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3.5 Storage and interchange models

3.7.6 TDP Specification

Los contextos de la teología política los podemos ubicar en las dos corrientes que la originaron. En primer lugar, existe un contexto que tiene que ver con la historia de las ideas y en segundo lugar un ámbito que se refiere a la reflexión teológica. El espacio que tiene que ver con la historia de la ideas lo podemos ubicar en el horizonte de la ilustración, y como un contexto próximo las ideologías contemporáneas del comunismo y el capitalismo, que generaron la llamada guerra fría.

La ilustración refleja el divorcio entre la religión y la sociedad, y la existencia religiosa y la social, que trae como consecuencia que la profesión de fe cristiana se muestre en el ámbito privado en cuanto a su relación con el entorno social. La crítica que hace la ilustración y el marxismo, consistirá en cuestionar que detrás de la creencia se encuentra una superestructura ideológica que permea en la sociedad las prácticas sociales y que también gracias a la religión la sociedad no ha tenido conciencia de sí misma102.

101 QUE‘EJA)U, Teología , .

45 De la misma manera repercute en la teología política el fenómeno de la guerra fría, el impacto de la “teología de la liberación” en la vida de la Iglesia, principlamente en el contexto latinoamaericano, la división ideológica europea este-oeste y el muro de Berlín. Las vertientes del capitalismo y del comunismo, estuvieron presentes en bastantes ámbitos de la reflexión académica y para Moltmann “la raíz más profunda de la que brotó la teología política fue el horror producido por el silencio de las Iglesias y de los teólogos respecto al crimen de lesa humanidad conocido con el nombre de Auschwitz”103

.

Por eso mismo, se da un ámbito de la nueva teología política que es trabajada por teólogos como Johann Baptist Metz, Jurgen Moltmann y Dorothee Solle. La “vieja teología política” la podemos ubicar en el horizonte del estoicismo, donde se designa una teología civil o burguesa, frente a la teología mitológica y la natural. La teología civil o “la vieja teología política”, se identifica con una visión cultual frente al estado que legitimaba el poder de turno.

En cuanto a la “nueva teología política” que es la de nuestro interés, podemos ubicarla, desde el trabajo de los teólogos anteriormente citados, la respuesta de la sistemática de la creencia en el contexto de la modernidad y el origen de la privatización en la reflexión de fe. Johann Baptist Metz muestra una “nueva teología política” en oposición a la anterior a mediados de los años setenta, que no pretende ser otra disciplina, ni mucho menos una sacralización de la política existente, sino que era poner en diálogo a la teología con la modernidad que había relegado a la religión al ámbito privado y al mismo tiempo la sistemática religiosa que se centró a una interpretación individualista de Dios.

En cuanto a la respuesta de la reflexión sistemática de la fe en la modernidad, podemos encontrar varias corrientes, que intentaron ubicarse como teología del mundo. En primer lugar, hubo una teología de la secularización en donde la fe cristiana se comprende como amundana y heterogénea, la cual originó de suyo los procesos de secularización, ilustración

46 y emancipación104. En segundo lugar, hubo una versión liberal de la teología moderna en donde tiene los mismos intereses de la modernidad, que conllevaba a una “acomodación puramente apologética del cristianismo a una tendencia progresista acrítica” 105 , ya que la

razón teológica se diluye en la razón abstractamente emancipatoria sin aportar nada en el horizonte crítico. Y en tercer lugar, encontramos una teología escatológico-política, que por medio de una reinterpretación de los contenidos paradigmáticos del cristianismo, se enfoca en el contexto de la secularización e ilustración, hacia una perspectiva liberadora.

El origen de la privatización de la teología se debe a una reacción de la misma en el horizonte ideológico de la ilustración, que consideraba lo que tuviera que ver con lo social como inadecuado. De esta forma reducía el núcleo central de su mensaje al ámbito privado y a una fe ajena al mundo, procurando solucionar el problema de su quehacer en la modernidad, eliminando la realidad político-social. Las categorías que predominan en esta teología privada son: la exégesis del mensaje solo se ubica en el ámbito individualista, íntima y apolítica, el amor como relación entre yo-tú predominando la categoría de encuentro, la expresión de fe se da en la alocución interpersonal y la dimensión creyente se queda en el plano de la libre subjetividad del ser humano obviando el plano social.

La racionalidad que caracteriza a la teología tiene los siguientes elementos: desprivatizar el abordaje sistemático de la fe, mostrar una pretensión crítica del sujeto, la necesidad de argumentar que no es una nueva disciplina teológica y el aspecto escatológico. La desprivatización de la teología es el elemento primero, ya que una reflexión de fe metafísica que no tenga como problema las relaciones entre fe y sociedad está abocada al fracaso. Además, la razón exegética debe romper con interpretaciones que están bajo las categorías del existencialismo e individualismo teológicos, lo que conlleva a un proceso a la par con la desmitologización106.

