Durante el desarrollo de esta gestión (1984-1985) se difundieron propuestas y aplicaron ideas sobre el desempeño que creían que debían tener los medios de comunicación estatales. Ricardo Horvath escribió que desde Belgrano se proponían elevar integralmente el ser humano, difundir ―las ideas, el accionar de los distintos representantes del pueblo en el gobierno y en el
parlamento‖346. Entendían que la nueva sociedad argentina pos dictadura necesitaba producir
cambios que sólo se lograrían con la participación y el debate de ideas. Lo buscaron poner en práctica trabajándolo internamente con cada trabajador de la radio, en cada programa que salía al aire, para construir un oyente-receptor ampliamente informado, preparado para ser un sujeto crítico. Eduardo Aliverti en uno de sus habituales editoriales de su programa Sin anestesia, bregó por medios con mucha calidad e instrucción, que pauten ―la opinión popular y jamás al revés‖.347
Para cumplimentar estas ideas diseñaron la elaboración de microprogramas donde se divulgaran las actividades cívico-políticas de todos los diputados, senadores, concejales y otros representantes del pueblo. Esto tenía una doble función de control: por un lado, los votantes estarían informados de quiénes eran sus representados y qué actividades estaban haciendo para cumplir con el mandato que le habían otorgado; y por otro, obligaban a los ediles a trabajar eficientemente para que pudiera tener continuidad su política aplicada. También pensaban que debía abrirse el espectro de divulgadores de actividades a otras instituciones políticas y sociales que integran la sociedad, donde incluían: sindicalistas, directores de medios, organismos de derechos humanos, clérigos, intelectuales, etc.
De todo lo ya desarrollado y examinado, más lo que se seguirá analizando en el resto del trabajo, se puede afirmar que esa Radio Belgrano fue líder en establecer nuevas pautas profesionales en el periodismo argentino, instituyendo estrategias nuevas que luego fueron tomadas por otros profesionales en otros medios. Agustín Tealdo asevera que ―con todos sus
defectos y contramarchas, hubo un recorrido que también dejó una escuela para los
profesionales que vinieron después y se destacaron en otros medios.‖348 Aún hoy, treinta años
después, esa gestión en Belgrano es recordada y tenida en cuenta por profesionales de la comunicación, lo que deja de manifiesto la importancia de la misma.
En esta línea se podría ejemplificar con el concepto de dar a conocer las agendas temáticas de cada programa con la idea de estar atentos todos para no reiterar invitados y problemáticas
345Pensamiento de Manuel Belgrano. En: Manuel Belgrano. Textos de ayer para la Argentina del mañana. Cartas, anécdotas y testimonios. Buenos Aires: Arte Gráfico Editorial Argentino, 2002.
346Horvath, Ricardo. ―La radio que deberíamos conseguir‖. El Porteño, año 3, nº 34 (oct. 1984), p. p. 76-79. 347Aliverti, Eduardo. ―Por eso, ahora...‖. El Porteño, año 3, nº 34 (oct. 1984), p. p. 78-79.
119 desarrolladas en los diferentes programas: ―Nosotros impusimos que todos tenían que tener la
agenda de todos‖, –cuenta Ricardo Horvath– ―viste que en producción está el celo por eso. Yo
tengo la agenda mía y no veo qué hace el otro, entonces todos llaman siempre a los mismos‖349.
Esa Nueva Belgrano se concretó sustancialmente con la ayuda invalorable de los trabajadores que creyeron desde siempre en el proyecto, sobre todo un equipo de jóvenes técnicos y profesionales de la comunicación. La emisora estaba en paupérrimas condiciones técnicas y edilicias, un estado de abandono que no se podía recuperar por la falta de partidas de dinero para costear las renovaciones que se necesitaban. Jorge Palacios describe el estado de situación: ―técnicamente era un asco, estábamos con elementos de los años treinta. Y no había un mango
para renovar nada‖350. Complementa el testimonio de Rubén Zanoni: ―Con lo único que
contábamos de última generación tecnológica eran tres grabadores que fueron toda una novedad por la fidelidad y su tamaño que permitían agilidad en la tarea. Fueron aportados por un amigo
personal, no contábamos con presupuesto ni para comprar los casetes‖351. Desde su
especialidad, Agustín Tealdo confirma que la emisora ―era un desastre. (…) La radio se
escuchaba mal, los equipos que tenían andaban apenas en su base mínima para poder funcionar. Pero aquí es donde el proyecto tenía algo que otras radios no tenían: gente que estaba comprometida con la idea de la radio y hacía lo imposible para que saliera al aire. Eso salvaba
los escollos de falta de actualización del equipamiento técnico‖352.
