L a fam ilia m ítica de los orixás com bina elem entos típicos de la fam ilia patriarcal característica de la clase dom inante brasileñ a con concepciones claram ente no p atriarcales. P or su edad y posición, O rixalá, el padre, tiene una autoridad po tencial sobre las otras deidades, pero debido a su tem p eram en to pasivo, casi fem enino, sólo la ejerce en contadas ocasiones. De hecho, con frecuencia sufre abusos de su nuera, Iansa,2y de su p ropia m ujer, lem anjá, que lo “ eng añ ó ” con un orixá de estatus superior, O rum ilá, con quien tuvo una hija, O xum .3 Pero O rixalá, lejos de rechazarla, adoptó a Oxum y la crió con los m ayores cuidados. E sta h ija de crianza se convirtió entonces en la favorita y protegida del padre de los orixás, a quien retribuyó con m u ch a devoción, cocinando y lavando para él y atendiendo solícitam ente to d as sus necesidades. P or eso am bos m uestran tan to afecto m u tu o .4
A lem anjá, la m adre, se le reconoce la segunda posición de autoridad, pero se la concibe com o apática, falsa y poco disp u esta a velar por las nece
2 D os episodios relatan abusos infligidos por Iansa a Orixalá. En uno de ellos, la prim era tom ó una moringa perteneciente al segundo (un recipiente de barro, elemento del complejo ritual de este orixá) y lo arrojó al mar (ningún elemento de Orixalá puede entrar en contacto con la sal o tocar el agua marina). En otra oportunidad. Iansa vio que O rixalá se quejaba de una herida en la pierna y, diciendo que lo curaría, le puso sal y pim ienta y cubrió la lesión con una venda. En ambos casos dejó a Orixalá llorando de dolor, por lo cual Oxum tuvo que acudir a socorrerlo.
3 Se dice que lem anjá fue una esposa falsa y fría con Orixalá; no lo cuidaba ni se encargaba de la casa y los hijos. También se com enta que “engañó al viejo con O rumilá”
(un orixá de “títulos” superiores a los de aquél) y tuvo con él a Oxum, que no es hija “ legítim a” (en el sentido “ de sangre” ) de Orixalá, sino hija de crianza.
4 Se habla además de otro caso de adopción paterna: Idoú, un hijo de Oxum, habría sido criado en la selva por Obaluaié. U n día, al ver que Idoú se había convertido en un joven fuerte y apuesto, Oxum pretendió que volviera con ella, pero él se negó y prefirió perm anecer con Obaluaié.
sidades de los dem ás. P or lo tanto, la autoridad de que disfruta com o m adre de los
orixás es vista por los m iem bros com o un privilegio inm erecido. Oxum , por el contrario, representa a la m adre de crianza que se ocupa de los hijos de los otros
orixás. Se dice que es “proveedora” , atiende las necesidades de los otros y, en consecuencia, m erece el reconocim iento dado a una m adre. M ientras que lem an- j á se hace acreedora a obediencia y respeto, los sentim ientos despertados por O xum son el cariño y la gratitud. De hecho, los adeptos del culto cuestionan en innum erables conversaciones la m aternidad “de sangre” com o fuente de legitim i dad para la autoridad de Iem anjá. E sta legitim idad y los derechos derivados de ella son objeto de intensas críticas porque, según se argum enta, se fundan en su papel m eram ente biogenético de procreadora. Sólo los m iem bros iniciados com o hijos o hijas de Iem anjá discrepan con este punto de vista y, en la tradición nagó de Recife, suelen ser vistos con cierta antipatía. De acuerdo con los testim onios, se parecen a Iem anjá por apelar con frecuencia a privilegios y prerrogativas, así com o por su apego a las n o n n as y form alidades.5 E ste tipo de com portam iento se
5 A continuación transcribo algunos de los testimonios que recogí sobre Iemanjá y sus hijos:
C.: N o me gusta hablar de esto y, la verdad, pocas veces conté lo que pienso sobre Iem anjá, pero ya escuché a m ás de mil personas decir las m ism as cosas: fui a San Pablo, fui a Río, y en todas partes veo que la gente tiene la m ism a opinión. Frente a un hijo de Iem anjá me inhibo com pletam ente y no soy capaz de actuar con espontaneidad, no siento ninguna vibración. ¡Es que son tan educados! U sted sabe qué quiere decir la palabra “ m adre” [“mae"]: ella da esa protección, ese cobijo, y el hijo se siente engreído, dueño de la verdad. Por un lado, parecen muy tranquilos, muy afables y tienen esa hum ildad, pero en el fondo son muy arrogantes y uno nunca sabe qué están pensando. Jam ás revelan lo que piensan de uno. Tienen buenos m odales, pero no son sinceros. Esto es exactam ente lo que significa ser m adre, la m entalidad de madre: se sienten superiores a todo el mundo.
