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Chapter 5 SXMS Model Implementation and Testing

5.2 Development Architecture and Used Tools

Brading apunta que “ni en la península ni en el Nuevo Mundo fomentaron los comerciantes españoles continuaran sus actividades”, sino que por el contrario, si tenían éxito, querían siempre “dar carrera a sus hijos”, educándoles para las profesiones y para el servicio del gobierno, es decir, “para hacerle señores”289. En el caso peruano también se alentaba a los hijos a seguir la carrera profesional, eclesiástica o militar, pero siempre un integrante de la familia continuaba con las actividades del padre para proteger el negocio según ha confrontado Mazzeo Cimbriano290. A propósito, los hijos de Tiburcio de Urquiaga y Aguirre representan un caso exclusivo. Del primer matrimonio, dos hijos fueron abogados en leyes, Manuel continuó la carrera comercial,

287

ARLL Protocolo, Ortega y Salmon, leg. 1820, e. 79, ff. 151-153.

288

ARLL Protocolo, Aguilar, leg. 281 (1772), e. 41, ff. 98-100.

289 Brading, 1971: 147. 290

Pedro Antonio de Urquiaga y Anachuri fue el hijo primogénito, nacido en el año de 1781, “recibió educación de dieciocho años de colegio”, evidencia que nos permite determinar que se graduó como abogado en la Real Universidad de San Marcos. Casó con Angela Castro con quien tuvo cinco hijos legítimos: Demecio, Micaela, Petrona, Mercedes y Jacinto291. También tuvo cuatro hijos naturales en Luisa Peralta, estos fueron: Antonio, Andrea, Petronila y Cecilia292.

Entre sus cargos políticos se desempeñó como alcalde ordinario del pueblo de Santiago de Chuco en 1815 por designación del intendente Vicente Gil de Taboada. Las ceremonias de recibimiento se llevaban a cabo con gran boato y sorpresa como tendremos ocasión de ver en el gobierno de Urquiaga y Anachuri. Habiéndose publicado el bando el primero de enero, la plaza de armas se llenó de “más de mil vecinos” para que el nuevo alcalde tomase posesión, no obstante la ceremonia debió postergarse por el decaimiento de la salud del joven alcalde.

El 6 de enero recién se le tomó juramento, seguida de una misa, luego de la cual se tocaron tambor y clarines para convocar al vecindario, siendo recibido por un gran número de vecinos, que le acompañaron hasta su juzgado donde se le dieron los parabienes generales. En esos mismos instantes un grupo de cuarenta y ocho vecinos al mando de José Miñano Melgar, se tumultuaron para perturbar el acto, alegando los malos procedimientos del alcalde en el apresamiento del comisionado Manuel de Herrera, y su disgusto al haberse negado Urquiaga a asumir la mayordomía del apóstol Santiago ese año. Motivos por los cuales exigían la elección a su satisfacción de un alcalde ordinario. Luego de examinarse las acusaciones ante el juez subdelegado y el propio intendente se declararon como infundadas a la parte de los revoltosos293.

Fernando de Urquiaga y Anachuri también fue destinado a la carrera de jurisprudencia, a muy temprana edad fue enviado a Lima, donde se educó en el Colegio del Real

291

A la fecha no hemos podido determinar los niveles de vinculación consanguínea de Ángela Castro con Manuel José y Juan José de Castro y Cárdenas, este último regidor perpetuo de Trujillo.

292 ARLL Protocolo, Núñez del Arco, leg, 1829-1831 (I), e. 91, ff. 126-126v. 293

grado. El 18 de ese mismo mes, tras presentar la respectiva solicitud de prácticas, fue destinado al estudio del doctor Ostolaza para instruirse en ella desempeñándose también como abogado defensor de los intereses de su padre en litigios de familia y otros294. Más adelante se desempeñó como abogado en la Real Audiencia, llegando a doctorarse. Tuvo una hija natural llamada María Nieves de Urquiaga y Sánchez.

Manuel de Urquiaga y Anachuri probablemente fue el segundo de los hermanos, nació el 5 de junio de 1782 y bautizado el 29 de ese mismo mes, siendo sus padrinos Eusebio de Bracamonte y Dávila, canónigo de la catedral de Trujillo, y María Trinidad de Rucoba y Benites, su tía en segundo grado295. Fue destinado a seguir la carrera comercial, lo que explicaría su residencia en Catacaos en el año de 1811, donde amplió los contactos comerciales, figuran entre sus socios los criollos-españoles Manuel José de Rebaza, Diego Rubio, Manuel Norberto Reyes, Manuel Dieguez, Pedro José Me[roto]296.

