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2.3 The Class of Circulant Graphs

2.3.1 Downsampling and Reconnection on Circulant Graphs

En la sociología clásica que analizó los efectos de la modernidad en sus inicios, o lo que se ha denominado como modernidad inicial, se aprecia que los elementos que menciona como característicos de la individuación presentan diferencias sustanciales unas de otras en relación a la concepción del individuo. Esto se puede explicar tomando en cuenta el análisis de Steven Lukes (1975), quien considera que las diferencias en la forma de abordar el estudio del individualismo obedecen a que la percepción de este fenómeno fue diferente dependiendo del país en que se le comenzó a considerar. Por ejemplo, en el caso de Francia, el término individualismo establecido por Saint Simon y sus seguidores,

representaba aquellas características que hacían peligrar el orden social, puesto que dotaban al individuo de indiferencia hacia los asuntos públicos, lo cual podía ocasionar inestabilidad político-social, por lo tanto en sus ideas se puede percibir una crítica hacia la glorificación ilustrada de la idea de individuo, aversión a la atomización social y un deseo de alcanzar un orden social orgánico. Las consideraciones de este grupo de pensadores franceses se debieron a que durante los tiempos de la Revolución existió una legislación individualista que ocasionó la eliminación de corporaciones y grupos intermedios en la sociedad y centralización administrativa y política de ese país. Así, los argumentos de los saintsimonianos tuvieron una fuerte influencia en representantes del pensamiento sociológico francés, tales como Augusto Comte y Emilio Durkheim (Cfr. Lukes, 1975).

En contraposición, en Alemania el término era visto como algo positivo, puesto que implicaba libertad, moralidad y verdad como características deseables en el individuo, esta idea es producto del pensamiento romántico alemán que consideraba que Estado y sociedad no son construcciones racionales sino fuerzas creativas suprapersonales que construyen, utilizando como material a los individuos particulares, un todo espiritual y basándose en él crean instituciones sociales y políticas que personifican y encarnan su significado, por lo que la autonomía y originalidad son características deseables en el individuo (Cfr.

Ibídem). Esta concepción esta presente en algunos de los principales filósofos

alemanes tales como Hegel, Fichte y Schelling, quienes, a su vez, influyeron en la obra de sociólogos como Georg Simmel y Max Weber.

De esta manera, el surgimiento del análisis del proceso de individuación en relación con el fenómeno del individualismo siguió rumbos distintos y con base en aquellos juicios valorativos heredados por la filosofía del país en que se estudiaban estos fenómenos, se buscó desarrollar explicaciones que tomaran en cuenta las características del individuo empírico y de su sociedad, y en algunos casos establecer propuestas morales como solución de conflictos sociales ocasionados por el individualismo y el proceso de individuación.

Por otro lado, los procesos de individuación que trató caracterizar la sociología clásica tienen sus principales orígenes en la modernización de la industria del siglo XIX. En el caso de Francia, la industrialización que tanto llamaría la atención de Durkheim estuvo fuertemente influenciada por la Revolución Industrial Inglesa, por lo que las mejoras progresivas a las técnicas de producción fueron factor para el surgimiento de fábricas, al mismo tiempo, esto tendría como consecuencia el desplazamiento de la economía francesa de la agricultura hacia la industria. Las consecuencias sociales y económicas en los individuos de aquel contexto fue lo que se intentó analizar desde los inicios de la sociología francesa, específicamente a través de Emilio Durkheim.

En el caso de Alemania sucedió algo similar, algunos de los análisis sociológicos de Simmel y Weber están influenciados por los efectos de la modernización industrial alemana de mediados del siglo XIX y principios del XX, la cual supuso un paso acelerado de la economía dominada por los Junkers6 a una

capitalista, las principales consecuencias fueron: crecimiento urbano en las más importantes ciudades alemanas, la aparición de una cantidad considerable de fábricas y la mejora de las técnicas de producción. Los efectos sociales de esta industrialización son consideradas por Simmel y Weber como objetos de estudio en relación al problema del individuo en la modernidad.

