Los grupos lexicográficos de las colocaciones se forman partiendo del diccio- nario y tomando como base el texto del diccionario mismo. Por eso, no es posible al principio un juicio sobre la adecuación de la presentación. Tampoco pueden formarse grupos exactos que sean válidos para todos los diccionarios, ya que cada diccionario es confeccionado por un equipo distinto de autores. Solamente podemos distinguir corrientes generales.
Una cuestión muy debatida en la metalexicografía es cuál debe ser el lema que encabeza el artículo. En la mayoría de los casos se ofrecen cuatro posibles tipos de lemas para crear el acceso al artículo donde se encuentra la información. Analizando las colocaciones según las funciones de sus componentes (y no según otros principios como, por ejemplo, la posición de los elementos en la forma canónica o la clase ver- bal de los componentes) estos cuatro lemas son las bases y los colocativos de la len- gua de partida y de la lengua de destino. Para hacer una clasificación según el trata- miento lexicográfico, se puede recurrir a la posición o combinación de posiciones en la que se encuentran las colocaciones.
Otro punto en el que difieren las colocaciones es el modo de su presentación dentro del artículo. Como las locuciones, los refranes y los ejemplos del artículo lexicográfico, las colocaciones son unidades lexicográficas pluriverbales (ULP). Por esta razón, comparten muchos problemas y sus respectivas soluciones de presenta- ción. Teniendo en cuenta tanto los artículos de la base como los artículos del colocativo son cuatro las formas que suelen adoptarse dentro del texto microestructural. Se pue- den incluir como infralemas, como locuciones, dentro de ejemplos y por el cotexto, que tiene por su parte una amplia gama de posibles tipos de presentación.
A diferencia de los diccionarios monolingües, en los diccionarios bilingües las colocaciones no son indicaciones meramente sintagmáticas. Bien es verdad que constituyen indicaciones sintagmáticas que se refieren al signo lemático, pero apar- te de esto también poseen con sus equivalentes unas indicaciones. Por eso las colo- caciones del diccionario bilingüe cumplen además la función de direcciones. El concepto de la equivalencia total, parcial y nula también afecta a las colocaciones. Influye en los dos planos de presentación expuestos arriba, por ejemplo, en los casos donde la idiomaticidad diferente entre colocación y el supuesto equivalente impide una inclusión de la unidad equivalente en el otro foco (p. ej. abiertamente hostil que carece de una colocación comparable en alemán). Otras unidades de tra- bajo bilingües influyen en la presentación sin que haya problemas de equivalencia semántica o de idiomaticidad, sino de equivalencia formal. Muchas colocaciones españolas corresponden en alemán a una sola palabra gráfica, sea o no un compues- to polilexemático (p. ej. soplo de viento – Windhauch; practicar la eutanasia –
einschläfern, puntas abiertas – Spliss). En estos casos el equivalente ya no permite una distinción paralela entre base y colocativo con lo cual se reduce el numero teórico de lemas a tres. Las relaciones semánticas y formales entre los equivalentes no son, sin embargo, un problema primordialmente lexicográfico sino más bien un problema de traducción y de lingüística comparada. Por eso sirven para explicar ciertas formas de presentación pero no son criterios adecuados para una taxonomía lexicográfica.
