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Multi-core parallelization of operators

2.8 Database parallelization and multi-core research

2.8.1 Multi-core parallelization of operators

"Señora, después del baño, polvo Lysoform", tiene que decir el locutor por el micrófono. Simple y sencillito, pura rutina. El tipo, que es locutor de turno cama adentro, maneja las palabras como el taxista que inclina el cuerpo sobre la puerta izquierda y gira el volante con dos dedos en pinza. De pronto, las palabras que se cruzan fatalmente, la luz verde para pasar al infierno, la tierra que se desgaja, el abismo.

"Señora, después del polvo, baño Lysoform", dice, y ya no hay freno, ni marcha atrás, ni mucho menos líquido corrector. Acaba de inmortalizarse el furcio de Iván Casado.

"Para que no se note, el secreto consiste en pasar de largo por el furcio y continuar hablando normalmente. A veces se puede", dicen los locutores veteranos. A veces no, saben muy bien ellos mismos.

"Yo no pude aquel jueves, a las 12:17", recuerda con precisión Alberto Thaler, en su libro Crónicas de un peatón, antes de entrar en esta divertida historia.

"La emisora era Belgrano, 'la Radio'. Y el programa, nada menos que

Diálogo con Blackie, a no dudarlo, el de mayor audiencia en ese momento [...]

Aquel jueves [Blackie] entró al estudio con toda la bronca, saludó apenas y le pidió al taño Siciliano, el operador del programa, que después del gong de la emisora no pusiera en el aire la cortina característica y le diera micrófono. Así nomás. En seco. 'Ya me va a escuchar esa pelotuda', protestaba por lo bajo mientras acomodaba sus papeles y limpiaba los 'quevedos', como les decía a sus anteojos. Terminó de sonar el gong y se encendió la luz del estudio. 'Buenas tardes. Estas palabras están dirigidas a usted, señora, que me mandó una extensa carta, que no se dignó a firmar, donde me critica los furcios.' [...]

“’Usted me critica los furcios, estimada señora, pero si los cometo es porque tengo una hora y cuarenta y cinco minutos de programa. Y en un lapso tan extenso es lógico que alguna vez se me escape alguno. ¿O usted no comete furcios, señora? Cuando le quema con la plancha una camisa a su marido, ¿no es un furcio ese? Cuando se le rompe un huevo frito, ¿es un furcio o qué, señora? ¡Mejor sería que se preocupara por mejorar su ortografía que bastantes horrores le he encontrado! ¡Faltaba más!'

"Se tomó un respiro y sin perder el tono de la rabieta me ordenó: '¡Tanda, Thaler!'.

"Nunca la habíamos visto así a Palomita. Lo que acababa de suceder nos había dejado atónitos a quienes la rodeábamos a diario: la gorda Rigal, Raúl Alcántara, Siciliano y yo. [...] Contagiado tal vez por el matiz de sus berrinches, el tono me salió estridente cuando arremetí con el primer aviso: '¡Cague naftas YPF!'. ¡Se me había caído la r de 'cargue'!

"Nos quedamos estupefactos. Se hizo un gran silencio. Nadie atinaba a decir ni pío. Lo que más nos preocupaba era contener esa gran carcajada que explotó unos segundos más tarde y que casi destroza el decibelímetro del control después de que el tano Siciliano, desesperado por el gran bache que se había originado, nos ordenó por lo bajo: 'Sigan boludos, sigan, digan algo'. Y el bueno de Alcántara, tratando de salvar la situación y con su mejor voz aflautada, tomó el aviso de la tanda que venía a continuación y balbuceó un triste y finito 'Tome Legui'. Ahí se pudrió todo. Dos discos pegados nos permitieron esos seis o siete minutos que necesitábamos para recomponernos. A todo esto, las líneas del conmutador y los teléfonos de la radio se pusieron al rojo vivo. Eran los oyentes para agradecer. 'Dígale a Thaler que lo felicito. Muy bien contestado a esa señora que le critica los furcios a Blackie.' Yo estaba con la cola entre las piernas cuando el director de la radio me hizo llamar a su despacho. [...] Eduardo Lagos, oftalmólogo de fama, sensible pianista folklórico y, en ese momento, director artístico de la emisora, me hizo pasar. Junto a él, con su eterna pipa entre los dedos, estaba Jorge Cañé, 'el capo'. Ambos tenían el gesto severo. 'Escuchamos todo, Thaler. Salió muy clarito al aire', dijo Cañé mirándome fijo a los ojos.

