortical processing: extra-striate cortex

la necesidad de abordajes distintos, nuevos marcos institucionales …

En este contexto, Golbert (2004a: 39-40) destaca, la aparición de nuevas propuestas de políticas, en virtud de los cambios registrados en la problemática social: “Por una parte, están aquellos que

proponen políticas que ponen el acento no sólo en los aspectos monetarios sino también en recomponer el tejido social y volver a armar nuevas redes de sociabilidad.” Y por otro lado,

aparecen un conjunto de referentes que “reivindican por encima de otra política social el derecho

del conjunto de los ciudadanos a percibir un ingreso. De ahí su propuesta de una disminución de la jornada laboral y/o la implementación de un ingreso mínimo ciudadano.”

Por su parte Carballeda (2008: 16-17) profundiza este planteo, al hacer referencia a la emergencia de problemáticas sociales…a las que agrega el calificativo de complejas y transversales y que son las “que se expresan en forma singular en la esfera del sujeto” y que además irrumpen reclamando intervenciones múltiples desde diferentes esferas de actuación, que derivan en nuevos desafíos para el trabajo interdisciplinario y transdisciplinario. Bajo esta perspectiva, el autor sostiene que, “cada

caso, cada momento de intervención requiere un proyecto para construir a partir de la diversidad de ese otro, (…) [dado que, se] observa la necesidad de [contar con] su palabra, su comprensión y explicación del problema como forma de aproximación a la ‘verdad’ de éste”. Y es que, en

palabras de autor: “Las problemáticas sociales complejas exceden las respuestas típicas de las

instituciones, dado que éstas fueron construidas dentro de una lógica más ligada a la homogeneidad de las poblaciones que a su heterogeneidad, y [por tanto, en la actualidad, lo que se] reclaman [y requieren, son] respuestas singulares.”

En tal sentido, el autor (Carballeda, 2008: 17) también nos recuerda que: “las instituciones no se

fundaron en contextos en los que la exclusión social [o desafiliación] sobresalía como problema, al menos visible; por eso la exclusión social como categoría de análisis sería una expresión de los malestares actuales. Los orígenes de las instituciones de intervención social en general se vinculan

a la necesidad de gobernabilidad a partir de la construcción de poblaciones homogéneas, estables y articuladas en todo.”

Cambios en la cuestión social y la emergencia de problemáticas

sociales complejas…ahí está el desafío

Sin embargo, continúa Carballeda (2008: 18) “La cuestión social hoy se tensiona a partir del

derecho a pertenecer, a no migrar, y para resolverse necesita que se generan nuevas formas de reinscripción e inscripción social. En definitiva, el derecho a la inclusión, a la identidad, a formar parte de la comunidad y de la cultura implica nuevas complejidades y requiere un [nuevo] abordaje desde la intervención.”

De manera que, llegados a este punto coincidimos en visualizar en los cambios de la cuestión social, o bien, en las denominadas problemáticas sociales complejas “un verdadero desafío para las

políticas públicas y la legislación, ya que [los mismos] demuestran la vulneración de derechos, la incertidumbre, el desencanto y, especialmente, las nuevas formas de construcción de proceso de estigmatización ligados a grupos sociales determinados”; dichos desafíos, sin dudas que suponen “discusiones y definiciones que van desde sus aspectos epistemológicos hasta la construcción y la reelaboración de sus instrumentos y metodologías.” (Carballeda, 2008: 18).

Asociado a este planteo, Golbert (2004b), plantea que, detectar e identificar la nueva cuestión social y adecuar la estrategia política a la misma, no es una tarea que pueda llevarse adelante exclusivamente desde el nivel nacional de gobierno, dada la especificidad que dicha problemática asume a nivel de cada localidad. En tal sentido, la autora reconoce que el gobierno local, ocupa un lugar privilegiado en el diseño y gestión de un tipo de PS que integre los problemas de los sectores, que van quedando al margen de la integración y del desarrollo. Aclarando luego que, dicho rol se encuentra asociado a la detección de problemáticas sociales particulares -como pueden ser el crecimiento del embarazo adolescente, la violencia familiar, la discriminación, el delito y las

drogas, entre otras- con el fin de ser incorporadas luego en el diseño de programas sociales, cuyo eje tenga que ver con la reinserción social.

