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The hypocenter program, HYP

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6.1.1 The hypocenter program, HYP

Para la vuelta a la democracia, en ese partido tradicional no había una propuesta sólida y concreta de política de medios y comunicación; sí tenían una suma de voluntades e ideas personales no alejadas del espíritu ideológico del partido. Las iniciativas particulares fueron muchas y de diferente tonalidad pero nunca llegaron a ser una política homogénea. Antes de las elecciones muchos radicales y extra partidarios afines a la profesión trabajaron en perfilar ideas sobre la comunicación y la cultura en democracia para el nuevo gobierno, construyendo aportes importantes que fueron a engordar sustancialmente las propuestas de la plataforma partidaria del ‘83.

Alfonsín y muchos de sus funcionarios eran básicamente hombres formados en la letra impresa y sabían poco y nada de los medios de comunicación electrónicos. A los cargos de responsabilidades importantes para manejar y controlar la comunicación (Secretaría de

Información Pública, Agencia de Noticias Télam, Vocero Presidencial y otros cargos) llegan

personas ajenas o de relativa relación con la comunicación. No fue un equipo coordinado y cada uno era una particularidad diferente. Para administrar los medios de comunicación en manos del Estado convocaron a una heterogeneidad de personajes de las diferentes líneas del radicalismo, sumado a otra diversidad de extra partidarios. Los resultados diversos y desparejos demostraron que los radicales no supieron traslucir una política clara y uniforme para la variedad de medios en poder del Estado en esa vuelta a la democracia, poseyendo y aplicando un abanico muy diverso de estrategias, modelos e ideologías comunicacionales, teniendo actores partidarios y extra

136 partidarios que defendieron cosas que ni el propio Alfonsín podía llegar a respaldar. Eduardo Aliverti, en una entrevista realizada en noviembre de 1984, analizaba los problemas visibles de las formas de construir política comunicacional del radicalismo: ―Hoy como siempre los

radicales no tienen la más mínima idea de cómo manejar los medios de comunicación. Me estoy refiriendo a bajar línea, que entiendan que las radios y los canales estatales tienen que ser entes públicos, que primero está la defensa del sistema y después el periodismo. Rodeando al Presidente, en este tema hay una serie de tipos que funcionaron muy bien con todo lo que tuvo que ver con la venta del producto Alfonsín en la campaña, pero que puestos a manejar medios de comunicación, no tiene ideología. Son tipos de mercado publicitario, puestos a manejar los medios‖401.

Un ejemplo muy claro fue el caso Aliverti y Vázquez contratados para protagonizar un proyecto de radio pública, no oficialista en Belgrano y resistidos al mismo tiempo para sostener un proyecto de programa de televisión en el entonces ATC (Argentina Televisora Color), hoy Canal 7, la Televisión Pública. Sí, mientras eran llamados para cubrir espacios importantes, en horarios destacados para la información periodística, eran rechazados en otro medio del Estado por todas esas cualidades profesionales. En esa entrevista en la revista Libre, Eduardo Aliverti cuenta en detalle lo sucedido: ―Me llamó el Negro Merellano, entre el 30 de octubre y el 10 de

diciembre, en su carácter de futuro presidente del directorio de ATC. Me dijo que el directorio quería que Vázquez y yo hiciéramos el programa político del canal. Yo le pregunté entonces cuáles iban a ser las condiciones en lo que se refería a libertad de expresión, y me dijo que, dentro de lo que es el manejo responsable de un medio, la libertad iba a ser total. Entonces arreglamos para empezar el domingo 7 de enero. El programa iba a ir una vez por semana, los domingos. Pero resulta que después, Merellano no fue presidente del directorio sino gerente general. La cosa no salía, no terminaba de definirse, y finalmente, cuando ya teníamos todo armado para el primer programa, nos llama el directorio, a Vázquez y a mí. Me acuerdo que era el 3 de enero, porque ése es el día de mi cumpleaños. Así que fijate, faltaban cuatro días para que empezara el programa. Nos recibe entonces Emilio Fisher, que es el presidente del directorio, y con un gesto muy adusto nos pregunta: ‗¿Qué es este proyecto de programa sobre desaparecidos?‘ Nosotros le explicamos que, antes todo, no era un proyecto, sino que el programa ya estaba y empezaba el domingo siguiente. Y por otro lado, que de los siete bloques que tenía, tres iban a estar destinados al tema desaparecidos. Entonces llamó al vicepresidente, señor Del Río, que dijo que no estaba al tanto de nada. Te aclaro que Merellano, que siempre se portó muy bien con nosotros, ni siquiera fue convocado a esa reunión. Nosotros nos enojamos mucho, y entonces se nos dijo que el canal no era del Estado sino del gobierno, y que ellos eran los comisarios políticos. Nos exigieron guiones previos y listas de invitados. (…) Mientras