A continuación se mencionan algunas características de los análisis de la sociología que analizó el individualismo y la individuación en la modernidad inicial

Simmel

Se puede resumir la postura de Simmel afirmando que en su perspectiva, la individualización surge como resultado de la ampliación de círculos sociales, pasando de grupos pequeños, tales como la comunidad, a grupos más grandes que implican la aparición de diferentes círculos en los que el individuo va perteneciendo. Al aumentar el círculo social, el individuo tiene mayor libertad para desarrollar su individualidad, debido a una pluralidad de intereses que puede

6 Los Junkers alemanes son el equivalente a los hacendados de la época de Porfirio Díaz en

elegir, aunque la libertad y los múltiples intereses existentes en la modernidad, pueden desembocar en un individualismo egoísta, también son la garantía de que la sociedad, como círculo social pueda funcionar. Esto sucede porque en la división del trabajo los individuos aportan una parte de su yo a la totalidad y la otra parte solo pertenece a ellos (Cfr. Simmel, 1986)

Además, se puede entrever que la filosofía antropológica que sustenta la visión de este sociólogo alemán, no es una tensión entre el individuo romántico ni el ilustrado, más bien, con base en estas dos visiones, Simmel adopta una perspectiva antropológica en donde el individuo moderno es libre y único: libre porque puede elegir tanto los intereses que quiera como la forma de destacar su individualidad respecto a otros individuos y, precisamente, la unicidad viene dada por esa constitución de su individualidad que adquiere al desarrollarla de forma diferente a los demás

Emilio Durkheim

Puede comentarse, de manera general, que para Durkheim el fenómeno del individualismo tiene un origen religioso, esto porque es derivado del culto individual que aparece en las sociedades premodernas y que en la etapa industrial adquiere matices diferentes, pero conserva sus características que consisten en ser el producto de la encarnación en el individuo de la conciencia colectiva. Además en la etapa industrial, el valor atribuido al individuo obedece al grado de diferenciación entre el individuo y la colectividad. Por otro lado, puede interpretarse que para este sociólogo clásico en la etapa industrial7 el proceso de

individuación es el correlato de la solidaridad orgánica, la cual es originada por el hecho de que cada miembro de la sociedad cumple una función específica dada su posición especializada en la división del trabajo (Cfr. Durkheim, 1995 a, b, c)

Por otro lado, llaman la atención aquellas consideraciones de Durkheim acerca de las características del individuo, porque a diferencia de algunas perspectivas filosóficas consideraba que la existencia de los aspectos del individuo

7 Es necesario recordar que Durkheim en sus textos hablaba principalmente de una etapa

no obedece a una naturaleza metafísica, más bien, son producto de la manera en que se le conciba, por lo tanto con base en esa concepción de índole social, el Estado es el único capaz de garantizar el proceso de individuación, porque es el encargado de encauzar la acción de los grupos de forma tal que se respeten los derechos del individuo que la misma sociedad ha creado.

Entonces, resulta interesante percibir que para este autor la individualidad surge no en oposición a la sociedad y al Estado, sino gracias a estos, puesto que son quienes, por un lado, determinan sus derechos y por el otro son los encargados de establecer normas que permitan el desarrollo del proceso de individuación en la sociedad (Cfr. Durkheim, 1995 c). En este sentido, es notorio que en Durkheim existe una antropología filosófica en la cual el individuo recibe de la sociedad, a través de la conciencia colectiva, atributos de individualidad que únicamente pueden ser potencializados y moldeados por el Estado. Esto significaría que lo que determina las cualidades del individuo es la sociedad a la que pertenece, ya que ésta es la que le proporciona los elementos colectivos e individuales que le caracterizan, por lo que no existe una naturaleza humana, más bien existiría, en la perspectiva de Durkheim, una construcción colectiva del individuo8.

Norbert Elias

Es posible resumir la postura de Norbert Elias argumentando que el proceso de individualización corre paralelo al de la civilización, en donde los individuos se ven obligados a ejercer determinadas autocoacciones en su relación con otras personas. Dentro del proceso de civilización surgen cadenas de interdependencia y control entre los individuos, que originan que aparezca un ideal de autorrealización personal que le diferencia de los demás, pero éste ideal no siempre encuentra posibilidad de realización debido a que las instituciones no brindan las oportunidades a todos para que cumplan su deseo (cfr. Elias, 1987).

8 Es importante destacar que Durkheim considera dos tipos de individualismo opuestos, el egoísta

que es aquel en el que el individuo se hace responsable de sí y no se siente parte de la sociedad de la que es miembro, y el altruista que es aquel en donde el individuo se hace cargo de sí mismo, pero se siente copartícipe de los sucesos que le rodean.

También debe destacarse que desde la perspectiva de este autor la individualización no surge como una oposición entre el individuo y la sociedad, sino más bien, es un producto social y es parte de un proceso por el que han atravesado las sociedades, por lo que no está inscrito en ningún tipo de naturaleza metafísica (Cfr. Elias, 1990). Al mismo tiempo, Elias destaca que para la individualización fue de gran importancia el proceso de psicologización en el individuo, el cual, de manera general, consiste en la represión y autocontrol de los instintos y sentimientos y la adopción de actitudes que sirven como elementos de previsión ante las actitudes de otros individuos, esta represión instintiva en el proceso civilizatorio se ha transformado en costumbres que son inculcadas a los individuos desde pequeños (cfr. Elias, 1987), así el individuo es capaz de desarrollar cierto tipo comportamiento ante personas y situaciones determinadas.

