Sin miedo a caer en un error y equivocarse, este trabajo –desde sus comienzos–, consideró a esta gestión de 1984-1985, como un proyecto comunicacional alterativo solidificado desde profesionales especializados, para la gente de un país que necesitaba en esos momentos de vuelta a la democracia construir ese edificio ideológico, político y comunicacional. No tan sólo una unión de casualidades, sino también operó la conformación de un discurso político presente.
Esa gestión en Belgrano fue tan particular y única que es difícil encontrar una mirada global sobre el tema. Es de importancia poner en discusión la idea de Proyecto Belgrano en esos casi dos años, ya que se lo puede considerar desde diferentes y particulares aspectos.
Si limitamos la palabra Proyecto con una única aplicación, para aquellas ideas que se planifican y luego se ejecutan, en la Nueva Belgrano no se puede hablar de proyecto comunicacional. Pero allí no termina el complejo y tortuoso mundo, dichos proyectos enraizados con lo popular, lo democrático, lo pluralista, lo independiente y lo alternativo, cruzados desde su génesis misma con alteraciones importantes a lo establecido por el poder central dominante y los vericuetos de los presupuestos económicos, generalmente poseen diferentes formas de consolidación. Para un medio con estas características necesariamente un proyecto debe considerarse en su solidificación con diversos caminos posibles de transitar.
Queda establecido, a partir de los testimonios recogidos entre sus actores protagonistas, que aquella gestión de 1984-1985 tenía adjudicado sólo un lineamiento general para ser lo que fue, colocado desde los hombres y las políticas del partido elegido por el pueblo en ese octubre de 1983. Definitivamente no fue planificado, ni armado previamente respondiendo a cánones tradicionales y fue construyéndose en la práctica diaria a partir de la conjunción casual de hombres con ideas, proyectos profesionales y experiencias disímiles, sumando los entendimientos internos, los resultados favorables en los oyentes, la consolidación de los actores participantes con más formación y los apoyos externos: ―dejar hacer, sin poner palos en la rueda‖. Ese fue el accionar concreto y evidente que edificó al Proyecto Belgrano. Daniel Divinsky confirma esa
368Aliverti, Eduardo. (1987) El archivo de la década/3. La democracia (1984/1985). Buenos Aires: Quatro Editores. 369Aliverti, Eduardo. ―Intenciones y discursos en medios de comunicación‖. La Voz, 19 julio 1985, p. 12.
124 conjunción: ―Había muchas ganas de que se hiciera lo que se hizo, mucha necesidad. Entonces
se canalizaron una cantidad de voluntades que dispusieron determinadas aristas para poder trabajar todos juntos‖370.
Ricardo Horvath confirmó categóricamente que ese proyecto existió. Ante la pregunta: ―Entonces, ¿para usted existió un proyecto Belgrano?‖, realizada dentro de la entrevista para este trabajo, respondió: ―Sí, para mí existió, al menos construido por un grupo de gente. Se consiguió
un acuerdo Zanoni-Divinsky-Palacios-Horvath —apoyados por el personal de la emisora y los programas independientes—, para hacer una radio estatal, no oficialista, popular y periodística, teniendo el apoyo gubernamental, —de Gibaja, concretamente—, para avanzar en esa idea de radio. En mi modesta opinión, una inteligente política del radicalismo que llevó a tener una radio abierta y pluralista para demostrar a la opinión pública qué grande que es Alfonsín, qué grande son los radicales y qué democráticos. En última instancia terminamos beneficiando a los radicales. Cuando a mí me llaman, yo les planteo: ‗mirá yo ni siquiera lo voté a Alfonsín‘. ‗Eso nos interesa‘, me respondieron. Esto está mostrando de que había un proyecto: necesitaban profesionales que no fueran los clásicos profesionales de la radio del proceso, que habían
trabajo para todos los gobiernos y con todos quedaron bien‖.371
Completa la idea de Horvath, las palabras de Celia Pagán quien asegura que ―el radicalismo
no tenía proyecto de medios, pero sí hubo en Belgrano un grupo de gente muy laburante que trabajábamos mucho y una conjunción de tipos como Palacios y Horvath que pudieron mirar qué había en los otros medios y convocar a gente que le parecía interesante. Y juntos hicimos algo, que más que un proyecto diría que era un grupo de personas que percibíamos qué medio necesitaba, no los estamentos de poder o la clase dirigente, sino la mayoría de la gente con alguna conciencia militante‖.372 En la misma línea de análisis, Hugo Paredero piensa que se
dieron dos factores: el proyecto y la coincidencia del momento: ―Se aprovechó lo que había al
