Chapter 5 SXMS Model Implementation and Testing
5.8 Fuzzy Classification and Encryption Testing
5.8.1 Testing Fuzzy Classification
Un “almacenero” era un comerciante de la ciudad, generalmente dueño de una casa comercial importante. Desconocemos los inicios mercantiles de Urquiaga, si tuvo tienda en la ciudad y la administró directamente, como muchos de los comerciantes en sus inicios o si recién la obtuvo con su vinculación con los Anachuri y Rucoba. Lo cierto es que para 1785 los efectos que comercializaba nuestro personaje de estudio alcanzaban cifras que eran una de las más grandes en la ciudad.
bilateral. Era además Santiago Távara consignatario de casas francesas, cuyas mercancías en 1824 eran: cristalería fina, telas variadas, estuches, flores de mano, cómodas, medias de seda, corsés, tocadores, estampitas, sillas, sombreros, libros impresos, paraguas, plumas de escribir, chalecos, cortes de Marsella, vino Moscatel, agua de colonia, entre otras. Vera García, 1991: 17, 18.
345 Mazzeo Ciambrino, 2011: 229. 346
importados. Y por supuesto almacenes o encomenderías, donde se vendían por mayor: cacao, suelas, cordobanes, jabón, carnes y pescados secos, aguardientes, vinos, vinagres, lonas de algodón, pitas en hilo, cobres en plancha, y labrados, estaños, plomo, hilo acarreto, tablas de alerce y otros muchos renglones347.
En Trujillo existieron numerosas tiendas y cajones instalados en la plaza mayor y calles inmediatas, las principales calles comerciales fueron la “calle del Arco”, la de “la Merced” y la “del Comercio”, además de otras repartidas en toda la ciudad donde se vendían todo tipo de géneros de Castilla y del país, comestibles y otros renglones. La revisión del listado de productos consumidos por la familia noble, pone de manifiesto la existencia de diferentes nichos de mercado, uno superior, consumidor de textiles importados, consumidos por la élite trujillana [que pueden verse al detalle en el cuadro Nª 16]; y otro segmento inferior, cuyas telas elaboradas en la provincia de Huamachuco (40 varas de bayeta aurora) abastecieron a la mano de obra de la hacienda de Chiclín. También advertimos la adquisición de productos elaborados, como los chupines de algodón y encajes, que son adquiridos en menor proporción, en cambio, otras telas en una mayor proporción en la adquisición de telas por varas, las que eran entregadas a los sastres de la ciudad, y vaya que Tiburcio de Urquiaga tenía esclavos sastres en sus casas de Trujillo348.
Los almacenes de la casa Urquiaga-Anachuri ponen en el listado una gama de productos de la más diversa en 1797, que categorizados corresponden a los rubros de 1) textiles importados (seda, paño azul de primera de sedan, paño blanco de Barcelona, bayetas españolas, paño de Barcelona, estameño, espolón, lamparillas, camellones, burato, buche, cortes de chipines, liso, felipchín, terciopelo, raso, paño, Melania, castulensa, tafetán, estampilla, olán, estampillas, bretañas, holandillas, lanas de Holanda, candelete, choletas, zarasas aquimonadas, hilo de madejón, encajes, medias de lavanda, botones ) 2) textiles de la tierra (bayetas de la tierra) 3) instrumentos e insumos para la industria
347 María Gallardo, 1808: 500. 348
sumaban 26,126 pesos 1 real, importante volumen expresado en pesos y reales en comparación a otras casas comerciales de la ciudad349.
Además en sus casas de morada tenía tiendas accesorias, donde sus agentes tendederos o bodegueros participaban en el expendio de productos al por menor, supeditados a su dirección, pues era quien les abastecía de géneros de Castilla y de la tierra, también regulaba los precios en función a las fluctuaciones de precios en el mercado según noticias actualizadas que recibía tanto en el cabildo como en el juzgado de comercio. Es decir, las relaciones estaban estrechamente vinculada en una relación vertical. Entre ellos figuraban Joaquín Monroy, maestro sastre y con tienda en la calle de La Merced, Patricio Gonzales, doméstico de Urquiaga, y, Eugenio Algarate, dependiente.