Neustadt402 y Grondona ya habían arrancado en Canal 13403simplemente por llevar un paquete

401Mucci, Cristina. ―Eduardo Aliverti: Lo dije y puedo repetirlo: no dudo que la mayoría de los periodistas son unos inmundos cobardes‖. Revista Libre, año 1, nº 43 (6 nov. 1984), p. p. 67-74.

402El periodista Bernardo Neustadt había sido uno de los protagonistas esenciales de la siempre recordada, por los radicales,

desestabilización del Gobierno de Illia.

403Es importante recordar que en aquellos momentos de enero de 1984, Canal 13 de la Ciudad de Buenos Aires estaba en manos

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de clientes, nosotros, que mal o bien nos habíamos jugado contra los milicos, teníamos que presentar guiones previos. Bueno, la discusión se va agrandando y empiezan a llegar más directivos: Aida Bortnik, Boris Spivacow (…) Bueno, nosotros seguimos insistiendo en que en esas condiciones no hacíamos el programa. Y entonces entre las 16 y las 19 se suscita una de las situaciones más antológicas que me ha tocado vivir, que es el directorio de ATC discutiendo delante nuestro si el canal es del Estado o del gobierno. Al fin, nos piden 48 horas para ponerse de acuerdo, y el programa pasa del 7 al 15. Como no nos contestan nada Merellano nos dice que le metamos igual y nosotros seguimos adelante. Pero el 15 tampoco sale porque se habían olvidado de decirnos que iban a televisar el festival de Cosquín dos domingos seguidos. Pero en

ese momento, (…) se produce el cuestionamiento a Vázquez (…) que trabajaba en Libre404, cosa

con la que se puede o no estar de acuerdo. Yo, incluso, le dije a Enrique que no compartía que se hubiese ido de Humor a Libre, porque consideré que perdía políticamente. Pero acá pasa una cosa: y le reconozco a ATC el derecho de decir que no quiere a un determinado medio, sea el que fuere. Pero entonces que no tenga paralelamente publicidad con Perfil, porque si no tenés autoridad moral para decirlo. Bueno, por el otro lado también dijeron que Enrique había armado despelote a nivel gubernamental, que era un tipo enquilombado, en fin, la cuestión es que lo pinchan. Yo entonces me voy en solidaridad con Vázquez. Enrique me dice entonces que no, que no ceda un espacio que vaya a saber quién va a terminar ocupándolo, entonces sigue un poco más la franela. Pero se vuelve a hablar de guiones previos, y entonces ahí sí, dije bueno, basta, y me fui.‖

―Yo esto no se lo atribuyo ni a Alfonsín ni a la UCR como estructura ideológica censora porque de ninguna manera se le puede achacar eso. Se le pueden achacar cuatrocientas mil cosas, pero no ésa. Lo que sí creo es que, hoy como siempre los radicales no tienen la más mínima idea de cómo manejar los medios de comunicación. Me estoy refiriendo a bajar línea, a que entiendan que las radios y los canales estatales tiene que ser entes públicos, que primero

está la defensa del sistema y después el periodismo‖405.

Desde las Cámaras Legislativas y desde el Poder Ejecutivo van a surgir varias ideas y proyectos para tener una nueva ley de radiodifusión de la democracia, que reemplace a la elaborada por la Dictadura, y un proyecto específico para los Medios de Comunicación que sumaba la figura de medios públicos no gubernamentales, aportando una arista más de debate y disputa a la ya conocida y discutida disyuntiva de lo estatal y lo privado. Así surgía la idea concreta de separar y diferenciar efectivamente los medios estatales y los medios públicos no gubernamentales.