José de Urquiaga y Anachuri fue destinado desde muy temprana edad a la administración del obraje-hacienda de Llaray, lo encontramos en 1807, y de Uningambal hasta mayo de 1809. Es probable que su formación en administración obedeciera a las estrategias familiares mediante la cuales heredaría estas propiedades. Su carácter fue muy parecido al de su padre. En 1809 arengó a sus indios para expulsar a ciertos comisionados que venían a llevarse a sus indios. Años más tarde, en octubre de 1807 cerró las puertas a los enviados del oficial tercero de la Real Caja y diezmero del pueblo de Santiago de Chuco Miguel de la Fuente297. Tuvo tres hijos naturales nombrados Pedro José, María Juliana y Santiago de Urquiaga y Navarro.

Manuela de Urquiaga y Anachuri fue la segunda hija, no tuvo prole legítima según se constata de su testamento, que a la letra dice “declaro que en el tiempo de mi soltería he

294 Dunbar Temple, 1974: 418, 419. ARLL Protocolo, Concha y Mansubillaga, leg. 313 (1808), e. 166, ff.

573 v.

295

AEST Bautismos de españoles, leg. 7, ff. 197v.

296 ARLL Protocolo, Concha y Mansubillaga, leg. 317 (1812), e. [roto], ff. 3-5v. [el ff. 2 se ha perdido]. 297

Llama la atención que cuatro de los seis hijos de primer matrimonio hayan tenido hijos naturales. O'Phelan Godoy sostiene que este tipo de hijos podían ser producto de relaciones ilícitas entre hombres y mujeres solteros, o ser denominados “espurios”, cuando eran resultado de relaciones adulteras incestuosas. En el caso de los Urquiaga y Anachuri, sus hijos fueron naturales, por lo que tenían derecho a heredar bienes del padre, siempre y cuando este los reconociera como en efecto habían hecho los cuatro Urquiaga y Anachuri299.

En el caso de Fernando y José, es probable que se tratase de “promesa de matrimonio” algo bastante frecuente en el periodo colonial, puesto que los esponsales no significaban necesariamente el matrimonio, por lo que la damas de apellido Sánchez, y Navarro, que se comprometieron con ellos respectivamente, accedieron a tener relaciones sexuales, engendrando hijos, aunque naturales, eran socialmente aceptados en la medida que ya eran novios y estaban en vísperas a casar. Esta etapa ilícita que debió ser transitoria se postergó tras la prematura muerte de José en 1816, y el igual deceso de Fernando durante las guerras de independencia, como tendremos ocasión de estudiar300.

Para un comerciante triunfado era necesario conservar la firma de la familia, porque la suspensión súbita de las operaciones mercantiles o una rápida subasta de las existencias generalmente comportaban pérdidas económicas. Por ello muchos comerciantes casaban a sus hijas con los jóvenes ayudantes a quienes empleaban para hacerse cargo de sus establecimientos. Estos parientes vivían en casa de su patrón, y en muchos eran casos sus sobrinos a quien se le daba preparación, se lo hacía socio y luego se casaba con una de sus hijas, así muchas casas mercantiles sobrevivieron a la muerte de su fundador301. Esta estrategia coincide perfectamente con nuestra muestra de estudio, quien no solo trajo a un sobrino, sino a dos, ambos jóvenes hijos de sus hermanos legítimos,

298

ARLL Protocolo, Ortega, leg. 1850-1853 (I), e.60, ff. 98v-99v.

299

O'Phelan Godoy, 1998: 218

300 Idem, 1998: 221, 222. 301

protección de su tío, vinculándose más tarde con un importante clan de comerciantes302. Francisco de Urquiaga fue enviado a Trujillo a pedimento expreso de su tío Tiburcio, quien escribió a su hermano Juan Antonio para que “remita a uno de sus hijos para cuidar de su educación y fortuna”. El mozo, de estado soltero, contaba con 21 años el 12 de enero de 1796, fecha en que se embarcó en la fragata San Pedro, alias “La Reina”, amarrada en el puerto de Cádiz y de pronta salida para el Callao303.

A su llegada repitió los escalones por los que atravesaban los inmigrantes: ejercicios políticos, actividades comerciales y vinculación matrimonial ventajosa. Por intercesión de su tío, en 1802 se celebró un cabildo extraordinario para recibirlo como Síndico Procurador General304. También se desempeñó en la actividad mercantil, siempre asociado de su tío, según el mayor porcentaje de acreencias que obtuvo como se observa en el gráfico siguiente. 5,432 pesos 6 ½ reales [68%] en relación a los otros dos agentes de la cartera pesada de su tío, Antonio de Sociago con 2,416 pesos [30%] y Juan Rufoni con tan solo 182 pesos [2%].