2.1 El criterio macroestructural
La cuestión de saber dónde alojar las colocaciones fue tratada por Hausmann (1985: 121-122). Ahí nace la idea de que los diccionarios de producción tienen que incluir las colocaciones bajo la base, mientras que en los diccionarios de recepción deben estar en el artículo del colocativo. Los diccionarios bifuncionales deben in- cluirlas por ende bajo ambos colocados. El diccionario bilingüe se caracteriza, sin embargo, por más aspectos. Ya que contiene dos lenguas objeto también dispone en la mayoría de los casos de dos nomenclaturas y de dos grupos potenciales de usuarios. Al criterio de la funcionalidad se unen los criterios del foco y de la direccionalidad. Estas tres categorías y sus respectivas subcategorías forman un conjunto de varios tipos de diccionarios bilingües, que exigen, siguiendo la premisa de que es el colocativo la parte problemática (Hausmann 1988: 150), a veces la base y a veces el colocativo como entrada. Ahora bien, los diccionarios que analizaremos solamente difieren en cuanto a la direccionalidad. Todos los diccionarios son bifocales y, como ninguno de ellos indica una eventual monofuncionalidad, se puede partir de la base de que están elaborados tanto para finalidades codificadoras como descodificadoras. Admitiendo el acceso onomasiológico por la base para encontrar la colocación, el diccionario bilingüe, bifocal, bidireccional y bifuncional debería ofrecer las colocaciones de una unidad de equivalencia bajo los cuatro lemas posibles. El diccionario bilingüe, bifocal, bifuncional pero monodireccional puede prescindir de la colocación bajo la base de la lengua materna del usuario. Éste puede acceder a la colocación extranjera directa- mente por vía del colocativo y no necesita un acceso onomasiológico al colocativo de su propia lengua. Es decir, los diccionarios monodirecionales deben incluirlas bajo ambos colocados en el foco lengua extranjera-lengua materna y bajo el colocativo en el foco lengua materna-lengua extranjera, mientras que con respecto a los dicciona- rios bidireccionales sería lo ideal incluir las colocaciones y sus equivalentes en ambos focos bajo ambos colocados (cf. Cop en HSK 5,3: 2777).
Hay varias excepciones a esta regla. Los diccionarios que se contentan con cumplir solo funciones pasivas no tienen por qué integrar colocaciones transparentes como llorar amargamente – bitterlich weinen (Werner 1997: 120). Pero siguiendo la idea de la distribución de las funciones a los focos de Fuentes Morán (1997: 77),1 no
pasivo, ya que es en el foco lengua extranjera-lengua materna, donde se pueden en- contrar más fácilmente las indicaciones referidas a un signo lemático concreto. Otras excepciones obvias las constituyen los ya mencionados pares de equivalentes de for- ma diferente (colocación española – compuesto alemán) y las colocaciones para las que no existe equivalencia formal en la lengua de destino. En el primer caso, las colocaciones disponen por supuesto solamente de tres artículos potenciales para su inclusión, en el segundo de solo dos.
A pesar de la propuesta metalexicográfica de incluir las colocaciones tanto bajo la base como bajo el colocativo, este caso es una gran excepción. Solamente dos diccionarios cumplen con esta exigencia, uno en dos y otro en tres de los 38 casos de equivalencia semántica y formal de nuestro corpus: PONS GW con las colocaciones dar miedo – Angst machen y asumir la responsabilidad – die Verantwortung übernehmen y SLGR con no cabe duda – es besteht kein Zweifel, perder de vista – aus
den Augen verlieren y también asumir la responsabilidad.
Tampoco las propuestas para diccionarios monodireccionales se reflejan en las obras. Justamente SLGR, el diccionario menos monodireccional, da uno de los tres
ejemplos en total para una colocación, que se encuentra en tres artículos, a saber los cuatro posibles menos la base de la lengua materna del usuario (que sería en este caso el español): enarbolar una bandera – die Flagge hissen. Los otros dos ejemplos para un tal caso, los da PONS X con las colocaciones lucir el sol – die Sonne scheint y asumir la responsabilidad – die Verantwortung übernehmen, que faltan solamente bajo la base española. Esta integración contradice obviamente el hecho de que PONS X sea un diccionario declarado abiertamente como monodireccional para germano- hablantes.
Es evidente que los diccionarios no reflejan las propuestas metalexicográficas. Queda por verificar si se relevan otros modelos de inclusión en los diccionarios y si estos modelos contienen grupos de colocaciones que siguen teniendo, fuera de la lexicografía, otros rasgos comunes.
Llaman la atención muchos casos de colocaciones equivalentes que se recogen o solamente bajo sus bases o solamente bajo sus colocativos. Esta integración de solo un lado afecta independientemente de la función (base/colocativo) de la cabecera a varios tipos de colocaciones, es decir que no hay coincidencia entre tipo de la coloca- ción y función de la cabecera dentro de la colocación.