Tampoco queda bien en claro qué voluntades había en el seno del radicalismo de atravesar esos debates y de conducir a la sociedad argentina a surcar esos caminos difíciles. Quedaron impregnadas algunas acciones como luchas particulares que no encontraron consensos generales dentro de los que llevaban las riendas del gobierno nacional. Juan Radonjic confirma que ―hubo

404Se refiere a la Revista Libre de Editorial Perfil.

405Mucci, Cristina. ―Eduardo Aliverti: ‗Lo dije y puede repetirlo: no dudo que la mayoría de los periodistas son unos inmundos cobardes‘‖. Revista Libre, Editorial Perfil, año 1, 43, 6 noviembre 1984, p.p. 67 – 74.

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distintos proyectos que se fueron elaborando‖406 en lo que respecta a leyes que modifiquen lo

establecido en comunicación y en medios. También ―tuvimos diferentes iniciativas‖407 –continúa aportando Radonjic–, pero Alfonsín no consideró ninguna. Emilio Gibaja confirma que trabajaron, durante su gestión, para concretarla: ―teníamos una reunión semanal para lograr una

ley de radiodifusión y nunca nos pusimos de acuerdo. No se logró nada. Nosotros no pudimos sacar adelante esa ley, fue la peor frustración mía. Todos creíamos que era una cosa fácil de resolverla y nada más, nos encontrábamos con muchos inconvenientes. Teníamos una verdadera quinta columna que era Pedro Sánchez en el COMFER, un privatista absoluto. Con los privados no se puede acordar estas cosas, hay que hacerlo directamente en el Gobierno, mandarlo al Parlamento y que se decida. No vas a estar discutiendo de estas cosas con los empresarios de los Medios de Comunicación, no se puede negociar con ellos. Con los privados se puede tener reuniones para sugerir problemas, para no hacer censura, para pedirles favores, que hagan esto…, que no hagan aquello…, pero la ley tiene que ser debatida en el parlamento‖408. Juan Radonjic –sucesor de Gibaja a mediados de 1985– confirma que durante su gestión se sumó otras voluntades para un proyecto que nunca fue ley: ―Nosotros hicimos una ley dentro de la

Secretaría de Información Pública que después la aportamos para el Consejo de la Consolidación de la Democracia. Proyecto de ley que Alfonsín envía al Congreso‖ pero que

nunca tuvo tratamiento parlamentario de ningún tipo. Un proyecto de ley dentro de estas democracias capitalistas parlamentarias debe tener consensos políticos entre los legisladores, sobre todo los del partido a cargo del Poder Ejecutivo, y lograr un importante interés social para convertirse en ley luego promulgable409. El radical Daniel Sario, quien estuvo en cargos importante en ATC, y fue asesor en comunicación en el Senado de la Nación para esos momentos, señala al respecto, en su libro Telepolítica, que ―paradójicamente el radicalismo fue

el partido que llevó la propuesta más clara, moderna, democrática y participativa en la

Plataforma del ‘83‖410 para gestar un proyecto de nueva ley de radiodifusión de la democracia

donde se le atribuía, según Sario, ―a los medios de comunicación una posición gravitante para la

preservación de la democracia‖411, pero nada de eso pudo plasmarse.

En lo que respecta a políticas de administración y funcionamientos de Medios, los radicales habían planificado estrategias y concebido proyectos que tampoco tuvieron resoluciones de ningún tipo. Gibaja, muy a pesar de no tener bajo su órbita de poder Radio Nación (a cargo de la

Secretaría de Comunicación) y Canal 7 ATC (a cargo de la Secretaría de Cultura), buscó

consolidar la idea de un Ente constituido por Medios Públicos No Gubernamentales, ya que consideraba que ―eso no es un gasto, es una inversión. La gente dice: ‗pero está gastando

tanto‘... ‗el siete no me gusta entonces lo que gastó no lo gasta, lo malgasta‘, no lo ideal es que,

406Entrevista exclusiva a Juan Radonjic. (Abril de 2015) 407Entrevista exclusiva a Juan Radonjic. (Abril de 2015) 408Entrevista exclusiva a Emilio Gibaja. (Marzo de 2005)

409Para ejemplificar correctamente esos pasos se puede analizar en profundidad todo el proceso de elaboración, presentación y

aprobación de la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, durante el gobierno de la presidenta Cristina Fernández, así como el intenso y avanzado Proyecto de Ley durante el gobierno de Fernando de la Rúa.

