2.3 Population-based metaheuristics
2.3.1 Genetic Algorithms
Los parámetros, de acuerdo con la concepción más clásica de (2) -“la variación se debe a opciones predefinidas en los propios principios de la GU, a las cuales llamamos parámetros”-, no encajan en el PM. En 2.1 aclaramos -o parece mejor entenderlo así- que los parámetros debían asociarse, de una forma más o menos laxa, a todos los principios que constriñen el desarrollo de la FL: no sólo a los del primer factor, sino también a los del tercero -obviamente, sin que esto suponga parametrizar el tercer factor-.
Con todo, desde PyP no siempre se han seguido, por lo que hace a la variación, las directrices interpretativas que se han defendido en el capítulo 2, ni estas tienen por qué ser, a priori, las convenientes. Es por esto que haremos notar, a la luz del minimismo, algunos problemas teóricos de la concepción “más al pie de la letra”, digámoslo así, de los parámetros, para acabar viendo cómo (3)41 parece el único camino viable por el que habrían de continuar los estudios más afines a los
macroparámetros, o, con algunas precisiones, sobre variación lingüística en general.
Todas las propuestas en el seno del PM siguen una máxima: atribúyase lo menos posible, esto es, nada más que lo imprescindible, a la GU; si se pueden eliminar de ella los parámetros, descargando la variación en otro componente del lenguaje, bienvenido sea -enseguida sabremos por qué-. Chomsky (2007) condensa ese cambio metodológico en los siguientes términos: en PyP, se abordó la FL “from top down”, preguntándonos cuán rica y articulada debía ser la dotación de la GU para que pudiera generar las expresiones posibles y, sobre todo, para que el Problema de Platón recibiera una respuesta satisfactoria; el PM, en cambio, se acerca a la FL “from bottom up”: sin sacrificar la explicación de la variación entre lenguas-I, se trata de exonerar la GU de cuanto podamos, siempre que la explicación desde el tercer factor sea, al menos, igual de convincente.
“seeking to close the gap between SMT and the true nature of FL. UG is what remains
when the gap has been reduced to the minimum, when all third factor effects have been identified. UG consists of the mechanisms specific to FL, arising somehow in the course of
evolution of language.” (Chomsly 2007: énfasis mío)
41 La variacion se debe a que los principios no condicionan el desarrollo de la FL de forma lo suficientemente determinante como para que haya completa uniformidad en todas las lenguas particulares: es sólo a la sistematización de ese margen de variación, harto restringido, a lo que llamamos parámetros.
Este giro ha producido un adelgazamiento progresivo y marcadísimo de la GU. A pesar de la posible renuencia a eliminar los parámetros de la GU -entendidos conforme a (2)-, se obtiene el mismo resultado de forma indirecta al suprimir todo principio que escape a “necesidad conceptual virtual”: los parámetros que pudieran haberse atribuido a los antiguos principios de la GU han quedado, simplemente, desamparados, esto es, han perdido el locus. Un intento, a la desesperada y del que no tengo constancia, de salvar (2) sería trasladar aquellas “opciones predefinididas” a principios no específicos del lenguaje, lo cual equivaldría a relacionar cierto fenómeno de variación lingüística con el desencadenante de una propiedad de, por ejemplo, la capacidad visual.
La preponderancia del tercer factor podría parecer artificiosa o no acabar de comprenderse si no contemplamos preguntas del PM que para Chomsky (2004) van “más allá de la adecuación explicativa”, sintetizadas en la de por qué el lenguaje es como es; y que han provocado la irrupción de un problema que, de alguna forma, es el heredero natural del de Platón: el problema de Darwin.
Boeckx (en Boeckx y Di Sciullo. 2011) pone de manifiesto la gran similitud entre ambos problemas: así como para el de Platón se reduce el papel que juega el entorno en el proceso de adquisición, en el de Darwin se minimiza el papel que hayan jugado pasos adaptativos o la evolución misma en el surgimiento o desarrollo de la FL en la especie. Si para que la adquisición resultara factible se tomaba como punto de partida la GU, consiguiendo explicar la rapidez y la uniformidad del proceso pese a la complejidad de las lenguas-I; para un desarrollo factible de la FL desde una perspectiva evolutiva, teniendo en cuenta su reciente surgimiento -hace entre cien mil y doscientos mil años- y la robusta uniformidad que presenta, se toma otro punto de partida: los demás sistemas de la FLA sobre los que gobierna el tercer factor existían previamente y “el gran salto” evolutivo no fue más que el surgimiento de la FLE -gobernada por los principios de la GU-, un pequeño cambio, tan simple, quizás, como la posibilidad de dotar “conceptos” procedentes de otros sistemas de un edge feature -rasgo del borde (RB)- y unirlos por merge, que permitió poner en relación esos otros sistemas (Boeckx (2010b)).