J.: Cuando estoy frente a un hijo de Iemanjá nunca me siento cómoda. Parece que siempre están juzgando a la gente. E s como si hablaran con una por cortesía, por obligación. Nunca son capaces de ayudar incondicionalmente a otra persona. No son abiertos. Cuando dan un golpe, es como el golpe del mar: nunca se sabe de dónde ni cuándo viene. Pero los hijos de Ieman já nunca desordenan, nunca discuten o se divierten libremente. No les gusta la anarquía. Todos los orixás deben rendir homenaje a Iemanjá, aunque no les guste, porque es madre. Tiene influencia y autoridad porque es madre. L.: Un hijo de Iemanjá jamás habla verdaderam ente bien de nadie. Parece que se compadecen de sus problemas, pero por atrás a lo mejor se ríen de uno. N o se puede leer la m ente de un hijo de Iemanjá: son falsos. M uchos de ellos no pueden tener sentim ientos verdaderos. Son cuadrados, conformistas, mezquinos, escrupulosos, pero no dudarían en traicionar para conseguir algo.
asocia a Ja m aternidad “ legítim a” de lem anjá, en oposición a la m aternidad “ verdadera” de Oxum.
O gum , el hijo m ayor, es señalado com o la deidad que goza del derecho de prim o g en itu ra y, por lo tanto, puede llevar la corona. E xhibe las m aneras, el porte y la responsabilidad de un rey.6 Sin em bargo, X ango, gracias a su astucia y por m edio de un ardid, se apoderó de la corona de O gum ,7 a p esar de no poseer nin g u n a de las tres cualidades de su herm ano. U na vez m ás se p one en duda el p rincipio del nacim iento y la sangre.
Según el m ito, lan sa fue hom bre en un pasado rem o to y se convirtió en m u jer en tiem pos m ás recientes. Pero, com o m ujer, rec h aza la m aternidad y algunos la califican de estéril; otros, en cam bio, dicen que dio a luz hijos que entregó a O xum para que los criara (la entrega de hijos p ara que otro los críe es m en cio n ad a com o u n a p ráctica h abitual entre los orixás). A dem ás, lan sa co m anda a los espíritus de los m uertos o eguns, lo cual es visto com o la m ás m ascu lin a de todas las actividades posibles (sólo los h om bres pueden oficiar y
Lu (hija de lemanjá): lemanjá es melancólica pero también feroz. [...] Es una sirena, un ser mixto, con dos cualidades: mujer y pez. Si sobrevivió tanto tiempo en el fondo del mar es porque, a pesar de ser mujer, tiene autoridad. En este sentido, tiene belleza por un lado y domina por otro. Es la reina del mar, domina sobre los peces. Tiene una personalidad fuerte, autoritaria, pero mantiene los buenos modales, la afabilidad. El pueblo dice que los hijos de lemanjá son falsos, pero eso es porque tienen una apariencia tranquila aunque en el fondo sean toscos, mal humorados. En este sentido, pueden engañar". 6 Sobre Ogum, un miembro me dice lo siguiente:
lem anjá iba a dar la corona a Ogum, pero Xangó hizo una artim aña y se quedó con ella. O gum es muy conservador; X angó es extrovertido, encantador, y llegó a ser rey. Pero Ogum tiene esa apariencia de rey, y Xangó no. Ogum nunca perdió la com postura, la seriedad, la apariencia solem ne de un rey, porque tiene nobleza. Xangó es exactam ente lo contrario: es rey pero no tiene nada de rey. Uno ve que los hijos de Ogum son sesudos, serios” .