Asimismo se percibe que en la postura Norbert Elias lo importante es el papel que juega la naturaleza, no la metafísica, y más bien la naturaleza de tipo biológico y psíquico, puesto que las autocoacciones que el individuo desarrolla a lo largo del proceso de civilización y de individualización, son de esta índole. También se nota que la visión de filosofía antropológica de Elias consiste en que los individuos no son autónomos, puesto que están sujetos a aquellas cadenas de interdependencia civilizatorias, que constriñen al individuo y le dificultan el acceso a aquellos ideales que la misma civilización impone.

Max Weber

En la obra de Max Weber es posible percibir una preocupación constante por la situación del individuo en el marco de la modernidad. Si bien en su obra no se puede encontrar un análisis como tal del proceso de individuación, sí es posible visualizar aquellos elementos que desde su perspectiva son característicos del individuo moderno. Weber considera que la modernidad está determinada por la dominación legal y la economía, las cuales moldean la acción social del individuo a través de imágenes del mundo que le brindan sentido a su acción, tal sentido es producto de una ética de convicción (sentirse llamado a realizar una causa) y de responsabilidad (tomar en cuenta los medios, fines y posibles consecuencias de

sus acción). Las imágenes del mundo del individuo moderno son consecuencia de las reglas, normas y leyes características de la dominación legal-racional que emanan de la administración burocrática y de la economía capitalista.

Para Weber la acción del individuo moderno se desarrolla en esferas vitales autónomas (política, científica, económica y erótico-artística). Pero a pesar de la autonomía de estas esferas, la política y económica siguen siendo determinantes para la acción, puesto que si no se siguen los lineamientos delimitados por estas esferas, su estabilidad está en riesgo. Desde su perspectiva, para la constitución del individuo moderno la ética protestante jugó un papel muy importante, puesto que a través de la profesión como vocación configuró una actitud subjetiva ascética que fue una de las influencias más significativas para el establecimiento del capitalismo racional que terminó por dominar la vida del individuo, el cual desde su óptica se encuentra en una “jaula de hierro” indestructible conformada por el Estado y el capitalismo. (Cfr. Weber, 1964: 741; 2003: 286)

En este autor se observa una filosofía antropológica que considera al individuo moderno dedicado a la idea de profesión como vocación, con apego a las normas abstractas, que ha deshumanizado sus labores, porque en su profesión no evidencia amor, odio, ira, pasión, y, que habita en un mundo que ha sido desencantado, al cual él mismo tiene que racionalizar constantemente a través de una ética de responsabilidad y convicción.

Con base en lo anotado acerca de las consideraciones de estos autores, respecto al individuo en la etapa inicial de la modernidad, pueden hacerse dos observaciones: en primer lugar, se percibe que existe una preocupación por definir aquellos elementos modernos que son generalmente externos al individuo y que condicionan el proceso de individuación (ampliación de círculos sociales, especialización de funciones, falta de oportunidades de las instituciones y, condiciones del Estado y la economía), esto es, la mayoría de estos autores le da mayor importancia a la definición de los elementos que marcan las pautas de acción de los individuos y la manera en que éste lleva a cabo su actuación en sociedad adecuándose a las características externas a él. Lo interesante es

percibir cómo en las propuestas de la mayoría de estos autores existe una mayor inclinación a describir elementos de tipo objetivo, y los de índole subjetiva no están ausentes, pero sí reciben menor atención en sus análisis. Puede considerarse que posiblemente Max Weber es uno de los autores que le da mayor significación a la presencia de elementos subjetivos en la conformación del individuo en la modernidad.

En segundo lugar, es notorio que las consideraciones de Max Weber encierran una complejidad que pudiera ser de mayor alcance explicativo, en relación a la situación del individuo moderno, puesto que, a la vez que toma en cuenta la existencia de un elemento subjetivo de gran magnitud para la constitución de esta etapa , la vocación como profesión, también se preocupa por la descripción de elementos de tipo objetivo que se interrelacionan con esa subjetividad y que permiten llevar a cabo una caracterización más completa del individuo en la modernidad.

Aunque es necesario mencionar que si bien este autor, buscó establecer el origen de ese elemento subjetivo, imprescindible para la modernidad occidental, no llevó a cabo un análisis más completo acerca de otros elementos que también tienen incidencia en el nivel subjetivo de la modernidad. La preocupación por definir de forma más completa la formación de elementos subjetivos en el individuo moderno se hace presente en los análisis contemporáneos acerca de la modernidad actual.