"'¿Escucharon?', fue la estúpida pregunta que alcancé a emitir con el cachito de voz que me quedaba.

"— Sí —completó Lagos —, y queremos saber algo. "Hubo un silencio cortito.

"— ¿Cuánto le pagaron la Esso y la Shell?" Por supuesto, la Esso y la Shell no le habían pagado ni medio litro de nafta común al pobre Thaler. Del mismo modo, Casa Gold no le había pagado un solo gramo de oro al locutor que cometió otro de los inolvidables furcios que registra la historia de la radio: "Para alhajas, para regoles, para relajos... Casa Escasany", ni la competencia de Ocho Hermanos le había servido una copita al que leyó solemne: "Licor Ocho Hormonas, hace bien porque se hace bien".

El furcio espera paciente, agazapado, sigiloso, a los profesionales del micrófono. "Todas las actividades suponen un riesgo físico o intelectual", declaró alguna vez el locutor de Radio Provincia Luis Patricio Saraví. "Se puede dejar este valle de lágrimas abollándose con prolijidad contra una pared en una prueba de Fórmula 1 o se puede cometer un furcio", definió con su mejor tono sarcástico. No

un tropezón de la lengua ni un pariente directo de la metida de pata; el furcio es el brinco inicial de una armoniosa voltereta". Algunos ejemplos avalan esta teoría:

• Transmite LS 11 Radio Gimnasia y Esgrima de La Plata. • Solín violista.

• Han escondido el escuchado de los hermanos Ábalos. • A continuación difundiremos el comunicado de las 15 y 60. • Boñedos y videgas Giol.

• Doce de octubre, Día de la Rata.

• Escucharemos ahora a Juan Pianito en el polo, perdón Juan Polito en el piano.

• En medio del dramático incendio en aquel rancho, el perro salió convertido en una tea humana.

• Se está corriendo la carrera de 9 de Julio. La prueba se largará luego a las 11.

• Las mujeres hasta el quinto año de gestación deberán presentarse... • Viaje a Mar del Plata sin gallegos...

• El público está inevitablemente especiado (especialmente invitado, en realidad) al acto.

• Dentro de 25 kilómetros, más noticias. • Dentro de 25 noticias, más minutos.

Y dentro de algunos furcios, más líneas. La tradición oral mantuvo vivas a estas metidas de pata que, paradójicamente, hablan sobre la muerte:

• Las víctimas fallecieron totalmente.

• Los repuestos del ex gobernador Carlos Silvestre Begnis serán velados... • Existen gran cantidad de muertos enterrados vivos entre los escombros. • Uno de los muertos sobrevivió en el acto.

• El motociclista fue internado en estado de gravidez.

• La muerta podrá ser apreciada, a partir de las 19, en Bellas Artes. • El muerto buscó refugio en el zaguán después de un violento tiroteo. El furcio y el macanazo son monstruos que reflejan caras muy diferentes. Esto lo experimentó en carne propia el anónimo y novato locutor de turno de Radio Continental la noche en que, sin advertir que el micrófono del estudio estaba abierto, le ordenó al operador: "Ma sí, poné tres o cuatro discos y que se vayan todos a la concha de la lora".

El joven locutor presentó su renuncia (como Thaler después del aviso de las naftas YPF), y se la aceptaron antes de que terminaran de pasarse los tres o cuatro discos de los que hablaba.