4.3 MuCPP: Mutation System Implementation
4.3.2 Features
1.9.1. Grandes encargos
En cuanto a grandes encargos, este período fue una época de prosperidad. En diciembre de 1596 contrató El Greco el retablo mayor del colegio de la Encarnación, seminario de la orden agustina más conocido como colegio de doña María de Aragón, en Madrid; en abril de 1597 el del monasterio de Guadalupe, y en noviembre de este mismo año contrató tres retablos para la capilla de San José en Toledo. Por causas desconocidas El Greco no llegó a trabajar en el retablo del monasterio de Guadalupe, pero entre 1597 y 1600 se ocuparía de los otros dos encargos. Entregó las obras para la capilla de San José antes de que finalizara 1599 y las del Colegio de doña María de Aragón en julio de 1600.
262 Manuel R ZARCO DEL VALLE, op. cit., Reproducido en José ÁLVAREZ LOPERA, De Ceán a
Cossío: La Fortuna Crítica del Greco en el siglo XIX, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1987.
(“El Greco: Textos, Documentos y Bibliografía”, vol. II). p. 265.
263 José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., pp. 84-85.
264 Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 198-201.
265 También se ha supuesto retrato del hermano del pintor, Manoussos. José ÁLVAREZ LOPERA, “Los
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El retablo del Colegio de doña María de Aragón comprendía, al margen de la arquitectura del retablo y de varias esculturas que han desaparecido, siete cuadros: la
Anunciación, flanqueada por la Adoración de los pastores y el Bautismo de Cristo en el
piso inferior, y la Resurrección y la Pentecostés acompañando a la Crucifixión que centraría el piso superior. Un séptimo cuadro, hoy desaparecido y cuyo tema desconocemos, ocuparía el ático del retablo. Excepto la Adoración de los pastores, que está en el Muzeul National de Artá de Bucarest, el resto se conservan en el Museo del Prado. En cuanto a la Capilla de San José de Toledo comprendía la arquitectura y pintura del retablo mayor, con dos lienzos: San José con el Niño Jesús y la Coronación
de la Virgen, y de otros dos retablos laterales, con un lienzo cada uno de ellos, uno con
el San Martín y el mendigo y el otro con la Virgen y el Niño con Santa Martina y Santa
Inés.
En 1603 realizó El Greco un pequeño retablo para el Colegio de San Bernardino en Toledo, con la imagen del santo titular, y, entre 1603 y 1605, realizó el notable conjunto del Hospital de la Caridad de Illescas, que comprendía la arquitectura y esculturas del gran retablo que debía albergar a la imagen titular, las de otros dos retablos laterales en los que al principio se pensó situar pinturas pero que finalmente fueron ocupadas por sendas estatuas de Isaías y Simeón, y cuatro pinturas: la Virgen de
la Caridad, la Coronación de la Virgen, la Encarnación y la Natividad.
Al margen de estos grandes encargos, El Greco dio comienzo en esta época, a las series de Apostolados, entre los que hay que destacar el de la Catedral de Toledo, y, ya en sus años finales, el del Museo del Greco, y creó algunos de sus cuadros más singulares, como la Vista de Toledo y el Retrato del cardenal Niño de Guevara, continuando con la producción de cuadros de devoción y retratos.
96 1.9.2. Cuadros de devoción y retratos
Un tema que surge hacia 1600 y que sería repetido a lo largo de los años siguientes es el de san Jerónimo, el santo asceta traductor de la Biblia al latín. El Greco le figuró como San Jerónimo penitente y como San Jerónimo cardenal.