104 Cf. METZ,

Dios y tiempo, 85

105 METZ,

Dios y tiempo, 86

106 Al e os, esta desp ivatiza ió de e ía ava za pa alela e te o la des itologiza ió , pues de lo

contrario esta última corre siempre el peligro de reducir a Dios y la salvación a una mera correlación existencial privada y de rebajar el mensaje escatológico al nivel de una paráfrasis simbólica de la p o le ati idad etafísi a del ho e de su situa ió p ivada de de isió . MET), El p o le a , 388.

47 La privatización de la fe omite la personalización legítima que conlleva el mensaje del Nuevo Testamento “La teología por la mencionada tendencia a la privatización corre el peligro de perder al individuo, interpelado por ella en su propia existencia”107. Por tanto, la

sistemática de la creencia tiene la responsabilidad de plantearse la existencia como un problema político para que verdaderamente llegue a tocar la situación de los seres humanos no de una manera abstracta. Además podemos colegir, que si la religión eclesial se llega a encerrar en una reflexión teológica privada, corre el riesgo de perder su carácter emancipatorio y su sentido crítico. Una teología política rescata al sujeto, porque demuestra que una pretensión crítica del mismo, no se puede sostener en un plano teórico ya que la teoría pura conlleva a un proceso de conciencia precrítica108.

Es necesario argumentar que la teología política no pretende ser una nueva disciplina teológica, puesto que es un rasgo fundamental del quehacer teológico analizar el problema de la existencia creyente desde los enfoques social y político, y la realización de la fe en nuestro mundo actual. Además, vale la pena aclarar que el proceso de desprivatización que conlleva una visión crítica dada por la teología política, no pretende una despersonalización o a una colectivización, lo que se pretende es pasar de aquella concepción de ser humano de Boecio “sustancia individual de naturaleza racional”,a una definición de persona que toque la situación real del creyente, pero con apertura hacia los otros y a la sociedad, sin caer en la colectivización.

El aspecto escatológico de la teología política tiene como centro, mostrar la realización del reinado de Dios sobre el mundo, constatando que “la universalidad escatológica no puede desarrollarse ni con las categorías de una metafísica dogmática ni sobre la base de una filosofía de la historia clásica”109, porque el sujeto conjunto de la historia es Dios y no

cualquier clase de idolatría política totalitaria. La historia en su conjunto se ubica desde la perspectiva del reino divino.

107 MET), El p o le a , .

108 “u ge u a ueva ela ió e t e teo ía p á ti a, e t e iencia y moral, entre reflexión y revolución que

deberá condicionar también la conciencia teológica si no queremos que ésta retorne a un estado anterior, p e íti o de o ie ia . MET), El p o le a , .

109 METZ,

48 Por tanto, esta perspectiva escatológica nos lanza a vivir y a tomar partido de manera desinteresada, en favor de los oprimidos, evitando que el sujeto se generalice en función del orden económico, como material y medio para los avances de una sociedad tecnocrática. Quisiera añadir que el amor adquiere una nueva dimensión en la teología política, es una potencia crítica frente a la sociedad, que nos lanza desde la perspectiva del reinado escatológico de Dios a una opción por la justicia y la paz para los excluidos.

Dentro del campo de lo escatológico, es pertinente hacer fuerza en la afirmación de que la misión de Jesús conduce al ser humano, desde la perspectiva del Reino “no a mundos ideados por la evasión religiosa, sino que lo devuelve a la tierra como hijo fiel”110 . En esta

expresión, Bonhoeffer argumenta que la razón principal de la fuga del mundo por parte de la religión y la teología es que no se tiene la suficiente fe en el Reino de Dios. Por eso mismo, la implicación que posee el pronunciar “Venga tu Reino” estará en tener presente las fuerzas del antirreino, ya que al orar no se pueden olvidar las miserias del mundo.

En la misma línea de ideas, también aparece el aspecto eclesiológico que hace necesaria una teología política, donde se cuestiona las ocasiones en que la Iglesia ha tenido al repliegue, con orientaciones de vida tradicional y fundamentalista, que no dan respuesta al recrudecimiento de la violencia y de la deshumaninazación en el mundo. Por tanto, la comunidad de bautizados debe ser responsable con el legado del memorial de la praxis pública de Jesús, la defensa de la vida y la práctica del amor como fortaleza de la transformación de la sociedad.

Los aportes de la teología política al método de la moral social, se halla en añadirle el término praxis, comprendida como la práctica emancipatoria de la realidad social, e inquietar a la ética teológica social sobre su relación con la teoría y su jerarquía epistemológica. De la misma manera, la teología política profundiza la necesidad de una moral social que indague sobre el aspecto ético de la Iglesia, ya que si pretende ser una

110 BONHOEFFER,

49 institución que cuestione la estructura de la sociedad, es necesario que ella no dé motivos para ser cuestionada, desde los mismos parámetros que ejerce la crítica.