• No results found

2.2 Single-solution metaheuristics

2.2.2 Tabu Search

(i) Hay un problema con la idea de que puede haber concordancia-p hacia abajo y a distancia: a menos que el SD sea el complemento de la categoría funcional -lo cual no puede aplicarse, como mínimo, ni a T, ni a C, ni a v*- habrá núcleos que intervengan si no se ha producido ningún desplazamiento. Dado pues, que la relación imprescindible tiene que ser siempre de merge, la posición del SX para con F será invariable y el parámetro (22) perderá toda validez.

Para muchas de las categorías funcionales sólo existiría la posibilidad de que se dé concordancia-p desde un mando-c asimétrico desde la posición de especificador de F; el español nos provee de contraejemplos:

(31) “Vendremos nosotros” “Comeréis Juan y tú”.36

En suma, a la luz de la misma teoría de Baker de la concordancia, (22), que parecía un parámetro hasta de mayor solidez -provista por los datos- que (23), queda invalidado.

(ii) Como ya se ha apuntado, hay teorías que, aventajando algunas más tradicionales, consideran el caso un fenómeno de pura concordancia en que un SD obtiene rasgos de tiempo. Baker, sin embargo, asume implícitamente que el caso se obtiene por un proceso independiente y previo a la concordancia misma: si para las lenguas IE el caso nominativo es, en cierta manera, un requisito previo a la concordancia entre F y SX, el caso está presente en SX antes de que esta se produzca. Esto deja huérfano de explicación el cómo llega un rasgo no interpretable a un núcleo léxico -o a su categoría funcional superior-, más cuando extendemos la afirmación de Baker de que los rasgos sin valuar de los núcleos funcionales no vienen predefinidos.

Podríamos evitar lo conflictivo que originan tales asunciones inspirándonos en el mismo Baker (2008a). En lenguas bantú, habría SP concordantes sin caso nominativo: si considerásemos que T es -en esos contextos- defectivo, el SD complemento de P valuará los rasgos-phi de T sin poder hacer lo mismo con sus rasgos de caso/temporales. Así, podríamos justificar que P -cuya inserción posterior en la derivación también defiende Baker a la vista de la CIF- asignara al SD un caso oblicuo, sin lo cual la derivación fracasaría en FL o en el sistema CI dado el principio de

36 Las frases de (31) podrían ser susceptibles de controversia porque la lectura que se obtiene es contrastiva, dando pie a suposiciones sobre desplazamientos a posiciones de tópico o foco que alterarían el orden no marcado. No obstante, hay teorías que apuestan por que las diferencias interpretativas se sigan de las posiciones resultantes del MI, motivado sólo por movimiento-A para valuar, por ejemplo, un rasgo de caso; en otras palabras, las piezas léxicas no pueden ser tan “inteligentes” como para contener rasgos de tópico y foco que desencadenen desplazamientos.

interpretación plena (PIP).

Más difícil aun es asumir, por contraste con toda una tradición generativista para la que lo visible en las relaciones sintácticas de una lengua será universal en todas, que el caso no sea una propiedad universal del lenguaje como se insinúa en algún momento. Puede que la tradición esté efectivamente equivocada, pero el análisis de Baker me parece insuficiente para demostrarlo.

Si el caso es universal, omitirlo en algunas lenguas en virtud de sus propiedades morfológicas va contra el mismo análisis de Baker de un nivel postsintáctico donde tiene lugar la inserción léxica arbitraria. Decir, por otro lado, que una lengua fija negativamente (23), cuando el sistema no incluye el caso, es contradictorio o un grave golpe a la optimización, puesto que habría que negar explícitamente todo lo imposible.

Por todo lo dicho, el otro parámetro de la concordancia, (23) podría quedar también invalidado.

(iii) A pesar de que Baker aboga por la sobreespecificación parámetica, no queda nada claro a qué principio universal de los asumidos en 2.2.2.2 podríamos asociar (22) y (23), de forma que tendría más sentido una visión del parámetro similar a la de (3).

Si volvemos sobre los principios de 2.2.2.2 notaremos que muchos sobrepasan las constricciones del lenguaje al fenómeno de la concordancia y no guardan, por ende, relación específica con él. La c-comand condition; la intervention condition; la phase condition; la activity

condition; la noun licensing condition, etc. ¿qué pueden decir estas constricciones sobre la

concordancia, más allá de imponerse sobre su estructura -y cualquiera que se genere- para filtrarla? La PLC parece el principio más específico y, sin embargo, no está sujeto a parametrización.