Y es que, tal como se destacó previamente, las transformaciones del sistema capitalista en los países centrales y periféricos, asociadas en particular con la fragmentación ocurrida en el mercado de trabajo, obliga de acuerdo a Golbert (2004b: 44), a pensar en nuevos dispositivos de intervención

“si se pretende ofrecer cierta protección a aquellos que han perdido su empleo o sólo encuentran empleos inestables de corta duración”. En tal sentido, resulta imprescindible, no solo diseñar y

gestionar políticas que permitan un reforzamiento de los lazos sociales, sino también encuadrar dichos diseños en nuevos marcos institucionales, en los que además se de participación a nuevos actores sociales.

Para la autora, poner en marcha esta propuesta implica un cambio de rumbo sustantivo frente a las viejas políticas asistenciales. Y ese cambio de dirección debería darse de la mano de dos condiciones: en primer lugar, un amplio consenso entre los distintos actores involucrados en el tema –políticos, técnicos, beneficiarios, representantes de ONGS- y en segundo lugar, que el organismo encargado de esta tarea, posea las capacidades institucionales para llevar adelante esta innovación.

la necesidad de pensar en los condicionantes de la intervención… y no

seguir pensando desde sus determinantes

A su vez, y ya para empezar a cerrar este apartado, queremos dejar una reflexión en torno a algunas ideas de Carballeda (2008: 20) que señalan que: “La intervención no puede desprenderse de la

sociedad a la que pertenece, de allí que se entrecrucen diferentes miradas y discursos que, en este contexto de complejidad, es conveniente analizar. Desde un punto de vista epistemológico, es posible interpelar a la intervención en sí misma”, dado que en reiteradas oportunidades resulta

pensada e implementada desde una perspectiva cercana a la causalidad, alejando la misma de la propia esencia de las ciencias sociales y acercándola en su defecto a las ciencias naturales, propiciando de esta manera “determinismos subjetivos que atraviesan a todos los actores del

escenario de la intervención.” En reemplazo de esto, y como mecanismo ciertamente superador, el

autor destaca que: “Conviene pensar la intervención a partir de condicionantes y no desde

determinantes, lo que nos lleva al terreno de lo probabilístico, donde la singularidad y la subjetividad suben a escena ahora con papeles relevantes. La intervención en lo social es una acción básicamente intersubjetiva y fuertemente discursiva. De allí que la palabra, la mirada y la escucha sigan siendo sus elementos más sobresalientes.”

A su vez, coincidimos con el planteo que hace Carballeda (2008: 24) cuando dice que: “es posible y

necesario intentar pensar la intervención a partir de caminos que no son transitados con frecuencia. En este aspecto, es viable pensarla desde sus limitaciones, para que no quede asida a teorías y prácticas que la satisfacen en forma efímera, pero que también generan una sensación de vacío (…). Interpelar la intervención desde sus limitaciones, construir desde allí formas de abordaje, puede ser un camino a seguir. Especialmente en tiempos en los que la uniformidad estalla y se esparce en infinidad de expresiones por develar, por rearmar, en escenarios sumamente confusos.”

Bajo esta perspectiva el autor (2008: 24) sostiene que, intervenir en lo social desde la singularidad implica revisar, desde la noción misma de singularidad “el significado social, cultural y particular

de la intervención”, y esto implica mucho más que reafirmar esquemas vetustos de otras prácticas.

En suma y ahora sí para concluir: “La recuperación de la historia y de la subjetividad muestra

posibles caminos para una mayor comprensión, y para, desde allí, construir nuevos horizontes y sentidos hacia la intervención en lo social.”