Los comerciante almaceneros eran aquellos quienes poseían el suficiente numerario para comprar grandes cantidades de mercancías a los comerciantes exportadores, quienes a su vez exigían la compra de lotes completos y pago inmediato. Estuvieron establecidos en las capitales de los virreinatos, aunque también algunos en provincia como Tiburcio de Urquiaga y Aguirre, de esta manera el mercado estaba dominado por este grupo de comerciantes ricos350. Las grandes casas importadoras en Trujillo no se limitaban al comercio al mayoreo. Cada almacenero tenía tiendas accesorias en sus casas de morada para ventas directas al público
A través de un juicio sobre liquidación de cuentas iniciadas en 1799 por Pedro de Bracamonte-Dávila y García de Zarzosa, primer Conde de Valdemar de Bracamonte y Mayorazgo de Peñaranda de Bracamonte, vecino y regidor perpetuo en Trujillo, contra el referido Urquiaga podemos conocer muchos aspectos del comercio en la ciudad. Cabe resaltar que antes de iniciarse la querella, habían sido grandes amigos, de manera especial con Eusebio de Bracamonte, hermano del conde y canónigo de la catedral de Trujillo, y compadres del comerciante. De hecho el conde, escribió respecto a Tiburcio de Urquiaga ser “su amigo y compañero”, amistad que se manifestó en la seguridad que
349 ARLL Protocolo, Vega Bazán, leg. 399 (1794-1797), c. 3, e. 143, ff. 540-540v. 350
A su vez, el noble titulado había depositado su amistad en Juan Antonio, hermano de Tiburcio, nombrándolo su apoderado general y administrador de su mayorazgo en España, cuya producción anual redituaba 2,500 pesos de trigo. Así por ejemplo dentro del desarrollo de la red, en 1792 el primero inició un pleito contra un antiguo administrador, Felipe Sánchez y Blásquez, vecino de Peñaranda de Bracamonte, en Salamanca, sobre agravios de cuentas en la administración del mayorazgo352.
Respecto al juicio en Trujillo, la reglamentación de comercio establecía que para prestar toda la fe en el comercio de bodegas, debía existir en principio un libro de caja el cual tenía que estar foliado y rubricado en todas sus hojas y a su conclusión debía trasladarse los créditos pendientes a uno nuevo [sin desecharse el libro antiguo] puntualizando cada una de las partidas, mientras que las cuentas canceladas debían ser cruzadas con una raya y notándose en medio la voz “pagó”. Las relaciones de partidas despachadas debían estar sentadas en el libro de caja especificando la especie, el precio, varas, arrobas o quintales, con su respectivo día, mes y año de expendio. Bajo esta reglamentación funcionaban todas las tiendas de Trujillo a fines de periodo colonial353. No obstante, Tiburcio de Urquiaga, mediante novedosas estrategias de mercadotecnia, había elaborado un selecto listado de clientes, quienes no tenían más cuenta que “la amistad y la buena fe” al momento de hacer sus compras, es decir, sus cuentas no eran registradas en los libros de cajas, sino que sencillamente les otorgaba vales de venta quedando a seguridad del cliente el cómputo de la deuda. De esta privilegiada modalidad disfrutó la familia del conde, quienes en palabras de Urquiaga y Aguirre “usaban de mis intereses y mi casa era la botica que hallaron siempre abierta para el remedio de sus necesidades”354.
Desde 1790 hasta el 18 de abril de 1794, el conde de Valdemar de Bracamonte y su familia adquirieron efectos a crédito de las tiendas de Urquiaga. Estas cuentas habían
351
ARLL Intendencia, compulsa, leg. 385, exp. 2051.
352
ARCHV Sala de lo Civil, Alonso Rodríguez, leg. 0652, caja 3314,1.
353 ARLL Intendencia, compulsa, leg. 385, exp. 2051. 354
hemos mencionado355.
