Por las características particulares de la gestión se generalizaron una serie de reacciones contrarias que llegaron desde distintos lugares y con diferentes formatos: el ahogo económico con la eliminación casi total de las publicidades, los ataques verbales impetuosos, incursiones violetas con invasión, misas en contra, pedidos de censura desde diferentes ámbitos de poder, atentados y bombas. Radicales asustados, militares enojados, viejos censores, reaccionarios católicos, fascistas, ultraderechistas y mano de obra desocupada en democracia, accionaron para intentar cuartar la libertad de pensamiento e ideas en esa Belgrano.
En varias oportunidades se volvieron a utilizar aquellos viejos fantasmas que propiciaron el Golpe de Estado del 1976, hablaron de una nueva incursión del ―terrorismo internacional‖ y del ―enemigo comunista‖ en esa emisora que llamaron Radio Belgrado. Ricardo Horvath escribió en esos momentos sobre esta utilización de antiguas tácticas: ―cada vez que se presenta una opción
para modificar lo constituido, lo establecido (intocable e inmanente por las mentes cerradas, obtusas, pacatas, indolentes, temerosas), cada vez que se quiere avanzar en el cambio, abrir el debate, impulsar la participación, surge el fantasma –agitado por los que no quieren precisamente el intercambio de ideas–, del tan mentado comunismo. (...) Y aunque parezca
mentira, esa estupidez prende en alguna gente‖391.
Este tipo de ideas macartistas ―prendieron‖ rápido ya que estábamos acostumbrados en esta sociedad a un bombardeo constante y sistemático de estos análisis en los años oscuros de la dictadura cívico-militar. Pronto la campaña contra la Nueva Belgrano había cumplido con sus objetivos, la radio se ganó popularmente un sobrenombre: ―Radio Belgrado‖392, alegando que
389
Tapa de la edición impresa del Diario Clarín del lunes 26 de noviembre de 1984. En: Clarin.com, Tapas. (Consulta: 24 agosto 2015) Disponible en: http://tapas.clarin.com/tapa.html#19841126
390
La búsqueda de identidad continúa aún hoy con 119 nietos restituidos.
391
Horvath, Ricardo. “La radio que deberíamos conseguir”. El Porteño, año 3, nº 34 (oct. 1984), p. 76-79.
392
En esos momentos labella y milenaria ciudad europea, Belgrado, era la capital de la República Federativa Socialista de Yugoslavia.
134 desde esa emisora se difundían proclamas netamente comunistas. Enrique Vázquez recuerda que ―había un Diputado Nacional, Fernández Gil393, que pedía que cerraran Radio Belgrano porque
era una cueva de comunistas‖394. Divinsky aporta que fue primero en ―los diarios, –
principalmente La Nación–, donde se comenzó a hablar de Radio Belgrado‖395. Para Rubén
Zanoni no queda claro quién fue el primero en usar ese término pero señala a ―Hugo Guerrero
Marthineitz (…), junto a otros como Daniel Mendoza‖, como los creadores ―de la idea de
rebautizar a la radio como Radio Belgrado‖396. Jorge Palacios suma que desde emisoras colegas
se anexaron al mote despectivo: ―En las otras radios había tipos que nos llamaban Radio
Belgrado porque éramos los zurditos locos‖397. ―Teníamos a todo el periodismo en contra, nos
decían Radio Belgrado para desjerarquizarla y desautorizarla‖398, recuerda Enrique Vázquez. El
establishment comunicacional jugó un papel muy importante con la casi nula difusión –prensa y
promoción–, de esta emisora, que había producido cambios alternativos significativos y exitosos. No hubo grandes medios gráficos que se ocuparan de la propuesta de la radio, sólo algunos realizaron una serie de referencias que atacaban el proyecto en forma integral. Aunque sí se preocuparon en demasía cuando la radio fue atacada, invadida o le colocaron una bomba en su planta transmisora. Una estigmatización comunicacional en un solo aspecto de una gestión que tuvo –aparte de los ataques que sufrió–, las mejores propuesta comunicacionales del momento.
