• No results found

3.5 Complementary Graph Wavelets

3.5.2 Design and Discussion

Ahora bien, si en la obra de Weber, el individuo actúa en la época moderna con base en la ética de convicción y de responsabilidad, y el sentido atribuido a su acción proviene de la legalidad de cada una de las esferas vitales, se podría considerar que son éstas últimas las que proporcionan las dimensiones de la noción de individuo en la obra de este sociólogo alemán.

En primer lugar, las esferas política y económica condicionan dimensiones objetivas; por un lado, están los mandatos derivados de la dominación legal del

Estado, los cuales tienen como función imponer de determinada manera la acción del individuo y del grupo al cual pertenece, de forma que éste no afecte a los intereses del Estado. Lo anterior lo establece Weber cuando conceptúa el actuar en sociedad y el actuar grupal y establece que:

Designaremos con el término <<instituciones>> aquellas comunidades en las que se presente el siguiente estado de cosas: 1)… la imputación sobre la base de circunstancias meramente objetivas, independientes de las explicaciones de los imputados, y 2)… carentes de un ordenamiento racional deliberado y, por lo tanto, amorfas en este respecto, la existencia de tales ordenamientos racionales, creados por los hombres, y de un aparato coactivo en cuanto circunstancia codeterminante del actuar. (Weber, 1973: 214)

Lo que caracteriza al actuar de acuerdo con las instituciones consiste en el actuar del grupo:

Por actuar grupal significamos un actuar orientado, no según un estatuto, sino según un consenso, esto es: un actuar por consenso en el cual: 1) la imputación del individuo en su carácter de miembro se produce de a cuerdo a consenso sin que este lo quiera de manera racional con relación a fines; 2) a pesar de la falta de un ordenamiento estatuido con miras al fin, determinadas personas (los dueños del poder) promulgan ordenamientos eficaces para la acción de los individuos que, de a cuerdo a consenso, participan del grupo, y 3) esas mismas personas, u otras, están dispuestas a ejercer eventualmente coacción psíquica o física, de cualquier tipo que fuere, contra los miembros que se comporten de manera contraria al consenso. (Ibídem)

Lo anterior implicaría que cuando se actúa con base en los ordenamientos estatuidos, el individuo debe orientar su acción no siguiendo intereses racionales, sino más bien, como miembro de determinado grupo tiene que realizar cierto tipo de acción a través del consenso que le es impuesto, porque si no lo sigue se ve bajo la amenaza de la coacción física o psíquica. Entonces, la acción que se desprende de la institución correspondería a la que se desarrolla en el Estado, en donde quienes dirigen (los dueños del poder en palabras de Weber) establecen

los tipos de acción para grupos determinados, los cuales los desarrollan con base en el consenso, esto es, una de las fuentes de la legitimidad del poder.

Así, existe una dimensión objetiva en la noción de individuo, conformada por la institucionalización legal de la acción, en la cual el individuo actúa bajo una ética de la responsabilidad, y cuya finalidad es evitar la coacción en su contra. Se podría nombrar a esta dimensión como Legal.

La segunda dimensión objetiva se deriva de la esfera económica, la cual proporciona a la acción de los individuos reglas de comportamiento, cuya infracción no ocasiona la coacción física característica del Estado, sino que en caso de no seguir la lógica económica se corre el riesgo de no asegurar determinada posición económica; en palabras de Weber: “quien no adapta su conducción de vida a las conducciones del éxito capitalista, se hunde o al menos no asciende demasiado”. (Weber, 2003: 120). Además la forma de conducción económica tiene que desarrollarse con base en una racionalidad formal, la cual consiste en la elección de los medios, técnicos y materiales, apropiados para la consecución de fines económicos, que en el caso del capitalismo son la ganancia o el obtener un empleo bien remunerado. Se puede notar que la acción bajo esta esfera se circunscribe a una ética de responsabilidad. A esta dimensión podría dársele el nombre de dimensión económica.

Dentro de las dimensiones objetivas se puede considerar a la esfera científica, ya que según Weber, es con base en la ciencia que el individuo puede orientar su acción. Desde su perspectiva, la ciencia no proporciona valores últimos al individuo (Cfr. Weber, 1973, 1998), sino que sólo puede brindar guías para la orientación de la acción. En este sentido se puede interpretar que la ciencia únicamente proporciona medios técnicos; por lo tanto, podría estar al servicio de una ética de la responsabilidad, especialmente ligada a las esferas política y económica, pero sin formar parte de una dimensión en la noción de individuo.

