Antes de cumplir los 12 años, una maestra quedó impresionada por su forma de recitar un poema de Olegario V. Andrade. Luego de cumplir una respetable trayectoria como "recitador oficial", al dejar de ser un niño, el joven Antonio Carrozi ingresó a leer avisos en la propaladora de su pueblo, General Villegas, y también en camioncitos con altoparlantes. Cada tanto, además, lo convocaban para animar un baile o una fiesta. En una de esas travesías —iban por el oeste de la provincia de Buenos Aires, y llegaban por el norte de La Pampa hasta San Luis— lo escuchó el publicista porteño Mario Castignani y no olvidó su voz. Después de hacer el servicio militar en la Patagonia, Carrozi se lanzó a tentar suerte en la Capital y Castignani le dio la oportunidad inicial como locutor frasero, a la mañana por Radio del Pueblo y a la tarde por Radio Belgrano. Este joven alto, inquieto y flaco, recién en 1948 compuso el alias con el que trascendería: Antonio Carrizo. En un estudio pequeño de Radio El Mundo el locutor Julio César Barton, luego de escucharlo, le ofreció una inesperada clase práctica que él jamás olvidó: "canta un poquito y pronuncia demasiado las d finales", le advirtió. "En radio es mejor decir verdat que verdad. En el micrófono —le secreteó Barton— la ve corta y la be larga se pronuncian igual".
Norberto Palese ("Cacho Fontana") nació en una casa humilde del barrio de Barracas. Era el único hijo de una familia que cada martes y viernes, después de cenar, escuchaba la audición de Luis Sandrini. Aunque tenía condiciones dejó los estudios en tercer año e ingresó a trabajar en una oficina administrativa del ferrocarril. En 1948, a través de un amigo, logró reemplazar al presentador de orquestas del salón La Argentina, en donde le pagaron 10 pesos por actuación. El locutor titular, habitual presentador de la orquesta de Domingo Federico, era Jorge Hidalgo, con los años el actor Carlos Carella. Cuando en 1948 los locutores Aldo Barros Montalvo y Roberto González Rivero le dieron la primera chance de hacer micrófono por Radio del Pueblo (un aviso del rematador Lo Turco, en la audición
Peña de tango), tenía 17 años y una voz que despertó el siguiente comentario:
"Tiene una guitarra eléctrica en la garganta".
Muchos de los que todavía son, o fueron, personajes importantes en el medio, llegaron a él por puertas alternativas, como las que abrían los concursos. O sea a través de una mezcla de búsqueda conciente y casualidad. "En Diario del cine se organizaban concursos porque los estudios nos reclamaban permanentemente caras nuevas. Se filmaba en tal cantidad que no alcanzaba con las que había. Para La serpiente de cascabel (1948), Diario del cine seleccionó a María Aurelia Bisutti, Irma Roy, Nelly Meden, Analía Gadé, Diana Ingro, Patricia Castell y Susana Campos. Todos los días chiquilinas con uniforme colegial llegaban de las escuelas vecinas a Radio Belgrano a preguntar si había algún concurso abierto", recuerda el crítico cinematográfico e integrante del equipo de Chas de Cruz en el programa, Domingo Di Núbila. Los que se exponen a continuación son testimonios recogidos en 1995 de figuras que consiguieron su oportunidad a través de un concurso.
• "Yo cursaba el último año del conservatorio de arte dramático y me entero por Radiolandia de que un programa de Radio Splendid conducido por Roberto Galán buscaba una nueva voz femenina para el tango. Me presenté con el seudónimo Cristina Dobal, canté 'María', de Troilo y fui elegida" (María Concepción César, actriz).
• "Vivía en Teodelina, un pueblo de Santa Fe en el que no había escuela secundaria. Yo quería ser actriz y en ese tiempo lo que más convocaba era la radio. Splendid armó una convocatoria para nuevas voces y, sin consultarlo con mi familia, me inscribí y al poco tiempo recibí una citación firmada por Pablo Osvaldo Valle para hacer una prueba en Buenos Aires. Mi hermano mayor ya estaba aquí porque cantaba, y con su protección y asesoramiento empecé por Splendid haciendo Doce mujeres y un problema, un programa de diez minutos diarios muy escuchado" (Alma Vélez, actriz).
• "Yo era una adolescente que escuchaba mucha radio y estudiaba en el Conservatorio de arte escénico. Un día acompañé a una amiga a Radio Splendid a que le tomaran una prueba: era un concurso que buscaba a una chica joven para un radioteatro. Llegamos algo tarde pero por suerte nos encontramos con el representante de la agencia de publicidad, Juan Manuel Puente, que me pidió como favor que dialogara con mi amiga porque todos sus ayudantes se habían ido. Lo que pasó fue terrible: me eligieron a mí. El programa duró seis meses. La segunda oportunidad también la conseguí por un concurso. Salía dos veces por semana por Radio El Mundo, en un programa de concursos que animaba Iván Casadó, y tenía que leer unos avisos institucionales, kilométricos, muy actuados, que sólo al final mencionaban la marca. Este trabajo marcó mi ingreso definitivo a la radio" (María Ester Vignola, locutora).
• "Tendría 11 años y mientras ayudaba en la cocina de mi casa en Flores Sur escuchaba radio y soñaba en convertirme en comentarista de cine, como en ese momento eran León Klimovsky, Gloria Grey, Adolfo R. Aviles o Chas de Cruz. Años más tarde, estudiaba filosofía y era una aspirante a actriz en el teatro independiente La Máscara, cuando me presenté a un concurso que convocaba Diario del cine. Buscaban una nueva comentarista. Mi comentario de prueba fue sobre una película francesa que acababa de ver en una función de trasnoche del cine club Gente de Cine y a la que entré gratis, gracias a que un compañero de la facultad llamado Nicolás Mancera era el que cuidaba la puerta. También superé una prueba de voz y de aptitud periodística a través de una entrevista que le hice a Olga Zubarry, que acababa de filmar El ángel desnudo. Gané la selección entre 500 concursantes" (Clara Fontana, periodista).