Bajo los colocativos están incluidas las colocaciones siguientes:2 escapar una
exclamación – ein Ausruf rutscht heraus, surgir un problema – ein Problem kommt
1 Vid. también Alonso Ramos (2001: 14).
2 Para una mayor claridad y para marcar las equivalencias que no figuran en ambos focos están
auf, tra(n)scurrir un mes – ein Monat verstreicht (tipo 1); convocar elecciones – Wahlen ausschreiben, infringir una norma – gegen ein Gesetz verstoßen (tipo 2); cadena alimentaria – Nahrungskette (tipo 3); rueda de prensa – Pressekonferenz (tipo 4); completamente imposible – vollkommen unmöglich (tipo 6).
Únicamente bajo las bases están puestas las colocaciones siguientes: poner en un aprieto – in Verlegenheit bringen, dar cobijo – Unterschlupf gewähren, hacer esquina – an der Ecke liegen, tender una trampa – eine Falle stellen (tipo 2); compa- ñero sentimental – Lebensgefährte (tipo 3); bomba de relojería - Zeitbombe (tipo 4); pasar inadvertido – unbemerkt bleiben (tipo 5).3
Los dos grupos de inclusión por un solo lado contienen colocaciones de los tipos dos, tres y cuatro. La tipología de las colocaciones no influye probablemente en el modo de incluirlas. Como se trata de artículos exclusivamente correspondientes a bases o a colocativos se puede suponer que tampoco las funciones de los colocados han sido un criterio para el lugar de la inclusión. Por eso parece recomendable pre- guntarse cuáles son los rasgos por los que estos signos se prefieren como cabeceras. Dicho de otro modo, ya que su función como base o colocativo dentro de la coloca- ción no parece ser el aspecto decisivo para darles el estatus de la cabecera, deben de tener otras caracertísticas que les proporcionan esta función.
Excepto la colocación transcurrir un mes, cuya integración bajo el colocativo tiene una razón auténticamente colocacional (véase 2.2), se pueden nombrar para estos ejemplos razones semánticas, sintácticas, combinatorias y de la conciencia lin- güística. El artículo del diccionario bilingüe debe estar organizado según la estructura de equivalencia que se le otorga al signo lemático (Baunebjerg Hansen 1990: 97). Esto explica que se incluyan escapar una exclamación, surgir un problema, convocar elecciones bajo sus respectivos verbos. Dependiendo de la colocación, exigen otro equivalente. La mención de infringir una norma tendrá una razón sintáctica. Mientras infringir es un verbo transitivo, su equivalente verstoßen necesita una preposición. Esta preposición carecería de sentido indicándola bajo el sustantivo norma, ley, etc., pues se trata de una preposición que va junto con el equivalente del verbo. Un argu- mento muy fecundo para la omisión del concepto base/colocativo lo constituye el criterio combinatorio. La restricción de ciertos lexemas a un lado y el amplio radio
3 Según las categorías verbales, todas estas colocaciones pertenecen a los tipos indicados. En
cuanto al reparto de las funciones base/colocativo algunas no cumplen con la afirmación de que en los tipos 1-3 constituyen los sustantivos la base, y en los tipos 5 y 6 es siempre el adverbio el colocativo (Bahns 1996: 24 y Corpas Pastor 1996: 68, 71, 74). Algo menos estricto lo considera Blasco Mateo (2002: 44), mientras el colocativo del tipo 4 suele ser el primer sustantivo. También tenemos con inad- vertido un adverbio colocacional que no termina –contrariamente a lo normal (García-Page 2001-2002: 104)– en -mente. Para una crítica de esta determinación en cuanto a la posición dentro de la colocación véase Penadés Martínez (2001: 71-74).