1 El mito cuenta que Xango, ávido de apoderarse de la corona de Ogum, puso un somnífero en el café de éste y se apresuró a ir al lugar donde iba a realizarse la ceremonia. Allí, lem anjá ordenó apagar la luz para com enzar y Xangó, al abrigo de la oscuridad, se cubrió con una piel de oveja y se sentó en el trono. La piel del animal le servía para hacerse pasar por Ogum en el momento en que la madre lo tocara, porque este último, por ser el primogénito, es considerado un hombre prehistórico cubierto de pelos. U na vez puesta la corona sobre su cabeza y vuelta la luz, todo el mundo vio que se trataba de Xangó, pero ya era tarde para desandar el camino. Los miembros del culto muestran la imagen de san Juan niño cubierto con una piel de oveja como representación sincrética de Xangó. Un aspecto digno de señalarse es que quien entrega la corona, como legitimación de la inves tidura de rey, es lem anjá y no Orixalá.
ay u d a r en los ritu ales ded icad o s a los espíritus de los m uertos). Se la describe com o un orixá g u errero, que lleva una esp ad a y m u estra un tem peram ento agresivo. En el extrem o opuesto, com o y a lo señalé, O rixalá es visto com o un padre con tem p eram en to fem enino.
P or últim o, es interesante analizar el com portam iento de las dos parejas constituidas: la de los progenitores, form ada por O rixalá y lem anjá, y la com pues ta por X angó y Iansa. Según dem ostraré, en am bas una incom patibilidad esencial separa a los esposos. De acuerdo con los m itos, la pareja progenitora es incom patible debido a sus diferencias en to m o del uso de la sal. M ientras que lem anjá es en el Brasil la señora del m a ry del agua salada, O rixalá abom ina de la sal, el mar y la com ida salada. Las com idas para las ofrendas de O rixalá se preparan sin sal y se dice que un hijo o hija de este santo puede llegar a m orir si acude a la playa o algún elem ento ritual de ese orixá entra en contacto con el agua de mar. De m anera similar, Iansa y X angó, a pesar de ser los únicos form alm ente casados, discrepan con ferocidad en relación con el carnero y tam bién son incom patibles en lo tocante al m undo de los m uertos. P or un lado, Iansa aceptó casarse legal m ente con X angó pero nu n ca aceptó cohabitar con él, porque éste com e carnero y ella detesta la m era m ención de ese anim al. Por otro, X angó es el único orixá
que no puede entrar a la habitación de Igbalé (donde, después de la m uerte, residen los eguns o espíritus de los antepasados) y tiene aversión a la m uerte y los eguns, espíritus sobre los cuales reina justam ente Iansa.
Todas las otras parejas m en cio n ad as p o r los m itos, sean h eterosexuales u hom osexuales, son inestables. X angó seduce a O xum , a quien rapta del palacio de su padre, según unos, o bien se la saca a O gum , según otros, p ero am bos m antendrán una relación esp o rád ica com o am antes. Iansa fue m u jer de O gum pero “ estuvo, no obstante, con X an g ó ” . O xun sedujo a Iansa pero luego la abandonó; po r últim o, algunas versiones h ablan de una relación entre O gum y O dé, quienes, a p esar de ello, siguieron con su vida solitaria en la selva.
Todas esas relaciones entre los orixás expresan u n a negación coherente de los p rincipios sobre los cuales la id eología d om inante en la sociedad b rasi leña b asa la constitución de la fam ilia. El m atrim onio y el parentesco de sangre son desplazados de la posición cen tral que ocupan en el m arco de esa ideolo gía. En la sección an terior p usim os de m anifiesto que la atribución de un orixá
a la “ cabeza” de la persona subvierte el determ inante natural del sexo biológico en la definición del género de la personalidad. En esta sección verem os que la d eterm inación bio ló g ica de los roles fam iliares presu p u esta p o r la ideología patriarcal es sistem áticam ente tran sg re d id a po r el aspecto an drógino de Iansa y la pasividad del padre; esa tran sg resió n tam b ién se pone de reliev e en la existencia de un caso de adopción paterna por parte de O rixalá y en la im portan cia asum ida por la relación entre éste y su h ija de crianza, O xum . D el m ism o
m odo, se rclativizan los derechos “ de sangre” de lem an já y O gum , la prim era en posición de m adre y el segundo en p osición de h eredero. P o r otra parte, en la incom patibilidad sim bólica de las p arejas m íticas se expresan conceptos re la cionados con el m atrim onio que caracterizan la visión del m undo del culto.
En las próxim as secciones intentaré m ostrar la reap arició n de estos m is m os tem as en la o rganización social. Q uiero aclarar que no p retendo haber agotado el contenido de los m itos del xangó; sólo extraje los fragm entos que suelen in vocarse en el transcurso de la interacción social, a m odo de co m en ta rio p o r p arte de los m iem bros.