302

Francisco de Paula Urquiaga tenía la total protección de su tío en todos los niveles en los que el segundo pudiera influenciar. El 5 de junio de 1800 por ejemplo, Francisco dio poder a su tío para que le “ayude y defienda en todas sus causas y negocios movidos y por mover y en especial en el que le ha puesto Josefa Guardia de esta vecindad sobre la reivindicatoria de una esclava que le nombró llamada Dominga de Larrea”. ARLL Protocolo, Hijar de Mendoza, leg. 348 (1800), e. 28, ff. 76-77. Otro posible miembro de la familia, fue Manuel Urquiaga, avecindado en México y miembro del Tribunal del Consulado de este Reino en el año de 1815. Lohmann Villena, 1972: 387, 388.

303 AGI Juzgado de Arribadas y Alzadas de Cádiz, 518, N.176. 304

Fuente: Elaboración propia a partir de ARLL Protocolo, Vega Bazán, leg. 399 (1794-1797), c. 3, e. 143, ff. 540-540v.

El 11 de noviembre de 1798 casó con María Petronila de Larrea y Cárdenas305, hija de Josefa de Maza y Cárdenas y de Francisco de Larrea y Villarroel, regidor perpetuo y un importante comerciante de la ciudad. Eran hermanos de Petronila de Larrea, Andrea, José y Manuel, este último casado con Ana María de Lacomba y Sota, de cuya unión habían tenido como hija a Paula de Larrea y Lacomba, casada a su vez con Manuel Lynch Lynch, miembro de una familia de importantes comerciantes trujillanos aviadores y rescatadores del cerro mineral de Hualgayoc.

Una generación atrás los hermanos Larrea y Villarroel habían desplegado con éxito sus estrategias familiares, Francisco en su persona reunía los cargos de maestre de campo, regidor perpetuo y Depositario General, mientras sus hermanos habían escalado a lo más elevado de las jerarquías eclesiásticas, Diego José fue Comisario del Santo Oficio de la Inquisición y Capellán Real de la catedral de Trujillo, mientras que Domingo fue doctor y Abogado de la Real Audiencia de los Reyes, Examinador Sinodal del Obispado

305

AES Matrimonio de españoles, lib. 1790-1826, ff. 56v.

68% 30%

2%

El padre de ellos, Francisco de Larrea y Guinea, era natural de Guipúzcoa y desempeñó los mismos cargos de su hijo Francisco, a quien naturalmente se los legó. Había llegado en el segundo tercio con su hermano Manuel Bernardo de Guinea, presbítero, hijos legítimos de Domingo de Guinea y de María de Larrea y Murga, vizcaínos y al decir de Zevallos Quiñones, de noble cepa. En el Perú, Francisco maestre de campo, tesorero de la Santa y alcalde ordinario de la ciudad en 1745307.

Había casado con María Luisa de Villarroel Torres y Toledo, al parecer miembro de una de las familias criollas de rancio abolengo en la ciudad. Dentro de sus funciones comerciales mantuvo transacciones con personalidades como José Freyre de la Maza, minero y azoguero en Huamachuco, con Justo de Anachuri, y también era prestamista de María Francisca Bonasategui308. Una hermana de María Luisa, Ana María, casó con Juan de Ansiburu, al parecer de origen guipuzcoano, esta mujer falleció en 1778 habiéndose declarado todos sus bienes “inservibles por haber fallecido la dicha difunta de mal contagioso”309.

306

ARLL Protocolo, Aguilar, leg. 283 (1776-1783), e. 11, ff. 32v.-33; leg. 285 (1785), e. 162 ff. 417v.-421; leg. 289 (1789-1790), e. 139, ff. 169. ARLL Protocolo, Vásquez, leg. 392 (1772-1773), e. 136, ff. 315v.

307

Zevallos Quiñones, 1984, tomo II: 96.

308

ARLL Protocolo, Dávila, leg. 325 (1779-1780), e. 25, ff. 61v. ARLL Protocolo, Aguilar, leg. 283 (1776- 1783), e. 11, ff. 32v.-33; leg. 285 (1785), e. 162 ff. 417v.-421; 289 (1789-1790), e. 139, ff. 169.