Finalmente presentaremos a continuación, unas ideas presentes en el texto de Alayón (2008: 201), que entendemos resultan de utilidad para cerrar esta parte, y que sostienen “a. que la atención de

las poblemáticas sociales, desde una perspectiva global, sistemática y plenamente abarcativa, es clave para el mejoramiento de la sociedad. b.que la atención de situaciones individuales también hace necesaria por incuestionables razones éticas, inherentes a una sociedad más humana; c.pero

sobre todo, queremos enfatizar que las políticas de carácter estructural, que neutralicen e impidan el surgimiento de procesos de exclusión, que luego tornan irrecuperables las diversas manifestaciones de la cuestión social, constituyen la principal opción –si se quiere, estratégica- para evitar la degradación y la deshumanización de nuestras sociedades.”

Parte II:

DISCUSIÓN SOBRE LA

POBREZA, LOS POBRES

Y LA IMPLEMENTACIÓN

DE POLÍTICAS DE

LUCHA CONTRA LA

POBREZA

“Quisiéramos, (…) [comenzar esta segunda parte] haciendo nuestras unas palabras que reflejan de manera sumamente clara el espíritu que anima (…) [el trabajo que sigue].

Fueron pronunciadas por un gran pensador del siglo veinte, Bertolt Brecht, y decían así: «No. No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque, en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar.» No aceptamos al mundo tal cual es, y estamos seguros que estamos en condiciones de efectuar una pequeña aportación para la construcción de un mundo mejor.”

Atilio BORÓN Discurso en la Sesión Inaugural de la XXI Asamblea de CLACSO. Extraído del sitio: La jiribilla, Revista de Cultura Cubana.

II.1- ALGUNAS DISCUSIONES EN TORNO A LA

CONCEPTUALIZACIÓN DE LA POBREZA

II.1.1- Introducción

las PS pautan los modos en que se lleva adelante la integración social

y gestionan el control y la funcionalización de grupos que amenazan al

sistema

Comenzaremos esta introducción, utilizando nuevamente el texto de Soldano y Andrenacci (2006) que sostiene que, en la actualidad, dada la centralidad que las políticas asumen en las sociedades modernas, las PS comienzan a percibirse como un conjunto de intervenciones de la sociedad sobre sí misma, pautando los modos en que se lleva adelante el proceso de integración social, al tiempo que gestionan el control y la funcionalización de los grupos que conllevan riesgos o amenazas al sistema.

Este conjunto de intervenciones -destacan los autores- pareciera haber seguido un doble patrón, esto es, una intervención en el centro, que define los mecanismos centrales de la integración social; y una intervención en los márgenes, que actúa sobre los dispositivos que fallan o sobre aquellos sujetos que no pueden acceder a la integración; en este último caso, las intervenciones cumplen dos tareas: la compensación para aquellos grupos que no logran acceder a los mecanismos de integración por razones involuntarias y la represión para aquellos sujetos que rechazan esos mecanismos.

En lo que sigue de esta parte, nos concentraremos fundamentalmente en lo que consideramos son intervenciones en los márgenes, o más concretamente en intervenciones del Estado vinculadas con la pobreza (también orientadas en ciertos casos a grupos vulnerables). Dichas intervenciones, en los apartados previos fueron denominadas como políticas de asistencia social -PAS- o alternativamente como políticas de lucha contra pobreza o programas sociales, como una de las dos manifestaciones de las PS en general, junto a las PT.

Para tal fin, comenzaremos en primer lugar, haciendo algunas reflexiones teóricas en torno a diferentes conceptualizaciones de la pobreza, así como las implicancias derivadas de las mismas; a continuación analizaremos con algo más de detalle, los impactos concretos que han tenido este tipo de políticas, sobre la población objetivo, en términos de aciertos y/o fracasos, así como la particular orientación que imprime un enfoque de derechos para el diseño de las mismas. Finalmente, presentaremos una discusión en torno a la importancia de sostener una escucha activa hacia las personas pobres, en combinación con el saber de los expertos y académicos, a la hora de pensar en nuevos diseños de PAS, dado el actual contexto económico, político, social e institucional en la región y en el mundo antes descripto.