Ahora bien, Habermas argumenta que el Estado de bienestar y el capitalismo avanzado ocasionaron que a partir de la segunda mitad del siglo XX, apareciera una cosificación de la práctica comunicativa, así como un empobrecimiento del sustrato del mundo de la vida, lo cual ocasionó que éste se transformara en perturbaciones severas. Ello queda de manifiesto en los efectos de la colonización interna del mundo de la vida en esta etapa histórica. Desde su perspectiva, las perturbaciones se pueden observar en las formas de integración sistémica, la socialización en la familia, la situación de los medios de comunicación de masas y los potenciales de protesta18.
Respecto a las formas de integración en las sociedades post liberales19,
este autor señala que las perturbaciones son consecuencia de dos aspectos: de un lado están los problemas económicos que se generan por los procesos endógenos del sistema económico sobre la acumulación; por otro lado, están los problemas ocasionados por los esfuerzos del Estado de dirigir una racionalización estratégica. Para Habermas, estos problemas suscitados por el Estado y la economía generan una perturbación en la reproducción material del mundo de la vida, la cual se presenta como crisis o como patologías en el individuo. Para evitar que este tipo de problemas socaven los principales ámbitos de integración sistémica, son desplazados al mundo de la vida y se manifiestan en pérdida de legitimación y/o de pérdida de motivación:
La sustitución de la crisis de control por patologías del mundo de la
vida podemos representárnosla de la siguiente forma: los estados
anómicos se evitan y las legitimaciones motivacionales importantes para la existencia de los órdenes institucionales se aseguran a costa de, y por medio de, la explotación exhaustiva de los restantes recursos. Se ataca y explota la cultura y la personalidad para
18 Con el esbozo de estas temáticas, lo que Habermas pretende es retomar los principales puntos
de estudio de la Escuela de Frankfurt, para analizarlos desde la perspectiva de su teoría de la acción comunicativa. En el presente texto, lo único que interesa es mencionarlos, puesto que lo que examina con respecto de cada uno de ellos merece una atención que el espacio aquí no permite desarrollar.
19 Evidentemente con el término sociedades post liberales Habermas se refiere a las sociedades
occidentales desarrolladas, por lo que algunas de sus referencias no encajarían en sociedades como la mexicana.
domeñar las crisis y estabilizar la sociedad. Las consecuencias de esta sustitución son: en lugar de fenómenos anómicos (y en lugar de la pérdida de legitimación y la pérdida de motivación sustitutorias de la anomia) surgen fenómenos de alienación y de desestructuración de identidades colectivas. Estos fenómenos los he hecho derivar de la colonización del mundo de la vida y los he caracterizado como cosificación de la práctica comunicativa cotidiana. (Ibíd.: 546)
Según este autor, la forma en que se produce el fenómeno anterior se debe a que la cosificación entra a través de la economía doméstica.
Al mismo tiempo, Habermas sostiene que en la etapa del capitalismo tardío la colonización del sistema hacia el mundo de la vida ha provocado que los conflictos de clase sean desplazados hacia el mundo de la vida; esto significa que los medios de control sistémicos han provocado que los problemas de clase se le presenten a los individuos en términos de reproducción simbólica de su mundo de la vida y se manifiesten a través de patologías psicosociales y de pérdida de sentido e identidad.
Por otro lado, Habermas afirma que en las sociedades post liberales se suscitan perturbaciones en el ámbito de socialización en la familia y en el desarrollo del yo; esto como consecuencia de que los medios de control sistémico no mediatizan por completo los ámbitos de acción estructurados comunicativamente; por el contrario, lo que ocasionan es una perturbación entre éstos y los ámbitos de acción formalmente organizados. Todo ello ocasiona que el comportamiento del individuo al interior de la familia se vea enfrascado entre condiciones de socialización fuertes y otras más flexibles, por lo que su ámbito existencial se encuentra en medio de fuertes tensiones que pueden ocasionar inestabilidad emocional.
Por otro lado, en lo que concierne a los medios de comunicación de masas, Habermas afirma que en la etapa del capitalismo tardío surge una ambivalencia, puesto que, por un lado, condensan el entendimiento lingüístico, lo cual, aunque de manera limitada, les permite quedar anclados en el mundo de la vida; pero, al mismo tiempo, permite al individuo eliminar las restricciones a que se ve sometido su mundo de la vida, principalmente situaciones de tipo espacio-temporales.
Finalmente, para Habermas, en esta etapa histórica, aparecen nuevos potenciales de protesta, puesto que en la etapa de formación de la modernidad los movimientos sociales se caracterizaban por la defensa de la reproducción material del mundo de la vida, principalmente por cuestiones relacionadas con la distribución institucionalizada por parte del Estado. En lo que este autor considera como capitalismo tardío, surgen movimientos sociales que tienen qué ver con la defensa de la reproducción cultural, la integración social y la socialización, esto es, con ámbitos que se refieren a la reproducción simbólica del mundo de la vida. De manera general, Habermas caracteriza a estos movimientos en las sociedades desarrolladas de la siguiente forma:
No se trata primariamente de [la búsqueda de] compensaciones que pueda ofrecer el Estado social, sino de la defensa y restauración de las formas de vida amenazadas o de la implantación de nuevas formas de vida. En una palabra: los nuevos conflictos se desencadenan no entorno a problemas de
distribución, sino en torno a cuestiones a la gramática de las formas de vida. (Ibíd.: 556)
Los movimientos a los que se refiere este filósofo alemán son aquellos que tienen qué ver con la defensa de identidades étnicas, ambientalistas, feministas, etcétera.