Pero las esferas económica y política proporcionan además una dimensión subjetiva en el individuo moderno, y es la idea de profesión como vocación. Y como se ha venido comentando, para Weber está dimensión es la que caracteriza a la época moderna, puesto que en la modernidad esta idea es impuesta por las

condiciones de la dominación legal a través de la distribución de empleos y del sistema de educación e instrucción. Esta idea nacida de la racionalización de las imágenes religiosas occidentales es lo que le brinda tanto al Estado como al sistema económico aquel carácter “inquebrantable” que hace que la dominación legal-racional, pueda establecer las dimensiones objetivas legal y económica en el individuo moderno, en este sentido Weber considera que:

El orden económico capitalista necesita esta entrega a la “profesión” de enriquecerse: es una especie de comportamiento ante los bienes externos, de tal modo adecuada a aquella estructura, ligado de tal manera a las condiciones del triunfo, en la lucha económica por la existencia, que ya no es posible hablar hoy de una conexión necesaria entre esa conducción de vida “crematística” y una determinada “concepción unitaria del mundo”. Sobre todo, ya no requiere apoyarse en la aprobación de los poderes religiosos; y considera como obstáculo toda influencia perceptible sobre la vida económica de las normas eclesiásticas o estatales. La “concepción del mundo” va determinada por la situación de los intereses político-comerciales y políticos sociales… (Ibídem)

Evidentemente, esta dimensión se corresponde con la ética de convicción, puesto que según Weber, en la época moderna el individuo se entrega a la profesión no como un medio sino como un fin en sí mismo; esto es, la dedicación exclusiva a las tareas profesionales es el valor que proporciona el sentido de la acción del individuo. Se podría considerar a esta dimensión en el individuo como

vocacional.

Finalmente, se puede considerar que en la noción de individuo de Max Weber existe una dimensión subjetiva conformada por las esferas erótica y estética. Aunque en su obra le dedicó muy poco espacio al análisis de éstas, puede inferirse que las considera como una dimensión en su noción de individuo. Tanto el erotismo (no relacionado únicamente a los placeres sexuales, sino en general a las experiencias de los goces del cuerpo), como el goce estético, constituyen un sentido con base en el cual el individuo orienta una acción específica, la cual busca la peculiaridad de la acción sin pretender efectos que

trasciendan la experiencia. A esta dimensión cabría asignarle la denominación de

sensitiva. Y evidentemente, es posible considerarla como adscrita a una ética de

convicción, puesto que el individuo busca la consumación del goce (erótico o estético) como un valor personal en sí mismo.

Hasta aquí se han podido establecer las dimensiones en la noción de individuo en la obra de Max Weber. Para hacerlo se ha procedido seleccionando aquellas partes de su obra que se consideraron como indicativas de los factores que tienen implicación en el individuo en la etapa moderna, puesto que estos elementos permiten entrever, desde la perspectiva weberiana, las fuentes de la orientación de la acción del individuo a través de una ética determinada en esta etapa.

Además, es posible considerar que para este autor la modernidad consiste en una etapa histórica que surge por la unión entre el Estado y la empresa capitalista. El rasgo decisivo de ésta, desde su perspectiva, se origina por el modo de conducción de vida, el cual es producto de la Reforma protestante y del racionalismo helénico, lo que proporciona a los individuos la característica de ser racionalistas. Además es muy importante subrayar, como muy bien lo ha señalado Stephen Kalberg (2008, 2009), que con base en su sociología de la religión, Weber mostró la forma en que las ideas, junto a elementos materiales (objetivos) fueron las que configuraron a un tipo específico de individuo moderno y al mismo tiempo, se puede observar que la sociología desarrollada por Max Weber, obedece a una preocupación por el tipo de individuo que ha de habitar la sociedad moderna, así como las condiciones “férreas” que ésta genera para el individuo. (cfr. Kalberg, 2008, 2009; Hennis, 1983; Löwith 2007; Ruano, 2001)