Entre los retratos de este período hay que destacar el Caballero desconocido, nº 810 del Museo del Prado266, que “representa probablemente una de las cimas en cuanto a realismo ilusionista en la retratística de El Greco”267. Y es por esto, junto a su gama cromática, por lo que suele ser contemplado como un claro precedente de los retratos de Velázquez268. También son de destacar la Dama con una flor en el pelo (Nueva York, colección particular), el Retrato de Antonio de Covarrubias (París, Museo del Louvre) y el Retrato de un pintor del Museo de Bellas Artes de Sevilla, que parece seguro que representa a Jorge Manuel Theotocópuli,
1.9.3. Plenitud del taller
Durante estos años, el taller de El Greco estuvo en plena actividad. Desde 1597 al menos, Jorge Manuel Theotocópuli aparece ya asociado a los trabajos de su padre, (en 1603 comenzaría a figurar no como simple ayudante de éste, sino como socio suyo), y, junto a Francisco Preboste, que actuaba frecuentemente como representante y socio del cretense, encargándose de sus negocios, colaboraban además en el taller Luis Tristán entre 1603 y 1607, Pedro López y quizá Pedro Orrente y algún otro ayudante. Jorge Manuel firmó contratos en nombre de El Greco y colaboró con él en los retablos del
266 Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 205-207. 267 José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 111.
268 José ÁLVAREZ LOPERA, “Los retratos del Greco”. En VV.AA., Cat. expo. El Retrato Español. Del
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Hospital de la Caridad de Illescas. El contrato los llama “Domingo Griego y Xorge Manuel pintores”269.
En cuanto a la vida familiar de El Greco en este período, destaca el hecho que desde comienzos de los noventa vivía con él su hermano Manoussos, que no moriría hasta finales de 1604. En 1603, al cumplir veinticinco años de edad, Jorge Manuel contrajo matrimonio con Alfonsa de los Morales. Al año siguiente nació Gabriel de los Morales, el único nieto que conoció El Greco.
1.9.4. El cambio de finales de siglo
A finales del siglo XVI la pintura de El Greco, experimentó una profunda transformación. A medida que avanza su carrera en España se nota en sus figuras y composiciones una tendencia al alargamiento de los cuerpos, a la eliminación de la profundidad y a la reducción de los elementos ambientales. En opinión de Álvarez Lopera “podría decirse que, poco a poco, su pintura se fue tiñendo de antinaturalismo, haciéndose cada vez más subjetiva, y, al tiempo, también más abstracta e intelectual”270. Es ya hacia final de siglo cuando se hace evidente la existencia de una profunda transformación como consecuencia de la cual aparece ante nosotros un pintor completamente desinteresado en la ambientación naturalista de los hechos sagrados y que apuesta por transmitir una visión totalmente interiorizada, y profundamente personal, de ellos.
La existencia de ese giro, cuyo primer gran exponente son los lienzos del Colegio de doña María de Aragón, es un hecho fácilmente constatable y, como tal, asumido por todos los estudiosos. También se acepta generalmente que ese giro se
269 Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., p. 173. Jorge Manuel recibió
también los pagos adeudados a su padre por el retablo de San Bernardino en 1603 (SAN ROMÁN, El
Greco en Toledo, op. cit. pp. 217-218).
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caracterizó por un alejamiento del naturalismo y del racionalismo y que dos de sus ingredientes mayores consistieron en el aumento de la carga emocional de las escenas y en el énfasis progresivo en resaltar la significación doctrinal de las historias sagradas271. Esta tendencia fue creciente con el tiempo y acabaría por caracterizar toda la etapa final de El Greco.
Como escribiera Palomino “Pero él [El Greco] viendo, que sus pinturas se equivocaban con las de Tiziano, trató de mudar de manera, con tal extravagancia, que llegó a hacer despreciable y ridícula su pintura, así en lo descoyuntado del dibujo, como en lo desabrido del color. Bien lo acreditan las pinturas del famoso retablo del Colegio de Doña María de Aragón de esta Corte”272. Y dos siglos después, Eugenio d´Ors escribiría refiriéndose a los cuadros del colegio de doña María de Aragón que están en el Museo del Prado “Es el loco [El Greco] que descubre lo que ignoran los sabios; el
poseído, que ha roto definitivamente con el ritmo y con la razón; el músico, en quien
tormentosamente lo inconsciente se exalta y se traduce en las actitudes torturadas, en los miembros torcidos, en los misteriosos celajes, en el color opulentamente podrido; en estas mismas lenguas de fuego que aparecen, por fin, en La Pentecostés, obra de la última época, pero que antes ya han sido prefiguradas en todos los cuerpos de los hombres, de las mujeres y de los ángeles”273.