aire, éramos gente que veníamos de palos parecidos, con pensamientos que no eran uniformes pero que eran libres, con una manera más descontracturada de dirigirse al oyente, con una vocación por pensar en voz alta aunque de pronto se te fuera la mano en lo que decías o en cómo lo decías. En fin, había un fervor de niños que recién estrenaban la democracia, era un ir para adelante. La libertad de poder decir, de hablar como desatados, en el buen sentido del término,
se terminó usando como proyecto‖.373
A Jorge Palacios no le desvela el debate sobre el tema, pero termina reconociendo la existencia de un proyecto fraguado en el andar: ―Yo no le buscaría ninguna explicación más allá
de que se juntaron unas cabezas que en alguna manera coincidían en un momento muy especial. No fue un proyecto al comienzo, se hizo al andar. Fue la participación de tres o cuatro personas que tenían ideas parecidas que pudieron llevarlas a la práctica sin agarrarse a palos. Esta es la realidad. Entonces, se produjo esto. No es que nos sentamos y dijimos: vamos a armar una radio que rompa con todos los moldes establecidos. Fue una cosa, yo diría, casi espontánea. Un día a
370Entrevista exclusiva a Daniel Divinsky (Marzo de 2002) 371Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 372Entrevista exclusiva a Celia Pagán. (Abril de 2002) 373Entrevista exclusiva a Hugo Paredero (Noviembre de 2004)
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mí me convocaron, me dijeron ya hay que armarlo. Yo llamé a Horvarth y allí, juntos con Zanoni
fundamentalmente, empezamos de a poquito a darle forma a las cosas‖.374
Eduardo Aliverti afirmaba, en una entrevista realizada en 1984, que participar de esa emisora era ―estar en un proyecto político‖375, y es quien hoy –con el transcurrir del tiempo–, amplía el concepto de Proyecto Belgrano acercándose a la postura nodal e hipotética de este trabajo. La idea de proyecto se puede fraguar aún más al llegar a considerar que Belgrano tuvo en esos años un discurso político y comunicacional uniforme con una marcada tendencia ideológica que hegemonizó toda la programación, de allí las reacciones en contra de ciertos círculos de poder que terminaron llamando, quizás no tan equivocadamente, Radio Belgrado.
Sería totalmente disparatado y alocado afirmar que todos los integrantes de esa gestión en
Belgrano estaban adscriptos a una ideología netamente de izquierda, sin embargo a la radio se la
terminó calificando desde la vereda de enfrente, la derecha, como puramente de izquierda. El problema interno más conflictivo en estos casi dos años de gestión fue el caso Guerrero Marthineitz, un profesional con un conocido tinte ideológico por su conservadurismo tradicional. Lo que no se puede dejar de reconocer es que esa programación en Belgrano tuvo una fuerte impronta de información popular, progresista, contestataria y crítica a ese conservadurismo político-económico de derecha que adhirieron civiles y militares en los años de interrupciones golpistas a gobiernos elegidos por el pueblo. Una opción alternativa que trataba de lograr algo distinto a la propuesta tradicional de la clase dominante, propietaria de los Medios de Comunicación que establecen el discurso hegemónico. Contrainformación crítica que intentó dar vuelta la información única y hegemónica establecida desde el sistema de medios nacionales.
―Te vas a encontrar con diferentes interpretaciones‖, analiza Eduardo Aliverti. ―Si preguntas
al propio cuerpo directriz de la radio, ¿si Belgrano era un Proyecto?, te vas a encontrar, por ejemplo en Horvath, que no había proyecto integral sino una suma de voluntades progresistas y democráticas que se habían juntado pero no había un proyecto de radio con un mensaje determinado en determinados temas básicos. Yo creo que lo que siempre estuvo claro en la cabeza de ellos fue una radio con amplios marcos de libertad para los conductores y periodistas, jamás nos bajaron, es cierto, línea de trato pro gobierno de algunos temas, por lo menos a mí‖.
―Ahora, si vos me preguntas si existió un proyecto en el sentido de marcada ideológica política y discursiva de la radio hacia la izquierda, yo te diría que no, te diría que eso se dio de facto. No porque se haya conversado, no porque haya habido reuniones respecto para saber qué
temas tocar y a qué priorizar‖.376
Sin embargo, finalmente, habría que decir que ese Proyecto Belgrano no logró alzarse con un respaldo legal que le brinde garantía de continuidad, se convirtió en algo necesario, fundamental y de interés social, pero sin respaldo. Un Estado benefactor que comprenda la necesidad de sostener integralmente desde lo público, por fuera del mercado capitalista de consumos, éxitos y ganancias, una propuesta cultural y comunicacional alterativa necesarias para todos y todas.
374Entrevista exclusiva a Jorge Palacios. (Diciembre de 2004)
375Mucci, Cristina. ―Lo dije y puedo repetirlo: no dudo que la mayoría de los periodistas son unos inmundos cobardes‖. Revista Libre, año 1, nº 43 (6 nov. 1984), p. p. 67-74.
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