4.2 PBSM: Partition Based Spatial Merge
4.2.5 Evaluations
Repetición mágica: “Decido lo que es más sano y prudente para mí, sin importar lo que piensen los demás”.
“La sociedad” es tu verdugo tanto como tú lo determines. “La sociedad” importa para tomar tus
decisiones tanto como tú lo consideres, “la sociedad” es más bien tu miedo de ser rechazado (a) por los demás, tu miedo de ser criticado (a) por los demás, y tu paranoia de lo que piensa o va a pensar la gente de ti. Para ser más precisos, la palabra "sociedad" es en realidad tu familia, amistades y conocidos, porque un mínimo porcentaje de la gente se entera de tu vida, y aun así, el hecho de enterarse es sólo pasar unos segundos por la mente o boca de ellos (as).
La aceptación o la crítica de los demás aparece como la fama, y desaparece como la moda, es decir, es efímera, permanece sólo un instante. Estamos acostumbrados a vivir y cuidar una reputación virtual, el 90 % de nuestros esfuerzos por lograr una
"buena imagen” ante la familia o una "reputación social" son inútiles porque nadie los toma en cuenta, o nunca los complaces. Te esfuerzas por
evitar muchas cosas que nadie valorará y haces muchas cosas de las que sólo tú te enteras, pero ingenuamente y la mayoría de las veces, estás pensando en ganar o, más bien, en no perder la aceptación de los demás. No importa si son tus padres, amistades o conocidos, nadie te va a pagar todos tus esfuerzos por conquistarlos.
Ninguna compañía aseguradora y ningún esfuerzo te
va a garantizar que tu reputación será exactamente la que pretendes, lo único que yo sí te
aseguro, es que nunca los vas a conquistar, hagas lo que hagas, nunca los vas a satisfacer, y nunca vas a hacer que piensen de la manera que tú quieres. Esto es otra Ley de la vida que pongo a tu alcance:
Nadie puede cambiar los pensamientos ni sentimientos de otra persona. Si acaso puedes
hacer algo con los tuyos, y estoy seguro de que ya te has dado cuenta de que se requiere un tremendo trabajo. La reputación es sólo un conjunto de comentarios estériles y pasajeros de los demás, muchos de ellos ni te conocen y aun así se atreven a opinar.
Es increíble que aquello por lo que tanto te preocupas como la opinión de los demás o tu reputación, no depende directamente de ti, tú no la determinas. Cada quien, según sus percepciones individuales, ya sean honestas o torcidas, forja la imagen que tiene de ti y de las otras personas. De hecho, tú tienes una imagen de tus seres queridos que si fuera conocida por ellos (as), tal vez verías varios desmayados, otros sorprendidos y probablemente recibirías algunas bofetadas. Sin embargo también ellos (as) han
hecho inútilmente todo lo posible por que tú pienses otra cosa y tal vez nunca lo van a lograr.
¿No es irónico? Estamos viviendo bajo las mismas reglas, las mismas Leyes de vida, de manera que si es cierto para ti, lo es también para ellos, así que deja de
gastarte la vida tratando de lograr que la gente piense
de ti lo que tú quisieras, que se sientan siempre identificados y conformes con tus decisiones y que te aplaudan o reconozcan cada logro que consigues. Puedes elegir seguir intentándolo y verás que al final
de tus días, nada pudiste lograr más que gastar tu
energía y tu tiempo intentando inútilmente complacerlos, que sufriste demasiado por tus paranoias y por no haber tomado las decisiones que más te convenían a ti independientemente de lo que pensara “la sociedad”.
La vida es curiosa, si te pones a reflexionar, verás que existen personas que lo que menos les interesa y de lo que menos se preocupan es de ser aceptadas por los demás, y viven más felices, aunque “la sociedad” los vea con ojos de rechazo. Muchas veces son ese tipo de
personas, las que logran convertirse en íconos atractivos y muy aceptados por otras personas de
mente más abierta. Ser feliz muchas veces tiene el
costo de no ser una persona que encaja con lo que la familia o la sociedad quisiera.
Debes grabar esto en tu mente a partir de hoy, no
tienes que caerle bien o ser aplaudido (a) por toda tu familia, ni por todos tus conocidos, sólo tienes que estar en paz con ellos, y te digo, tú
estar en paz, mas no luchar porque ellos lo estén, ese ya es su trabajo. Es imposible ser aceptado por todos, pero es totalmente posible aceptarse uno mismo y estar en paz con todos, tomando decisiones prudentes, independientemente de lo que los demás vayan a pensar y/o decir. Tú eliges si conviertes a esa "sociedad" en tu verdugo o si simplemente le das el lugar que le corresponde, el de un observador metiche que intenta hablar de ti, sin siquiera entender tu situación. Esta “sociedad” sabe que es preferible desviar la atención hacia otros, a que miren sus propios trapos sucios.
Hay algo muy importante que te recomiendo por tu bien y es que dejes de criticar o de "comentar" cosas sobre la vida de los demás. No gastes tu tiempo en observar sus errores, mejor utiliza tu atención en conocer tus propias características, así desperdiciarás menos tiempo y energía preocupándote por lo que digan los demás y encontrarás con mayor rapidez los detalles que debes desarrollar en ti para poder acercarte a la felicidad. Hagas lo que hagas los
demás siempre van a seguir opinando y entrometiéndose.
Recuerda, cuanto menos critiques y te metas en la
vida de los demás, más libre te sentirás para tomar tus decisiones. En la mafia de la crítica y el
entrometimiento, a veces a ti te toca arruinar a otros y otras tantas te toca que te arruinen.
El mecanismo de proyección de tu mente, hace que tú creas que todos hacen contigo lo que tú les haces a ellos. Dicen los sabios "para el ruin, todo es ruin" y también dicen que "ves lo que eres".
EJERCICIO:
1. Apunta el nombre de las diez personas ante quienes más te preocupa mostrar "buena imagen" o que estén de acuerdo con tus decisiones.
2. Escribe una cosa que te imaginas que dice cada una a cerca de tu situación.
3. Busca diez cosas en las que tú piensas que ellos deberían cambiar o se han equivocado.
4. Habla con tres de ellos por lo menos y exprésales sinceramente tu aceptación a cerca de sus decisiones y errores.