• No results found

Represent PBSM in Executable Language

4.2 PBSM: Partition Based Spatial Merge

4.2.4 Represent PBSM in Executable Language

Repetición mágica: “Me perdono, me libero y te libero, porque me conviene, perdonar-te y así hacerme un bien en este momento”.

Para iniciar este capítulo quiero compartirte dos grandes enseñanzas antiguas que te pueden beneficiar:

La primera: Un rey le dijo a su general, que la mejor estrategia para derrotar al enemigo era incitarle a odiar a otro, y así, en ese momento de desgaste y debilidad, atacarlo y acabar con él.

La segunda: Un sabio dijo: “El odio y el rencor, son

el veneno que tú te tragas, esperando que le haga daño al otro”.

¿Coincides con esto o crees que es sólo una leyenda? Siempre que tenemos una experiencia agradable o desagradable existen diferentes maneras de reaccionar, diferentes modos de ver las cosas, y por ello, la posibilidad de elegir cual será la actitud que tomemos ante tal vivencia. Ante un mismo

acontecimiento, hay tan variadas formas de reaccionar como mentes existen. Es decir, que

cada ser humano toma, asimila y actúa de manera particular ante los mismos fenómenos. Es fácil ver por ejemplo, como dos hermanos gemelos, criados prácticamente bajo la misma atmósfera, toman caminos diferentes ante los mismos acontecimientos. “Cada cabeza es un mundo” se dice con razón, y esto tiene una gran implicación, porque puedes hacer de una experiencia tu mayor ayuda y lección de crecimiento o tomarla como el detonador que marcó tu vida y dirigirte a una cadena de más frustraciones y sufrimientos.

Tú eliges como tomarlo y manejarlo, puedes elegir desarrollarte a partir de esa experiencia o tomarla como lo peor que le puede pasar a una

persona, argumentando que nadie te entiende, o preguntándote: “¿por qué a mí?”. Dependerá de tu decisión el convertir la experiencia en un hecho pasado o en una reinvocación diaria, dañándote cada vez que lo haces. En realidad el hecho ya sólo lo tienes registrado en tu mente.

Siempre que existe algún abuso, agresión o desacuerdo, es común caer en sentimientos densos. Todos hemos sentido el veneno del resentimiento, la rabia, el coraje, la sed de venganza, la tristeza y la decepción. Estas son energías familiares y aunque son comunes y parecen inevitables, en realidad, son una elección. Son la respuesta interior, una forma de pensar y manejar esa experiencia desagradable, reciente o ya muy pasada. Lo importante es saber que

todos estos sentimientos densos habitan y afectan nuestra mente y nuestro cuerpo y tienen

consecuencias nocivas en ellos. Nunca puedes salir ileso (a) sin auto-dañarte después de haber producido un sentimiento denso, porque siempre deja su rastro. Afortunadamente, siempre es posible limpiarlo sana- mente, con un esfuerzo consciente de sustitución sentimental.

Conozco a muchas personas que simplemente encajonan sus sentimientos, les dan la vuelta o los ocultan ingenuamente, pero no se dan cuenta que se auto-engañan pretendiendo olvidar o esconder un veneno que los consume lenta, pero continuamente. Estas personas -yo me incluí mucho tiempo- simplemente creen que sus razones justifican plenamente su derecho a seguir albergando tóxicos en su interior. Claro, cada quien está en su pleno

derecho de almacenar lo que considere en su interior, pero debemos ser conscientes de que esto

termina costando muy, muy caro a nivel mental y físico.

Todo sentimiento denso afecta y entorpece la dinámica y fluidez de la inteligencia, es decir, cuando por ejemplo sientes odio o desprecio hacia cualquier persona, cosa o situación, tu capacidad y agudeza mental disminuyen enormemente. Esto no es difícil de entender, puedes observarlo fácilmente en tu vida cotidiana. Si te enojas o estás bajo la influencia

narcótica del resentimiento, tu rendimiento

intelectual disminuye, tu capacidad de gozar se entorpece y tu memoria parece no tener otro dato que el recuerdo denso. Por si fuera poco, parece

que la mente está aun más loca, ruidosa y desordenada de lo normal. Todo esto es sólo una consecuencia, de la potencia narcótica autodestructiva del odio en tu mente, y este es como un estado de

trance nocivo.