colocacional de otros lexemas al otro lado tienen consecuencias importantes para la lexicografía. La restricción de cobijo le concede al signo lemático una estructura de equivalencia bastante clara y al lema un artículo muy breve. Por otro lado, la polisemia y el elevado radio colocacional de dar causan un artículo muy largo y de escasa usabilidad. Incluir las colocaciones bajo el colocado más restringido permite situarlas en el artículo más breve. Este no es un criterio formal, pero bastante frecuente.4 Tam-
bién puede ser ésta la razón para la elección de los artículos de las colocaciones poner en un aprieto, tender una trampa y pasar inadvertido. Las colocaciones cadena alimentaria, rueda de prensa, compañero sentimental, bomba de relojería, que co- rresponden a dos tipos distintos según Corpas Pastor (1996), son las que más clara- mente muestran que la distinción entre tipos de colocación y entre colocación y locu- ción no tiene gran importancia para la lexicografía. Independientemente de su función, estas colocaciones se recogen bajo su primer sustantivo. Este modo de integración no las distingue de las locuciones nominales de la misma estructura. Probablemente no le importa al usuario (a no ser que sea lingüista), si la «palabra» que busca es una colocación, una locución o un compuesto –cuestión que no se plantea en estos ejem- plos, ya que no se escriben juntos (Corpas Pastor 1996: 93). Por eso faltan, fuera de la fraseología, argumentos convincentes para tratar unidades formalmente idénticas como vaca loca, vacas flacas; punto cardinal, punto fuerte o guerra santa, guerra fría de manera diferente.
El concepto de base y colocativo no está arraigado de manera muy profunda en la lexicografía; mientras la discusión metalexicográfica opta por tipologizar los dos elementos de una colocación así. El concepto base/colocativo tiene la ventaja de afec- tar realmente a todas las colocaciones, mientras las características que parecen tener más valor práctico para el acceso macroestructural son varias y de diferente importan- cia según la colocación en cuestión. Las preferencias por uno de los criterios expues- tos (semántico, sintáctico, combinatorio y de conciencia lingüística) no se pueden explicar formalmente, lo que sería deseable para las instrucciones de uso, pero coinci- den probablemente más con la intuición del usuario.
2.2 El criterio microestructural
Hay varios procedimientos para presentar una colocación dentro del artículo lexicográfico. Los llamamos aquí el infralema, la locución, el ejemplo y el cotexto. Estas cuatro partes se presentan en el caso ideal de modo que se pueden distinguir por la tipografía, aunque no suele ser siempre el caso.
4 Este criterio se aplica también para UF de otras esferas. El refrán el mundo es un pañuelo p. ej.
El infralema se puede reconocer siempre por la tipografía, puesto que la tipo- grafía es una parte de la definición del mismo:
Por ‘infralema’ debe entenderse el conjunto de signos que constituyen una unidad de la lengua de partida del diccionario, no caracterizada como la cabecera de artí- culo […] y que se presenta jerárquicamente subordinada a un lema cabecera de artículo o a otro infralema (Fuentes Morán 1997: 64).
Por locución, como una parte del artículo, no entendemos el concepto fraseológico que engloba la segunda esfera de la tipología de Corpas Pastor (1996), sino todas la unidades pluriverbales que están marcadas mediante una abreviatura o un símbolo como locución. En cierto modo es un caso especial del infralema, el del infralema marcado. La marcación se aplica o bien dentro de una acepción concreta o bien delante del bloque fraseológico al final del artículo.
Como ejemplos se consideran aquí únicamente las unidades pluriverbales, neu- tralizadas o actualizadas, que pueden o no contener UF pero que no consisten en una sola UF, es decir que contienen a la vez elementos no fraseológicos. Los ejemplos se distinguen de los infralemas rara vez por el tipo de letra (p. ej. en OP).