Fuera de los micrófonos las cosas eran diferentes, la gente que hacía la radiodifusión argentina de esos momentos tenían cierta envidia profesional y sinsabor por el éxito de la fórmula aplicada, ya se presentía en esos momentos la tremenda experiencia que se estaba dando en la Nueva
Belgrano, gestión que quedaría como marca fundamental en la historia de la radiodifusión
argentina. El periodista Eduardo Aliverti tuvo comentarios en esa línea: ―Había cierta
admiración. Yo recuerdo haberme encontrado con directivos de las radios privadas que me decían ´qué bien que la hicieron, renovaron la radio‘. Por lo menos el discurso interpersonal era
ese, supón que también dirían: les va muy bien pero no les va entrar nunca un mango‖399.
Básicamente se llegó a esas acusaciones y vinculaciones nefastas porque a muchos sectores les molestó y asustó esa participación de la gente y la variedad de ideas conviviendo en franca discusión democrática. La iglesia, los políticos –inclusive del propio Partido Radical–, los conductores de los destinos de la industria cultural y los medios de comunicación entendieron que éste no era un proyecto ―populista‖ clásico donde ―el pueblo‖ observaba lo que se hacía por sí. Comprendieron el alcance del proyecto y accionaron con todas sus armas para propiciar un ―fracaso‖ con herramientas sutiles o indirectas, centralmente se contribuyó a una imagen falsa y perjudicial que espantó a muchos anunciantes de la radio. Se vivía los años de la apertura
393Guillermo Fernández Gil fue Diputado Nacional de la Unión del Centro Democrático (UCeDe), un partido político netamente
de derecha fundado en 1982 y liderado por el Ingeniero Álvaro Alsogaray. La UCeDe y los Alsogaray (María Julia, Hija y Álvaro, padre) fueron luego actores esenciales de la instalación del neoliberalismo menemista de los noventa, con privatizaciones incluidas. Guillermo Fernández Gil luego integro el Movimiento por la Dignidad y la Independencia (MODIN), partido político de derecha fundando por el líder carapintada Aldo Rico.
394Entrevista exclusiva a Enrique Vázquez. (Abril de 2002) 395Entrevista exclusiva a Daniel Divinsky (Marzo de 2002)
396Testimonio escrito y exclusivo de Rubén Zanoni. (Abril-Junio de 2015) 397Entrevista exclusiva a Jorge Palacios. (Diciembre de 2004)
398Entrevista exclusiva a Enrique Vázquez. (Abril de 2002) 399 Entrevista exclusiva a Eduardo Aliverti (2004)
135 democrática, de la primavera alfonsinista, de nuevos aires de libertad y de destape cultural, no era para nada democrático aplicar las clásicas herramientas de censura y prohibición. Por eso había que ―disimular un poco‖, sacarlos de ―circulación con carpeta‖, tal como se diría desde el lenguaje más popular.
Sirven hoy para sintetizar el ¿por qué? y el ¿cómo? de los ataques a este proyecto, una serie de interrogantes que hacía en voz alta Eduardo Aliverti, en un editorial de 1984 dentro de su programa Sin Anestesia: ―¿Quién está atrás de envolver a Belgrano en escándalos? ¿Quiénes
son los que se benefician promocionando que esto es un antro de irresponsables? ¿Cuáles son los intereses que se mueven promoviendo sanciones y castigos con el argumento de que esta es una Babel en la que ni siquiera las ‗palabras soeces se censuran‘? ¿A quién le conviene que deje de ser ésta (por Belgrano) una radio del Estado? ¿A quiénes interesa su privatización para tener otra radio más convertida en albergue transitorio de curros particulares? ¿A quiénes molesta que se hable aquí con libertad de ciertos factores de poder económico-financiero? ¿Quiénes son los que amenazan todos los días? ¿A quién no le conviene que tenga cabida el hombre del pueblo para decir lo que se le dé la gana? ¿Por qué se quiere hacer aparecer a Belgrano implicada en campañas del marxismo internacional o en persecuciones personales contra tal o cual
ciudadano? ¿A quiénes molesta la libertad y sus riesgos?‖400. Por las respuestas a estas
preguntas pasan todas las explicaciones de agresiones y ataques que sufrió esa Nueva Belgrano.