Por su parte, en el cuerpo tenemos consecuencias diversas. La primera y más superficial es que te encuentras más torpe, no eres tan ágil y con frecuencia esto te acerca al riesgo de accidentarte, desde levemente como un tropezón o golpe, hasta gravemente como un accidente automovilístico, resultado de tu estado alterado, tu falta de tolerancia al manejar y tu ausencia de atención.

A niveles más profundos encontramos como tu energía física parece decaer, te sientes más débil o simplemente te cansas más rápido, sientes que no descansas bien y por supuesto, aunque comas todos

los complementos alimenticios del mundo, sigues sintiendo pesadez y falta de vitalidad por el odio o culpa. Tu sistema inmunológico es terriblemente

afectado, y está comprobado que los estados emocionales densos, como la tristeza y el resentimiento, afectan directamente la producción de defensas y el funcionamiento óptimo

de tu sistema protector contra enfermedades. Cuando andas en el país del odio y el llanto, te encuentras sumamente susceptible a padecer enfermedades diversas, que van desde una simple gripe, estreñimiento e insomnio, hasta cáncer y neumonía.

Aun cuando no lo creas esto es una realidad. El hecho de que estés viviendo por periodos prolongados bajo estados emocionales que huelen más a muerte que a vida, te preparan exactamente para auto producirte consecuencias que pueden aniquilarte.

Suena muy dramático pero tienes que saberlo para tomar precauciones. Las enfermedades, su incremento y disolución, tienen directa relación con tus estados emocionales. Todos los sentimientos densos u opuestos al gozo, la motivación, el amor, la aceptación, el agradecimiento, la creatividad, etc., tienen costos altos en tu salud. No podemos tal vez, esperar llegar a vivir completamente sin ellos, pero la forma frecuente, continua, y hasta adictiva en la que los experimentamos, se vuelve un hábito potentemente nocivo.

El problema con el resentimiento es que no pasa como una emoción de corta duración, sino que comúnmente lo albergamos por meses y casi siempre por años.

Demasiadas personas mueren con resentimiento y de hecho mueren debido a él, aun cuando éste

nació por experiencias ocurridas hace años. Es increíble, ¡ni siquiera poder despedirse de este ciclo en paz! Tal vez tu caso no es profundo y apenas estás empezando a sentir coraje o tal vez ya tienes tiempo sintiéndolo, pero sin importar tu status, te conviene entender esto y tomar cartas en el asunto. El odio te carcome, te envenena y te destruye por dentro, y casi siempre da origen al cáncer. Sí, leíste bien, el cáncer

es un proceso celular degenerativo, causado frecuentemente por albergar sentimientos densos tanto de odio-rencor como de culpa. A

veces están tan antigua y poco conscientemente almacenados, que parecen no estar dentro de ti, pero siempre que hacemos una sincera y cuidadosa revisión, podemos ver que tan en paz nos encontramos con las personas y experiencias acontecidas. ¿Te das cuenta?

Así como silentemente y de forma oculta se almacena el resentimiento y la culpa, de la misma forma se expande el cáncer. Es importante que estés consciente de esta realidad para al menos, por salud física, trabajes en perdonar, y liberar cualquier sentimiento

denso que tengas en tu interior. No importa si es culpa

por algo que tú hiciste o rencor hacia alguien, como tu pareja, padres, o ex conocidos. Sácalo porque sí es un veneno y sí mata. ¡Mata!

Hay algo muy importante que debes recordar, y es que

la vida no te obliga a que convivas con toda tu familia, o a que permanezcas con una persona por el resto de tu vida, pero si te sugiere que estés en paz con todos ellos. No importando que

relación tengas con cada persona, es esencial que te pongas en paz con ella y recuerda siempre estos cinco puntos:

1.- Trabaja en perdonar todo aquello que ya haya

ocurrido, por que si ya ocurrió ya no lo puedes cambiar. Lo tienes que lograr aceptar, deja de reinvocarlo y

ponte a buscar que agradecer en el presente.

2.- Haz todo lo posible por evitar que vuelva a ocurrir.

Si sientes culpa por algo que hiciste, determinantemente no lo vuelvas a hacer, pero perdónate, porque en ese momento hiciste lo que pudiste, con el entendimiento que tenías de la vida, tal vez muy erróneo, pero era lo que tenías.

