Las teorías nos proveen de los lentes con los que miramos y analizamos la realidad. “El color del cristal con que se mira”. De allí la importancia de expresar cómo comprendemos a la organización, en base al discurso hasta ahora construido en las secciones previas de este capítulo. Esos lentes son los de la teoría de la delimitación de sistemas sociales, del hombre parentético, del actuar comunicativo, de la gestión social, del
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Sumaq Kawsay; contestan a la hegemonía del mercado y se orientan hacia los valores de la
república.
Imaginamos a la organización tanto como el actuar humano que organiza, como el sistema social por él organizado. Las organizaciones son sistemas sociales en los que sus participantes trabajan para el logro de determinados objetivos, ejercen cierto tipo de autoridad decisoria y actúan animados por cierto principio orientador. Estas organizaciones están profundamente imbricadas en la trama social y actúan con su propia dinámica inserta en la historia de su sociedad concreta. Por ello, entendemos a la organización tanto como un sistema social como una praxis social, tanto como el espacio concreto de trabajo como el actuar que lo configura históricamente. Los sistemas sociales están organizando y organizándose dinámicamente. En este sentido, imaginamos a las organizaciones como un tejido, en el que cada una de sus tramas contiene fracciones de la sociedad en movimiento.
Es importante precisar por qué se utilizan ciertos términos que consideramos claves en esta conceptualización de organización. En los siguientes párrafos los explicamos, usando tanto los significados del Diccionario de la RAE, cuanto desde los sentidos que los términos tienen en la teoría crítica y los de nuestra propia interpretación significante.
Construimos el significado de organización que es al mismo tiempo actuar humano y sistema social configurado, a partir de dos de las acepciones de la palabra
organización en el diccionario: “Acción y efecto de organizar u organizarse” (1ª acepción en el Diccionario de la RAE) y “Asociación de personas reguladas por un conjunto de normas en función de determinados fines” (3ª) (RAE, 2014).
Elegimos el verbo actuar en lugar del sustantivo acción, por el valor de su significado como “Obrar, realizar actos libres y conscientes” (7ª acepción en el Diccionario de la RAE). Este sentido está relacionado con los valores de emancipación, autonomía y autorrealización que hemos propuesto desde la teoría crítica. Actuar tiene
160 también la significación de “interpretar un papel” (9ª), importante para destacar los diversos roles que el ser humano cumple en el mundo de la vida, uno de cuyos roles se relaciona con su actuar organizacional. La teoría de la delimitación de los sistemas sociales valora precisamente que el ser humano no quede absorbido en el enclave del mercado, sino que potencie sus diferentes roles en una diversidad de espacios sociales. Consideramos que ésta es la característica del hombre parentético, la capacidad de moverse en y entre los diferentes sistemas; el concepto de los roles implica que las relaciones de jerarquía o poder son también diversas, así como los de autoridad decisoria o del principio orientador en cada sistema; por consiguiente, diversas son también sus interpretaciones.
Hay una clara intencionalidad en la inclusión del trabajo humano en esta construcción organizacional. En primer lugar, la teoría crítica que se inicia con Marx, ha puesto particular interés en las relaciones entre el trabajo y la emancipación humana (Noguera, 2002). En segundo lugar, el concepto amplio de trabajo –en el sentido de la teoría crítica que continúa con Habermas, Guerreiro Ramos, Echeverría y Tenório– abarca las dimensiones del actuar humano que van más allá de la producción instrumental de valores de uso e incluye también, al mismo tiempo, las de reciprocidad y de autorrealización personal.
El ejercicio de un cierto tipo de autoridad decisoria (Tenório, 2005), expresado en la conceptualización, es un atributo que consideramos fundamental analizar en la organización desde nuestra perspectiva de la teoría crítica. Este atributo enfatiza la importancia de los diversos grados de poder y jerarquía que se dan en las intermediaciones personales y plantea la cuestión de quién y para quién se toman las decisiones.
Incluimos la guía de cierto principio orientador en la conceptualización de organización, pues es el que discrimina su racionalidad instrumental o substantiva, su búsqueda de fines o de valores, su actuar de estrategia o de reciprocidad. Además, el uso
161 del adjetivo “cierto” precediendo inmediatamente al sustantivo “principio” en sentido indeterminado (como en los ejemplos que pone la RAE (2014): “cierto lugar”, “cierta noche”), es deliberado, pues “cierto principio” implica que está subyacente y por tanto debe ser analizado y elucidado para cada organización en particular. Similar significado damos al tipo de autoridad decisoria en la organización. Queremos, en esta forma, destacar la tensión, en la práctica de la organización entre los extremos del continuum razón instrumental – razón substantiva.
La idea de la organización como un tejido, en el sentido de que una organización está indisolublemente imbricada con la historia y la vida que anima a una sociedad concreta, es un desplazamiento del concepto propuesto originalmente por Santos (1988) para el espacio, que lo concebía como un sistema geográfico-natural-social: “El espacio es […] un conjunto de formas, cada una de las cuales contiene fracciones de la sociedad en
movimiento” (Santos, 1988, p. 9)
En base a la conceptualización que hemos planteado, es necesario ahora puntualizar cómo comprendemos un tipo de organización en red, pues a esta forma de organización en red es al que pertenecen precisamente las redes de innovación científica que queremos caracterizar. Algunos autores, siguiendo a Powell (1990) en su artículo “Neither market nor hierarchy: networks form of organization”, han diferenciado entre los tipos de organización de mercado y de jerarquía con las del tipo de organización en red tomando en cuenta las características de base normativa (contrato/derecho de propiedad, empleo o complementariedad)35, sistema de comunicación (precios, rutinas o relaciones), resolución de controversias (cortes, supervisión o reciprocidad), grado de flexibilidad (alto, bajo o medio) y clima (sospecha, formalidad, confianza).
162 Para nosotros, la diferencia fundamental entre una organización en red y los otros tipos de organización está en la forma en cómo se toman las decisiones, lo que Tenório (2005) denomina la autoridad decisoria; y en base a este elemento discriminativo, aplicando el método de la reducción sociológica a la conocida conceptualización de una “network form of organization” de Podolny y Page (1998)36, imaginamos al tipo de organización en red, como un sistema social cuyos participantes actúan orientados hacia la reciprocidad, buscan relaciones perdurables entre ellos y ejercen la autoridad decisoria en forma compartida y deliberativa. Esto es, un tipo de organización en red no tiene una única autoridad legitimada que arbitre y resuelva las interrelaciones entre sus participantes. En otras palabras, el atributo clave de una organización en red es que la toma de decisiones se realiza en un espacio social, mas no en un espacio gerencial.
En los términos de la concepción de organización que hemos formulado, una organización en red es un sistema social cuyos participantes trabajan para el logro de determinados objetivos, actúan animados por la reciprocidad y toman decisiones en un espacio social deliberativo. En este tipo de organización en red, es mucho más acentuada su concepción como un tejido, en el que cada una de sus tramas contiene fracciones de la sociedad en movimiento.