309

Fuente: Elaboración propia a partir de ARLL Protocolo, Aguilar, leg. 283 (1776-1783), e. 11, ff. 32v.-33; leg. 285 (1785), e. 162 ff. 417v.-421; 289 (1789- 1790), e. 139, ff. 169. AEST Matrimonio de españoles, lib. 1790-1826, ff. 56v.

Maestre de campo

Regidor perpetuo y depositario general Juan de Ansiburu

c.c. c.c.

María Luisa de Villarroel Torres y Toledo ( -d.1785) Ana María de V. T. y T. ( -1778)

Diego José de L. y V. Francisco Clemente de Larrea y Villarroel Domingo de L. y V. ( -10.11.1785)

Comisario del Santo Oficio de la Inquisición Maestre de campo Abogado de la Real Audiencia de los Reyes

Capellán real de la catedral de Trujillo Regidor perpetuo y depositario general Cura y vicario de la doctrina de Cajabamba en 1800

s.s. c.c. y Santiago de Chuco en 1779

Josefa de Maza y Cárdenas s.s.

Andrea de Larrea y Cárdenas Manuel Antonio de L. y C. Petronila de L. y C. José de L. y C.

Monja profesa de velo Regidor perpetuo c.c.

negro en Santa Clara c.c. Francisco de Paula de Urquiaga

s.s. Ana María de Lacomba y Ballesteros (1775- )

y Sota

Paula de L. y L. c.c.

Manuel Lynch Lynch s.s.

35,000 pesos, 5,000 al contado y los 30,000 de principal a favor de varios interesados. Hacia 1763 se encontraba en una etapa de prosperidad, labraba 3,000 arrobas de azúcar anuales, tenía sesenta y ocho esclavos entre chicos y grandes, siete mestizos, cinco mestizas con tres hijos y dos hijas, ocho indios y diez indias con trece hijos; en total de 116 personas como mano de obra, una numerosa población que es reflejo del buen momento por el que atravesaba esta hacienda310.

No obstante, a inicios del siglo XIX la recesión de la producción azucarera hizo efecto en el grupo de los hacendados azucareros, ya en junio de 1779 se hallaba “muy deteriorada” según se constata de sus inventarios en las que de todas sus fanegas de tierra, solo 140 tenían agua corriente. Este periodo de crisis cuya máxima exponente parece haber sido la hacienda San Nicolás del Paso, fue similar al caso lambayecano y se habría debido en gran medida a la creciente producción de azúcar en otras regiones americanas y la incidencia de fenómenos naturales311.

Esta situación motivó a que los acreedores la embargaran en 6,054 pesos, habiéndose llegado al estado de rematarse en enero de 1795, situación de la que fue rescatada por Francisco de Larrea y Villarroel. El 2 de octubre de ese mismo año Francisco hizo traspaso a su hijo Manuel con la condición de que pagase los censos y réditos vencidos,

310 Feijóo de Sosa, 1987 [1763], volumen I: 121, 122. En el siglo XVII la hacienda perteneció al capitán de

milicias Diego Fernández Durán y su esposa doña Isabel Florencia de Rivas, propietarios además de tierras de Susanga en el valle de Virú, y de la casa conocida en la actualidad como Casa del Gran Mariscal Orbegoso. Vega Cárdenas, 2008a.

311 Cruz Romero en un inicial estudio de la “hacienda-trapiche” San Nicolás del Paso coincide con este

periodo de crisis, su propietario, Gaspar Ramírez de Laredo y Encalada, III Conde de San Javier y Casa Laredo, tras haber hecho meritoria carrera de burócrata en la capital, llegando a ser Ministro Consejero del Consejo de Indias y Regente de la Audiencia de Charcas y Lima, y asentarse en esta última, recibió informaciones de la ruina total de su hacienda de Trujillo debido a prolongadas sequías. Por lo que decidió invertir en la adquisición de una hacienda en los alrededores de Lima, y otra, El Galpón, en Pativilca. Evidencia del abandono de sus intereses en Laredo, es la solicitud de 1793 a su apoderado y administrador Carlos Flores, para que le remitiera cincuenta y tres esclavos de Trujillo a El Galpón, debiendo quedar treinta y dos esclavos viejos y mancos en San Nicolás. Esta última pasó a ser arrendada terceros en sumas promedios de 250 pesos anuales entre 1799 y 1805. Como ha hecho notar la autora en el gráfico de la producción anual, se evidencia una etapa de breve recuperación a la que siguió la ruina inminente, el último periodo de reflote fue 1781, cuando produjo 3,429 arrobas, y 1784, con 4,323 arrobas. La siguiente cifra es símbolo de la catástrofe trujillana, el año de 1805 no se produjo ni una sola arroba de azúcar. Cruz Romero, 2011: 61, 67.