410Sario, Daniel. (1990) Tele Política. Buenos Aires: Ediciones Generación, p 60. 411Sario, Daniel. (1990) Tele Política. Buenos Aires: Ediciones Generación, p 61.

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–aunque tenga menos audiencia–, tengo buen nivel de programa no comerciales‖412. Daniel

Sario, en el libro antes mencionado, refiere sobre la gestión de Gibaja en estos aspectos: ―Si bien

Gibaja estaba consustanciado con los principios emergentes de la plataforma radical, y por lo tanto impulsaba la creación de un ente público no gubernamental, no pudo promover con éxito

la reforma legislativa que se necesitaba‖413.

Si ponemos la mirada exclusivamente en Radio Belgrano para Emilio Gibaja esa emisora fue destinada por ellos a ser ―una radio estatal, no gubernamental. Esa era el ideal, cosa que no se

termina de concretar como en la BBC que depende del Parlamento‖414. Sin embargo, para su

sucesor en el cargo, Juan Radonjic, la mirada era totalmente diferente: ―No tengo la menor duda

de que debe haber medios públicos, ahora ¿cuántos, cómo y administrados con qué criterio? Porque Radio Belgrano no respondía a un ente no gubernamental con responsabilidad

parlamentaria, no era la BBC de Londres, era otra cosa‖415.

Generar ese nuevo modelo de medio público no gubernamental debía necesariamente abrir una discusión sobre las formas de sustentabilidad y permanencia en el tiempo. Un medio con esas características es muy difícil de incluirlo en nuestras lógicas habituales para Medios de Comunicación de rentabilidad y ganancias, son pura inversión en dinero para obtener un rédito alto de crecimiento y de exaltación de tipo no comercial, de elevación de la cultura artística nacional y de valoración del pensamiento crítico con pluralidad de voces. Esa discusión política no se dio orgánicamente entre los radicales en ningún momento de aquellos tiempos, tampoco concibieron construir un respaldo político necesario para plantar una lucha de poder en terrenos donde ya se avizoraba masividad y concentración, manipulación y construcción de mensaje. Para nada estaba presente la idea de instalar el problema y la necesidad en la sociedad de ese momento con la decisión de construir y ganar ese respaldo social necesario para hacer frente a grupos económicos tan poderosos, no solo por el dinero que poseen sino por la llegada que tienen con la construcción de temáticas en la gente. Los problemas para Alfonsín eran otros. En ese 1984, ni siquiera se preocupaba por empezar a considerar políticas económicas que comenzaran a reparar los desastres cometidos durante el gobierno de los militares, reparando deudas impagas en el interior del país y reclamar dónde corresponda por deudas externas brindadas en condiciones no favorables. Mucho menos podían darle importancia a medios de comunicación electrónicos que desconocían en su integralidad.

El tiempo transcurrió y los radicales no supieron o no quisieron construir ese respaldo político necesario para impulsar esos novedosos proyectos que ellos mismos estuvieron pensando y diseñando, las prioridades fueron otras más esenciales para ellos y no se entendió la importancia que ya había cobrado la comunicación de todo tipo. Sin ese marco jurídico, las gestiones surgidas por diferentes acciones y coincidencias de personas fueron al fracaso, quedaron desprotegidas sobre todo aquellas que llegaron para trastocar lo establecido y alterando lo tradicional en medios de comunicación, por ejemplo el Proyecto Belgrano.