Para que el usuario sepa elegir en el foco lengua materna-lengua extranjera el equivalente acertado hay que poner indicaciones que monosemizan el significado de una voz. Estas indicaciones pueden pertenecer a alguna diasistemática o a la lengua misma. Un ejemplo de PONSSW:
La marca diastrática «TEAT» y la glosa «(mostrar)» antes de los equivalentes
del signo presentar explican cómo hay que entender las respectivas acepciones. Las glosas reproducen unidades paradigmáticas del signo lemático, mientras otro tipo de indicación, muchas veces igualmente representado, el cotexto5 ofrece elementos que
forman junto con el signo lemático una unidad sintagmática. Los cotextos citan la base referida al lema colocativo. La marcación «(moda)» bajo el lema presentar for- ma la colocación del tipo 2 presentar moda. Los cotextos son una parte intrínseca para la presentación de colocaciones y pueden adoptar varias formas en cuanto a la lengua y al campo semántico que cubren.
A diferencia del infralema, los cotextos no llevan traducción de la base. En principio, ésta no es necesaria ya que la base es semánticamente autónoma y puede encontrarse fácilmente en el mismo diccionario. Sin embargo, el hecho de que no estén traducidos implica que son únicamente indicación para la lengua de partida o para la lengua de destino según la lengua en la que están formulados (p. ej. «presen- tar […] Gesuch einreichen» en LS DMA vs. «presentar […] (instancia, dimisión, trabajo) einreichen» en PONSSW). Solamente sirven para identificar dentro del mismo
artículo una parte de la equivalencia colocacional. En comparación con el infralema, tienen la gran ventaja de poder representar varias colocaciones a la vez. El radio colocacional de un colocativo puede englobar toda una clase de bases que el dicciona- rio no llega a enumerar, pero que puede cubrir mediante un cotexto hiperonímico que nombra esta clase. En el artículo «transcurrir, trascurrir […] [tiempo] vergehen» (VM), la indicación tiempo representa todas las unidades de tiempo, es decir a muchas bases y a la vez a muchas colocaciones. También es posible una enumeración de diferentes bases representativas para un campo semántico que carece de hiperónimo o indicar mediante abreviaturas o signos de puntuación que la clase está abierta (p. ej. übernehmen […] Amt, Leitung, Verpflichtung, Verantwortung asumir»; «convocar […] Wettbewerb usw. ausschreiben» en LS DMA). Estos procedimientos podrían apli- carse en principio también en los infralemas, pero, haciendo esto, los infralemas per- derían su estatus porque constituirían varias unidades de la lengua de partida y ya no una sola.
Como el cotexto es un procedimiento únicamente para la presentación de colo- caciones, se podría suponer que es el formato más corriente. Sin embargo, en realidad no se aplica mayoritariamente. El formato más usual es el infralema. Esto puede ex- plicarse en parte por la estructura formal de la equivalencia. Cuando el equivalente alemán es una sola palabra gráfica, no tiene sentido traducir únicamente el colocativo español (p. ej. «mágico (varita) Zauber-»). El cotexto se aplica sobre todo en los tipos 1 y 2, donde puede aprovechar la ventaja de cubrir varias bases con un solo cotexto
(bajo escapar con los cotextos hiperonímicos «Wort» y «Name»; bajo transcurrir y verstreichen con «tiempo» y «Zeit»; bajo surgir con «dificultad» y «problema»; bajo infringir y verstoßen con «ley» y «Gesetz»). Como PONS X y espóradica pero no constantemente VM son los únicos diccionarios que distinguen las bases sujeto de las bases objeto, los tipos 1 y 2 coinciden lexicográficamente formando una unidad verbo + sustantivo. Incluso una distinción entre cotexto y glosa es muy rara, una distinción entre cotexto concreto y cotexto hiperonímino no existe en ninguno de los diccionarios examinados. Esto indica ya que los diccionarios no le conceden mucho valor al cotexto.
El cotexto se usa casi exclusivamente para las colocaciones del tipo 1 y 2. Sin embargo, no todas las colocaciones de estos tipos están representadas por este forma- to. Aquí se puede observar una diferenciación lexicográfica más detallada de las colo- caciones que la tipología fraseológica. Las colocaciones poner en un aprieto, infrin- gir una ley y dar miedo pertenecen fraseológicamente al mismo tipo: verbo (+