Mas el atraso de la cancelación de las deudas y la confusión en ciertas correspondencias respecto al mayorazgo en España no tardaron en iniciar la disputa y querella entre ambos regidores, que se hizo pública en la vecindad. En ocasión José Miguel de Espinoza, comentó al conde: “hombre que tiene usted con don Tiburcio quando han sido tan buenos amigos, yo celebraré se unieran ustedes sobre que le contexto, hombre ese es un quento largo, y para que lo parlemos despacio yo iré a casa de ud. y allí le impondré, que de hecho a pocos días después salió para casa del doctor Espinoza con el objeto referido embiando por delante a su criado Guillermo, para que viese si estaba allí, pero no lo encontró”. Por su parte, Tiburcio de Urquiaga alegaba:
“Obligándose de la confianza con que la señora condesa y sus hijos ocurran a la mía [a sus tiendas] con más libertad que a las cañas y raspaduras de Chiclin sin que por mi parte jamás le hubiese exigido las obligaciones que de los de la amistad y buena fe y conducta que he observado, con algunos más, que el sor. conde y que por haberla guardado con este sufro a más de las incomodidades de un pleito injusto, el quebranto consiguiente de no poder puntualizar lo que sacara la señora condesa para su persona y de sus hijos”356.
Las cosas se complicaron cuando el conde de Valdemar de Bracamonte denunció a Juan Antonio por supuestas malversaciones de las cuentas de su mayorazgo, luego vacó su poder para dárselo a José de la Presilla, quien a su vez estrechó al antiguo administrador para que exhibiese dichas cuentas. Juan Antonio, había sido injuriado y Tiburcio enfadó, en adelante el juicio se tornó amargo según se constata en los escritos vertidos por ambas partes. Más adelante Urquiaga exhibió los borradores de los libros de caja que conservaban sus dependientes, con un aproximado de las cuentas de los efectos y
355 ARLL Intendencia, compulsa, leg. 385, exp. 2051. 356
CUADRO Nº 6
EFECTOS DISPENSADOS DE LOS ALMACENES Y TIENDAS DE URQUIAGA AL CONDE DE VALDEMAR DE BRACAMONTE ENTRE 1790 A 1794
Producto Cantidad/ medida Precio unitario
Bayeta aurora 40 varas
Bretaña 1 pieza
Bretañas anchas 8 piezas 18 p.
Estopilla de Olan superior 1 bulto
Paño blanco sedan 3 ½ varas 18 p.
Paño de seda negro 5 varas 4 p.
Texereto negro de seda para chaquetas 2 varas 4 ½ p.
Royal 8 varas 6r.
Chuleta 6 varas 5 ½ r.
Tafetán dobles azul 5 varas 10 r.
Seda negra 1 ½ onza 12 r.
Pita al sastre 4 r.
Abrigos de paño 2
Paño blanco 2 varas 18 p.
Chupín de algodón bordado de
tafetán aurora 1 2 ½ vas
357
encajes de sobrepuestos 3 varas 7 p
Breteaña angosta superfina 1 pieza 13 p.
bayetón inglés 12 varas 6 p.
raso liso aurora 3 varas 4 p.
Olan 1 ½ varas
Libranza a la sra. Ala, prima del
conde 300 p.
Suman los efectos 1,860 p. 7r.
Fuente: Elaboración propia partir de ARLL Intendencia, compulsa, leg. 385, exp. 2051.
La revisión del listado de productos consumidos por la familia noble, pone de manifiesto la existencia de diferentes nichos de mercado que ya hemos mencionado, uno superior, consumidor de textiles importados, consumidos por la élite trujillana como esta familia, y un segmento inferior, cuyas telas elaboradas en la provincia de Huamachuco (40 varas de bayeta aurora) abastecieron a la mano de obra de la hacienda de Chiclín. Regresando a la causa, el 10 de mayo de 1800 el fallo resultó favorable a Urquiaga, el conde resultó deudor de 1,401 pesos 2 ½ reales, los mismos que debía abonar a Juan Antonio de Urquiaga. Resultó pues, que el “conde no es exacto en el pago de sus deudas” 358
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1.3.2.2. El comercio de la “ropa de la tierra”
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