A inicios de 1803 los acreedores censualistas volvieron a iniciar autos ejecutivos contra Francisco de Larrea por no haber cumplido las condiciones de venta de la hacienda, satisfacer los intereses corridos. El 22 de abril el juzgado pronunció sentencia de grados a instancias de José Díaz Calderón a quien se le declaró el primer lugar en el fundo por cantidad de 2,000 pesos, embargándose nuevamente por 950 pesos de réditos313. Sin embargo los Larrea se volvieron a presentar en grado de nulidad.

Cuando la producción disminuyó de manera drástica, Manuel de Larrea y Cárdenas optó por el cambio de producción de la caña por la industria tinera, en 1804 se encontraba en plena construcción de sus instalaciones. Según el informe del juez diputado de comercio Tiburcio de Urquiaga “esta fábrica de jabones no se conocía en el territorio de Trujillo, y se surtía de la provincia de Lambayeque”314. En los años venideros esta propiedad pasó a manos de Juan Antonio de Ochayta y Urquiaga, primo hermano de Francisco de Paula de Urquiaga. Como se observa, la élite trujillana fue una élite abierta en el sentido de los constantes matrimonios entre criollos y peninsulares, pero donde la movilidad fue más espacial que social315.

Dentro de sus actividades mercantiles, Francisco de Paula de Urquiaga, hizo un préstamo de 1,000 pesos al clérigo de menores apellidado Guzmán y Laredo en el año de 1802, sacristán en la iglesia de Piura. Las utilidades del empréstito no parecen haber dado los resultados esperados. En mayo de 1806 la deuda no había sido saldada, para estas fechas Petronila de Larrea ya había fallecido, luego de tan solo ocho años de matrimonio. De aquí en adelante el paradero de este mozo es desconocido, lo más probable es que haya regresado a la metrópoli en vísperas a la independencia316.

Regresando a las redes de los miembros de la segunda generación, Petronila de Urquiaga y Anachuri casó con su primo hermano Juan Antonio de Ochayta y Urquiaga

312 ARLL Protocolo, Concha y Mansubillaga, leg. 304 (1799), e. 101, ff. 312v.-319. 313

ARLL Protocolo, Concha y Mansubillaga, leg. 308 (1803), e. 56, ff. 132.

314

AGN Tribunal del Consulado, Gobierno Político Administrativo, caja 6, doc. 125.

315 Rizo-Patrón Boylan y Aljovín de Losada, 1998: 289. 316

propiedad de Pablo del Corral y Romero, cuyos réditos anuales de 1,000 pesos servían para dotar a “dos niñas doncellas de calidad en sangre, asignándoles 500 pesos a cada una, con preferencia de sus parientes más cercanos y las de su generación a las que no le fuesen con que tuviesen parte para tomar estado de religiosos casados que compitiéndole la facultad de estos nombramientos al otorgante [Marcos de Asurza e Iturriaga y Medina] como patrón que es de la expresada obra pía” asintió esta dotación por las “calidades superabundantes” de la novia318

.

Juan Antonio de Ochayta debió haber llegado antes de 1797, una vez asentado combinó sus actividades militares con el comercio de importación-exportación y la inversión en la tierra. Esta unidad familiar acumuló una enorme fortuna que puede apreciarse en sus inversiones, una tienda de comercio en la calle del mismo nombre, la adquisición de la hacienda de San José de Buenavista, y lo más ostentoso, una casa de morada ubicada en la plaza de armas, colindante con el cabildo de la ciudad, una casa por medio. Esta casona llegaría a ser un lugar representativo durante la coyuntura de la independencia como tendremos ocasión de estudiar319.

La casa fue adquirida a los esposos Lorenzo del Risco y Tomasa Osorio de los Ríos y Aramendi el 19 de Agosto de 1802, en la suma de 4,000 pesos con paredes de adobe, dos tiendas a la calle y una calesa “con sus altos, aires, centro, vuelo, piezas interiores, huerta, entradas, salidas, usos costumbres, acequias regalías, servidumbres y demás casas anexas que ha tenido, tiene le pertenece según derecho a la cual declaramos no tenerla vendida, enajenada ni empeñada, y a excepción de mil pesos se hallan impuestos en ella a censo general a favor del convento de nuestra señora de las Mercedes”. La

317 AEST Matrimonio de españoles, lib. 1790-1826, ff. 55v.