Es, por lo tanto, lógico que muchas de las propiedades del lenguaje sean determinadas por el tercer factor, siendo esta la mejor forma de conciliar el problema de Darwin con el de Platón; si bien cuesta imaginar que esos principios prelingüísticos tengan algo que decir en la variación.
La FLE -se defiende desde, por lo menos, Chomsky (2001)- conectaría con los demás sistemas de forma óptima, lo cual es comprensible -aunque no la única posibilidad lógica- si los recursos son mínimos y no han tenido apenas tiempo de cambiar42. Este postulado, apuntado muy someramente
en el tema anterior, se conoce como TMF, y condujo al Principio de Uniformidad (PU), primero
42 Pensemos, por ejemplo, que tenemos que unir dos puntos y como único material se nos da una cuerda: nos dejaría algo perplejos que conectáramos mal o con intricados nudos.
(Chomsky 2001), y a la Tesis de Uniformidad Fuerte (TUF) de Boeckx (2008a) finalmente: desde el problema de Darwin parece poco creíble que haya “multiple solutions to design specifications”. Hecho este recorrido, vayamos paso a paso.
Según la TMF de Chomsky (2001), la sintaxis sería un sistema computacional perfecto que conectaría de forma óptima los sistemas CI y SM -para una revisión de la TMF véase, especialmente, el anexo 2-; las aparentes imperfecciones deberían achacarse a condiciones de legibilidad: bien de las interfaces FF y LF, bien de los sistemas. Esta imperfección hace pensar de inmediato en la variación: forma óptima de conectar los sistemas no puede haber, por definición, más que una -a no ser que cambiemos los “materiales” con que se establece tal conexión, como veremos en el anexo 1-. La variación, por lo tanto, debería atribuirse a condiciones ajenas a la sintaxis estricta, restringirse todo lo posible y, siempre que no hubiera evidencias en contra -y muy accesibles al aprendiente durante la adquisición-, eliminarse. Así pues, se formula el PU:
“In the absence of compelling evidence to the contrary, asume language to be uniform, with variety restricted to easily detectable properties of utterances”. (Chomsky 2001)”
Por todo lo dicho, parece razonable creer que los principios tanto del primer como del tercer factor habrían de aplicarse de forma ciega e invariable sobre toda derivación: por ser, en su mayoría, anteriores al desarrollo de la FL; por haber tenido poco tiempo de evolucionar desde entonces; porque la optimidad sólo puede conseguirse, en principio, de una forma; porque está en la misma naturaleza de ser un principio la condición de ser invariable, etc. Así pues, a partir del PU y la TMF de Chosmky, Boeckx (2008a) formula la hipótesis más radical de la TUF:
“Strong Uniformity Thesis
Principles of narrow syntax are not subject to parametrization; nor are they affected by lexical parameters.”
Según Boeckx (2008a), los parámetros, grosso modo, quedarían relegados a un léxico situado a un nivel postsintáctico, a un nivel morfofonológico del estilo de la MD -anexo 2-; sin embargo, creo posible una lectura de la TUF más abierta en función de qué entendamos de “nor are they affected by lexical parameters”, y es en este punto donde rescatamos (3):
(3) La variación se debe a que los principios no condicionan el desarrollo de la FL de forma lo suficientemente determinante como para que haya completa uniformidad en todas las gramáticas particulares: es sólo a la
sistematización de ese margen de variación, harto restringido, a lo que llamamos parámetros.
¿En qué medida (3) contradice la TUF? Si consideramos, más en la línea de Boeckx, que la TUF presupone completa uniformidad estructural, porque los principios, junto con el léxico que alimenta la derivación, son, además de invariables, suficientemente potentes como para no permitir variación sintáctica, (3) no tiene cabida. Si, sin embargo, consideramos el margen de actuación de los principios menor, podemos seguir desarrollando (3). Esta doble lectura nos llevará a la distinción entre los dos tipos de variación que parece razonable seguir desarrollando en la actualidad -anexos 1 y 2-; sin embargo, debemos tratar de comprender antes en qué medida un principio puede ser afectado por parámetros, del tipo que sean, ajenos al principio mismo.