Podemos usar la fuerza bruta y parametrizarlos, pero, entonces, habrá que añadir la lista de opciones predefinidas a cada principio que tenga alguna intervención -esto es, a todos-: parámetros para el movimiento-A y A'; parámetros sobre el caso; y un largo etcétera. Enseguida viene a la mente un contraargumento: esos fenómenos no tienen libertad de acción; a lo cual yo lanzo una pregunta: ¿y por qué la concordancia debería tenerla?

Otros coletazos con que salvar la sobreespecificación paramétrica irían en la línea de crear un principio adicional: “existe la concordancia entre F y SX, y puede darse de tal o de tal forma”. Afirmar, no obstante, que la concordancia existe me parece más una descripción de cómo interactúan los rasgos y la morfología que un principio en sí.

Creo que a Baker no le pasa desapercibido este problema y por eso, como afirmábabamos, (22) sería una restricción sobre el mando-c y (23) sobre la activity condition. Volvamos a (13a) y (13d)

d. XP is made active for agreement by having an unchecked case feature (the activity condition).”

De entrada, la condición de mando-c es una descripción de la relación estructural, un artificio -cuyo origen tiene sentido rastrear en la CIF-. La condicion de actividad, de nuevo, podría ser una consecuencia de la CIF -núcleos defectivos, caso, phase-sliding... nada de esto se considera aquí- o del surgimiento de islas por creación de cadenas A -véase anexo 1-, y ya sabemos lo poco que tiene que especificar esta condición sobre la variación -o lo muchísimo que especificar si lo hiciera-.

En conclusión, lo ideal sería tener un principio específico para la concordancia y que este fuera el que estuviera parametrizado. No obstante, a medida que eliminamos redundancias, esta posibilidad se va reduciendo a 0, y todo va induciendo a pensar que los macroparámetros sólo tienen sentido en la interpretación de (3).

(iv) (22iii) va contra el carácter excluyente de los parámetros tal como lo formulábamos en el esquema del punto (8) del punto 2.2. De hecho, la lengua que lo fijara sería simplemente insensible al parámetro.

(v) (22) no presenta la binariedad preferible teóricamente y que, sin exigirla en cuanto a parámetros, tan asumida parecía tenerse.

(vi) (22) y (23) no son excluyentes y, sin embargo, están relacionados con un mismo fenómeno: la concordancia. No se me ocurre una forma de encajarlos en la JP del mismo Baker que se analizará en 2.2.3 a menos que sea un único parámetro con toda una retahíla de opciones para escándalo de quienes crean en la binariedad.

(vii) Otro grave problema de Baker es que omite microvariación que puede tener una explicación sintáctica, y no porque le pase desapercibida, sino porque la considera aleatoria. Que permitamos un léxico aleatorio no suponen ningún problema para la teoría; cuando, sin embargo, hacemos que el léxico aleatorio tenga consecuencias sintácticas igualmente impredecibles ponemos en entredicho parte del generativismo.

“that it is not possible to predict in a principled way whether or not there will be agreement in a given configuration in a given language. Rather, the emphasis for syntactic theory must be on what a given head agrees with and in what features it can agree, given that the head is present and can agree at all.” Baker (2008a:39)

Por ejemplo, otro caso es que considera, a la vista del nahuatl, que en una lengua un núcleo de fase puede buscar algo con lo que concordar cierto número de veces -o no hacerlo-. Este tipo de diferencias las considera dependientes quizás de diferencias en los rasgos-phi de la lengua o de generalizaciones acerca de cómo son materializadas. Incluso se apunta un parámetro al respecto:

(32) “A particular functional head F can search the phase for something to agree with: i. zero times, or

ii. one time, or

iii. two (or more?) times.” (Baker 2008a:100)

Para Baker (2008a), la gramática puede “estipular”, muy importante la palabra, que determinado núcleo funcional pueda ser una sonda o no, sin asumir que sea igualmente estipulable la estructura particular de los rasgos de esa sonda. Entonces, ¿de qué se hace depender? De la aleatoriedad no podría esperarse sino inconsistencia; parte de la explicación, sin embargo, parece sintáctica:

“There is an arbitrary component to the theory (does a language have two or two-and-a- half agreement?) but also a principled component (all languages have two-and-a-half agreement rather than three agreement)” (Baker 2008a:100)

Ante estos problemas, uno tiene la impresión -aparte de cuán poco lo convenzan- de que las explicaciones van a la carta, por conveniencia, y que se entremezcla el componente morfológico con el sintáctico, frontera sacrosanta poco ha -para Baker (2008a)-; de que nos quedamos, en fin, en vaguedades, se evitan generalizaciones, y nos atrevemos a hablar, sólo ocasionalmente, de, por ejemplo, movimientos extra postsintácticos -que pueden tener sentido en teorías como las del anexo 2, pero que aquí no se traen a colación ni por asomo-.