En las emisoras de radio de la década del ochenta en Argentina, ni se hablaba de la digitalización actual, se seguía dentro del sistema analógico con que había nacido la radiodifusión, con equipos profesionales que brindaban calidad sonora pero que tenían costos elevados. Para cualquier emisora radiofónica, los equipos técnicos que le permiten llegar a los oyentes son esenciales y fundamentales. No son muchos, aún hoy menos y más simples, pero tienen un uso constante y un desgaste que exige estar siempre atentos y preparados para su renovación. Belgrano había entrado en un estado de olvido donde era muy difícil su renovación, sobre todo porque no había posibilidades económicas. Rubén Zanoni aporta un dato que ejemplifica: ―Los dos noteros, Jorge Lanata y Roxana Russo, salían a la calle con una cantidad
de monedas que utilizaban para comunicarse con la radio desde un teléfono público (…) y así funcionábamos, con ingenio. El equipo de exteriores real era de un tamaño tal que se trasladaba en una camioneta Rastrojero. Cuando llegamos la encontramos en un garaje montada sobre cuatro tacos de madera pues no tenía neumáticos y hacía años que no se utilizaba. (…) Se trabajaba careciendo de tecnología (…) Pero había un elemento que suplió esas carencias que fue la voluntad de hacer las cosas y el sueño de que Radio Belgrano fuera una radio importante
como lo había sido en su momento‖353. Concretamente, por la falta de presupuesto tenían
importantes problemas para reparar equipos o comprar nuevos, afectando todas las tareas que se realizaban. Agustín Tealdo acerca un relato del esfuerzo por trabajar con esos elementos técnicos
349Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 350Entrevista exclusiva a Jorge Palacios. (Diciembre de 2004)
351Testimonio escrito y exclusivo de Rubén Zanoni. (Abril-Junio de 2015) 352Entrevista exclusiva a Agustín Tealdo (Abril de 2015)
120 y con un equipo humano indiscutiblemente predispuesto. ―En general había que conformarse con
lo que había. Si esa radio hubiera tenido todo el equipamiento que necesitaba, hubiera sido líder indiscutida de audiencia. Nosotros trabajábamos sobre la escasez, pero había un recurso que siempre se disparaba en las situaciones más complicadas: se salía con creatividad. En esos casos necesitabas un micrófono, un disco y una consola y listo, se salía y había cosas realmente sorprendentes. Recuerdo un especial que se hizo con una escasez total de equipamiento y que fue relatar las jornadas del 25 de mayo como si en ese momento de la colonia existiera la radio. Allí convivió la historia, la vida cotidiana, las anécdotas de la gesta patria, el análisis, el recuerdo, y una forma muy original de conocer lo que pasó en esos días hace 200 años. Todo eso se hizo con un muy buen guión, investigación periodística, creatividad, dos micrófonos, una consola, música y un grabador. Eso sí los recursos humanos más increíbles con los que podía contar la radio: operadores, locutores, periodistas y técnicos bajo una misma consigna: hacer de Radio Belgrano una radio distinta‖354.
No hay que dejar de subrayar que esta gestión en Belgrano abrió la posibilidad de trabajo a gente muy joven en todos los puestos y colocó una idea de solidaridad y compañerismo laboral que pocos continuaron realmente. Ricardo Horvath recuerda que mucha de esa gente nueva ―había salido de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora355‖, aportando una cantidad muy importante de estudiantes, futuros periodistas, que realizaron sus primeras prácticas profesionalizantes en esa Belgrano. Al respecto, Horvath recuerda cómo se gestó el acuerdo con esa casa de altos estudios: ―Oscar Bosetti356 me dijo que traería gente para practicar. Todavía allí no había, como hay ahora, elementos técnicos para practicar. Hicimos una combinación de pasantías. El peligro era que nosotros no queríamos tener conflicto, somos gremialistas pese a que estábamos ocupando un cargo, vamos a defender a la gente. No queríamos tener quilombo con los laburantes y con la dirección, por lo tanto hicimos un convenio para que las pasantías fueran una cosa repartida y allí pasaron cualquier cantidad de pibes que estaban terminando la
carrera, que empezaban atendiendo el teléfono, después empezaban a producir‖357.