La realidad actual de pobreza se encuentra con un fenómeno del cual muchos expertos llegan a un consenso, que varios elementos contextuales han llevado a una precarización de las condiciones de vida de la humanidad, y que su resonancia alcanza a todo el mundo. Por eso mismo, en el contexto actual del nuevo siglo, la pobreza y la marginación, se aumentarán según los indicadores de organizaciones que profundizan el aspecto económico. Esta realidad llegará a beneficiar a unos pocos, y los pobres llegarán a ser victimizados. Por tanto es un desafío el impacto de la fe en Jesucristo, que ama a los más pequeños, como nosotros amamos a los excluidos de hoy.
La invitación está en hacer una lectura de los rasgos que van configurando la época, a partir de la dinámica del Reino de Dios y afrontar el nuevo contexto. El eje transversal para leer de manera teológica la realidad, en la sociedad tecnocrática en que nos encontramos, el horizonte neoliberal y la posmodernidad, será ¿hay cabida para los que hoy son pobres y marginados y buscan liberarse de una condición humana que pisotea su condición de personas e hijos de Dios?¿Qué papel tienen el Evangelio y la fe de los pobres en un tiempo alérgico a las certezas y a la solidaridad humana?¿Qué significa hoy hacer la opción preferencial por los pobres en tanto camino a una liberación integral? 111
En medio de ese contexto, la reflexión teológica está invitada a denunciar esas estructuras de pecado que existen en la realidad económica, desde la pregunta por los signos del antirreino en las estructuras económicas, cuyo criterio es que si generan pobreza y desigualdad son transgresiones a la llamada divina. También en el contexto se deben tener
111 Dive sos fa to es ha llevado e los últi os años a u a adi al uta ió e las o di io es de vida de la
humanidad. Ella puede ser más evidente en algunas regiones del mundo; pero de un modo a otro, ninguna escapa el vértigo de lo que algunos consideran una nueva época de la historia (no falta quienes con i volu ta io hu o p o la a «el fi de la histo ia» . GUTIÉ‘‘E), U a teología de la li e a ió ”, 115.
50 en cuenta los elementos idolátricos subyacentes al afán de lucro y de la absolutización del mercado. Por el impacto económico se subraya que se ha llegado a que los pobres parecen destinados a ser anónimos y anulados por su poca capacidad de poder.
El aporte de la opción por los pobres tiene como principio darle un lugar al empobrecido dentro de la teología moral social. Esta asignación se da en el momento que se acepta al explotado como lugar donde se desarrolla la praxis de fe, y por tanto la teología moral social buscará hacer una reflexión y sistematización partiendo del desvalido, como lugar “desde donde” o lugar epistémico de la ética teológica social. De esa manera, también es necesario que el lugar del desposeido dentro de dicha reflexión teológica, esté tanto en la moral vivida como en la moral formulada.
Seguidamente, en el marco del aporte de la reflexión de la preferencia por los excluidos, está en “dialogar con las ciencias capaces de poner al descubierto la trama por la que el pobre es empobrecido, abriendo perspectivas de cambio”112. De otra parte, la reflexión
moral sobre la opción por los pobres le exige a la reflexión ético-teológica social, pasar de una moral basada en la esencia de las cosas, orientada a la objetividad formuladora de principios absolutos, a una ética en donde se tenga más en cuenta el mundo de relaciones en el que vivimos.
Por último la opción por los pobres, exhorta permanentemente a la teología moral a que asuma los temas vitales de los excluidos. Esto significa acompañar de cerca la reflexión específica de la moral de las luchas populares, los movimientos de grupos concretos como las mujeres, los negros, procesos de lucha por la tierra, huelgas, entre otros. De esa manera, es necesario profundizar sobre las siguientes preguntas por la racionalidad de la moral social ¿qué interpelaciones hacen los pobres en el asunto que tratamos? ¿Cómo sirve la causa de los empobrecidos y a ellos mismos, la elaboración teológica de la moral?113
112 FAB‘I, Ma ia o, Optar , . 113 Cf. FAB‘I, Opta , .
51 En cuanto a la metodología de la ética teológica que llega a ser enriquecida por la reflexión de la opción por los pobres, se debe plantear en dos momentos, un momento teológico y un momento ético. El momento teológico va después de una experiencia mística de solidaridad que “trata entonces de la vivencia espiritual de nuestra filiación y fraternidad divinas que genera un tipo concreto de comportamiento: una praxis solidaria y fraterna”114, y por tanto
el objetivo de este camino de fe es brindarle al momento teológico bases para sus reflexiones ulteriores.
El reconocimiento teológico está primero en tener en cuenta que el encuentro con el pobre implica una experiencia social que conduce a la indignación ética, haciendo que muchas personas se adhieran al proyecto de transformar esa realidad escandalosa. De ahí que para la ética es un dato central que no se reduce a meros accidentes, sino que es un problema teológico-moral-fundamental. En consecuencia, una moral liberadora desde la realidad del excluido para su elaboración sistemática debe tener como prerrequisito una motivación espiritual, que lleve a una actitud de conversión, orientada seguidamente a un ethos de solidaridad y liberación.
Desde el momento ético, es necesario reconocer la historicidad de la ética para lograr una moral situada y vivida que se fundamente con el trípode, aspecto sociológico- situación- toma de posición. Este cimiento de la moral situada y vivida debe concretarse en la opción fundamental, concretada después en una primacía por los pobres con una implicación ética de mayor alteridad con aquellos necesitados. Por otra parte, es necesario asumir en la mediación socioanalítica la realidad conflictiva de los menesterosos, integrar en el análisis social el ethos y la religiosidad popular, y tomar conciencia de las causas, manifestaciones y exclusiones. Por último, en la mediación hermenéutica, es necesario por medio de un estudio riguroso especialmente de la Escritura, de la tradición y el magisterio descubrir el actuar de Dios en la historia115.
114 NOVOA,
Una perspectiva, 137.
115 La op ió po los po es e ige po ta to u a la ivide ia de isió al i di a uie es el Dios evelado
en Jesús. Naturalmente que una de las exigencias básicas es tomar en serio la encarnación de Dios. El se hace historia, entra en nuestros procesos humanos «en todo menos en el pecado» tomando el partido por los más débiles y despreciados. En este momento, el pecado original de la moral sería divorciar la lectura
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CAPÍTULO II
EL MÉTODO DE LA MORAL SOCIAL EN LAS ENCÍCLICAS SOCIALES LABOREM EXERCENS, SOLLICITUDO REI SOCIALIS Y CENTESIMUS
ANNUS.
En el capítulo anterior se presentaron las pautas del proceso de hacer teología moral social desde las características propias de la ética teológica fundamental, hasta la metodología propiamente dicha de lo social en la moral. Para ello avocamos el Aquinate, pasando por los tratados de Iustitia et Iure, los momentos previos al Concilio Vaticano II, la renovación conciliar y la teología contemporánea. Seguidamente en esta parte del trabajo, presentaremos como se hace ética teológica social en las encíclicas sociales de Juan Pablo II. Para lograr este objetivo, se hará una pesquisa en cada uno de los escritos explícitamente sociales del Papa polaco, con el objeto de descubrir los elementos del método teológico de la ética social.