En relación con esto último, a pesar de la dispersión de temas en la obra de este sociólogo alemán, se puede percibir una preocupación constante por la situación del individuo en la época moderna. Tomando en cuenta las consideraciones de Marianne Weber (1995), de Stephen Kalberg (2008, 2009), de Wilhelm Hennis (1983), Karl Löwith (2007) y de Francisco Gil Villegas (2000; 2003) se puede notar que la preocupación de Weber es de tipo antropológico-filosófico, puesto que a lo largo de su obra, desde los ensayos de metodología sociológica,

hasta sus tipos puros de dominación, pasando por los análisis religiosos, trata de caracterizar, siempre de manera implícita, a un tipo específico de individuo generado por circunstancias históricas. Además de las dimensiones que se han anotado más arriba como constitutivas del individuo weberiano, posiblemente pueda asegurarse que para Weber el tipo ideal de individuo moderno es el representado por el burócrata, esto es, dedicado a la idea de profesión como vocación, con apego a las normas abstractas; que ha deshumanizado sus labores, porque en su profesión no evidencia amor, odio, ira, pasión, y; que habita en un mundo que ha sido desencantado, al cual el individuo mismo tiene que racionalizar constantemente a través de una ética de convicción y/o de responsabilidad.

Además, puede interpretarse que el individuo moderno se ha individualizado debido a las condiciones de la esfera económica y política, este proceso de individuación se inició con los dogmas religiosos de la ética protestante y le llevaron a emanciparse de las relaciones sociales que no tuvieran pertinencia para su relación directa con Dios. Cuando se “secan” las raíces religiosas y el espíritu del capitalismo se transforma en la “jaula de hierro” el proceso de individuación continúa, pero con base en la lógica de la dominación legal. Y esto se lleva a cabo por medio de la lógica capitalista y del apego deshumanizado a las normas abstractas.

Se debe señalar que en las dimensiones que se han encontrado en la noción de individuo de Max Weber, se subraya la importancia que en ellas tiene el Estado y la economía capitalista a través de la dominación racional en cuanto determinante de la acción social moderna en la perspectiva weberiana; esto se debe a que en la obra de Weber puede entreverse una noción de individuo que se encuentra en tensión, puesto que mientras Weber asegura, por un lado, que la dominación legal marca las principales pautas sociales de acción a seguir por parte del individuo, también menciona en algunas partes de su obra que la modernidad implica libertad para el individuo, ya que le brinda diferentes valores fines y medios que él puede elegir para llevar a cabo su acción social. Asimismo, asegura que quien se encarga de realizar los cambios históricos decisivos es el individuo.

Lo que llama la atención de esta tensión del individuo en Max Weber (en algunas partes de su obra siguiendo las pautas de la economía capitalista y el Estado y en otras con capacidad de libertad de elección entre valores, fines y medios) es que en la mayor parte de su obra la imagen del mundo moderna por medio de la economía y los institutos del Estado, son los que delimitan su acción, así como los elementos que le brindan las opciones de libertad para la adopción de valores, fines y medios en su acción; por lo tanto, estos factores son los que casi siempre están presentes en su análisis. Por esta razón las dimensiones que se anotado en la noción de individuo en Weber tienen como marco de referencia a estos elementos constitutivos de la modernidad.

Una vez que se han establecido las dimensiones de la noción de individuo en la obra de Max Weber y que se ha ubicado su perspectiva de antropología filosófica; y al mismo tiempo se ha mostrado la manera en que, desde su óptica, el individuo se relaciona con la sociedad en la modernidad, es necesario analizar cuáles son los aportes de su visión para la generación de un esquema que permita caracterizar al individuo moderno contemporáneo y posteriormente complementarlo con las visiones de autores contemporáneos.

Hasta este momento, se ha demostrado que si se parte de las consideraciones de Weber para poder caracterizar al individuo moderno, se puede tomar en cuenta la existencia de cuatro dimensiones (legal, económica, vocacional y sensitiva) a través de las cuales el individuo se relaciona con la sociedad. En éstas se evidencia la manera en que los principales componentes de la modernidad determinan la acción del individuo, y a la vez le proporcionan el sentido a su acción a través de valores manifestados en la ética de convicción y en la de responsabilidad.

Ahora sólo es necesario llevar a cabo una revisión de las posturas de algunos autores contemporáneos y ver en qué medida ayudan a complementar el esquema que permite caracterizar al individuo contemporáneo, tomando como punto de partida el análisis de Max Weber.

3. PERSPECTIVAS TEÓRICO ANALÍTICAS CONTEMPORÁNEAS ACERCA