412Entrevista exclusiva a Emilio Gibaja. (Marzo de 2005)

413Sario, Daniel. (1990) Tele Política. Buenos Aires: Ediciones Generación, p. p. 64 y 65. 414Entrevista exclusiva a Emilio Gibaja. (Marzo de 2005)

140 ―Hay gente del radicalismo que está disconforme con Belgrano. Dicen que es una propuesta

loca, que desestabiliza al sistema democrático. Es un poco la misma gente que decide que en

radiodifusión sigan los mismos tipos de la dictadura‖416, afirma Eduardo Aliverti en una

entrevista realizada en 1984. Distintas fracciones del radicalismo gobernante ejercieron diferentes tipos de presiones sobre los responsables de la emisora. Digamos que tuvieron una preponderancia mayúscula y lógica por lo que se decía en Belgrano pero también tuvieron esas tradicionales acciones que forman parte del folklore de toda gestión estatal. Daniel Divinsky cuenta una de ellas. ―Un puntero de barrio, padre de Claudia Bello y viejo del radicalismo en La

Boca, un buen tipo acostumbrado a la política del comité para conseguir un nicho en Chacarita, por ejemplo. Quería que yo no levantara un programa de tango que era de un amigo de él en el Barrio. Yo lo levanté porque tenía una propuesta mejor para esa hora o quería hacer otra cosa, entonces él no podía admitir que su gobierno (entre comillas) tuviera allí un tarado que le

quitaba un programa a un punto suyo. Me llamó y me amenazó‖417.

Pero las que predominaron estaban centradas en el carácter de algunas de las cosas que se decían en esa emisora que estaba conducida por gente afín al gobierno y que les costaba entender esa idea de un medio sostenido por el Estado pero no sometido a los gustos del gobernante a cargo del Poder Ejecutivo. Rubén Zanoni manifiesta que sus correligionarios ―permanentemente

me reprochaban que la radio estuviera al servicio de ‗La Zurda‘ y la oposición se quejaba de ser la misma una extensión del Comité Radical. La decisión que tomamos con el interventor fue que

si las quejas venían desde lados tan dispares estábamos haciendo las cosas bien.‖418.

Indudablemente habría que aclarar que estas presiones del radicalismo pueden ser consideradas como ―normales o comunes‖ de las sufridas por cualquier periodista, aún hoy, cuando se habla de alguna persona del poder y ésta se molesta porque no está de acuerdo con el análisis realizado.

Divinsky confirma la existencia de estas presiones, pero asevera que fueron ―presiones

débiles, el radicalismo es también débil para presionar. En realidad las presiones fuertes venían

de otros lados‖419. Sin embargo, Ricardo Horvath las vivió como un elemento más de

confrontación y coloca a esas presiones del radicalismo en un plano preponderante: la lucha en

Belgrano ―era desigual: no solamente con los enemigos de adentro de la emisora y los de afuera,

también los de adentro del propio partido gobernante‖420. Pero Horvath relativiza estas presiones

cuando reconoce que si bien al radicalismo no le gustaban algunas aristas del proyecto se ―lo

bancó‖, entonces asevera que ―todo dependía de las bolas que podíamos tener para sostener esto y de ellos, el gobierno, para bancársela. Y hay que reconocer que se las bancaron.‖421. Celia Pagán avanza en el análisis y aporta una línea importante a tener en cuenta: ―yo creo que sí había

presiones del radicalismo. Como todo el mundo sabe, Alfonsín gana una interna. (…) Alfonsín no

416Mucci, Cristina. ―Eduardo Aliverti: Lo dije y puedo repetirlo: no dudo que la mayoría de los periodistas son unos inmundos

cobardes‖. Revista Libre, año 1, nº 43 (6 nov. 1984), p. p. 67-74.

417Entrevista exclusiva a Daniel Divinsky (Marzo de 2002)

418Testimonio escrito y exclusivo de Rubén Zanoni. (Abril-Junio de 2015) 419Entrevista exclusiva a Daniel Divinsky (Marzo de 2002)

420Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 421Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002)

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representaba a todo el radicalismo, había figuras de derecha muy fuertes que se oponían a nuestro discurso‖422.

Muchas de esas presiones llegaron desde líneas internas muy tradicionales del partido, pero

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