2.2 Graph Signal Processing
2.2.3 Wavelets and Sparsity on Graphs
En el análisis sociológico referente al problema del individuo han existido diferentes posturas que intentan caracterizar cuál es la relación entre el individuo y la sociedad en el marco de la modernidad, para abordar este problema, los sociólogos generalmente parten de uno de los dos modelos analíticos que mayor presencia tienen en la disciplina: el holismo y el individualismo metodológicos. Cuando se parte del primero el sociólogo que lo utiliza considera que lo importante es considerar a la sociedad en conjunto, en la cual el individuo actúa con base en las características que emanan del todo social. En el caso del individualismo metodológico, el analista considera que el individuo es el que a través de sus
5 En este apartado, únicamente se mencionará de manera muy escueta la forma en que algunos
representantes de la sociología contemporánea abordan el problema del individuo y la
individuación, puesto que serán desarrollados de manera más amplia al final del trabajo, con la finalidad de complementar la postura de Weber con los aportes de la sociología actual.
acciones configura los rasgos de la sociedad, pero también existen varios análisis que se ubican un lugar intermedio entre ambas posturas.
La utilización de alguna de estas posturas está determinada por la concepción que el analista tiene del individuo, estas nociones que se tienen se denominan antropologías filosóficas y consisten en ciertos presupuestos referidos a las propiedades de lo humano y a la condición humana (Concurf, 2008). Estas, aunque generalmente no se hace mención explícita de ellas o no se reconoce su utilización, son un elemento que siempre está presente y determina la posición que ocupa el individuo en los análisis sociológicos. En este sentido, de acuerdo con Philipe Concurf (2008) la presencia de las antropologías filosóficas ha ocasionado que el individuo sea central o marginal en el análisis social, central, cuando se parte del individualismo metodológico y marginal, cuando se hace uso del holismo.
El análisis del individuo y su relación con la sociedad en la modernidad, no ha sido exclusivo de la sociología, en la historia de las ideas se percibe como los estudios sobre el individuo se han basado en tres categorías: el individuo, el proceso de individuación y el individualismo. El surgimiento del análisis del individualismo proviene de la filosofía ilustrada liberal y para el caso del proceso de individualización éste aparece desde los inicios de la sociología clásica. Respecto del individualismo, este tema ha sido abordado desde diferentes disciplinas esencialmente desde la filosofía, la sociología, la economía y la antropología.
El análisis del individuo que aparece en la filosofía liberal ilustrada tenía como uno de sus principales objetivos llevar a cabo el establecimiento de aquellas características que son propias de los individuos y que vienen determinadas por un estado de naturaleza. Desde esta tradición se considera que el individualismo es consecuencia de dos elementos históricos: la Reforma protestante y el racionalismo cartesiano (Béjar, 1998). La influencia de la reforma protestante radica en que propone que para tener un contacto con Dios, no es necesaria la interferencia de terceros, sino que el individuo es el único que puede llevar a cabo ese acercamiento religioso. En el caso del racionalismo, su influencia está dada en
la consideración acerca de que el conocimiento sólo es posible a través de una relación directa entre el sujeto cognoscente y el objeto de análisis.
Con la influencia de la reforma y el racionalismo, el liberalismo propone la libertad de los individuos como el elemento esencial de la naturaleza humana. De manera general, para la filosofía liberal el individuo es la noción central, pero existe una diferenciación al interior de ésta, por un lado se considera al ser individual como único. Por otra parte, el individualismo es entendido como aquella característica de la persona de mirar con indiferencia todo lo relacionado con los demás. Así la noción del individuo sería una categoría estética, y la del individualismo una categoría moral (Béjar, 1998). Con la relación entre el individuo y el individualismo, la filosofía liberal considera como ideal principal la libertad del primero, por lo que el desarrollo del Ser humano y la autonomía son indispensables para la constitución de ésta.
De manera general, puede decirse que en la filosofía liberal se concibe al individuo como un ser capaz de razón más que de sentimientos, puesto que sin la primera éstos no encontrarían un espacio tanto en la esfera pública como en la privada. Asimismo puede observarse que las nociones sobre este fenómeno son entendidas como un deber ser; esto es, se parte de ciertos supuestos de antropología filosófica que encierran una concepción específica de Ser humano y que establecen sus propuestas para que aquellas cualidades positivas de los individuos puedan potenciarse y, al mismo tiempo, frenar los aspectos negativos.
También, es notorio que las consideraciones filosóficas liberales únicamente toman en cuenta elementos políticos de las sociedades modernas, esto es, en la referencia a la esfera pública y a la privada como ámbitos en los que el individuo ha de actuar. La presencia del Estado, tanto como garante de la libertad humana así como el posible freno a la misma, es el elemento crucial para estas concepciones, por lo tanto en los análisis de la filosofía liberal respecto al individualismo, y por consiguiente al ámbito privado, no se toman en cuenta otros elementos que no sean estrictamente políticos y que también tienen que ver con el fenómeno del individualismo.
Aquellos factores que no son únicamente políticos, son considerados por la sociología, aunque ésta toma en cuenta para su análisis algunos postulados de la filosofía, específicamente esta disciplina considera aquellas características filosófico-antropológicas establecidas por algunas perspectivas filosóficas. De hecho, según Dumont (1987) el surgimiento de la sociología se debió, en parte, a la necesidad de analizar las características del individuo empírico y del contexto social en que está inmerso y no únicamente aquellas características ideales deseables en él, según este autor, filósofos como Rousseau pretendieron analizar al individuo real, pero por las características de la construcción del conocimiento en la filosofía de la época no pudieron realizarlo. (cfr. Dumont, 1987)
Así en los albores de la sociología los padres fundadores explicaron cuáles eran los elementos de la modernidad que hacían a los individuos modernos diferentes a los de las sociedades tradicionales: esto es, buscaron establecer cuáles eran los factores que ocasionaban el proceso de individuación. En los análisis contemporáneos puede observarse que esta preocupación continúa, aunque los elementos a tomar en cuenta son diferentes a los de los sociólogos clásicos. En ambos casos, para el estudio del individuo moderno las posturas sociológicas han tratado de delimitar y diferenciar el proceso de individuación del individualismo.
1.2.2 Algunas propuestas de la sociología en la modernidad inicial acerca del