Si tienes que perdonar a alguien, intenta por lo menos comprender el pasado de esa persona para entender por qué actuó así, y toma medidas prudentes para que esto no te vuelva a ocurrir.

3.- Perdonar no implica olvidar, sino aceptar y sanar el

sentimiento. No es necesario que lo olvides, lo que si es

necesario es que empieces a sustituir tus pensamientos de odio y venganza por pensamiento de aceptación y paz. Los acontecimientos son ya sólo imágenes en tu memoria, pero lo que les da sabor es el sentimiento.

4.- Si no te perdonas no puedes perdonar a nadie más.

Te quedas atascado (a) en la auto condena y el veneno del

pasado creyendo por ello que no mereces amor y continuando este ciclo negativo.

5.- No tienen que venir a pedirte perdón o tú ir para

perdonar, sino que tú, por tu bien, lo haces desde tu

interior, sin la necesidad de la presencia del otro, porque el re-sentimiento nació en ti, vive en ti y tendrás que transformarlo dentro de ti.

A continuación vas a leer algo que escribí para ti con la intención de que lo leas cuantas veces te sea posible y que lo empieces a convertir en tu propia forma de pensar. Reflexiónalo con atención para que te puedas beneficiar y te sea más fácil poder perdonar. Está escrito de una manera muy cuidadosa y por ello tiene el poder de que con el simple hecho de leerlo, ya te empieces a beneficiar. Disfrútalo:

“El perdón es el primer paso que debo dar para propiciar mi paz interior y forjar mi propia felicidad. Perdonar es limpiar el terreno para poder construir lo nuevo, es liberación, es amor. El perdón tiene un valor demasiado grande para mí por que hoy sé que sólo practicándolo puedo aspirar a ser feliz. Me alienta mucho saber que tengo abundante energía que puedo utilizar para hacerme un bien convirtiéndola en perdón. Mi mente está llena de pensamientos y todos ellos son sólo eso, pensamientos, por ello los puedo cambiar para beneficiarme. Todo (sin excepciones) lo que me ha ofendido o agredido en forma alguna lo puedo perdonar y me puedo perdonar por cualquier fallo en la vida. Lo que sea que me haya hecho sentir culpable, amargado, resentido o inferior estoy dispuesto a perdonarlo desde mi interior. Cosas pasadas, cosas presentes y cosas futuras las perdono y quiero estar dispuesto a seguir perdonándolas por que me conviene hacerme un bien liberando lo que ya aconteció. Toda situación pasada sólo tiene un espacio en mi mente y a mi mente la puedo llenar de amor en este instante presente. Hoy sé que puedo perdonar y liberar total y plenamente toda situación y persona. Quiero abandonar todo sentimiento amargo de buena gana y desde mi corazón. Hoy libero el sentimiento de daño, pérdida y dolor. Me permito hacerme bien por medio de mi trabajo de sustitución en mi pensar, mis sentimientos, mis emociones, mis actitudes y mis acciones perdonando-me; yo sé que puedo

perdonar y que todas las personas lo pueden hacer si realmente están dispuestas a ello.

El perdón sólo me hace un bien pero el rencor y el sentimiento amargo sólo me deterioran. Me es totalmente claro que el perdón es amor, que amarme a mí mismo (a) y a la vida implica perdonar y seguir perdonando lo que sea necesario, evitando por supuesto que vuelva a ocurrir. Si amar es perdonar y perdonar es amar, el perdón puede ser el poder que rompa con todo lo que haya impedido mi bienestar. Perdonar me revitaliza, me libera y me pone dispuesto a llenar mi vida de amor, salud, paz y así de felicidad. No hay mejor justificación que hacerme un bien ahora, por eso, a pesar de lo que sea o haya ocurrido, me dispongo a perdonar, perdono, me lo permito ¡amo perdonar, lo amo plenamente! Y porque lo amo acepto con sinceridad que cada quien hizo lo que pudo hacer, con el entendimiento que tuvo en ese instante de la vida. No quiero volver a romper el puente por donde camina mi bienestar y por el cual a diario voy a necesitar seguir pasando para lograr vivir más plenamente, pues a fin de cuentas el perdón es para mi bien propio.”